CAP. 1 INEBITABLEMENTE, PIENSO EN TI

Hace un par de meses se desarrolló una convocatoria a nivel nacional, era un programa de talentos en el que participaban todos los alumnos de segundo año de las preparatorias del país, el premio, un crucero por un mes para los primero tres lugares, ahora tres grupos de segundo de preparatoria de diferentes escuelas debían embarcarse en unas emocionantes y educativas (porque vamos, una escuela no puede hacer un viaje si esta no tiene el un propósito educativo por más premio que sea…) vacaciones y entre esas escuelas ganadoras, la preparatoria de Hillwood PS.120, el salón de Arnold y el resto de la pandilla, acompañados por el siempre especial maestro Simons (quien obtuvo su título de maestro de preparatoria) ahora se encontraban en un gran barco en medio del mar desde esa misma mañana.

El día había transcurrido con normalidad, los alumnos emocionados realizaron primero un largo viaje en autobús hasta el puerto que los llevaría a mar abierto, al cual llegaron entrada la tarde… el resto del tiempo lo utilizaron en abordar la nave y acomodarse en sus camarotes designados, pues agotados como lo estaban no podían hacer más, entrada ya la noche los alumnos dormían profundamente en sus camas.

En las aguas calmas la nave navegaba, y las estrellas del firmamento en estas se reflejaban, dos muchachos, de casi 17 años en sus camarotes profundamente soñaban, en la cama de la derecha un joven alto, fornido, de tez morena y un frondoso afro, que respondía al nombre de Gerald Johansen, soñaba profundamente, ganaba las estatales de Básquet Ball y le ofrecían una beca completa para la universidad, en cambio el joven rubio de la izquierda se removía inquietamente en su cama…

… Sueño…

Un niño de aproximadamente 10 años corría en la tupida selva, trataba de alcanzar desesperadamente a una niña rubia de coletas y uniceja que se encontraba parada a lo lejos y lo miraba con el corazón en las manos mientras se despedía; estiraba sus manos con afán de sostenerla de llegar a ella, pero por más que corría nunca llegaba, por más que la llamaba ella no escuchaba él no llegaba a tiempo y la niña subía al avión detrás de ella y emprendía el viaje se regresó a su ciudad natal.

Arnold sabía que ella debía partir, regresar a su hogar, y ahora que por fin él había encontrado a sus padres, debía ser enormemente feliz, pero su corazón se estrujaba con el simple hecho de pensar que su rubio tormento estaría lejos.

Conteniendo las lágrimas en sus verdes ojos paró su carrera mientras sentía el cálido tacto de sus progenitores que le brindaban apoyo y consuelo.

-Gracias Helga… te quiero- susurró Arnold – Nos volveremos a ver, lo prometo- agregó.

… Fin del sueño…

El actual Arnold de ahora 17 años, despertó agitado, sudando y con un vacío en el estómago, con pesadez se quitó las sabanas de encima, quedando así en unos desgastados pantalones de algodón con diseño a cuadros de color azul marino y una musculosa blanca, sin duda alguna los años le habían favorecido, se convirtió en un apuesto joven alto, casi rondando el metro ochenta y cinco, de piel clara pero a la vez tostada bajo el sol latino y una cabellera rubia semi desordenada asía atrás semi levantada, su cabeza, si bien era un poco más grande que el promedio, esta se había adecuado a sus proporciones y gradualmente iba perdiendo de apoco esa forma de balón de americano para redondearse ligeramente, esta reposaba sobre unos firmes y anchos hombros, desarrollo músculos en la selva, no muy prominentes pero sí que llamaban la atención, poseía unos fuertes brazos en los que una como chica estaría encanta de ser abrazada y jamás soltada, un abdomen plano y marcado delgado mas no desgarbado, con una ligera cintura masculina, un firme trasero que se escondía bajo jeans holgados y que le provocaban mini infartos a la menor de las Patakis y unas fuertes piernas producto del entrenamiento en Hockey y Soccer, pero si le preguntan a Helga la guinda del pastel eran los profundo ojos verdes, siempre calmos y amables pero que escondían algo, algo tentador y tal vez hasta obscuro y reprimido que esperaba paciente a ser liberado.

El muchacho se había convertido en el sueño de muchas chicas de la preparatoria, de secundaria e incluso a las más chicas y grandes, con su personalidad justa, amable y caballerosa, hacia suspirar a muchas, sin embargo el eterno muchacho despistado y enamorado, había perdido por completo el interés en las chicas que lo rodeaban y deshacían en gestos amables con tal de llamar su atención.

