Yuri! On Ice no me pertenece, su autoría es de Kubo y Sayo
Negro vs Rojo
Tal vez se volvió loco por buscar con la mirada a JJ durante el almuerzo; los fantasmas del pasado lo acosan de diferentes maneras.
La historia de JJ con él y luego el destierro de su padrastro.
Tiene recuerdos vagos sobre jugar piedra, papel o tijeras para turnarse en dirigir las bicicletas; las recompensas de la semana para ir por helado al mediodía, la casa del árbol del canadiense y sus juguetes de soldados medievales. Y por otro lado; los insultos, el olor a yerba en las paredes y esa sensación de pedirle a su madre que si podía quedarse en la casa de Leroy para escapar de recibir "cariños" del idiota borracho.
Aún tiene pequeñas cicatrices en los brazos y sigue con el mismo gusto por el helado… ¿Cómo acercarse al idiota que le hizo tener el verano más divertido de su infante vida?
¡A ese cerebrito!
¿Quién reconocería al niño que jugó a los caballeros con lo que es ahora? Vamos tiene la mirada algo dura, los rumores y la ropa no ayuda mucho a darle una imagen de bienvenida a un viejo amigo; de todas formas ¿Por qué se juzga solo a él?
Entendía que Jean era un matadito, lo sabe por sus memorias; cuando cazan los insectos mencionaba algunas plantas de su alrededor y al hacerse tarde como si supiera de astronomía (de hecho no duda de eso ahora) vuelven al barrio para descansar.
Pero, de alguna forma pensó que sería de esos tipo "chico perfecto" por lo ególatra que es, así mismo se hace llamar el rey y más cuando lo ve charla animadamente con Phichit; un joven asistente del profesor de informática sobre una especie de videojuegos.
―Beka…
― ¿Mhm?
― ¿Tú que piensas?―regreso a la realidad y no tuvo una respuesta.
― ¿Qué es lo que miras?―Seung quiso seguirle la mirada.
― ¿Por qué el interés?
―Yuri hablaba de la nueva canción, y por lo general siempre prestas atención…
― ¿Qué te he dicho de seguirme a los clubs?―regaño al menor.
―Tú apenas tienes 18, ¿Qué no te volviste Dj al inicio de la prepa?
―Eso es diferente―comentó con neutra burla.
―Muy chistoso, Beka―bufó el menor.
Quiso dejar de lado en acercarse al canadiense y se enfocó en ayudar a su amigo sobre la canción. Al salir de clases fueron directo a la panadería del barrio, aguanto una carcajada al escuchar el gruñido del estómago de Yura al oler los pirozhskis en el horno.
Robaron algunos y se encerraron en la habitación del rubio, el ruso giraba en la silla mientras el kazajo busca en el celular la lista de playlist de la música que empleo para ese club.
― ¿Cómo logras entrar?
―De la misma manera que lo hacías―confesó sin culpa.
―Suena creíble… creo que la encontré―apretó la canción y su amigo salto del lugar.
― ¡Joder! ¡Es esa! Gracias, Beka―alabo con euforia.
La celebración se opacó, tocaron la puerta y esta se abrió dejando ver al viejo Nikola; Yura quería darle la noticia que al fin encontró la canción que podría usar, pero se detuvo en seco al ver la expresión de él.
―Otabek, Aiman está abajo esperando―hablo el mayor.
―Muy bien, nos vemos―se despidió y cerró la puerta tras de sí.
La agarro de la mano y ambos caminaron unas cuantas cuadras, sabía de sobra que podría recoger la moto cuando fuera a su práctica de hockey y de paso dejar al rubio en la biblioteca municipal. Las horas corrieron y con algo de charla por parte de su madre, nada nuevo o relevante.
El cielo se tiño un poco de rojo, el morocho no le sorprendió al ver a Yura esperándolo en la entra.
― ¿Me puedes llevar?
Le lanzó el casco, este se lo puso y se montó al transporte. Al llegar al primer destino, el rubio se bajó y le aviso que no sabría cuánto se tardaría, el morocho asintió para luego irse; por suerte Yura ya sabe usar el transporte público y no armará un escandalo como la primera vez. Arranca de nuevo en busca algo de ritmo en el motor y en su alrededor antes de llegar al estadio ¿alguna respuesta, quizá? Se concentra un poco más en manejar, tal vez las palabras de su madre aun retumban algo en su cabeza.
