Para ser honestos no iba a poner continuación, se supone que era solo un capitulo, pero muchos de sus comentarios me animaron a ponerle una segunda parte, yo soy de la idea de que las segundas partes no siempre son buenas pero se los dejo a su elección y esta vez si ya no hay más capítulos.
El despertar
Los suaves y cálidos rayos del sol se filtraban por entre la cortina de la habitación, Rusia se removió suavemente entre las sabanas y lentamente fue abriendo los ojos. Extrañamente sentía el cuerpo pesado y adolorido con un dolor punzante en la cabeza como si se tratara de una terrible resaca; fue abriendo lentamente los ojos y con la claridad de la mañana sus pensamientos se pusieron en orden.
A su lado, abrazándolo posesivamente, se encontraba el pequeño latino durmiendo profundamente. Rusia levanto la mano acariciándole suavemente el cabello hacia atrás para ver mejor sus facciones, no se cansaba de eso, una de las cosa que le gustaba hacer cada vez que se despertaba era quedarse mirando a su pequeño amante.
Iván siempre se levantaba más temprano que Luis, el latino tenía ciertos problemas para despertarse, seguramente heredados por el español. Pese a que en apariencia se encontraba sumido en un profundo sueño Iván sabía que no podía confiarse de eso, en varias ocasiones se levantó con el mayor cuidado posible para no despertarlo, México arrugaba la nariz y fruncía ligeramente el ceño sintiéndose incomodo mientras se removía entre las sabanas buscándole y al no encontrarle se despertaba.
Si México despertaba en esas circunstancias todo el día se la pasaba irritable y con unas marcadas ojeras contestado de mala gana si alguien le llamaba. Si Iván se volvía para mirarlo apenas y lograba esconder aquella irritabilidad con una sonrisa temblorosa que se esfumaba en cuanto el exsovietico se daba la vuelta. Por lo mismo el ruso había aprendido un truco si se levantaba mucho antes que el latino le dejaba abrazando a una almohada, eso parecía ser suficiente para que el moreno no se despertara hasta una o dos horas después.
Se levantó de la cama, dejando a la almohada de substituto, tomo una toalla y se metió a baño dejando que el agua corriera libremente hasta llenar la tina mientras se entretenía mirando la imagen que le regresaba el espejo de cuerpo completo. Un brillante rojo delataba las cicatrices recientes que habían sido pintadas sobre el lienzo blanco tan maltratado que era ahora su cuerpo, paso los dedos sobre la que se encontraba sobre su corazón. No dolía como las demás pero se sentía extraña.
—¿Ser uno con México?—Aquella pregunta broto sin querer de sus labios, ni siquiera la reconocía como propia. No iba a negar que por un momento que tuvo miedo de lo que había visto detrás de aquellas orbes color sangre, agito la cabeza intentando apartar todos esos sentimientos y se sumergió en la tina. A través del agua las imágenes extrañamente se veían más claras, pequeñas burbujitas estallaron en la superficie y fue ahí cuando le recordó lo que le había preguntado la noche anterior al latino.
Se puso de pie rápidamente, quedando sentado sobre la porcelana, deliciosas gotas de agua caía de sus cabellos hasta sus hombros bajando por la espalda ancha y perdiéndose de nuevo en el agua. Aquel era un cuadro incompleto, cada pieza iba cayendo lentamente como si hubiese sido desgranada y en el momento que cayera la última pieza se disolvería por completo. Aquel recuerdo comenzó a fluir.
