Les vies croisées

Summary: Una empresa de bienes raíces, una empresa de diseño, un empresario capas de lograr todo lo que quiere con su carácter, un modista que es capas de lograr todo lo que quiere con su belleza manteniendo su dignidad, ¿Serán compatibles?.

Disclaimer: Los personajes de Gundam Wing no me pertenecen, esta historia es sin fines lucrativos sino tan sólo de aficionados para aficionados.

Este FanFinc tiene contexto yaoi, si eres intolerante y/o crees que no estas apto a leerlo, esta bajo tu decisión; yo te advertí xD Parejas: 01x02, quizás leve mención de 03x04

Comillas: ' '

Diálogos: - -

Pensamientos: " "

Capitulo 2 ---- Un cumpleaños anormal.

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El empresario estaba confundido, el sabor lo conocía desde antes, era un sabor familiar, pero no sabía de donde ni cuando... sólo sabía que lo conocía y que en algún momento de su vida había anhelado probarlo, luego cayo en cuenta de Duo y cuando lo busco con la mirada lo encontró detrás de las puertas del ascensor; Verlo allí, parado, serio y mirando al suelo le hizo sentir que efectivamente nunca más le vería, y más extraño era que eso le deprimía y asustaba.

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En una noche despejada, con un hermoso cielo estrellado y profundo en el cual podías perder tu mirada, un joven se revolvía entre las sabanas de su cama con insistencia, inquietud y desespero mientras la brisa fresca venida de la ventana abierta golpeaba contra su piel perlada por el sudor provocando que esta se enfriase extremadamente; aún a pesar de ello, el joven durmiente de cabellos alborotados continuaba moviéndose desesperadamente sobre la cama, al parecer soñando.

----- Sueño -----

- ¡No puedes hacerme esto! -exclamó un joven de cabellos castaños y ojos claros-

- Si puedo, es por tu bien -respondió en tono neutral un hombre de cabellos grises y ojos celestes-

- ¡Para que yo esté bien sólo debo estar con él! ¿Por qué no lo entiendes? ¡Él es mi vida! -gritó ofuscado congelándolo con la mirada-

- Escucha muchachito -en tono frío- esto es por el bien de ustedes dos, así que obedecerás mis ordenes.

- ¡¡ANTES MUERTO!! -se volteó-

El más joven, el último en hablar, caminó a paso apresurado hasta las escaleras para subirlas lo más rápido posible e internarse en la que se suponía era su habitación mientras el hombre adulto se quedaba mirándole seriamente.

De repente todo se puso negro y la escena cambió, ahora nuevamente veía ese bosque completamente a oscuras de donde sólo se distinguían los árboles y el suelo, sentía que estaba corriendo y un sentimiento de amargura hundía su corazón cada vez más en una oscuridad inmensa, tan inmensa como la que existía en ese bosque.

Al final de su carrera pudo ver un claro con un hermoso lago cristalino que parecía irradiar luz, pero en realidad tan sólo reflejaba los tenues rayos lunares que caían del cielo despejado. Frente al puro lago había una persona de cabello largo sentada en una de las rocas que rodeaban el agua, era la figura de un joven estilizado, esbelto, hermoso, peculiarmente conocido. En un momento, mientras sentía caminar, el muchacho de cabello largo volteó a verle con una sonrisa pura, inocente, llena de amor, que le consternó increíblemente pero al mismo tiempo le llenó de felicidad... no comprendía ni sus propias emociones.

- Que bueno que viniste -comentó con un tono de voz muy suave, acompañando la magia del ambiente-

- No puedo fallarte -respondió acercándose hasta abrazarlo-... tengo malas noticias...

- ¿Hum? -le miró curioso y luego sonrió- sabes que nunca pueden ser malas si estás conmigo, pero adelante cuéntame Hee-chan -le correspondió al abrazo-

- Verás... él dijo que...

Pero no alcanzó a escuchar el resto de la frase, la escena ya había cambiado y ahora estaban ambos corriendo a través del bosque, el mismo bosque que antes pero ahora se podía distinguir un poco más los distintos caminos casi imperceptibles al ojo de un desconocido, pero que ellos bien conocían debido a sus largas visitas al claro que se encontraba a metros de ellos.

En un principio tuvo la idea de que allí se dirigían, se sentía ajeno y al mismo tiempo comprendido en la situación, era extraño, era un sentimiento de preocupación y desesperación sin comprender exactamente porqué, podía ver como él guiaba al chico de cabello largo que ahora sabía era Duo; ambos corrían agitados por entre los árboles, ramas y arbustos sin detenerse en lo que parecía ser una huida ¿pero a quien?...

