AU ( Universo alternativo)
Cuando muere Berthold Hawkaye, deja un gran deuda que para pagarla deben vender la casa al mismo tiempo Riza Hawkaye aún no cumple la mayoría de edad y tiene que ir a un orfanato, para evitarlo se casa con el aprendiz de su padre.
CAPÍTULO 2
El campus de la universidad se visualizo, con un conjunto de edificios casi tan grandes como el convento, a su lado había un hermoso jardín y canchas deportivas, el taxi se dirigió a los edificios más pequeños que se encontraban con el límite de un gran avenida.
El taxi se detuvo en uno de los edificios, aparentemente de 8 u 9 pisos, un ante jardín muy bien cuidado, para poder entrar había que tener una tarjeta de identificación, el edificio tenía una recepción muy sencilla pero acogedora, de ahí se instalaba dos ascensores y dos escaleras una a cada lado de los ascensores.
-Princesa, a el lado izquierdo está el salón común lo utilizan para eventos o cumpleaños- luego señaló el lado derecho- y nuestro lugar está en este lado.
Ella camino por el pasillo, lo único visible era un gran ventanal mientras se acercaban a la única puerta, tenía el número 101 grabado. Roy coloco las llaves en la puerta y la abrió, entro con las maletas y le hizo un gesto para que lo siguiera.
Lo primero que puso visualizar era la cocina, una bastante pequeña a lo que estaba acostumbrada, pero aparentemente muy bien equipada, habían libros por toda la sala, un sofá (a la vista muy cómodo) un mueble antiguo muy hermoso y varias cajas.
-Bueno aún no me he mudado por completo – paso la mano por la nuca – bien el departamento es pequeño, solo tengo una habitación con baño privado, una pequeña cocina y una sala de estar como puedes ver.
Sinceramente Riza había esperado algo un poco más grande no 30 metros cuadrados, pero fuera de ese detalle, la sala era un lugar que con buena limpieza y organización quedaría perfecta como un estudio.
-El tamaño está bien, supongo – pensó por un momento si era buena la respuesta, pero no sabía que más decir.
-Cómo digas pequeña, ahora ven déjame mostrarte nuestra habitación- sintió el sarcasmo en la palabra nuestra, abrió la única puerta aparte de la principal.
La habitación tampoco era muy grande, una cama de dos plazas, dos veladores uno a cada lado de la cama, dos butacas de color crema en un lado de la pared ( las cuales podrá en el estudio) , a el otro lado de la pared había un clóset grande, y una puerta, dónde se supone debería haber un baño.
Las paredes de la habitación eran de un tono capuchino, las cortinas color crema, la cama estaba relativamente ordenada, se notaba que lo había hecho a la rápida, se dirigió a ver el baño, cuando abrió la puerta no pudo evitar fijarse en el montón de ropa tirada (aparentemente sucia) a los pies de la ducha.
Riza se preguntó cómo realmente su padre y el idiota de su esposo lograron que la casa no se cayera de basura y desorden, recordó cuando llego del internado, a pesar de que el aprendiz de su padre no vivía con él, encontró más de una docena de calcetines impares en lugares de la casa donde no había una razón lógica de cómo habían llegado ahí.
Hizo una nota mental de todo lo que debía limpiar y organizar.
-Princesa, tengo que ver a el decano – se acercó a el closet y saco una camisa – No tengo muchas cosas en la despensa, puedes ver lo que hay e iremos a supermercado por lo que falta.
Sin ni un disimulo se quitó la camisa, Riza abrió los ojos al ver el torso desnudo de Roy, nunca en su vida había visto antes a un hombre desnudo y no recordaba ni una lección de las monjas sobre cómo reaccionar en estas situaciones.
-Disfrutando la vista princesa- Roy se volteo y miro a los ojos a Riza
-Lo siento – Riza se giró sonrojada para evitar verlo.
-Es irónico que mi esposa sea la única mujer que no cae con mi encanto- se puso la camisa- normalmente apenas me ven sin camisa corren a mis brazos.
Roy se sorprendió ante la actitud de Riza, luego recordó que no tenía más de 17 años, como no se iba a cohibir, quizás era la primera vez que veía a un hombre desnudo y su comentario no ayudaba mucho con la situación.