"—¿Le pasa algo a México? Lo noto triste—Aquella noche había salido al ballet a ver el lago de los cisnes a cargo de una importante compañía rusa. El mexicano negó con suavidad si volver la vista y siguió buscando un par de vasos y las botellas de vodka y tequila"
"—No pasa nada, solo me quede pensando en el final de esa historia ¿Realmente vale pena sacrificarte de esa forma por amor?¿Se le puede juzgar tan rudamente por no haberle reconocido? Sé que existe el amor a simple vista porque es lo que yo siento por ti y sé también que te amo más que a nada en esta vida y soy capaz de muchas cosas por ti pero no entiendo como puede ser un historia de amor—El moreno dio un respingo al sentir los fuertes brazos que atrapaban su cintura, con aquella cercanía se permitió aspirar la esencia de su amado"
"—Rusia ama a México. Debes de dejar de pensar en lo que ya paso— Sus palabras no le sonaron al mismo moscovita, tan seguras como había pretendido que fuera, si bien él había cometido el error de escoger también al cisne negro en una ocasión se alegraba que de que aquel problema no hubiese pasado a mayores. Jamás se perdonaría el mal que le había hecho al mexicano por haber preferido al gringo"
"—Intento no hacerlo pero no puedo evitarme preguntar si realmente ¿Eso es lo que te gusta? ¿Eso es lo que quieres?—Rusia no podía verle a la cara por la posición en la que le tenía abrazado pero la voz de Luis le había sonado ciertamente extraña—Dime Rusia ¿Qué clase de personas te gustan?— Su agarre se aflojo ¿Había acaso visto la duda en sus ojos? Miles de voces repitieron en forma de eco la pregunta echa por el menor con tal violencia que termino por soltarlo, su cuerpo se sentía pesado y un intenso dolor se fue expandiendo desde la boca del estómago hacia el resto de su cuerpo."
México soltó una carcajada que le desconcertó visiblemente, los mechones oscuros de su cabello le cubrían los ojos con una débil sombra. Intento enfocar su rostro pero la bombilla de la cocina parpadeaba constantemente amenazando con extinguirse definitivamente por lo que no pudo lograrlo. El latino se inclinó dejando que sus frentes quedaran pegadas.
"—Duele ¿no es así? ¿Ese es tipo de personas que te gustan? Las que te lastiman y las que no puedes tener—El ruso sintió una extraña calidez que se escurría desde sus cienes, sabía lo que era, parpadeo un par de veces dejando que la sangre fluyera. México le sonrió con superioridad inclinándose y con la punta de la lengua en un gesto sumamente provocativo y sensual lamio la sangre que escurría por su rostro— Tú y yo no somos tan diferentes y Alfred no es diferente a nosotros tampoco…No, me equivoque yo soy muy diferente a ustedes sino no podría explicarme como es que sigo aquí."
"—¿México? ¿Luis?—Nadie podría criticar el rostro lleno de confusión del eurosiatico, quizás solamente dos personas en este mundo podrían entender lo que estaba pasando España y Guatemala, solamente aquellas dos naciones conocían el secreto. Luis negó y volvió a reír, el foco dejo de parpadea dejando que su luz penetrara en los rincones más oscuros de la habitación dejándole finalmente ver lo que ya presentía. Oscuras sombras danzaban en el patio y en la sala, no tenían ojos ni rostros pero si las mirabas te daban la impresión de que te respondían el gesto."
"—No, Mixcóatl. Ese es mi nombre. Mi verdadero nombre Iván no el que el idiota español me puso junto con el Vaticano después del bautizo ¿Sabes? ellos me tenía miedo y como no fueron capaces de controlar a mi padre le mataron. Es el llamado de la sangre— Su sonrisa se amplió aún más y la caricia que había comenzado como un gesto tierno adquirió toques sádicos. Rusia sabía que no se encontraba frente al chico que conocía y desde la perspectiva del latino parecía temerle y eso le encantaba al moreno. —Ya sabes herencia familiar, era lógico que me pareciera a él pero me jure no cometer sus mismos errores, sin embargo Vaticano leyó el futuro en mis ojos y sometió a mi espíritu justificándose con "La salvación del pueblo bárbaro."
Y claro que de barbaros no tenía nada, los europeos les criticaba de no haber descubierto algo tan simple como la rueda cuando para los pueblos mesoamericanos no era necesario. Todos tenía una ciencia natural y no había caminos ni bestias de carga como los caballos de los europeos para darle alguna utilidad a la rueda.
Con ayuda del Vaticano España había terminado sometiendo finalmente el espíritu rebelde de su pequeña colonia, lo amoldo a su gusto enseñándole a ser servicial y humilde. A servir y jamás quejarse a ser un pueblo inculto de clases perfectamente definidas con sus privilegios y obligaciones. En otras palabras le dejo irreconocible pero su espíritu no se extinguió solo duerme y espera el momento para salir.
