Disclaimer: Inuyasha, Sengoku O Togi Zoushi es propiedad intelectual de Rumiko Takahashi.


La miko que vino y se fue

por Onmyuji


... una historia que trasciende el tiempo,


Jamás se había sentido tan extraño al convivir con un humano con tanta familiaridad con que lo hacía en esos momentos. En diversas ocasiones le había salvado el pellejo a aldeas enteras en sus dominios al occidente, pero hasta la fecha no había tenido esta suerte de privilegio.

Y hasta él, siendo un señor muy importante entre los de su tipo, sentía un extraño gusto de comer algo que parecía comida corriente y burda junto a lo que suponía ser el peor enemigo de un youkai.

—¡Así que su primogénito acaba de nacer! —y con tanta naturalidad.

—¿Puedes creerlo, Midori-san? Es un varón. Uno fuerte y sano. —el brío en los ojos dorados del taiyoukai resaltaba el orgullo que le transmitía aquel pequeño y glorioso acontecimiento.

—Su nombre. ¿Cuál será el nombre de su cachorro, Oyakata-sama? —el Inu no Taisho se mordió la lengua al saber que la mujer le hablaba con todas las formalidades de un señor feudal y él le trataba como si fuera una vieja amiga. A pesar de tener diversos encuentros de lo más agradables.

La miko descubrió en él la benevolencia al mundo humano y el Inu no Taisho sintió alivio de saber que le era perdonada la vida a manos de uno de los humanos más poderosos que conocería jamás.

—Su nombre es Sesshomaru. ¡Oh, pero vamos, Midori-san! ¡No tienes qué hablarme con tanta formalidad! —Las palabras del señor de las tierras de occidente murieron en su boca cuando la miko dejó su comida a un lado y unió sus manos a modo de rezo, dejándole mudo por unos momentos—. ¿Midori-san?

—Rezaré fervientemente para que Sesshomaru-sama sea un taiyoukai tan benevolente como su señor padre. Y rezaré por una larga vida para usted y toda su estirpe.

El Inu no Taisho sonrió, agradeciendo el gesto de la mujer. Pero conociendo a la progenitora de su primer hijo, no pudo evitar lo que repitió entre rezos y plegarias de la mujer investida en armadura, traje de miko y largo cabello azabache.

—Eso espero, Midori-san. Eso espero.


Continuará...