"Me tomare unas vacaciones"
Se estaciona y se dirige al centro deportivo con pista de hielo; la sensación de pisar el lugar por primera vez solo sucede pocas veces, se alista en silencio mientras sus demás compañeros lo hacen sin la osadía de interrumpirlo. No hay equipo definido, son los que llegan y hacen grupos cuando hay suficientes integrantes y ya.
"Cascos Rojos contra Negros"
Siempre es así, el casco que agarras es el que te diferencia y asemeja con otros, es demasiado grande para la liga infantil y algo antisocial para relacionarse con la liga juvenil; no desea más responsabilidad de por medio para él, solo le queda como pasatiempo. Todos llegan ahí para desahogarse sin llegar a lo criminal.
―En minutos entramos al hielo―anunció Emil.
Otabek era el ultimo en salir, pero chocó contra un oponente de casco negro; su facción neutra se transformó en sorpresa al ver el rostro ajeno, siguió sus pasos y ambos llegaron en las posiciones que tocan.
Ambos son defensores.
Emil indica, al ser un tipo relajado y de tener fuerza superior cuando las peleas se ponen intensas es el perfecto moderador (las reglas no se la sabe y no puede llegar más allá que solo intervenir cuando se ponen duras las cosas). El silbato suena y la pista se llena de gritos; los patines deslizándose para cortar el hielo agresivo con muchos adolescentes de mal carácter. El kazajo llevaba la delantera, parecía ser su día de suerte cuando se topó con la defensiva.
JJ no dejaría que ganará.
Para ambos el juego se resumió en muchas tacleadas, parecía en ambos no se llevan para nada bien, pero nadie ve en sus ojos la ira de muchas cosas y muy pocas se relacionan con sus personas; como seres individuales. Cuando termina el partido, solo fruncen el ceño y levantan el dedo del medio.
Así sucedió por varias semanas.
El morocho no comprendía como el nerd que aseguraba no matar una mosca, le había mordido el cuello la semana pasada durante el partido y lo peor es que Yura se ríe de él sin despegar sus ojos del libro de historia.
― ¿Entonces lo odias?
―No… eso creo
―Se conciso, Beka―comentó mientras subraya el libro de texto.
―No lo conozco
― ¿Qué no dijiste que era un viejo amigo?
El morocho se quedó callado por unos minutos ¿Qué coño paso? Las pocas clases que compartan se sientan en lados tan opuestos y lo único que han interactuado, no hay palabras, solo emociones producto de la adrenalina para sacar instintos de primitivos asechadores.
―A mí no me cae bien…―dijo el rubio―Si se comporta así, es porque oculta un pasado. Pero no soy nadie para juzgar esa actitud de ególatra…
No pudo seguir escuchando el discurso de odio, su cerebro tuvo una chispa y los conectores se unieron; han pasado ocho años y ni él es el mismo de su pasado, conserva poco, en cambio, el canadiense llego como un completo desconocido. Ahora la pregunta cambia.
¿Quién demonios es Jean-Jacques Leroy?
Y el lunes volvió, se cumplen casi dos meses desde que tiene a JJ en tres clases de la preparatoria; lo observa sentarse hasta delante de todos y como se acomoda los lentes de pasta gruesa que se resbalan por la nariz.
―Unos avisos rápidos antes de la clase. Los que desean anotarse para los tutorías…
La información era poco importante, seguía con interrogante y ahora que lo piensa ha olvidado la tarea de esa vieja urraca en la casa del ruso. Por lo que con una excusa poco creíble se larga; llega al estacionamiento en un punto ciego donde no es molestado. El humo le relaja un poco, aunque sabe que le hacen mierda a sus pulmones le vale un comino, la nicotina se siente jodidamente bien recorriendo su organismo.
"Altin Otabek, se le requiere en coordinación"
Tal vez hubiera ignorado ese llamado, pero recordó que ahora con el suceso de las vacaciones de su madre las cosas cambiaron; ahora se quedaba en la mañana y trabaja en la tarde en la casa. Como puede apagar el cigarro, bufa por el desperdicio y se lanza unos chicles a la boca.
Diez minutos, ese puto tiempo donde la arruga de pasa andante le echa un sermón sobre su comportamiento "poco adecuado"; no es buscapleitos o mala influencia, solo se salta clases y es el motivo suficiente para enjuiciarlo a muerte con el director. Y para suerte le dice que puede perder el semestre junto con el año si no entrega esos dos meses de tareas, entrar a las tutorías eran la solución.
Como si el destino quería joderle, alguien más llego a coordinación.
―Me quiero inscribir al programa para ser tutor
La vieja solo torció una sonrisa, por primera vez el kazajo maldijo al canadiense por llegar en un momento como ese.
¿Gustan reviews?