—Rusia se hizo más fuerte por Mongolia pero tu corazón es dulce. México se hizo débil por España y el Vaticano y aunque logre vengarme de cierta forma del primero— Todos los tesoros que el español exportaba de sus colonias le hicieron crecer y convertirse en una nación poderosa pero evitaron que progresara tecnológicamente y con una economía sustentable lo que provoco una severa cris después de que las colonias americanas se independizaran— Cuando te hablo mírame a la cara, es una deshonra que no lo hagas ¿No hemos tenido suficiente intimidad como para pedir algo tan simple?
La sonrisa del moreno se ensancho cuando las orbes violetas se encontraron con las suyas, podía percibir claramente el miedo que se desprendía de ellas. Contestando a la pregunta que no se llegó a formular poso delicadamente una mano sobre su hombro ejerciendo cada vez más presión, Rusia dudo por un momento de con quien se encontraba pero esa fuerza era muy superior a la de Alfred y aquellos ojos jamás podían pertenecerle al rubio. Los ojos de México sin duda imponían respeto y se notaba la sed de sangre que los animaba pero eran mucho más viejos y sabios que cualquiera que hubiese visto antes
"— ¿Tan pronto te piensas dormir? No es un sueño yo soy México, el México que se oculta detrás de la careta…"
Las demás palabras dichas por el menor se diluían en su inconciencia y aunque alcanzaba a ver como movía la boca no conseguía entenderle. Finalmente las sombras lo sumieron en un estado de somnolencia.
El agua ya se había enfriado cuando volvió de sus recuerdos y sonrió finalmente había podido reunir la mayor parte de piezas y se sentía tanto o más atraído por la pequeña figura que descansaba en su cama. No le importo que el agua estuviera fría y termino de bañarse saliendo cambiado del cuarto.
Luis apenas y se comenzó a desperezarse con flojera, se frotaba los ojos bostezando, sobre sus piernas descansaba la almohada. Cuando le vio entrar una sonrisa afloro en sus labios y se levantó rápidamente dándole un pequeño beso en la mejilla como si nada hubiera pasado.
— ¿México durmió bien?— El latino asintió abrazándolo más, le encantaba como olía el ruso cuando acaba de salir del baño aspiró profundamente llenándose con ese aroma que tanto le agradaba— Rusia ama a México, da.
—Lo sé— le soltó girando sobre sus talones, hasta el momento a lo único que le había prestado atención Luis era al rubio pero al girarse se encontró con el desastre que había quedado de la noche pasada. Se sonrojo de golpe, no necesitaba mirarse para darse cuenta que estaba bañado con la sangre del ruso. Camino hasta la cama, ante la divertida mirada del ruso, y quito todas las sabanas como si con eso pudiera tapar aquel lado suyo.
—Dije que Rusia ama a México— Le abrazo por la cintura, el menor apretó las sabanas contra su pecho se sentía tan vulnerable en esos momentos, agachando la cabeza le lamio el cuello seductoramente murmurándole al oído— También amo a Mixcóatl
—¿Lo amas también a él?— Se aferró con más fuerza a las sabanas que sostenía contra su pecho sintiendo un pequeño escalofrío al sentir aquella caricia— A veces a mí me da miedo, siento que me aparta de todos. No quiero ser como Alfred.
—Nunca podrías serlo. Y tampoco deberías sentirte así, no te subestimes, cada personalidad de México es única y a mi gusta México— Lo estrecho con más fuerza entre sus enormes brazos escuchando un débil gracias que se escapaba de los labios del latino. El mexicano le acariciaba suavemente los brazos pero aun no era capaz de volver el rostro completamente— Además me gustaría verle de nuevo.
—Rusia será uno con México entonces—Para sorpresa del moreno el ruso no protesto solamente le giro haciendo que sus rostros se enfrentaran. Le tomo del mentón con suavidad y le beso en los labios con ternura— Esa es la invitación más indecorosa que he tenido de tu parte— Sus labios se volvieron a juntar en un beso mucho más demandante y posesivo, las manos del mexicano le acariciaban la espalda dejando hermosos surcos sobre la pulcra camisa—Si, está dicho Rusia se hará uno con México.