Pasaron de largo el lago, continuaron corriendo por entre aquel pastizal hasta llegar a un peñasco, pero no se detuvieron, el oji-cobalto giró para poder bordear el precipicio aún sosteniendo la mano del trenzado, ambos sin detener ni disminuir su paso desesperado, ambos con la respiración agitada, ambos asustados... ¿pero de qué?...

Como respondiendo a la pregunta mental se escucharon las voces de un par de hombres, no pudo distinguir ni sus voces ni que decían, sólo alcanzó a oír un disparo el cual impacto entre las manos enlazadas de los jóvenes provocando que uno de ellos se lastimara y sangrara soltando al otro por leves segundos. Inmediatamente el chico más alto, el lastimado por cierto, cambió de mano y sostuvo al oji-violeta con la otra retomando la carrera e ignorando el fuerte dolor de su mano herida.

La huida continuó, ahora con las voces de los hombres cada vez más fuertes y cercanas, pero ellos seguían corriendo hasta que el más joven de los adolescentes pisó mal en el borde del peñasco cayendo de repente al precipicio, lo siguiente fue el chico de cabellos cortos recostado boca abajo en la tierra y sosteniendo con su mano sana la muñeca del oji-violeta y haciendo palanca con la herida para no caer también. Las voces de los sujetos se acercaban rápidamente... sentía que el miedo se apoderaba de él.

- Suéltame Heero, déjame caer y corre -pidió con los ojos llenos de lágrimas-

- ¿Estás loco?...¿Estoy huyendo para ser libre contigo, para tenerte a libre antojo y tú me dices que te pierda? -contestó sarcástico-

- Al menos estaría feliz de que vivieras, Heero no te arriesgues, mi vida no vale nada... déjame caer y vete. -pidió soltando las lágrimas-... no me hagas sentir mal por perder lo único de valor que me queda...

- Estás loco -aseveró haciendo fuerza para levantarlo ya que los demás parecían estar muy cerca-

- ¡NO, SUÉLTAME! -ordenó asustado tras ver como un hombre apuntaba directo a la cabeza del oji-cobalto- ¡Por favor Heero, suéltame te lo pido, por favor...! -rogó entre sollozos apretando inconscientemente la mano del que le sostenía-

- Súbelo lentamente -ordenó el hombre con la arma apuntando a la cabeza del adolescente mayor- y después te alejas...

- ¿Qué cree? -preguntó gracioso- Si no es con él, no es con nadie. -susurró con una sonrisa triste dejándose caer con el trenzado-

Los sujetos que les perseguían miraban atónitos y sorprendidos cómo el chico de cabellos cortos se dejaba caer abrazando fuertemente contra su pecho el cuerpo del adolescente de sólo 14 años, el segundo llorando y correspondiendo posesivamente el abrazo, y el primero sonriendo amargamente con los ojos cerrados.

- ... Te amo, mi pequeño Duo -alcanzó a decir para ser oído-

- Yo también Hee-chan... al menos moriremos juntos -sonrió intentando no sonar pesimista-

Sonrió dulcemente tras escuchar ese comentario y más tarde sintió ese estremecimiento de caída, esa fuerte desesperación, su pecho latiendo a mil, aquel cuerpo frágil entre sus brazos hundiéndose en su pecho, no escuchaba nada, sólo sentía el viento chocar contra sus cuerpos en la caída que parecía ser interminable... hasta que el agua chocó contra su cabeza dándole fin a la caída...

----- Fin Sueño -----

El muchacho de cabellos cortos color chocolate y cuerpo trabajado se despertó agitado en su cama tras un fuerte susto, su corazón no paraba de latir increíblemente rápido y su cuerpo estaba totalmente mojado en sudor frío mientras que de sus ojos salían abundantemente unas lágrimas tibias y saladas mojando sus mejillas, recorriendo sus pómulos, cayendo a la sabana y siendo seguida de cerca por otra que hacía el mismo recorrido.

-... ¿Qué fue... eso? -susurró entre jadeos y sintió la cosquilla de una lágrima llevándose la mano al cachete-... Yo estoy... -murmuró sorprendido con los ojos extremadamente abiertos, nunca lloraba... ¿Ahora por que?... - No, debo calmarme, pensar en frío -se ordenó sentándose la borde de la cama y respirando hondo-

La habitación volvió a quedar en pleno silencio mientras Heero recordaba cada detalle del sueño, rememorando cada suceso, intentando recordar cada voz, memorizando cada palabra... y grabando inconscientemente en su mente y corazón el último dialogo con el oji-violeta. Su corazón era un lío, no había principio o fin a todas las dudas... no comprendía como podía soñar con alguien que apenas conocía, no comprendía como es que sentía que eso había sucedido siendo que apenas le había visto una vez... pero lo más importante era eso que en su sueño decía sentir, amor... amor por ese trenzado... ¿Eso sería también parte de un sueño?... ¿Su mente podía crear tantas cosas sólo por su falta de emociones?...

