Capítulo 2. ¿Quieres un poco?

Y por qué no?, no podía decirle a ella que no, menos con esa linda cara y suplicándome de esa manera, además en la forma en que se agacho hacia mi he podido ver un poco de su busto, aun no lo podía confirmar pero era más grande que el promedio.

Pero de seguro pronto engordaría más con el pan que Hinata preparaba todos los días así, ya llevaba una semana lleno a la panadería del primer piso a comer un poco de pan ella siempre estaba experimentado, creando nuevas cosas, y me había pedido probarlas por ella, se veía muy linda, con su uniforme de chef, no usaba el típico delantal, además se hacía una linda coleta para recoger su largo y hermoso cabello azulado, después del día en que la conocí me la encontraba seguido, y su pan era delicioso así que por qué no?

Había olvidado mencionar mi trabajo como mangaka, no es de mangas shonnen, si no de mangas eróticos, tal vez no tenga mucha experiencia lo admito pero se me dan muy bien esas cosas, creo que se lo debo a mi sensei Jiraiya.

- - Hola Naruto-kun!

- - Hola Hinata, gracias por el pan de noche, estuvo delicioso.

- - No de nada, que te parece si…

Si?, sí que!? Por qué en el momento que parecía que me invitaría a salir le marcan?!, al parecer tiene algunos problemas, en realidad no sé nada de ella, pero esta llamada la está haciendo enojar demasiado.

- -Perdón Naruto-kun, me han llamado de casa y pues no quisiera volver aun, está bien si te invito a cenar algo?

- -Sí, no te preocupes, que te parece si preparamos algo y comemos en la azotea.

Muchos se imaginaran una desolada y horrible azotea, pero esta azotea estaba súper arreglada, bueno tenia algunas plantas, unas bancas y una mini mesa, todos los del edificio habíamos contribuido para arreglarla, la vista era hermosa y se convirtió en un lugar muy re confortable.

Así que subimos a mi apartamento, tenía algo de desorden, hojas de mangas por todos lados, pinceles y lápices, pero por suerte nada de porno.

- -Así que eres mangaka?

- -Ha si no te lo había dicho verdad?

- -No, he tenido que preguntar con los vecinos, perdón por entrometerme, pero valla dibujas muy bien.

- -Si?, bueno muchas gracias tu cocinas excelente!

Los dos subimos, habíamos cocinado algo de pasta y Hinata saco una botella de vino, esto sí que era una cena Italiana, la noche callo muy pronto, estuvimos platicando un buen rato.

- -Neee… Naruto, tú te casarías por dinero?

- -Pero que dices Hinata?. "creo que no es muy buena para beber".

- -Contesta Naruto!

- -Pues no la verdad no, pero tal vez dependa de las circunstancias.

- - Que frio Naruto, el amor lo es todo!, el dinero no importa?, además ya tenemos mucho dinero para que quieren más?!

- -Vamos Hinata te llevare a tomar algo, para que se te baje.

La tome del brazo, sin tocarla mucho, la lleve a mi apartamento, era lo más cercano, quien sabe qué pasaría si la dejaba un momento sola, la senté en los sillones de la sala, y me dirigí a la cocina, tenía una bebida que la haría sentirse mucho mejor.

- - Toma Hinata, te hará sentir mejor.

Tomo un trago, y de pronto apareció un extraño brillo en sus ojos dejo de verse linda y tierna como de costumbre, me dio un escalofrió, mas después de la sonrisa tenebrosa que mostro.

- - Creo que tienes algo que me ara sentir mucho mejor que esto Naruto.

De pronto se encontraba encima de mí, arranco mi playera con las dos manos, trate de detenerla delicada mente, pero con su mano tomo el cinturón de mis jeans, y sujeto mis manos encima de mi cabeza, como podía ser tan fuerte una mejer tan pequeña.

- - Detente Hinata, que estás haciendo?

- - Solo quiero probar un poco Naruto…

Con una gran velocidad me encontraba desnudo sobre el sillón, en que momento me había quitado todo?, además no era justo ella aún tenía la playera y su ropa interior, lo único que podía ver eran sus bragas.

Mierda que estaba haciendo, el vino me había caído algo mal, nunca fui buena, pero estaba muy enojada con mi padre, pero ahora estaba encima de Naruto, un Naruto desnudo, se veía tan sexy, un cuerpo marcado y perfecto, un hermoso bronceado, y un rostro sonrojado, solo quería, escucharlo gemir por mí, le sujete las manos, su tono de voz cambio cuando me pidió que me detuviera, no podía…

Ella comenzó a besarme y acariciar mi cuerpo, me miraba como si quisiera comerme, solo susurraba mi nombre, mierda sentía el rose de mi piel con la suya, mi entre pierna estaba empezando a reaccionar, se detuvo se puso de frente a mi miembro y se quedó inmóvil.