La molesta alarma del celular comenzó a sonar estridentemente. México había programado el celular para que sonara siempre a la misma hora para no quedarse dormido y claro lo más lejos que pudiera de su alcance si lo tenía a la mano el pobre celular terminaba estrellándose contra la pared. A regañadientes se soltó del ruso que reía divertido por la cara de molestia que se había reflejado en el menor.
Le escucho balbucear un par de maldiciones mientras buscaba el teléfono entre las camisas y el cajón de los calcetines sin mucho excito, aquellos eran los dos lugares donde usualmente dejaba el teléfono. Se detuvo de pronto recordando que después de que paso anoche lo último que habría hecho era dejar el teléfono donde siempre, seguramente seguía en la bolsa de sus pantalones.
Rusia se sentó en la cama mirándolo divertido mientras buscaba por todo el cuarto y la alarma del celular cada vez se volvía más y más intensa. El mexicano frustrado se agacho mirando debajo de la cama, hay estaban los pantalones hechos un desastre, estiro una mano y no le alcanzo.
La prenda estaba justo a los pies del ruso, solo tenía que rodear la cama y arrodillarse enfrente del rubio. Todos los colores se le subieron al darse cuenta de que seguramente el ruso había visto los pantalones y por eso se sentó justo ahí, claro el león piensa que todos son de su condición.
Se levantó y como si fuera lo más natural del mundo, aun con las mejillas rojas, se inclinó frente al rubio abriéndole las rodillas sin atreverse a mirarlo y saco el pantalón de debajo de la cama apagando el celular.
—Hubiese sido más fácil que me dijeras en vez de haber perdido el tiempo buscándolo inútilmente, Rusia se portó muy mal con México.— Seguía sentado, con las piernas cruzadas, a sus pies completamente desnudo— Me voy a bañar o llegaremos tarde a la reunión.
Una enorme mano le impidió levantarle y en menos de un parpadeo ya tenía al ex soviético en cima suyo mirándole con el deseo claro en los ojos. El mexicano le sonrió levantando una mano y acariciándole la mejilla prometiéndole que en cuanto regresaran podrían hacer todo lo que se les viniera en gana. A regañadientes el más alto de los dos le soltó y le dejo irse a bañar.
Había pasado ya una hora y ambos entre juegos mientras almorzaban terminaron llenos de mermelada, migas de pan, chocolate y su ropa en general echa un completo desastre. México le sonrió sentándose sobre las piernas del euroasiático jugando con el cabello del otro.
—Falta 3 horas para la reunión y tú tenías ganas de conocerle mejor ¿verdad?—Ni si quiera había respondido el otro cuando Luis se echó a reír sin razón aparente tirando de los rubios cabellos y tomando aquella deliciosa boca como quiso. El beso se prolongó a costa de asfixiar al ruso que entre jadeos no sabía si sus manos que se movían tan ansiosamente sobre la perfecta geografía del mexicano intentaban quitárselo de encima o morir entre sus brazos. Cuando México se separó de él no pudo evitar sonrojarse por la sensual mirada que este le lanzaba— Perdona me equivoque, lo que tú quieres es que yo te conozca más profundamente.
—Da— ¿Qué clase de respuesta era esa? Se golpeó mentalmente, se estaba comportando como una quinceañera enamorada ¿Dónde había quedado la gran nació? Mientras el ruso se internaba cada vez dentro de sus pensamientos el mexicano ya había logrado sacarle la camisa que salió volando por ahí y alcanzo una botella de vodka que reposaba sobre la mesa. Agito la cabeza haciendo que sus cabellos se mecieran, de acuerdo quería que el mexicano le dominara pero después de todo él era un hombre. No se la iba a poner tan sencilla, los enormes y fuertes brazos de Iván le rodearon lanzándolo unos centímetros al aire le acacho llevándolo en brazos hasta la sala
— ¿Tanto miedo te dan ahora los cuchillos? Pensé que ya estabas acostumbrado por tu hermana o solo les temes ahora si estás conmigo—En el camino el moreno se entretenía acariciándole los brazos y robándole un que otro beso antes de morderle el cuello. Quería provocarlo, descontrolarlo por completo—Con estos brazos me gustaría ser conejo.
