Hola!
Esta es la primera vez que publico una historia en FanFiction y de esta pareja, por eso tuve un par de problemas al publicar el primer capítulo, con el tiempo iré aprendiendo y no volverá a pasar. Me preguntaron si estaba basada en un manga, no acostumbro a leer mangas xD pero si me basé en el primer capitulo del anime Okane ga nai (No money), si eso responde a sus preguntas xD y en la subasta del anime Hunter x Hunter.
Espero sea de su agrado, no sabía exactamente qué género poner, puse drama por la historia de Eren, y humor por las locuras que hará Hanji para animar la vida de Rivaille.
Por lo demás, es una historia de RIREN(Yaoi), Rivaille y Eren, en el resumen lo había puesto pero al parecer sólo fue mi imaginación... Disculpen!
Aclaro que los personajes pertenecen a la historia de anime y manga Shingeki no Kyojin.
¡Disfruten! :'D
-¡¿EEEEEEEEEH?! ¡¿Compraste algo y no me dijiste?!.- La chica sorprendida tomó a Rivaille de los hombros y empezó a moverlo para todos lados. – ¡¿Qué es, qué es, qué es?!-
-¡SUELTAME LOCA!- Gritó al sentir que todo le daba vueltas, y luego la fulminó con la mirada.
-Está bien… Vamos a buscar lo que compraste...-Dijo resignada.
-¿Vamos?, eso me suena a mucho, tú te irás, yo iré solo a buscar lo mío.- Regañó a la chica y empezó su rumbo hacía el sector donde le entregarían su ''artículo'', además de que Hanji ya lo tenía como loco por sus gritos y mal comportamiento, no quería que viera lo más caro que había comprado en su vida.
-¡No puedes hacerme eso! ¡Déjame ir!- Reclamaba la más alta.
-Que NO dije. Basta de hacer escándalo.-
-¡RIVAILLEEEEEEEEE!, ¡RIVAILLEEEEEEEEEEEE!, RIVAILLEEEEEEEEE, RIVAIIII- Antes de que pudiese seguir gritando, el más pequeño la había tomado de la nuca bajando su cabeza y una vez a su alcance le tapó la boca con su mano para parar su locura, no soportaba los gritos de esa mujer, más si era su nombre, no quería quedar en vergüenza frente a todos.
-¡Esta bien! Pero para tu escándalo de una vez, y no quiero que hagas NI UN SOLO COMENTARIO, de lo que verás, ¿entendiste?- La mujer asintió, y luego de eso el pelinegro dejó su mirada asesina por una más calmada y liberó de su agarre a la mujer.
Caminaron hacia el sector de entregas, había un hombre antes que ellos así que esperaron un momento para ser atendidos, no había mucha gente, ya que ya era tarde y casi todos ya se habían ido con sus objetos.
Había un mesón grande, con tres hombres y una mujer atendiendo, todos con uniforme negro, la camisa era blanca y la corbata era de un morado muy oscuro, la mujer en vez de corbata llevaba un pañuelo.
-Siguiente por favor.- Dijo la mujer con un tono educado mirando a Rivaille y a Hanji. Ambos se acercaron.- Dígame señor, ¿qué viene a retirar?- Terminó con una discreta sonrisa.
-Compré dos cosas, una en la subasta 10 y la otra en la subasta 18.-Mientras decía eso, Rivaille entregaba la credencial que confirmaba su identidad y con eso también que era él quién había ganado las subastas mencionadas. La mujer de la mesa registró sus datos y le entregó unos papeles.
-El primer papel corresponde a su recibo, el segundo es una forma que debe llenar para que podamos recibir su pago, el último son las indicaciones que usted debe seguir para pagar. Esperamos que su compra sea hecha con éxito. El joven a mi lado lo llevará hasta dónde están sus cosas. Hasta pronto.-Lo último lo dijo con una reverencia, el joven que estaba a su lado también hizo una reverencia y luego procedió a hablar.