Incluso la perfecta dama sureña, Lila Sawyer, había demostrado su interés en el chico, más este al volver de la selva y verla, se sorprendió descubriendo que el pelo rojizo naranja de la chica se volvía estridente a la vista, las pecas sobre sus mejillas antes tiernas ahora le eran indiferentes, los verdes ojos de la chica le advertían cinismo y descaro, las dulces palabras ahora le sabían amargas y sin real significado, si bien ahora la veía como una amiga más a la te le tenía aprecio por haber sido un "amor" de la infancia, veía ridículo el tiempo perdido que había invertido detrás de la chica rogando por migajas de atención…

Migajas de atención… de repente se sintió aún más asfixiado, y culpable, recuerdos de la niña rubia de coletas, aquellos recuerdos de San Lorenzo en los que por la euforia y la gratitud de saberla a su lado y de lo que había arriesgado por él y sus padres, lo habían orillado a proponerle un noviazgo, propuesta que ella rechazo tajantemente y sin darle una explicación; se sentía culpable, por haber usada los sentimientos de la chica revelados en la azotea de Industrias Futuro como forma de pago sin reparar en que posiblemente había ofendido y herido a la niña de fuerte carácter y nobleza oculta.

Buscaba alivio al incesante calor que amenazaba con quitarle el aire, tratando de adoptar una postura más cómoda, colocó su brazo izquierdo detrás de su nuca a modo de soporte y clavó la mirada en el techo…. Sumiéndose en sus pensamientos nuevamente, recordó que él había cumplido su promesa de volver a casa, pero las cosas con su tormento favorito se había tornado extrañas, distantes y eso lo confundía, no lograba entender porque ella se robaba su atención mal disimulada y porque permanecía día si y noche también en su cabeza, él lo adjudicaba a que de una forma retorcida la chica era su mejor amiga aunque ella no lo aceptara y además no reparara en él, porque sí, la muy ingrata ahora lo ignoraba!!! Como se atrevía, no era un mueble amable que se desplazaba y se esforzaba por saludarla o hacerle compañía, No!! Ella simplemente lo hacía a un lado.

Soltando un resoplido exasperado empezó a reparar en que, si bien, las cosas cambiaron totalmente una vez volvió a casa, el mayor cabio que había registrado era en su compañera rubia, Helga G. Pataki, reparó en su físico primero y es que la niña ya no niña creció al igual que sus compañero pero ella… era mucho más bonita que en antaño, porque si, para él la menor de los Pataki siempre había sido bonita, notó como sus facciones se había suavizado y refinado, que su personalidad audaz y astuta se había desarrollada aún más y que no decir de los comentarios mordaces y en ocasiones venenosos, juraba que ella podría comenzar y terminar una guerra mundial solo con palabras… destruirte hasta la medula con una mirada fiera y un comentario vivaz que te dejaba sin argumento…

Pero… de un tiempo acá específicamente desde que la chica había vuelto de su primer viaje a Irlanda, Helga se había empeñado a pasar desapercibida, su personalidad antes explosiva y fiereza se había tornado a pasiva, melancólica, y aún más solitaria, si bien se ella excusaba bajo la afirmación de que Phobe y Gerald eran novios y necesitaban su tiempo a solas, tanto la casi hermana de la rubia como Arnold habían dejado el tema estar por la paz pero él sabía que algo pasaba.

La princesa Celta, como la apodaban por su ascendencia irlandesa por parte de su madre y por su apasionada, guerrillera e ingobernable forma de ser, había emprendido un viaje al letargo del que no se sabía si volvería, cambió drásticamente ya no pasaba tanto tiempo con Phobe, Brainy y…. Alan… (Lo cual era un alivio, aun no sabía por qué, pero era un alivio que no pasara tanto tiempo con estos dos ultimo), en cambio ahora vivía en las nubes, subida en el arte, la pintura y escritura principalmente, porque ella misma fue quien se desenmascaro hace un par de años en la clase de literatura y Dios sabe cómo ama Arnold escucharla recitar, pero ahora quiere a su guerrera de vuelta!! Espera "su" cuando diablos Helga G. Pataki pasó a ser algo suyo??? Ok, ya era suficiente; al chico le hacía falta aire, ya estaba delirando por todos los dioses de todas las culturas habidas y por haber!!! "SU"…