Como única respuesta aparte del sonrojo que le sacaba al ruso junto con las expresiones interrogativas Rusia le tiro sin ningún cuidado sobre el sillón mirándole demandante. México levanto la mirada juguetonamente y cuando estiro una mano para desabrocharle el pantalón recibió un pequeño manotazo como reprimenda. La cara que puso el mexicano, mitad dolida y mitad siguiéndole el juego hizo reír al ruso.
—México tiene que aprender a ser paciente, da— Sabia que el mexicano no se dejaría vencer por tan pequeño impedimento, cuando le entraba su lado terco lograba todo lo que se venía en gana sin impórtale que.
—Rusia no puede a esperar que me quede tranquilo cuando tengo hambre— Muchas veces podía ser muy vulgar y soltarle piropos de albañil pero otras veces, la mayoría de gustaría pensar, tenía su galanura— Anda préstame a tu sargento que yo te lo hago mayor. Como quisiera que estuvieras en mi frutero, mango podrido, porque ya te pasaste de bueno— Por lo visto hoy no tenía ganas de decirle puras guarradas.
Si después de todo el tiempo que llevaban juntos no le hubiera entendido querría decir que había vivido con alguien más. Si bien la mayoría de las veces no le entendía con el paso del tiempo aprendió a entender aunque solo fuese mínimamente al doble sentido tan común en el mexicano.
Y en efecto México no aguanto más y aprovechando la reacción que habían tenido sus palabras en el ruso le jalo sentándolo en el sofá acurrucándose a sus lado, las manos del ex soviético se desplazaban por su espalda en movimientos ascendentes y una de las manos de aquel ya buscaba como quitarle la camisa al moreno mientras que aquel le atormentaba mordiéndole suavemente el pecho y arañándole el estómago.
El calor se vuelve sofocante y con cada nuevo roce la piel recién descubierta se eriza pidiendo por un poco más hasta enrojecer. La ropa que aun llevan puesta es descartada rápidamente, no hay palabras, solo gruñidos y alguna que otra cacofonía propia de los amantes que se entienden con algo más que palabras en esos momentos, una caricia puede significar muchas cosas desde un te quiero hasta bésame, solo el tic tac del reloj en la sala interrumpe aquel concierto.
Ya sin ropa alguna que les molestara Luis le mordió el cuello, atrapando entre los diente la manzana de Adán, presionado con la rodilla el mimbro despierto de su amante que se entretenía arañándole la espalda. Rusia enterró sus uñas en la cadera del latino dejando cinco marcas escarlatinas que hacían juego con los lunares del lado opuesto.
Obligándole a soltarlo cuando sintió que le faltaba el aire, entre jadeos y gemidos, el euroasiático recorrió le giro tendiéndole sobre la mullida superficie recorriendo el cuerpo de su amante con cortos y húmedos besos que ahora bien podría dejar manchones escarlatas o bien purpúreos sobre la piel del menor. Sonrió complacido mirándole retorcerse entre sus brazos, a veces buscando un mayor contacto otras replegándose antes de contrarrestar sus avances.
Luis se deslizo de aquel abrazo alargando una mano y comenzando a masturbar fuertemente al ruso que se mordía los labios para no dejar escapar ningún solo gemido. México sonrió de lado tomando aquello como un reto porque aunque Rusia quisiera ocultarlo el acelerado palpitar de su corazón le delataba. El pequeño trozo de este que había devorado anoche latía con igual brío y en sincronía dentro de él, sin duda era una extraña comunión donde ambos compartían mucho más que la simple unión física.
Las manchas sobre una piel y las rayas escarlatinas sobre la otra le recordaron en aquel momento a la primer vez que estuvieron juntos. El tigre siberiano había cautivado con su ferocidad y fortaleza al elegante y precavido jaguar.
Cuando el ruso dejo escapar el gemido rindiéndose finalmente ante las caricias del menor el latino le soltó tirando con fuerza de su cuello exigiendo que lo besara con aquella pasión y deseo desmedido que solamente el ex soviético poseía.
Rusia le correspondía de manera frenética y agresiva, gimiendo durante el beso debido a los arañazos que se tornaban cada vez más fuertes sobre su espalda y los mordiscos hambrientos que la boca del mexicano le proporcionaba. No tenía miedo de lastimarle, habiendo experimentado un tanto su fuerza sabía bien que esa no sería una misión fácil y si había algo que comenzaba a excitarle de sobremanera era cuando su "Jaguarcito" sacaba las garras y aquella excitación era claramente palpable en Moscú.