- - ¿Qué sucede Hinata?

Por un instante volvió a verme su mirada se tornó como siempre, acaso se había arrepentido?. Sacudió su cabeza, y respiro hondo, acerco su rostro a mi erección, sentí como su aliento chocaba contra mi miembro.

De pronto, supe dónde estaba, recordé, más bien razone lo que acababa de hacer, pero no debía detenerme, Naruto me pregunto que sucedía, lo único que veía era una enorme erección, como no sorprenderme, era grandiosa, se veía deliciosa, me acerqué a ella, chocaba mi aliento contra ella, solo veía como se estremecía, me excitaba cada vez más.

Se quitó la playera, dejándome ver solo su espalda, era hermosa, su cabello negro caía hasta su trasero, valla trasero, se quitó el sujetador, solo quería voltearla para ver sus pechos, pero demonios tenía las manos atadas, se agacho un poco y lo sentí, se sentía maravilloso, solo podía imaginar sus pechos rodeando mi miembro, sí que era buena.

Podía escuchar como trataba de ocultar sus gemidos, tenía que hacerlo más fuerte, quería escucharlo más y más, quería voltear para ver su rostro de placer, cada vez que subía y bajaba mis pechos, comencé a usar mi boca.

Estaba a punto de correrme y con esta hermosa vista se sus bragas, se notaba que también estaba excitada, acerqué un poco mi cara hacia ese lugar, podía olerla, se estremeció un poco al sentir mi lengua, pero no sería el único que disfrutara, era difícil al tener mis manos de esa manera, pero a la vez era excitante. Cuando estuve a punto de correrme se levantó, volteo a verme a los ojos, mierda era un poco vergonzoso.

Quería verlo correrse para mí, había hecho un excepcional sexo oral para mí, pero ese no era el caso ahora, continúe con la mano, masturbándolo, sabía que ya estaba a punto de hacerlo, continúe más y más rápido, escuchaba como ahogaba sus gemidos, y apretaba sus ojos hasta que se vino, mierda que sexy era.

Me había corrido, y ella se veía fascinada, pero que criatura tan extraña me había encontrado, se hacer de nuevo hacia mí, podía ver sus pechos, ahora sabía que no podía ver unos mejores, eran hermosos y tan deseables, se inclinó un poco para desatar mis manos, ya lo había olvidado. Esto no había terminado aún, me senté y la coloque encima de mí.

Ahora él tenía el control, comenzó a masajear mis pechos, de una forma muy delicada, los lamio como si fueran caramelos, parecía que nunca se cansaría de hacerlo, si continuaba así, me aria correrme, sentí como su erección se hacía más notable, la sentía otra vez de mis bragas, comencé a moverme un poco, quería que me hiciera correrme una y otra vez con ella, me beso en el cuello, haciéndome estremecer, era obvio que no era un principiante.

La escuchaba gemir para mí, al parecer ya no estaba ebria desde hace un rato, su mirada ya no era como la de un predador, ella ya había obtenido lo que quería, ahora yo quería lo mismo, me acomode de tal manera que mi miembro la rozara, haciendo a un lado su ropa interior, sentía lo húmeda que estaba era delicioso sentirla. Se movía una y otra vez mientras que la besaba y mordisqueaba, ella lo deseaba al igual que yo, pero no esta noche.

Continuaba moviéndose y tentándome, pero en sus ojos se notaba que solo quería verme correrme, tal y como yo lo hice con él, mierda y sí que estaba a punto de hacerlo, pero el también, esta noche seria 2 a 1. Se acercó a mí con una mano tomo mi trasera e hizo que me pegara más a él, sentía que iba a meterla, con su otra mano tomo mi cabeza, lo mire a los ojos.

La bese, tenía tantas ganas de hacerlo, desde hace tiempo, recordé la mujer dulce, y ahora conocía a la mujer sexy y atrevida, era deliciosa todo de ella, cuando la bese sentí como se corrió para mí.

Correspondí su beso era, magnifico, sus labios con los míos, su lengua, mierda ese hombre era un ser extraordinario, todo de él, me encantaba, desde que lo conocí sabía que era un poco pervertido, pero también amable, y muy bueno en esto. Tal y como predije también se corrió, mierda me había corrido como nunca, y eso que no la había puesto dentro…