Capítulo 2. El encuentro.
*En el planeta Tierra…
Yamcha se apresuraba a llegar al cuartel general, donde lo estarían esperando. A pesar de que la raza humana no era considerada guerrera por el resto del imperio de Freezer; debían tener un ejército preparado, si bien no atacarían con golpes, pero se defenderían con tecnología. El joven novio de Bulma era uno de los comandantes, que servían fieles al poderoso dios del universo.
Pero en el trayecto se encontró con Milk, la amiga de su amada, y no pudo desaprovechar la oportunidad de entregarle un pequeño mensaje escrito en una hoja cuidadosamente doblada y sellada, para que sólo el dueño de ella pudiese abrirla.
Al día siguiente, en la corporación Cápsula, la bella joven Briefs entraba a uno de los laboratorios más grandes del edificio – Buenos días papá… - saludo a su padre que estaba sentado frente a uno de los monitores principales - ¿Cómo sigue tu espalda? – se acercó a darle un beso en la mejilla.
- Debo admitir que mejor pequeña, muchas gracias – sonrió su padre quien continuaba verificando la información que aparecía en la pantalla.
-¿Qué es lo que estás haciendo?- preguntó curiosa Bulma.
- Nuestra situación empeora hija mía – contestaba entristecido el científico – El imperio del sr. Freezer está creciendo y nuevas razas, más avanzadas, están llegando al planeta… Innovando y dejando a la Corporación obsoleta en cualquier arma, además se rumora que muchos planetas conspiran en su contra – suspiró.
- ¿Crees que eso pueda desencadenar una guerra? – la peli azul estaba bastante preocupada, pues su novio estaría en medio de toda la batalla.
- Es probable… - el Sr. Briefs levantó su mirada para encontrarse con la de su hija – Se acercan tiempos difíciles mi niña, sé muy cuidadosa – continuó – Por eso también me preocupaba que no hayas elegido aún a tu futuro esposo.
Bulma sonrió, pues el recuerdo de Yamcha cruzó su mente – No te preocupes papá, te prometo que este año me casó – dicho eso abrazo a su padre y se retiró del laboratorio.
- ¡Bulma! – gritó Milk desde la sala de estar, quién buscaba con desesperación a su amiga. – Al fin te encuentro – dijo acercándose a ella.
-¿Qué te pasa Milk? – preguntó la joven Briefs.
Milk miró alrededor por un momento para cerciorarse que nadie la pudiese ver o escuchar – Yamcha te espera en el jardín norte… - susurró extendiendo la mano para entregar una carta de amor a la peli azul –… y también te manda esto.-
Bulma no podía ocultar la alegría que sentía al saber que vería a su novio – ¿Ahorita?...- a lo que la morena asintió con la cabeza.
- Al parecer tiene algo importante que decirte – Las jóvenes se sonrieron mutuamente.
La joven científica se apresuró a encontrarse con el comandante en el jardín norte donde la había citado. Ahí ansioso y enamorado, Yamcha la esperaba. En cuanto se acercó lo suficiente a él, aprovechó la oportunidad para tomarla por la cintura y besarla profundamente.
Cuando el beso finalizó, Yamcha se apresuró a decir – Esta tarde salgo al planeta Namek… - Bulma le miró sorprendida – Ya sabes cómo este trabajo, mi princesa.- le tomó el montón a la chica – Sin previo aviso, nos asignan misiones a otros planetas y es nuestro deber cumplirlas.
-¿Cuánto tiempo?- Bulma estaba preocupada, temía no volver a ver a su amado.
- No lo sé – suspiró – Sabes que nunca dan detalles de…-
- Habrá guerra ¿o no? –
- Es muy probable – Yamcha desvió la mirada hacia el cielo.
Bulma se colocó frente a él - ¿Por qué no pides mi mano antes de irte? – Le abrazó – Por favor, hace justo un momento me volvió a decir que está preocupado porque aún no me he casado –
El soldado la apartó de su lado – Sí mi amor, comprendo. Pero dudo mucho que tu familia acepte a un simple comandante… Un don nadie como tu esposo –
- ¿Pero por qué no? – Bulma estaba molesta – ¡Demonios Yamcha!... Si mi papá hubiera querido imponerme a un hombre ya lo hubiera hecho. Deja de poner pretextos…-
- No son pretextos Bulma, cálmate. – Le tranquilizó – Comprende que si tu padre no te ha impuesto a nadie, es porque confía en que elegirás a un hombre de sociedad; de alta clase como los tuyos-
- ¡Cobarde! – La peli azul perdió la paciencia – Entonces no me amas –
- Sabes perfectamente, que no hay persona en este universo que me importe más que tú – Yamcha tomo las manos de su novia – Jamás podría perderte –
- Entonces cásate conmigo –
Mientras tanto dentro de la casa de la familia Briefs. - ¿Qué perdiste dinero otra vez apostando? – la madre de Gokú le regañaba. - ¿Y cómo piensas que vamos a pagarlo?-
- Tengo una semana como límite para pagarlo – el joven agachó la cabeza.