Un gruñido de frustración se escapa de los labios rusos cuando atrapa al moreno por la cintura con intención de penetrarlo de una vece. Le desea y lo quiere ya pero tal parece que esas no son las intenciones del menor que se cuela entre las piernas del siberiano tomando la hombría de aquel en la boca para acallar cualquier señal de protesta.
Rusia le tomo de los negros cabellos marcando el ritmo sin protestar al sentir que un par de dedos aprovechando la posición, usando su saliva como lubricante estaba dilatando con todo el cariño y dedicación aquella estreches entre los espasmos y los tirones de cabello que le obligaba a cambiar el ritmo. Le clava las uñas en la espalda gimiendo descontroladamente y abriendo las piernas lo más que puede permitiéndole libre acceso. La dureza del miembro del rubio le avisaron que estaba próximo a termina, busco del lado del brazo del sofá que daba hacia la pared la botella que había llevado consigo, el ruso termino por venirse abundantemente en la boca del moreno que lo bebió todo sin rechistar junto con un trago de vodka, compartiendo el sabor de tan excéntrica mezcla con un beso.
Sus labios se encontraron de nuevo de manera ávida y frenética, Rusia descubrió que tenía cierto gusto a saborearse así mismo, aquella mezcla de su simiente, el vodka y el sabor propio del mexicano le habían colocado en la cima de la excitación. Aprovechando semejante estasis México le penetro de una sola y certera estocada haciéndole estremecer, las mejillas le ardían por el innegable dolor pero lo disfrutaba, el dolor le recordaba que estaba vivo y el calor tan reconfortante que le abraza que no estaría nunca más solo.
Inconscientemente comenzó a mover las caderas en contra del sexo del mexicano que si bien en un principio dudo, sin saber si era o no la primera vez del siberiano aunque si los rumores eran ciertos probablemente su primera hubiese sido con Mongolia o quizás incluso con el gringo, sintió celos y ya que el otro se mostraba tan dispuesto comenzó a envestirle primero muy lentamente tratando de localizar aquel punto que cuartearía el dique del placer contenido. Un sonoro gemido con notas mucho más altas que los anteriores le dio a entender que lo había encontrado.
Las envestidas se volvían cada vez más rápidas y certeras, quería escucharle gemir diciendo su nombre, rompiendo la última barrera. Una de sus manos se coló entre las blancas piernas del ruso mientras que la diestra le arañaba sin piedad la cara interna de los muslos la otra le masturbaba.
Iván se sentía delirar en ese mar de nuevas y a cual mejor sensación que abarcaban todo su cuerpo y no solo se limitaban al plano físico sino que iban más allá. Por primera vez se sentía completo y libre para dejar salir cada uno de sus deseos y sueños revelando su verdadera personalidad.
Sus labios se buscaban a tientas, varias veces fallaron en encontrarse una vez se besaron en la mejilla otra en la frente y una más en el cuello hasta que finalmente se fundieron el uno sobre el otro sin dejar de moverse sin dejar de empujar.
Según la ley de la atracción universal dos cuerpos se repelen con la misma intensidad con la que se atraen. Entonces las mismas fuerzas que luchaban por encontrarse en el momento del orgasmo les obligaban a separase después de un efímero contacto. La locura se hizo presa de ambas naciones, cada nuevo movimiento tenia inscrito en si algo irracional. El grito ahogado del clímax de Rusia murió en los labios del mexicano con una deliciosa vibración.
La estreches a la que se veía sometido el miembro del latino le llevo a tener su propio orgasmo después de un par de estocadas más viniéndose copiosamente en el interior del ruso. Su cuerpo callo pesadamente respirando con dificultad sobre el pecho del euroasiático entrelazando sus dedos.
—Ayer y hoy en la mañana dolían— Comento en un suave susurro el mexicano, que con la cabeza apoyada sobre el pecho del ruso había decidido que a partir de ese momento el palpitar de aquel corazón era la música que más le gustaba y la que mejor se le daba al siberiano. El ruso se removió un poco acunándole protectoramente entre sus brazos.
