Amazonas Salvaje

Un día, una lección

El día inicio, el sol comenzaba a dar sus primeros rayos, todo en la selva comenzaba a moverse, sus habitantes empezaban a levantarse, los primeros cantos de los canarios, alegraban la mañana. La familia azul ya estaba despierta y nadie estaba más despierto que cierto individuo, listo y preparado para comenzar su entrenamiento.

-¿Adónde vas Blu?- Dijo Perla confundida al ver salir a este del nido.

-Bueno… ¿Yo?- Dijo Blu mientras pensaba en una respuesta, necesitaba una excusa para poder salir sin que Perla lo descubriese- Voy a ver a Rafael, dijo que tenía que mostrarme algo interesante lejos de aquí, volveré tarde- dijo Blu y apresurado retomo su camino saliendo del nido.

-Espera Blu, ¿Qué hay de los niños?- Pregunto Perla antes de que Blu se alejara del nido.

-Que salgan a ser aves para eso vinimos, ¿No?- Respondió Blu mientras se alejaba rápidamente.

Unos minutos después, en el lugar de espera, alguien se impacienta.

-Donde, estará ese mocoso, le dije apenas salga la luz del sol y aún no ha llegado o ¿No se lo dije?- Se dijo a sí mismo a voz misteriosa- Como siempre tiene las costumbres de… ya está aquí- Dijo la voz misteriosa al darse cuenta de la presencia de Blu.

-Hey, ya estoy aquí, ¿Dónde estás?- Pregunto Blu al momento de llegar a donde había acordado verse con la voz misteriosa.

-Veo que ya llegaste- Respondió la voz misteriosa.

-Sabes me asusta un poco no saber quién me habla y de donde me estás hablando- Respondió un poco temeroso Blu.

-No importa eso, son detalles menores, ahora comencemos- Dijo la voz misteriosa.

-¿Y qué voy hacer primero, levantar rocas, volar enormes distancias, buscar objetos ocultos?- Pregunto Blu emocionado, cuando fue interrumpido.

-No nada de eso, a tu derecha hay un mango ¿Lo ves?- Dijo la voz misteriosa al interrumpir a Blu.

-Sí, lo veo ¿Qué tengo que hacer con él?- Pregunto Blu un poco confundido.

-Tu tarea de hoy será la siguiente: Debes cargar ese mango en vuelo, hasta que yo te avise cuando parar- Respondió la voz misteriosa a Blu.

-Bueno es un trabajo muy sencillo, ¿Cómo es que esto me va a ayudar?- Pregunto Blu mas confundido y un poco molesto.

-Solo hazlo, si no te interesa y te parece patético, vete de aquí- Respondió con una personalidad de ego la voz misteriosa.

Blu no tuvo más opción que hacer lo que se le pidió; tomo el mango con sus garras y se elevó a determinada altura, mientras murmuraba lo inútil que era haber venido, pasaron 2 horas y este se empezó a cansar, llego el medio día, pero la voz misteriosa no decía nada, pasaron 2 horas más y este comenzó a perder vuelo y a descender poco a poco. Llegada la tarde Blu ya no podía más y comenzó a gritar sobre lo inútil e inservible que era hacer eso y tras el enojo soltó el mango y descendió al suelo muy cansado.

-¡Esto no sirve de nada, solo he malgastado mi tiempo creyendo en alguien que ni siquiera puedo ver es…!- Dijo Blu completamente enfadado cuando fue interrumpido.

-Dime, dijiste que tenías problemas ¿No es verdad?- Pregunto la voz misteriosa con cierta seriedad.

-Sí, pero…- Intento decir Blu, pero fue interrumpido.

-Te explicare la razón de cargar ese mango. El mango en si no pesa mucho es pequeño a comparación de otros yo puedo tomar ese mango y cargarlo durante minutos y no me sentiré cansado, lo cargare durante horas y comenzare a sentirme fatigado, lo cargare durante un día y me dolerá todo el cuerpo- Dijo la voz misteriosa mientras que Blu escuchaba sorprendido- Ese es tu problema, tú crees que tus problemas son mayores que los de los demás, en realidad no pesan mucho, pero si siempre estás pensando en ello comenzaran a crecer y comenzaras a sentirte cansado y por ende aprisionado en ellos, solo debes saber cuándo tirar el mango y olvidarte de tus problemas y concentrarte en buscar una solución, porque en realidad hay mangos más pesados para muchos, que el que cargaste hoy día, ¿Entiendes?- Explico la voz misteriosa a Blu.

-¿Solo debo saber cuándo olvidarme de los problemas y concentrarme en buscar una solución?- Pregunto Blu, más calmado.

-Así es, joven aprendiz, esa es tu lección de hoy día, vuelve mañana y no llegues tarde- Respondió la voz misteriosa.

-Me duelen las alas, ¿Cómo voy a regresar así?- Pregunto Blu mientras tocaba sus alas adoloridas.

-Pues… busca una solución…- Respondió la voz misteriosa mientras bajaba el tono de voz hasta desaparecer.

Mientras tanto, en el escondite secreto del clan, cierta guacamaya se alarmo, al encontrarse con un individuo que creía estaba en otra parte.

-¡Rafael!, ¿Qué haces aquí?- Pregunto Perla desconcertada al ver a Rafael.

-Como que, que hago aquí, ¿Acaso no vine con ustedes?-contesto Rafael confundido.

-Pensé que habías ido con Blu a un lugar muy lejos de aquí y que regresarían tarde, al menos eso me dijo Blu- Contesto Perla un poco preocupada.

-No, para nada, he estado con Nico y Pedro todo el día- Respondió Rafael.

Al escuchar esto Perla se alarmo.

-¿Por qué Blu me mentiría donde iba a estar?, todos esos comportamientos extraños que he visto de él, no son nada cotidianos o normales- Pensaba Perla, cuando fue interrumpida por una voz peculiar.

-Hola Perla, ¿Cómo te va?- Pregunto Roberto.

-Ah, hola Roberto, yo estoy bien, gracias- Respondió Perla.

-¿Piensas en alguien?, te veo preocupada- Volvió a Preguntar mientras la observaba de frente.

-No es nada grabe, es algo respecto a Blu- Contesto Perla en voz baja, para que nadie más escuchara su nombre.

-¿Tu compañero?, ¿Qué pasa con él?- Pregunto Roberto en voz baja al ver la situación del tema.

-Ha estado empezando a actuar un poco raro últimamente, no es su comportamiento normal- Respondió Perla preocupada.

-Tan grave es- Respondió Roberto en voz baja, pensando que no era gran cosa lo que sucedía.

-Se comió todo un mango entero y me mintió esta mañana diciendo que iba a salir con sus amigos- Contesto Perla cada vez más preocupada.

-Pues es muy raro, ya que escuche que a él no le gustan las frutas naturales y exquisitas de la selva, además de haber estado en contacto con humanos y ser la mascota de uno, lo que a mí no me genera tanta molestia, pero al jefe si- Respondió Roberto, interesándose en el tema.

Tanto Perla como Roberto siguieron hablando sobre lo que podría estar sucediéndole a Blu, hasta que poco a poco el sol empezó a ocultarse dándole paso a la noche.