- ¡¿Qué?! – La Sra. Briefs no podía contener la ira – Sabes perfectamente que estamos al borde de la quiebra y tú sigues tirando el dinero como si nos sobrará.- hizo una pausa para calmarse – Maldición hijo. ¿De dónde podemos obtener dinero?... Y lo más importante de todo ¿Qué demonios le vamos a decir a tu padre? – Gokú miraba asustado a su madre – No Gokú Briefs, esta vez no te voy a ayudar… Arréglatelas como puedas- Dicho eso, se dispuso a retirarse, pero algo la detuvo- Ah! Y me haces el favor de peinarte, por kami, que mal gusto tienes hijo. Y aun así te atreves a criticar a la amiga de tu hermana. –
*En el planeta Vegetasei…
- ¿Me puedes decir de una maldita vez en que piensas? – Vegeta no toleraba que le observarán sin decir palabra alguna.
- Pues, francamente, sólo puedo pensar en dos opciones - Respondió Radditz, quién era el mejor amigo de Vegeta y su acompañante de batallas – O de verdad tu padre no sabía cómo gobernar o Dodoria se ha aprovechado del miedo que sienten los habitantes hacia Freezer para enriquecerse y sacar ventaja del planeta – El joven guerrero era hijo de saiyajins políticos de alta clase, por lo cual sabía perfectamente cómo funcionaba la estructura de un reino. – Y aun así, Bardock, ha hecho un buen trabajo como consejero real; pero el planeta vecino Sind, tiene un panorama bastante turbio – finalizó.
- Mmmpf…- fue el único sonido que artículo Vegeta.
- ¿Por qué no viajas al planeta Tierra? He escuchado que Dodoria y Zarbon tienen a un importante consultor ahí. – Continuó– Se dice que en ese lugar la población es muy débil físicamente, pero son poseedores de una inteligencia sobresaliente –
- ¿Yo? – El orgulloso y nuevo rey se sorprendió al escuchar la solicitud de su amigo – Ni hablar, yo el gran rey de Vegetasei, no pisará tierras de un planeta débil y patético – Se negó – Además no me hace falta investigar, estoy seguro que el estúpido de Dodoria se ha revolcado en las riquezas y cualidades de nuestro planeta. El rey anterior era un asco –
- ¿Te refieres a tu padre? – Sonrió el saiyajin, que seguía sentado en el trono del rey, leyendo documentos y libros referentes a la economía del planeta – Aunque te resistas Vegeta, ese rey fue tu padre –
- ¡Ja! – Rio sarcástico el nuevo gobernante – Jamás fue un padre para mí. -
- Debes reconocerle que al menos, en su final, se retractó y te devolvió el trono al que tenías derecho – Vegeta sólo refunfuñó – Además, me sorprende que, a pesar de que tu familia siempre ha sido de lujos, el rey haya tenido el Palacio tan descuidado. – miró a Vegeta - ¿Acaso existen los reyes humildes? – ambos rieron.
- A quién le importa de cualquier forma – Vegeta habló – Nappa mencionó que cuando mi madre y yo fuimos desterrados, el rey Vegeta no se interesó en nada más que servir al lagarto idiota – se levantó del asiento donde estaba – Siempre fue un maldito cobarde-
Radditz también se levantó de su asiento – En fin, ¿quién diría que ayer estábamos a punto de morir en un planeta cualquiera… y hoy eres el Rey de Vegetasei, poderoso soberano que no tiene porqué mancharse las manos con los trabajos sucios de Freezer?- miró a Vegeta – Eres un bastardo infeliz y no sabes cuánto te envidio.- Los dos saiyajins volvieron a reír.
- Sí, lo sé – Vegeta paró de reír – Pero no sé quién es el afortunado, yo el Rey, o tú, el inútil que supo elegir a quién ser leal. –
- Aunque ¿sabes? Todo rey debe tener un heredero… - Radditz insinuaba algo a su rey – Sería buen momento para impresionar a la hija de Bardock y conseguir un príncipe para tu reino –
- Cállate insecto, yo no necesito a una mujer o un hijo para ser rey – Rugió Vegeta. Aunque muy en su interior no le desagradaba la idea de tener a una familia; pues él nunca había formado parte de una. – Aunque… - agregó – No es mala idea tener un heredero; jamás permitiré que Freezer se apodere por completo de mi planeta.
- Pues adelante… - insistió el buen amigo y guerrero del rey – Aprovecha el viaje a la Tierra para hablar con el famoso consultor y de paso, te consigues una hembra. Dicen que las mujeres de ese planeta son hermosas – aseguró.
*En el planeta Tierra…
Pasaron varios días después de la partida del amante de Bulma. Por lo que ella, para no perder la costumbre caminaba por las calles de la ciudad; aunque esta vez acompañada de su hermano – Ya lo sé – decía ella – Sé que las finanzas de la empresa no son las mismas de antes…–
- La empresa está en quiebra hermanita – interrumpió Gokú.
