(Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Mizuki e Igarashi, la historia fue creada con el único propósito de entretener)
La muerte no existe, la gente sólo muere cuando la olvidan; si puedes recordarme, siempre estaré contigo.
1 mes después…
Terry yacía inmerso en su propio mundo cuando su padre le tendió un té frente a él.
−Bébelo −dijo el con ternura− te hará bien.
Terry lo miro escéptico, pero como era de costumbre lo ignoro y escupió:
−No tengo hambre.
Él volvió a insistir pero Terry de mal humor lo aventó el té sobre él aun estando caliente.
Para Richard el padre de Terry, había sido un mes bastante agotante, después de dos semanas de observación en el hospital pudieron volver a casa y ese no fue el mayor desafío, tratar de que Terry tomara un solo bocado de comida, salir a disfrutar un poco del sol, inclusive tuvo que contratar una institutriz que había sido rechazada varias veces por el joven.
−No puedes seguir así Terry, te he complacido en muchas cosas, has bajado de peso, no quieres ir a la escuela, no quieres si quiera montar a Teodora y ya ni visitas a tus amigos como es de costumbre.
−¡Que le podemos hacer! −se levanto gritando − ¡Debiste dejarme morir! ¡Solo te causo problemas y más problemas! Así podrás disfrutar de todo tu solo.
−No es fácil Terry, pero debes de comprender que no puedo ver como mi hijo se muere frente a mis ojos y no hacer nada. Así que decidí por mi cuenta que necesitas ayuda e iremos al extranjero para que recibas la adecuada.
−¡De ninguna manera! ¡Soy mayor de edad! −le reprochó.
−Pero no estas en tus cinco sentidos. No hay excusas Terry, nos vamos dentro de unas horas.
Richard salió hecha toda una furia mientras las lágrimas de Terry comenzaban a fluir por sus mejillas.
Casi once horas de viaje habían vuelto loco a Terry, aunque no sabía si su padre estaba más loco que él.
Antes de subir al avión había tenido una riña más:
−No quiero ir a un manicomio Duque, no estoy loco y pronto se me va a pasar mejorare por mi cuenta y te lo voy a demostrar.
−Eso me lo mencionaste desde el principio y por culpa de tu actitud casi mueres, así que queda claro. No es un instituto para locos Terry, ¡cuantas veces tengo que repetírtelo!
Viejo decrepito.
En fin, daba igual.
Un auto negro los esperaba y al lado de este había un señora un poco mayor, bastante conservadora le pareció a Terry, ella le dio una sonrisa y él solamente la ignoro.
−Me alegra que haya tomado una decisión, Sr Grandchester. Estaré encantada de poder ayudar a su hijo.
Él Duque sonrió.
−Él es Terrence Grandchester, Terry ella es Elroy y es la encargada del lugar donde te vas a quedar.
−Mejor llamado manicomio…
−¡Basta Terrence! −le reprimió.
−No tiene por que alterarse Sr. Grandchester, lo puede llamar como quiera, ahora si no le importa entren al auto por favor.
Terry más a fuerzas que de ganas subió al auto y coloco sus audífonos ignorando totalmente lo que ellos decían.
Un poco nervioso, Richard miro a Elroy y se propuso a preguntar:
−Cuando yo hable con usted por teléfono me dijo que ayudaría a mi hijo.
−Eso planeo hacer, Sr. Grandchester.
−¿Cuál es el proceso que utilizará? −pregunto nervioso mientras Elroy le regalaba una pequeña sonrisa.
−Primero diagnosticare que nivel de depresión tiene Terrence, también tendré en cuenta su abuso de narcóticos y alcohol con una serie de factores más y dependiendo de eso determinaré cuanto tiempo le tomara recuperarse y que factores secundarios habrá −Richard elevo sus cejas− no se preocupe por él, le garantizo que volverá a la normalidad.
−Pongo toda mi fe en usted.
Durante el tiempo siguiente el lugar se quedo en silencio, poco a poco los edificios y las calles pavimentadas comenzaron a desaparecer y más lugares verdes se hicieron presentes.
Los arboles se hicieron más densos sobre un camino y una hermosa guía de rosas que cubrían el lugar se hicieron presentes. El lugar donde Terry se quedaría es verdaderamente hermoso.
Todos descendieron del auto.
Un joven de cabello castaño oscuro trotaba hacia ellos.
−Bienvenidos −exclamo en medio de su agitación.
−Stear, por que no guías a este joven −señalo a Terry – a su habitación y le das un recorrido por el lugar mientas yo hablo con el Sr. Grandchester en mi despacho.
−¡Por supuesto!
Elroy y Richard se adentraron primero mientras que el chofer y Stear bajaban el equipaje.