Iván sabía a que se refería el menor pero no sabía cómo podía explicárselo ¿Cómo decirle sin que sonara infantil? Y es que en la simpleza estaba el problema, aquellos hilachos negros que le recubrían el corazón no eran más que la acumulación de deseos frustrados, promesas que había rostro, dolor que nunca había dejado salir, ni siquiera en muchos casos a solas, por temor a encarar aquella debilidad que le arropaba desde la muerte de su madre.
Todos esos sentimientos negativos, ese dolor e impotencia fueron tejiendo una fina red que amenazaba con cubrirlo todo debido a su incapacidad de dejarlo ir. Era como un niño que se rasca la herida por lo cual nunca termina de sanar.
—No tienes que explicarlo, mi padre también tenía ese tipo de heridas. Son más dolorosas que las que nos han dejado una cicatriz en la piel—Sus dedos danzaron sobre la herida que ya había cicatrizado preparándola como si un contacto directo con sus labios pudiera lastimarlo. Lo beso recorriendo, con la punta de la lengua, con tal sensualidad que aun a pesar de haber tenido recientemente relaciones sexuales hacia que le deseara con renovada intensidad
—No juegues con fuego sino estas dispuesto a quemarte, da— El ruso le tomo de rostro con suavidad. Luis le dedico una mirada retadora y le tomo de la mano lamiéndole las puntas de los dedos como respuesta.
—Soy vecino de EU dime algo que me asuste de verdad si quieres amenazarme. Tú nunca me has dado miedo, por más que lo intentes mi tigre—Rió con ganas al verlo sonrojar, de un brinco se puso de pie y le dio la mano— Ya va hacer hora de irnos ¿Me frotarías la espalda?
Sin dejar de reír le tomo de la mano paseándose desnudos por la casa hasta el segundo piso, lleno la tina con agua caliente y se metió junto con el rubio. Obligándole a sentarse bajo el pretexto de no haberle dejado consentir después de todo lo que había sucedido le lavo el cabello y la espalda, al salir de la tina Rusia le arropo lamiendo las gotitas de agua que se estrellaban en sus hombros.
Media hora después y con un ligero retardo finalmente llegaban a la reunión, para el mexicano resultaba fácil escabullirse sin ser detectado cosa que no lograría con el ex soviético a su lado, entrelazo su mano con la del rubio acariciándole el dorso con el pulgar.
—Communist bastar. Llegas tarde para escuchar mis grandiosas ideas pero el héroe no te excluirá esta vez y te contare cuando estemos a solas en el receso— El norteamericano tembló sin saber porque, había sentido una mirada asesina, se volvió para ver al inglés y al ruso sin encontrar nada tampoco encontró la fuente con los árabes aquello sí que era raro.
Iván suspiro ligeramente avergonzado, había visto el destello asesino en los ojos del latino que se había ido a sentar a un lado del norteamericano y el guatemalteco. Luis platicaba alegremente con este y con ¿la silla a un lado de la de EU?
Tomo su lugar mirando de vez en cuando hacia aquella dirección, no podía creer que estaba celoso de que el mexicano no lo mirara incluso más que cuando se suponía que él era el dominante en aquella relación. Y lo peor es que no podía concentrarse correctamente, aunque claro la conferencia seguía siendo un caos pero aun así, debido al dolor punzante en todo su cuerpo en especial en la cadera.
A la hora del almuerzo México salió con sus primos, deteniéndose a la altura del ruso y con una enorme sonrisa en el rostro le beso.
—Dicen los médicos rusos que un beso dado en la boca llega directo al corazón ¿Tu qué opina sobre eso? ¿Quieres arriesgarte?— Una forma rara de decirle confió en ti si es que el americano te entretiene. Discretamente metió un pequeño papel dentro del abrigo del mayor que descansaba en el respaldo de su silla.
Ni bien habían salido cuando efectivamente el gringo detuvo al ruso apoyando una no sobre su hombro y obligándole a girarse, Luis siendo llevado prácticamente a rastras por sus hermanos y primos que querían pasar tiempo con él. Guatemala había apoyado la misión, le había visto un poco extraño, más agresivo y demandante ¿Mixcóatl? No seguramente era solo su imaginación.