Riza se mantuvo mirando la pared completamente avergonzada, recordó que tarde o temprano tendría que consumar el matrimonio, se había olvidado por completo que eso debería pasar, recordaba las conversaciones de sus compañeras, la primera vez dolía y después no podías caminar, eso hizo que se mantuviera en el celibato hasta que se casará lo cual hace una semana era algo muy lejano.
-Riza regreso a más tardar en dos horas, esta es tu casa desde ahora simplemente no husmees en mi mesa de noche.
Riza espero que se fuera antes de deshacer la cama y volver a hacerla, encontró un calcetín y ropa interior de Roy en medio de las sábanas, hizo la cama nuevamente y prosiguió a ordenar el estudio, los libros estaban apilados por letra así que fue fácil organizarlos en la pared mientras se preguntaba si podrían conseguir un librero, busco en unos de los cajones de la cocina implementos de limpieza los cuales hayo de inmediato, limpio y sacudió bastante ( una palabra que queda corta ) suciedad, otra docena de calcetines impares aprecia con cada cosa que levantaba, ya casi terminando recogio toda la ropa de Roy que se encontraba tirada en la casa y la puso en el cesto de la ropa, no había lavadora así que supuso que había que ir a la lavandería.
Por último desempaco su ropa, cuando abrió el clóset se encontró otro desastre, las camisas y pantalones doblados y tirados a el azar, sus chaquetas y abrigos estaban arrugadas, rodó los ojos apenas miró el desorden, Saco toda la ropa de Roy y la ordenó prolijamente, encontró un bolso cerrado en la parte más escondida del clóset, estuvo tentada en abrirlo pero se abstuvo por el respeto que le tenía a Roy, cuando finalmente termino había bastante espacio disponible en el clóset para sus cosas, las acomodo y guardo la maleta en la parte superior.
Estaba cansada, como un hombre que vivía solo podía mantener tanto desorden, recordó lo que le dijo sobre los alimentos y se puso a revisar la cocina. Abrió el refrigerador y encontró solo una jarra vacía y unas latas de cerveza, y en la lacena encontró unos paquetes de Maruchan y un poco de carne seca, para ser profesor tenía la dieta de un estudiante.
Roy miró el reloj mientras corría a el departamento la reunión se alargó más de lo debido, estaba oscureciendo y ya estaba bastante helado.
Cuando abrió la puerta se preguntó un momento si era el mismo apartamento que había dejado una horas antes, estaba todo completamente ordenado, aún que habían cajas y libros en el piso aún, estaba organizado, al entrar a la habitación se encontró con Riza la cual estaba en una de las butacas leyendo un libro lo bastante concentrada para no darse cuenta que no había llegado.
Toco suavemente la puerta de la habitación, ella alzo la vista de su libro.
-Ordene un poco… - Roy no la dejo terminar antes de interrumpir.
-¿Un poco princesa? No reconocí el piso por un momento.
-Espero que no te moleste –
-¿Debería molestarme? Es tu hogar desde ahora, puedes hacer lo que quieras mover el sofá o la cama en otra dirección, cambiar las cortinas o mover los libros mientras los mantengas por orden alfabético, lo único que te pido es que no husmees mis mesa de noche y el bolso del clóset.
- Esta bien señor Mustang.
Roy se abstuvo se poner su mano en la cara.
- Ponte tú abrigo Riza, vamos a salir
Roy abrió su clóset para sacar su abrigo, y lo que hace tres horas era un revoltillo de ropa estaba ordenado, como diablos le dio tanto tiempo de ordenar, incluso las cosas de ella estaban desempacadas.
Roy detuvo en auto en el supermercado, llegaba ser desesperante lo callada que era, desde que salieron del edificio no había dicho ni una sola palabra.
Riza entro a el supermercado, se sentía extraña comprando, su padre solía tener todo en casa y si faltaba algo iban donde el tendedero, no había tanta variedad como en un supermercado,mientras ella escogía fruta Roy lleno la mitad del canasto con alcohol papas fritas y Maruchan.
