La última esperanza

Capítulo 2

Rey observó a Finn, el cual no se había apartado de Rose en ningún momento desde que esta cayó inconsciente. Se alegró de que su amigo estuviera bien y de que aquella muchacha lo hubiera salvado de la locura que pretendía llevar a cabo.

—Es un gran tipo —comentó a su lado Poe Dameron.

—Lo es —sonrió Rey.

—¿Vosotros…? —El piloto hizo un movimiento con los dedos dando a entender si había alguna relación más allá de la amistosa.

—Oh, no. ¡No! —enrojeció.

—Perdona mi indiscreción. BB-8 me había informado mal.

Se escucharon unos ruiditos de indignación cerca de ellos y al droide dar vueltas tras ellos, enfadado.

—Oh, calla —le instó Poe.

—Será mejor que los dejemos solos —comentó Rey caminando hacia la puerta. Leia Organa los esperaba fuera.

—General Organa —la saludó Poe.

Esta tenía una tristeza en sus ojos imposible de disimular. Suponían que por todas las muertes acontecidas y lo mermada que había quedado la Resistencia. Para colmo, habían tenido que dejar atrás a Luke, pensaron todos, pero Leia sabía perfectamente que su hermano ya no volvería.

—Querría hablar con Rey, a solas —añadió al ver que Poe no se marchaba.

—Por supuesto.

El piloto, junto a un BB-8 aún indignado, se marcharon dejando solas a ambas mujeres.

—Rey —Leia le tocó el brazo mientras comenzaba a hablar—. No me queda mucho.

—¿Cómo? Pero General Organa…

—La Fuerza me llama al otro lado, lo siento en cada célula de mi ser. —Miró a los ojos a Rey, que se entristeció—. Hice un gran esfuerzo para volver tras aquella explosión. Nunca había usado así la Fuerza.

—Pero hay que buscar al maestro Luke de nuevo.

Organa negó con la cabeza.

—Rey, Luke ya no está. Vino a despedirse…

—¡Kylo lo mató! —dijo furiosa.

—No, Rey, simplemente Luke hizo su último esfuerzo para darle una lección, para despedirse de todos nosotros, para volver a ser el Jedi que fue. Ahora está con nuestro padre, con Obi-Wan y Yoda.

—Pero…

Rey no pudo reprimir las lágrimas.

—Iré a Ahch-To y lo buscaré.

Leia puso sus manos sobre los hombros de la muchacha y negó con la cabeza.

—Ahora tú eres nuestra última esperanza, Rey. Te necesitamos, necesitamos que resurjan los caballeros Jedi de nuevo.

—Pero yo no sé…

—La Fuerza es muy poderosa en ti. Eres la única que puede parar a Ben cuando yo ya no esté.

—Mató a Snoke… Al principio pensé que lo hizo para salvarme, pero fue para usurpar su lugar… Ben ya no sé si tiene salvación, lo siento mucho.

—Como te he dicho, eres la última esperanza. Para cambiar el destino de la Galaxia y que la nueva Orden no la gobierne, Ben ha de abrazar la luz. Y creo que eres la única que puede hacer eso.

—Durante algún tiempo yo también lo creí, pero la oscuridad lo embarga. Tiene muchos problemas que no le dejan ver la luz.

—Lo sé, créeme que lo sé…

Leia se apartó de la joven y caminó lentamente por el pasillo. Rey la siguió.

—Ya de pequeño esperábamos demasiado de él, supongo. Pero ser nieto del legendario Darth Vader no le ayudó, sino todo lo contrario. Y Han… Han no fue el padre que tenía que haber sido. No estuvo ahí en los momentos duros. Luke, por su parte, siempre tuvo un miedo atroz a que se desarrollara el lado Oscuro en él. Y, al final, fue ese miedo el que empujó a mi hijo, que debía debatirse entre seguir a su Maestro y tío, o a Snoke que ya había pervertido su mente. El error de mi hermano fue tan solo el detonante. Creo que jamás he sentido tanto dolor como en aquel momento.

—Lo lamento…

—Organa la miró con una sonrisa triste.

—Tú, en cambio, tienes luz propia. No creo que haya nadie más en toda la galaxia que pueda hacer volver a Ben. Así lo siento de veras.

—General, prometo que haré cuanto esté en mi mano para que así sea.

Leía asintió y cerró los ojos.

—Necesito descansar.

Se marchó dejando de pie a Rey, angustiada por la pérdida de su Maestro y sin saber cómo iba a llevar a cabo una promesa tan difícil de conseguir.

Durante los días que Snoke la conectó con Kylo para atraerla hasta él, manipulándolos a ambos, sintió una conexión desconocida con el caballero de Ren. Comenzó convencida de que era un monstruo que había matado a su padre, pero poco a poco le fue comprendiendo. Sus tribulaciones, el trasfondo en sus ojos oscuros, la lucha interna. Le creyó incluso una víctima más del malvado Snoke.

La conexión al tocarse sus manos a través de la Fuerza, equilibró esta. Cuando creyó que había matado al Líder Supremo por salvarla, un nuevo sentimiento hacia él nació. Se sintió eufórica y capaz de cualquier cosa mientras lucharon codo con codo, creyó que le convencería de que se fuera con ella al lado correcto.

Y no fue así.

No lo fue.