ARNOLD POV

Me sentía agotado, exasperado, tal vez un poco ofendido por la indiferencia y el robo de mis pensamientos no me dejaban en paz, mi garganta la sentía terriblemente seca, voltee a ver a Gerald, que novedad dormía tan profundo, que si alguien gritaba ICEBERG A LA VISTA!!, él no lo notaria, resignado a no poder dormir me levante de la cama y salí del camarote en busca de aire fresco, seguramente la brisa marina me despejaría la mente y tal vez hasta podría dormir el resto de la noche… o madrugada, no tenía ni idea de que horas eran…

Caminé a paso lento por el pasillo de la cubierta que tenía los camarotes de mi clase, no quería hacer ningún ruido que los perturbara y despertara groseramente a altas horas de la noche, me detuve por un micro segundo a observar la puerta del camarote de Phobe y Helga y me pregunté si ella se encontraba en un sueño tan profundo como el de Gerald…

Negando con la cabeza… me regañe internamente, pero que cosas digo si esos dos supieran que los comparé, despellejarme vivo seria poco para ellos…

Llegue hasta la puerta que daba a la cubierta superior, y la abrí lentamente para no hacer ruido, pero unos murmullos de una voz conocida me detuvieron, era Helga?? Que hacia despierta y en cubierta?? No lograba entender lo que decía pero aun así me asome para ver si estaba acompañada tal vez hoy podría platicar con ella y ella dejaría de ignorarme…

Con los ánimos renovados me asomé por la rendija que la puerta abierta y la observe sentada sobre la barandilla del barco, me alarmé, eso era peligroso, el braco podría moverse de manera brusca y ella caer por la borda, termine de abrir la puerta, más solo alcancé a dar un mísero paso, cuando la vi, cuando realmente la vi… me dejo sin aire al observar que parecía retaba al mar y con la mirada y más aún la forma que vestía… y es que vamos ella hace mucho dejo de usas vestidos para remplazarlos con ropa deportiva holgada y… de hombre… llevaba shorts cortos, MUY cortos morados y dejaban ver sus piernas tan firmes y suaves a la vista, me pregunte si así serian al tocarlas… fui subiendo la mirada, una cintura estrecha y unos grandes… ok ya me estoy sintiendo un pervertido… QUIETO TÚ, Arnold eres un C-A-B-A-L-L-E-R-O y así no nos crio los abuelos!! Qué vergüenza siento de mí mismo, pero… CUANDO DIABLOS ESTA CHICA TOSCA SE CONVIRTIO EN, EN… EN ETSA APARICION DIVINAA!!!

Me quede sin aliento, pero mi cabeza regreso a su sitio cuando la vi bajar de la baranda y perderse en dirección a la piscina, sin perder la poca valentía que me quedaba y con los nervios revolviéndome el estómago hice lo más estúpido y creo que lo mejor (aun no estoy seguro…) que pude haber hecho. La seguí… me quedé helado; frente a la piscina se encontraba ella, sí pero… se… se… SE ESTABA DESNUDANDOOO!!!! DIOS QUE HAGOOO, QUE HAGO, QUE HAGO, QUE HAGO!!!! NO ME PUEDO QUEDAR A VERLA… O… SI?? PERO QUE DIGO NO TENGO QUE IRME DE AQUÍ!!!

El chapoteo del agua me saco de mis pensamientos y sin poderlo evitar la seguí con la mirada, vi cómo se sumergía en el agua, vi como una resplandeciente luz azul la envolvía al igual que cientos de burbujas cubrieron sus piernas; cuando estas se despejaron, en el lugar donde deberían estar sus piernas HABÍA UNA COLAA?!?! Pero que era esto, es decir, una cola ¿? Era una sirena??

Lo siguiente que paso no sé cómo explicarlo, ella emergió, se giró y empezó a flotar de espaldas, siempre viendo hacia la luna; no había reparado en mi presencia, su cabellera cubrían sus pechos y su cola larga, estilizada y debo decir que hasta… elegante?? En tonos azules reflejaba la luz de la luna, daba pequeños golpes con ella en el agua, lucia tranquila pero desafiante, pero yo no estaba nada tranquilo, los nervios amenazaban con hacerme perder el equilibrio, con mis ojos demasiado abiertos, mi garganta seca, con las piernas temblando y confundido hasta el infinito, no pude evitar que de mi boca saliera un jadeo que le advirtió mi presencia.

Rápidamente volteó a verme, sorprendida, asustada, y sin poder decir nada…