- Señor Mustang… - Riza lo llamo
- Para ti soy Roy princesa
- Te diré Roy cuando me digas Riza en vez de princesa – tomo una bolsa de papas – Maruchan y frituras no es una dieta muy saludable.
- Mira princesa, trabajo todo el día, normalmente no tengo tiempo para cocinar, y no te voy a obligar a cocinar si no quieres.
- Yo puedo hacer tu comida – Riza se apresuró, nadie puede vivir a base de esas cosas –digo, debo hacer mis comidas y puedo hacer para ti también
- ¿Sabes cocinar? – Roy pregunto, ayer ella había echo una sopa de verduras bastante buena, conocía varias mujeres que a la edad de 30 años no podían hacer ni una sopa.
- No me subestimes Roy Mustang – ella sonrió
- Está bien, si no tienes inconvenientes – Roy saco los Maruchan y las papas del canasto – pero el whisky y vino lo dejas ahí.
Cuando llegaron a casa después de las compras Roy se fue a duchar mientras que Riza hacia la cena, cuando salió del baño el olor a pollo lo hizo delirar del hambre, hacia cuánto no comía una cena hecha en casa, normalmente iba a restaurantes o comía Maruchan.
El pollo salteado de Riza probablemente es uno de los mejores que había probado, pudo ver de reojo la mirada de satisfacción de Riza cuando le pidió un poco más, quizás podía acostumbrarse a ser un matrimonio normal en algún momento.
Cuando estaba terminando tocaron la puerta, Roy abrió la puerta para encontrarse con Maes.
- ¿Maes que te trae por aquí?
- Hola Roy, acabo de dejar a Gracia en su habitación y vi tu auto y pensé en saludar -
- Gracias por pasar, ahora puedes irte estoy ocupado - Roy se apartó para que Maes pudiera ver Riza.
- No es normal que traigas mujeres a tu departamento, normalmente las llevas a comer a algún restaurante y después a el motel -
Maes lo dijo lo suficientemente para que Riza lo alcanzará a escuchar, pero ella siguió comiendo como si no si no hubiera escuchado y esperaba que no hubiera escuchando.
- Maes por favor vete a tu casa -
- ¿Roy quien es ella? ¿ No es un poco joven para ti? - Maes en vez de salir entro a el departamento.
- Tu ganas - apartó la vista de su amigo y se fijó en la mujer que estaba sentada en el taburete de la cocina. - Riza te quiero presentar a un amigo
Riza se levantó tímidamente del taburete, y se acercó a los dos hombres.
- Soy Riza, un gusto señor - Riza saludo
- Soy Maes Hughes, encantado de conocerla señorita Riza - le extendió la mano.
- Señora Riza - corrigió Roy.
- ¿ Esta casada? - Maes miró a Roy, mientras que Roy le mostró su mano mostrando su anillo de bodas. - Santa mierda Roy Mustang ¿ Cuando te casaste? -
- Está mañana, ahora sí me disculpas puedes irte, estoy ocupado.
- Es asombroso ver que alguien al fin te domo Roy Mustang - le dijo Maes a el oido a Roy - Fue un gusto verla Señora Mustang. - Maes se despidió.
Después de que Maes se fue, Riza no pudo evitar sonreír, el amigo de Roy era alguien muy amable a diferencia de Roy que era alguien presumido a simple vista.
- Trata de ignorar lo que dijo - hablo Roy despues de un silenció incómodo.
- Está bien señor Mustang -
- ¿ Qué tengo que hacer para que me dejes de decir señor Mustang?
- Te lo dije antes, no me digas princesa
- ¿Porque no te gusta Riza?
- No soy una de tus conquistas Roy - gruñó
- Valla que temperamental, ya entiendo porque tu padre te mando a el convento -
- ¿Porque mierda acepte este matrimonio? - se cuestionó
Riza paso por el lado de Roy tomo una de las almohadas y una manta del clóset y las puso en el sofa.
- Ey, No dejaré que duermas en el sofá Riza
- Muchas gracias por dejarme la cama Roy -
Riza entro a la habitación dejando a Mustang en la sala con la manta en la mano, mientras cerraba la puerta detrás de ella.
- No dormiré en el Sofá princesa - le dijo a través de la puerta.
- El piso también es cómodo señor Mustang - respondió.