-Sígame por favor señor Rivaille, ya hemos dejado preparados sus artículos.- El joven con uniforme era más alto que la señorita del mesón, pero tenía el semblante más serio, de pelo negro y corto. Él había revisado los datos que la joven había puesto en el computador cuando Rivaille le entregó la credencial y ya había mandado a tener las cosas listas.
Rivaille y Hanji siguieron al joven, el primero iba atento a todos los movimientos del que los guiaba, también a su alrededor. Los había sacado del sector iluminado y se dirigió a un pasillo más o menos obscuro. Cuando ya habían pasado por varias puertas, el joven se detuvo en una que tenía el número de la orden de lo que había conseguido Rivaille.
-Por aquí por favor, ambos artículos están en la sala, puede revisarlos para cerciorarse de todo. Yo esperaré afuera, avíseme si necesita algo. Con permiso.- Lo último lo dijo luego de que Rivaille asintiera con un gesto de su cabeza, abrió la puerta, Hanji estuvo callada como nunca, no olvidaba la amenaza que le había dado Rivaille hace un rato, pero estaba muy muy muy ansiosa por ver qué era lo que le había llamado la atención a su amigo, ya que era muy difícil que el hombre encontrara algo digno de él o algo que le gustara, tenía mucha curiosidad.
-Recuerda Hanji, no hagas ningún comentario, o no vivirás para contarlo.- Rivaille sonaba amenazador y frio, Hanji asintió con sus manos cerca del rostro en forma de puños, expectante por lo que vería.
El pelinegro abrió lentamente la puerta, ahora qué lo pensaba, ¿Por qué había comprado ''eso''?.
La puerta se abrió mostrando un salón blanco, todo era blanco, el suelo, las murallas, (que no poseían ventanas) la mesa y la camilla, todo blanco, excepto por dos cosas, la primera y a la que ninguno de los dos le había dado importancia era un arma, negra como las profundidades del mar, una Remington 870, una escopeta de acción por bombeo, calibre 12. Rivaille la había comprado ya que su antigua arma ya era un ''vejestorio'' según él, y debía tener una nueva, además, nunca está de más hacerse un regalo y para el pelinegro era un regalo útil y le gustaba.
Pero como anteriormente dije, ninguno le había dado importancia a la bella arma sobre la mesa, sino que se fijaron netamente en lo que estaba sentado sobre la camilla: Un joven.
-R-Ri-Rivaille…-Hanji estaba atónita, sin palabras, apenas si tartamudeaba el nombre de su amigo. Por otro lado, el hombre estaba con el mismo semblante serio de siempre, incluso, me atrevería a decir que estaba más serio de lo normal, como queriendo aguantar soltar alguna emoción.
-Cállate, quedamos en que no harías comentarios.- Avanzó hacia la criatura que permanecía en la camilla.
El joven estaba sentado, ahora no estaba dormido, pero si parecía estarlo, era como si estuviera drogado, y lo más probable es que fuera esa la respuesta verdadera. Sus ojos estaban mirando a la nada, sin un solo rastro de humanidad en su mirada, no se movía, estaba con una bata blanca sobre su cuerpo, ya no estaba esposado, se notaba que no podía moverse y también se notaban las marcas que habían dejado los metales en sus muñecas.
Rivaiile se acercó, de apoco, no quería asustarlo, y tampoco sabía muy bien qué hacer. Tocó su hombro, pero no hubo reacción. Lo movió y no hubo reacción. Le habló.
-Oi, mocoso, reacciona.- Sólo eso pudieron articular sus cuerdas vocales. En cambio Hanji ya un poco más tranquila se acercó e intentó hacer algo mejor.
-Rivaille, no seas así-Dijo intentando hablar bajito para no molestar al joven y añadió palabras para el castaño- Hola, mi nombre es Hanji, debes estar tranquilo, ahora estarás bien, vamos a llevarte a un lugar mejor…-Sonaba casi maternal, Rivaille pensaba ''A veces no es tan estúpida e inútil''.