- ¿Quiebra? – La chica se sobresaltó, jamás hubiera pensado que la situación de su familia llegará a tales extremos - ¿Me estás diciendo que caímos en la miseria?-
Mientras tanto al otro lado de la calle un orgulloso rey, recién llegado observaba las estructuras de la ciudad de ese planeta, hasta ahora desconocido por él. Su buen amigo Radditz también estaba conociendo y admirando el lugar.
- ¿No crees que pudiste haber venido con tu traje real Vegeta? – le preguntó al observar que llevaba puesto el acostumbrado traje de pelea azul con sus guantes y botas blancas.
- No, esa ropa es bastante molesta; además si algo quiero dejar en claro es que soy un poderoso guerrero saiyajin – Decía orgulloso.
Su acompañante desaprobó nuevamente sus vestimentas – Pues insisto si quieres conseguir una hembra bella y de la alta sociedad, así, no la vas a impresionar... – Radditz miró a los alrededores y detectó a una hermosa mujer de ojos y cabello azules, que lucía un vestido rojo con accesorios en oro. Sin duda una joven de familia rica – Como ella… – la señaló para que Vegeta pudiera verla.
El príncipe volteo la cara hacia la mujer señalada, y no pudo creer lo que sus ojos admiraban. Una digna reina, en verdad lo era, tan hermosa, tan perfecta; simplemente no podía apartar su mirada de ella. Tenía los ojos más grandes y relucientes que jamás había visto antes y su cuerpo, perfectamente delineado, sólo la hacía más deseable para cualquier hombre.
- ¿Y bien? – Su mejor amigo, rompió sus pensamientos - ¿No te gustaría una hembra como esa para calentarte la cama todas las noches?- sonrió.
- Supongo que no estaría mal – contestó tratando de sonar indiferente –Pero me pregunto… ¿Qué pensaría si supiera que fui desterrado? ¿Qué diría si se diera cuenta que soy un mercenario y un asesino?-
- Pues a juzgar por el tipo del peinado extravagante que le acompaña… - miraban a Gokú – yo creo que no le importan las apariencias o el pasado de las personas.- Radditz encontró al fin el edificio de la empresa Yotsuba, donde el consultor trabajaba – Mira ahí es, vamos a hablar con el tal amigo de Zarbon y Dodoria.-
Vegeta siguió con la mirada a la señorita Briefs hasta que se perdió entre la multitud - ¿Eh?... – volteó a ver la construcción – Ah sí claro, vamos, detesto perder mi tiempo en este estúpido planeta.-
Sin darse cuenta el extravagante hombre que acompañaba a Bulma, no se había retirado con ella; si no que entro en el mismo edificio de corporación Yotsuba.
- Vamos Jake, necesito un préstamo urgente- Decía el heredero Briefs.
- Lo siento Gokú, pero ya es mucho dinero que le debes a nuestra compañía y no puedo otorgarte otro préstamo – Se negó rotundamente el viejo.
- ¿Acaso dudas que te pagaré? – Preguntó molesto – Pertenezco a una de las familias más ricas y respetas del planeta.-
Mientras tanto en la sala de espera del mismo edificio… - Te espero aquí si quieres Vegeta- decía Radditz.
- Como quieras…- El rey continuó su camino hacia la oficina del famoso consultor Jake Yotsuba.
Vegeta entró sin previo aviso a la oficina del hombre que buscaba. – Vaya, ¿estás cobrándome recargos por no pagarte a tiempo? – pregunto molesto Gokú Briefs, cuando detectó la presencia del saiyajin.
- Lárgate, estoy ocupado – dijo el anciano.
- Yotsuba ¿eh? – Vegeta trató de contener la ganas de asesinar al estúpido terrestre. Pero trato de calmarse para obtener la información que necesitaba.
- Eh dicho que estoy ocupado, ¿acaso eres sordo imbécil? – Rugía el presidente de la compañía – No me hagas llamar a seguridad.
Pero Vegeta no movió un solo músculo – Largo idiota, ahora está ocupado atendiendo a una persona de la alta sociedad – agregó Gokú, pero no hubo respuesta por parte del guerrero. – Insolente… En fin no tengo tiempo, dame el dinero Jake –
El viejo se dispuso a firmar el cheque con la cantidad solicitada por el joven Briefs; para posteriormente entregárselo. Gokú tomo el valioso papel y se marchó del lugar; no sin antes echar una mirada de desprecio al individuo recién llegado.
- ¿Acaso no te han enseñado a respetar la gente de la alta sociedad, estúpido? – Dijo Yotsuba.
- Y tú, ¿me podrías decir de dónde surgió tu "negocio" de préstamos?... ¿Acaso de lo que te has robado de otros planetas? Supongo que así debe ser, tal vez la mitad de esta compañía pertenece a mi padre – amenazó Vegeta.
- ¿Tu padre? – preguntó curioso y preocupado el viejo.
- El rey Vegeta, para ser más precisos, viejo idiota – Vegeta levantó la barbilla, en señal de orgullo. – Me parece que me debes dinero – sonrió.
