Ha pasado mucho tiempo desde que aquella conejita vino a mi casa ofreciéndome aquellas pastillas que me relajaban. Debo confesar que me he hecho una cliente frecuenta de ellas. Tengo entendido, que ahora tienen una mansión cerca de Gensonkyo, en el lugar llamado Eientei, así que es más fácil conseguir aquello.

Sigo en aquella soledad junto a Shangai, Hourai y todas mis hermosas marionetas. He desarrollado más mi agilidad para zurcir vestidos, claro también en ropas mucho más grandes que solo para mis amigas.

Pero un día, mi paz fue interrumpida por aquella hechicera vestida de negro que irrumpió en mi casa. ¡En mi casa! Primero ataca a mi madre y después… intenta robarme la fuente de mi poder, el grimorio mágico de Maikai.

Touhou Project y todos sus personajes es creación del maestro ZUN

~Ano hi no futari wa mou inai~

La pareja de aquel día no esta más aquí

-¿Que haces tu aquí?

Pregunte bastante molesta. Claro esta, era aquella hechicera que me había derrotado dos veces en el pasado. Ya hace más de 6 años de aquello.

-¿¡Ah?! Etto… bueno… yo… este jejeje!! Que sorpresa, no pensé que hubiera nadie en casa, como esto, esta, muy solo y lleno de muñecas, pensé que, bueno era una casa abandonada… Y este libro parecía interesante, entonces jejeje! Contesto mientras ponía su mano detrás de la cabeza y se rascaba.

Esa voz era molesta, y claro su presencia me daba rabia.

-¡¡Vaya, que casa mas bonita tienes!! Esta llena de muchas cosas lindas.- Decía Marisa mientras caminaba alrededor de la casa.

-Mmm…

-¡¡¡OH MIRA!!! ¡Que linda muñequita! ¿Cómo se llama? ¡Que lindo vestido rojo!

-Mmm emm… Shangai

-¡¡OHHH!! PERO, PERO, ACA HAY MUCHAS MAS MUÑEQUITAS! MIRA CUANTAS TIENES. ES INCRECIBLE. WOW ¿TE GUSTA MUCHO COLECCIONAR MUÑEQUITAS? ME IMAGINO QUE SI VERDAD?

-umm asentí con la cabeza

- De verdad tu casa es muy linda! Yo vivo cerca de aquí, mira ven.

Cogió mi mano y me acerco a la ventana. ¿¡Que le pasa a esta niña!? ¿Por qué tanta familiaridad?

-Mira – Señalo entre el bosque –Allá enseguida de aquel árbol, no ese no, el otro, el de allá, no, no ¡mas allá! ¡Si! ese el de hojas verdes y color café! Al lado de ese otro que tiene hojas y es color café.

La verdad no tenía una idea donde se referiría. ¿Qué no sabe que todos los arboles son como los describió?

-Umm dije pesadamente

-¡Oh! ¡Es cierto!, no me he presentado. Mi nombre es Marisa Kirisame, ¡Mucho gusto! Y extendió su mano de nuevo.

Yo me quede observando aquella mano, la verdad que chica tan corriente.

-Ah, quizá no sepas pero cuando alguien te extiende la mano, tú debes cogerla también. Así mira.

Y ella volvió a tocar mi mano de nuevo y la estrecho entre la de ella con fuerza. Era extraño. Nunca había tenido este contacto con nadie.

-Etto, bueno, por ahora tengo que irme por que debo ir a casa a dejar unas cosas. Además debo ir con Patchoulli por unos libros en la mansión escarlata. No me has dicho tu nombre.

-Emm… Alice… Margatroid- dije en voz baja

-Bueno, bueno Alice-chan a partir de hoy ¡seremos amigas! Dijo esa molesta chica

-¿Eh?

-Bueno, entonces por hoy me retiro, cuídate mucho Alice-chan y nos vemos mañana. Tomemos el té juntas. Me alegra que seamos vecinas tan cercanas. ¡Adiós!

Subió a su escoba y salió volando muy rápido.

Al día siguiente volvió a aparecer esta chica. Y el siguiente, y el siguiente, y así pasando mucho tiempo. De hecho aprovechaba cuantas veces podía, sin que yo me diera apenas cuenta y entraba a mi biblioteca, hacia mucho escándalo siempre. Notaba como buscaba algo, en lugar de hablar con ella mejor me hacia la dormida esperando a que se fuera. Y claro al poco tiempo se iba.

Un día en los que se terminaba de ir, me levante de mi cama y me percate que faltaban algunos libros.

-Ash ¡Que molestia!

Escuche que tocaban mi puerta, me imagine que seria Eirin, ya que casi era fin de mes y me daría mi nueva ración de pastillitas, aunque curiosamente le iba subiendo el precio cada mes también, en fin. Cuando abrí la puerta cual fue mi sorpresa que me tope a esa chica de ojos dorados vestida de negro.

-Hola Alice-chan! Prometimos tomar el te juntas, así que lo he traído para prepararlo. Ya veras que bien lo hago.

Apenas pude hacerme un lado cuando entro en mi casa como si fuera cualquiera.

Se fue directo a la cocina y saco un sobrecito con unas hiervas dentro.

Y después, lo que paso en mi cocina no se como describirlo, es como si un huracán, un terremoto y un volcán hubieran hecho erupción. ¡¡¡Dejo todo aquello de cabeza!!! Sin contar las tazas rotas y una cuchara doblada.

-¡¡¡Espera!!!

Ella volvió a verme, y yo, bueno conteste.

-Yo preparo el té, tu ve a sentarte a la sala.

Ella era mi enemiga, y la odiaba, pero era la primera persona en más de 10 años que se había acercado a mí desde mí llegada a Gensokyo, y que no fuera para vender o pedirme algo.

Prepare el té. Que por cierto, se me daba bien hacerlo, me gustaba beberlo.

Lo serví y espere.

Su expresión rápidamente fue dar un salto y gritar.

-OH!! Pero que rico esta!! Que bien preparas el té, Alice-chan.

-Eh… Bueno, gracias.-

Serví también té a Shangai, Hourai, Kyoto, Tibet, London y a varias más de mis muñecas.

-Vaya, seguro ellas también disfrutaran del té. Sencillamente esta delicioso. ¿Podrías darme un poco más?-

-Umm -Asentí con la cabeza.

-Oh, te traje algo de regalo, ¡mira!-

Abrió una bolsa café que traía y saco una marioneta.

-Como note que te gustaban mucho las marionetas, así que hice una propia. Tiene un vestido como el mío. No es muy bonita, por que no se me da el hacer ese tipo de cosas, pero ten es un regalo para ti.

Extendió sus manos y cogió una de las mías y me puso la muñeca en ella

-Ahora estaremos mas cerca, Alice-chan. Así ella podría ser amiga de tus muñecas también.-

-umm-

-Bueno tengo que irme, Reimu me pidió que le ayudara a lo del festival de verano. Iras ¿verdad? Espero que si, es muy divertido, tomamos sake y fuegos artificiales. Vendré por ti esta noche. Trae a tus muñecas, seguro se divertirán también. Cuídate Alice-chan y gracias por el té.

Cogió su escoba y se fue rápidamente.

Era extraño, mi corazón latía muy rápido cuando se iba, y sentía mucha soledad.

Marisa Kirisame.

Tome mi bolsa con pastillas y me tome 5 de golpe. Últimamente necesitaba muchas más. Habían cambiado la sustancia, y siempre lo que deseara lo soñaba. Hoy quería soñar… no puedo decirlo… pero desearía no estar sola.