Solicitaron ayuda para sacar al joven de ahí, pero no fueron eficientes, o al menos eso pesó Rivaille al ver que se demoraban y no había algo perfecto para lo que él pedía, al final de cuentas, Rivaille lo cargó en sus brazos y exigió un auto afuera esperando, y que nadie viera que sacaban al joven en ese estado. También pidió que el arma se la enviaran al día siguiente en un auto privado.
Sin más rodeos y detalles, llegaron a la mansión de Rivaille… Vamos, era obvio que no tendría una casa común si podía despilfarrar 10 millones en un día. Era blanca, impecable, el jardín bien podado, ni una hoja fuera de su lugar. Un estilo muy a la Francesa, con mucho pasto y arboles correctamente ordenados. Hanji lo había acompañado, al poner al chico en el auto empezó a hacer berrinche, Rivaille casi le cierra la puerta en la cara, pero la mujer insistía que como médico debía revisar al muchacho (Hanji trabajaba en uno de los hospitales más importantes de la región, era reconocida por ser una excelente científica y por su empático trato con los pacientes, aunque sus colegas debían soportar su irreverente personalidad).
Convenció a Rivaille, más aún porque el chico se veía cada segundo más mal. Entraron juntos al hogar del más pequeño, que llevaba al castaño en sus brazos, sus sirvientes lo recibieron y miraron extraño al dueño de casa que traía un ¿niño? En sus brazos… Nadie dijo nada, por su puesto. Rivaille ordenó que habilitaran una de las habitaciones del pasillo principal, y así se hizo.
Ya en la habitación dejaron al muchacho en la cama, era amplia, con cobertores y almohadas blancas, todo era muy lindo y limpio, al dueño de casa le encantaba que todo estuviese libre de cualquier pelusa, y sobre todo de cualquier microbio.
Parecía que a penas tocó las sábanas el joven se había quedado dormido, o quizás antes, en el auto, se veía más tranquilo y sin tanta preocupación, Hanji aprovechó ese momento para insistirle a Rivaille de revisarlo, y eso no significaba un mero chequeo, a la científica le gustaba ir siempre más allá.
-Vamos Rivaille, piensa en su salud…-Rogaba la más alta.
-Tsk, tu siempre exageras, lo más probable es que quieras diseccionarlo…- El pelinegro no quitaba los ojos del castaño, le daba curiosidad saber si tenía algo (digámoslo así, él nunca aceptaría que estaba preocupado por el mocoso).
-¡¿Ehhh?! ¡¿Me crees capas de eso?! Sólo quiero hacer un examen de sangre, es mucho más seguro y acertado, además, así no tendré que manosear tanto a tu nueva mascotita…- Lo último lo dijo sólo para molestar a Rivaille y así conseguir lo que quería.
-¡NO ES UNA MASCOTA!-Gritó
-Shhhhhhhhh… No grites o lo vas a despertar…-Hanji dijo con su dedo índice sobre los labios.
-Esta bien, tu ganas esta vez, puedes usar las cosas que están en la enfermería del primer piso-Dijo resignado ante la insistencia de la mujer, sabía que ella no se iba a quedar tranquila y ya estaba cansado de todo.
La verdad es que la '' enfermería del primer piso'' era prácticamente una sala de medicina, tenía de todo para hacer exámenes, revisiones y hasta radiografías, esa sala estaba ahí ya que Hanji pasaba mucho tiempo en casa de Rivaille, para mala suerte del dueño.
La científica se había encargado de conseguir todo, y cada vez que obtenía algo nuevo o raro, lo iba a dejar a esa sala, ya que su casa no era tan grande como la de Rivaille y en su oficina del hospital no podía tener todas esas cosas geniales. En un principio el pelinegro se había negado rotundamente en pasarle una de las habitaciones a la loca, eso significaba que la tendría que tener más tiempo en su casa y peor aún, ella ya tenía un espacio donde instalarse sin tener que irse por varios días, pero la mujer tuvo varios puntos a su favor.
1) Era prácticamente un hospital en su casa, o sea, no tenía que salir para poder ser atendido.