Un quejido de dolor salió de los labios del ruso que aparto con brusquedad la mano del norteamericano de aquella zona. Alfred se le quedo mirando confundido, si apenas y lo había tocado, además Rusia no es como Inglaterra como para que le lastimara.
— What about you?— le sujeto del brazo tirando, esta vez sí con fuerza al notar el recelo en los ojos ajenos. Si Rusia no quería decirle que le había pasado él le obligaría, fue en ese momento cuando pudo sentir una ligera humedad y el inconfundible olor a sangre— ¿Problemas en casa? El héroe esta para ayudarte.
—No tengo problemas y aunque los tuviera no te necesito, solo lo empeorarías— Por lo visto muchas de las heridas de su último encuentro aun no sanaban correctamente. Sin hacerle caso el americano le levanto la camisa mirando extrañado aquellas marcas
— ¿Te peleaste con un gato?— Debería ser un gran gato o tener rabia si había podido lastimarle así, lo que sin duda más le intrigo fue la mirada que le dirigía el ruso.
— Podría decirse aunque fue un jaguarcillo que disfruto afilando sus garras en mí. —Le aparto acomodándose la ropa y se puso el abrigo para alejar miradas curiosas — Parecían embotadas con el tiempo e incluso creo que él llego a pensar eso mismo pero no es así. Me retiro.
Estados unidos se quedó mirando la puerta por donde había salido su ex rival y amante más confundido que antes. Si un jaguar solo podía causar semejante daño entonces eran un peligro para la humanidad pero él les daría la oportunidad de ser los buenos de la película si se unían a él como su apoyo y si no aceptaban simplemente los borraría del mapa.
Pegada en el respaldo de su silla había una nota, el mensaje era breve pero se trataba claramente de una amenaza "Se te ha dado bien tomar lo que no es tuyo bajo tontas escusas pero no todo es tan fácil de tomar y por ciertas cosas se pelea a muerte, en especial cuando el amor te mueve"
Rusia por su parte se había ido a sentar en una mesa aparte cuando sus dedos tocaron el pequeño papel, le saco y se disponía a leerlo.
—Nuestros ojos se miran, nuestras bocas se hablan pero nuestros corazones son los únicos que se entienden. El cielo estrellado con la luna en todo su esplendor sobre el mar añil forman un cuadro colosal pero tú y yo formamos la pareja ideal. No quiero mirarte a los ojos porque me volveré a enamorar y sin embargo cuando estoy a tu lado la tentación me hace mirar— México le hablo suavemente al oído como en una declaración, sacando a relucir aquella vena de poeta que también sabia expresar. Un trozo de tarta quedo sobre la mesa.— Si me entero quien te ha escrito eso me pondré celoso ¿Pastel?
El latino rió contento abrazándolo por detrás, Rusia era suyo y esta vez no le dejaría con tanta facilidad así tuviese que enfrentarse en contra de su vecino. Mientras Iván lo amara pelearía por él sin importarle el tamaño de enemigo
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Notas:
Mixcóatl es el dios mexica de las tempestades y de la caza. El nombre en náhuatl significa 'Serpiente nube' (mix- 'nube' + cōā-tl 'serpiente'). Los mexicas creían que la Vía Láctea era una representación de Mixcoātl existe otra clase de Mixcoatl llamado Iztac Mixcoatl un viejo dios celeste parecido a Ometéotl- uno de los dioses que formaban la dualidad y crearon al mundo-
Mixcóatl (náhuatl, Mixcōātl) también es un personaje legendario, padre de Cē Ācatl Topiltzin Quetzalcóatl y guía de un grupo de chīchīmēcas que se asentó en Tula (en el actual Hidalgo) en el siglo X.
Piropos: México es muy bueno dando piropos, estos son cumplidos que juegan con un doble sentido usando palabras del uso cotidiano se les da otra connotación en particular sexual o amorosa. Uno que me encanta pero que es muy naco es "Papito, tu cosita se debería de llamar Bill Gates...porque es asquerosamente rico." Normalmente los piropos, ya sean poéticos o guarros, se les dan a las mujeres pero cuando las mujeres se juntan los hombres tampoco se escapan.