−Así que tú eres parte de los locos de aquí.
No era una pregunta.
−Puedes tomarlo como quieras en realidad, solamente seré parte de tu rehabilitación, soy el psicólogo-inventor de este lugar.
−Se te nota −exclamo con entero sarcasmo.
Stear ignoro el comentario.
−Sígueme.
Que remedio.
El lugar era enorme al igual que el silencio y de decoración antigua.
−¿Qué no se supone que esto esta lleno de locos?
−¿Curiosidad?
−Solo contesta.
Una sonrisa se escapo de los labios.
−La mayoría se ha rehabilitado, los que se quedaron y algunos que otros nuevos. Los podrás conocer a todos durante la cena.
Terry tosió.
−No cenare con ellos.
−Desde luego que si –confirmo Stear con confianza− es parte del programa, TODOS desayunan, comen, cenan, meriendan juntos y tú no eres la excepción.
Con cara de fastidio siguió a Stear a su "bella habitación" como lo había dicho anteriormente. Era más agradable de lo que pensaba y espaciosa.
−Hoy puedes hacer lo que quieras hasta la cena, sin embargo mañana empezara tu rehabilitación y comenzaremos a las seis de la mañana con ejercicio y después comenzaremos con tú diagnostico. Mi habitación está al final del pasillo, es la única puerta blanca, puedes venir cuando gustes, así sea en medio de la noche siempre estaré disponible −se acerco a él− aun tienes mucho por delante Terry y el sacar todo lo que llevas adentro te hará bien, incluso contándoselo a un desconocido.
Le regalo una sonrisa antes de salir por la puerta.
Aburrido.
Esa es la única palabra que podía pensar, además que desde hace ocho horas que no ingería nada y su estomago esta asiendo un pesado por pedirle de comer. Se levanto de la cama y se dirigió a la puerta, es pasillo estaba bien iluminado, pero no sabia donde estaba la cocina.
Maldición.
Se dirigió hacia las escaleras, al doblar el pasillo choco con alguien perdió el equilibrio y callo al suelo, miro hacia su agresor furioso que también estaba en el suelo.
−¿Qué rayos te sucede? −exclamo el desconocido− ¡Fíjate por donde vas!
−¡Eso debería de decir yo! −una sonrisa irónica se escapo de sus labios− ni siquiera conozco el lugar…
Entonces los gestos del desconocido cambiaron.
−No puede ser, ¿tú eres el recién llegado?
Un poco confundido recobro la postura.
−Mi nombre es Archibald pero me puedes decir "Archie", mucho gusto Terrence Grandchester.
Aun más confundido de como rayos sabia su nombre y porque la impresión de ser el nuevo. Aún así, siguió su camino buscando la cocina.
El olor de pan recién horneado inundo sus fosas nasales y lo persiguió. Una puerta enorme estaba abierta de par en par y varias personas acomodaban la vajilla.
Se acerco a una de ellas.
−Buenas.
−¿En que te puedo ayudar? −respondió amablemente.
−Veras, soy el recién llegado y no he comido en un buen tiempo, ¿crees que pueda conseguir algo ligero antes de cenar?
−Ve por el pasillo y a la izquierda hay una puerta, puedes tomar algo del refrigerador si gustas.
El asintió y se fue por el mismo camino indicado.
Y… efectivamente, ahí estaba el refrigerador.
Tomo un yogurt de fresa y regreso a su habitación.
Dos horas mas tarde una vos en el pasillo anuncio que era la hora de la cena y tenían que reunirse en el comedor.
Pero el no se levanto.
Su apetito se había ido de nuevo apenas toco el yogurt y la tristeza lo inundo, estaba llorando de nuevo… de nuevo por ella…
Diez minutos después llamaron a la puerta y el no se molesto en abrir.
−Lo siento Terry −anuncio antes de abrir− necesito que me acompañes abajo.
−No tengo apetito.
−Lo tendrás en algún momento y yo estoy aquí para que recuperes las ganas de vivir, así que levanta esas dos piernas y acompáñame.
En verdad, no tenia ganas.
−¿Es obligatorio que baje?
−De ninguna manera, pero Elroy vendrá a darte un sermón más tarde si no lo haces.
Terry no contesto.
−Buenas noches, Terry.
¡Hola chicas!
Bueno yo aquí salte y salte por sus reviews, jaja, la sorprendida soy yo. Ya saben que soy medio rara al escribir y me encanta que les haya sido de su agrado, en verdad estoy emocionada porque ha sido un reto escribir este fic ya que bueno, seria obvio no saberlo, pero poco a poco iremos sabiendo historia tras historia la cual quiero que queden enganchadas y muy, muy impresionadas…
Les mando un gran abrazote a todas y saludos navideños…
