2. Nuevas amistades
Julie recorrió la parte delantera del tren unas tres o cuatro veces. No quería volver al último vagón donde había tenido su primer problema mágico. Exhausta, se sentó al lado de la ventana en un compartimento que solo estaba ocupado por una pareja que dormía. A Julie le daba exactamente igual que a esos dos les importara o les dejara de importar que ella se quedara allí. Apoyó la cabeza en la fría y húmeda ventana, y, al instante, se durmió.
…
- Oye…- susurró alguien que la estaba tocando suavemente el hombro- ya hemos llegado.
Julie abrió los ojos y se encontró frente a una chica de unos 16 años, de pelo castaño y ojos marrones. Había tenido la amabilidad de avisarla, eso demostraba que no todos los magos eran como la pálida y la otra, y este pensamiento alegró bastante a Julie.
A la salida del Expreso, Julie tuvo que tener mucho cuidado de no perder su maleta, que llevaba bien aferrada en la mano izquierda, después de haber echado un siglo en recogerla. Y es que había gente por todos los lados; mayores que no se preocupaban de los asustados de 1º y les arrollaban, alumnos que se encontraban a la salida del Expreso como si hubieran venido en trenes diferentes, maletas, lechuzas… un caos. Y a todo esto, ¿ella donde debía ir? Al instante, como si le hubieran leído la mente, oyó un grito procedente de un hombre muy grande, que pedía a los de primer curso que les siguieran.
Les apartó hacia un lado, probablemente para que no se perdieran, y cuando estuvieron todos, habló:
- Bienvenidos a Hogwarts, soy Hagrid, el guardabosques del colegio y el encargado de que a ninguno de vosotros os coma cualquiera de los bichos que hay en el lago que atravesaremos.- explicó riéndose, como si fuera un chiste. Pero nadie se rió. Es más, Julie se fijó en que a ninguno de sus compañeros les hacía la menos gracia.
Lo que me faltaba para rematar el día pensó cabreada.
A pesar de todo, el "paseíto" en barca no estuvo nada mal. Al llegar al otro lado, estaba una profesora, (una tal McGonagall, según entendió Julie) con cara de malas pulgas, que les condujo hacia el Gran Comedor, el famoso Gran Comedor del que tanto le había hablado su padre.
Miró hacia su alrededor para ver cuatro mesas bien separadas unas de otras, y en cada una de ellas colgaba el escudo de la casa correspondiente. Julie se encontraba relativamente cerca de la serpiente de Slytherin, y no pudo evitar ver a Bellatrix Black, que, después de echarle una mirada asesina, sonrió a su hermana Narcisa, que estaba bastante alejada de ella. Después Julie giró la mirada hacia las otras tres casas, buscando, supuestamente, la mesa de la casa de su padre, pero en realidad lo que buscaba era volver a ver a…
- Anderson, Julia – la voz e la profesora, fría y tajante, cortó todo pensamiento de Julie, que se sorprendió a si misma sin saber qué hacer. Afortunadamente, vio que McGonagall sostenía un sombrero que estaba debajo de una silla, y rápidamente se acordó de lo que le había contado su padre sobre el Sombrero Seleccionador, y subió. El sombrero le tapó los ojos y una voz resonó en su cabeza.
- Mmmmm… veo que has tenido un primer día movidito… y todo por defender…
- Iré a Hufflepuff, ¿verdad? – preguntó Julie (más bien pensó) impacientemente.
- ¿A Hufflepuff? Pues no, no había pensado en eso… si, es verdad que te has jugado el cuello por ella, pero has demostrado mucha valentía y firmeza, así que estarás mejor en…
-¡¡¡GRYFFINDOR!!! – gritó para que todo el comedor lo oyera.
Julie bajó las escaleras y se acercó a su nueva "casa", en la que sus nuevos compañeros la recibieron con un cariñoso saludo. Pronto hizo dos amigas, una un año mayor, y otra nueva también: Roxanne Connelly y Olivia Wood, y con las cuales habló y se rió incluso durante el discurso de Dumbledore. Estaba tranquilamente charlando con ellas cuando sintió que una voz se dirigía a ella:
- Vaya, veo que sabes reírte, con las malas pulgas que tenías en el tren lo hubiera puesto en duda. – la mesa estaba casi vacía, y la chica que había estado sentada enfrente suya se había marchado, y en su lugar estaba el chico que la había ayudado en el Expreso, sonriendo con una sonrisa medio pícara medio juguetona, mientras movía distraídamente el vaso. Estaba demasiado guapo.
Julie decidió dejar de lado su orgullo:
- Lo siento, me pasé bastante en el tren…
- Nada, no importa, yo tampoco estuve muy acertado… -"totalmente cierto" pensó Julie.
El chico levantó sus ojos grises y la miró.
- Julia Anderson, ¿verdad?
- Mejor Julie
- Vale, Julie – extendió amistosamente la mano- soy Sirius Black.
- Encantada – dijo Julie, estrechándole la mano.
Alguien desde la puerta del Gran Comedor llamó a Sirius por lo que este se levantó y, a modo de despedida, dijo:
- Bueno, si alguna vez necesitas que te vuelva a salvar de mis primas solo tienes que llamarme – y, tras guiñar un ojo, se alejó.
Cuando ella giró la cabeza hacia sus amigas, estas estaban con la boca abierta y con cara de haber visto a Brad Pitt (aunque Julie dudaba que alguna de ellas supiera quién era Brad Pitt)
- ¿Qué?
- ¿¿¿Te hablas con Sirius Black??? – preguntó Roxanne, con los ojos como platos.
- Si, bueno, antes en el Expreso tuve un problemilla con sus primas y él me ayudó, pero yo estaba un poco cabreada y perdí los nervi…
Pero Roxanne no la dejó continuar:
- ¿¿¿Me estás diciendo que en tu primer día en Hogwarts has tenido un problema con las Black, y te has hecho amiga de Sirius???
- Hombre, lo que se dice amiga…
- Si, amiga, yo llevo con él en clase un año y nuestra relación no ha pasado de "¿tienes un pergamino que te sobre?" No sé si lo sabéis, pero Sirius y sus tres inseparable, James Potter, Remus Lupin y Peter Pettigrew, a pesar de llevar solo un año aquí, ya son conocidos en todas las clases y cursos.
- Si, a mí ya me lo ha contado mi hermano que va a 5º, y dice que todo el mundo…
Julie dejó de prestar atención a la conversación y posó su vista sobre los cuatro chicos que ahora desaparecían paulatinamente por la puerta del Gran Comedor. Probablemente sus pensamientos no hubieran sido los mismos en aquellos momentos de haber sabido lo que le iban a cambiar la vida esos cuatro Gryffindors…
FIN DEL FLASHBACK