2) No tenía que hacer filas o estar con más gente, cosa que Rivaille odiaba.
3) No tenía que estar rodeado de gérmenes de otra persona, cosa que también odia.
Al final de cuentas Rivaille vio lo bueno que sería no tener ni que relacionarse con otra gente ni tendría que lidiar con gérmenes de otros. ¡Oh maravilla!
Hanji fue por sus cosas a la ''enfermería'', trajo un pequeño maletín gris el cual debería tener todo lo necesario para actuar.
Los ojos de la mujer brillaban mientras de un solo movimiento abrió aquel maletín. Se puso unos guantes blancos de goma, también se había puesto su bata blanca, y ahora estaba procediendo a tomar una de las jeringas de uno de los acomodadores.
Rivaille la miraba con su semblante serio, se había acomodado en una silla cerca de la cama donde estaba el mocoso, quería asegurarse de que Hanji hiciera bien las cosas y no empezara con sus locuras, estaba de piernas y brazos cruzados, una manía que siempre tenía al sentarse.
-Bien, está todo listo… ¿Seguro que quieres mirar?-Miró a Rivaille acerándose al castaño.
-Haz lo que tengas que hacer- Dijo sin más.
-¡Ok! Esto te va a doler un poquitín, pero Tía Hanji lo hará rápido y por tu bien- La mujer hablaba como si estuviera intentando sonar lo más agradable e inofensiva posible, aunque el muchacho estaba dormido y no escuchaba lo que ésta le decía.
-¿Tía Hanji?... estas demente…-Frunció el seño.
-Es un apodo que espero use… a menos que te moleste que tu mascota me diga así- Sonrió picarescamente.
-Tsk, haz lo tuyo rápido y deja de molestar-Ordenó con autoridad-
-¡Si sargento!- Se burló.
Hanji procedió a tomar una muestra de sangre del muchacho, éste no despertó, debió pasar por muchas cosas malas y el estrés de todo eso debió agotarlo… Eso pensó Hanji. Dejó la muestra en un lugar seguro y procedió a asegurarse de que todo estuviese bien ''por fuera''. El chico tenía un par de hematomas, rasguños y marcas de que había estado amarrado.
-Rivaille, ¿no te molesta si sigo revisando?, al parecer este chico fue sometido a muchas cosas malas, no creo que esté en riesgo, no despierta porque le debieron dar un calmante para trasladarlo, además que el estrés que debió pasar lo dejó agotado, o eso creo.- Dijo preocupada.
-¿Exactamente qué más quieres revisar?-Dijo algo intrigado.
-Su entrepierna, quiero asegurarme de que no fue violado o que no le hicieron algo ahí- Dijo más preocupada.
-Tsk, haz lo que quieras-Corrió el rostro hacia un lado en forma de molestia.
-Te pregunto porque, aunque suene horrible, es tuyo, tu lo ''compraste''.-
-Te dije, haz lo que quieras, termina pronto.-Dijo ya molesto.
-Como diga sargento.- Dijo más contenta.
-Deja de llamarme así.-
Hanji ignoró lo último que el pelinegro le dijo y procedió a quitarle el pijama que le habían dado al castaño. Estaba bastante delgado, su piel se notaba pálida y un poco seca, debió estar varios días en un lugar inadecuado en quizás qué condiciones. Le revisó con cuidado, revisaba de vez en cuando si el muchacho despertaba, pero no fue así, se alivió al darse cuenta de que no tenía rastro de nada, al menos no de violación o de maltratos en esa zona. Rivaille miraba detalladamente, algo le impacientaba, quería que de una vez Hanji dejara de tocar al mocoso, tal vez, sólo tal vez, se estaba tomando muy en serio su papel de ''dueño''.
Espero les haya gustado, no sé si los capítulos son demasiado largos o demasiado cortos, me gustaría mucho que me comentaran qué les parece, si quieren más, escribo más xD
por ahora iré actualizando cada 3 días más o menos...
Déjenme saber sus opiniones en los reviews!
Saludos! :'D