No, esto sólo había sido un sueño producto de ese beso que le había dado el baka del diseñador, ese estúpido beso que lo tenía inquieto desde hacía dos semanas... nada más... nada más... sólo un sueño... únicamente un sueño...

¡Pero cómo un maldito sueño le podía remover tanto los sentimientos que siempre creyó muertos! ¡¿Cómo era que se sentía tan abatido, desesperado, angustiado y deprimido?!

- ¡Maldición! -exclamó poniéndose de pie y caminando hasta el baño-

Abrió la canilla de agua caliente perteneciente a la ducha y se comenzó a quitar la ropa lentamente para asearse, necesitaba respuestas así que comenzó a rememorar su figura para deducir la edad que tendría en ese sueño, el cuerpo de Duo era muy distinto al de ahora, al que conocía... el cuerpo del pequeño en sus sueños era poco desarrollado... era más bien menudo, era más niño, rondaba entre los 12 y 15 años aproximadamente. Ahora... el suyo según podía recordar era más joven, con esa complexión adolescente, pero no podía asegurar la edad porque no recordaba los cambios en su cuerpo a lo largo de su vida, jamás presto atención a ello.

Pasó una mano por sus cabellos suspirando y tomó con la derecha el jabón, entonces se dio cuenta, una pequeña marca donde la piel se hacía más brillante y estirada al borde de su mano... eso le recordó a la bala...

No podía creerlo, su mente ahora le gritaba que aquello era verdad, que por algún extraño motivo ese sueño era parte de su pasado, ¡¡pero eso no podía ser posible!!... ¿O sí?... ¿Podía un sueño ser un recuerdo? ¿Podía haber perdido la memoria? ¿Por qué nunca pensó en ello?... Pero si el sueño resultaba ser cierto, entonces ambos habían perdido la memoria, entonces ambos cayeron de ese peñasco al agua... ¿Y después?, ¿Qué sucedió luego?... ¿Por qué los perseguían?

¿Y si Duo recordaba?... No, Duo no recordaba nada, esa sería la explicación perfecta para el 'ataque' que tuvo en el pasillo de su empresa, pero no encontraba explicación para el beso... ¿Por qué Duo lo besó?... Esa pregunta la tenía en su cabeza constantemente, no lograba comprender porque ese chico le había besado si apenas se conocían... bueno, concientes de que se conocían.

Sin darse cuenta se había terminado de bañar y permanecía de pie bajo el agua tibia, únicamente pensando, así que cerró la canilla y salió del baño con una toalla en la cintura y otra en la cabeza. Su mirada perdida en el suelo. Caminó lentamente hasta el ropero de donde sacó inconscientemente un pantalón de vestir negro y una camisa de jean azul, aún estaba pensando en si todo aquello era verdad o producto de su imaginación, no podía creer que en un momento de su vida hubiera perdido la memoria y ni siquiera recordase cuando fue.

Comenzó a pensar en cada uno de sus cumpleaños, para ver hasta cual recordaba... y fue una sorpresa el darse cuenta que ni siquiera recordaba su anterior cumpleaños, así que tomó como referencia la navidad; fecha imposible de olvidar. Entonces descubrió que recordaba la del año anterior con Quatre, la anterior a esa también con Quatre pero en otro lado, anterior a esa solo, anterior a esa con Relena, anterior a esa con Milliardo y su familia... anterior completamente solo, hasta la navidad de sus 19, donde recordaba pasarla con su tutor; Pero anterior a esa navidad su mente estaba en blanco, entonces intentó recordar sus años de secundaria y fue una conmoción descubrir que no recordaba sus calificaciones, sus trabajos, sus compañeros... ¡No recordaba nada de sus 18 para atrás!...

- Por dios -suspiró con un sentimiento de angustia tirándose boca abajo en la cama-... esto es una pesadilla...

Abrazó la almohada mientras intentaba recordar su primer día de clases, el jardín, su primera profesora, su primera vez quizás... ¿había tenido una primera vez? ¿O es que aún era virgen?... Ah ya recordaba la última vez que casi se acostaba con alguien, había sido con Quatre, y curiosamente había sucedido lo mismo que con Relena... todo iba bien hasta que les tocaba quitarse la última prenda decisiva, era entonces cuando el miedo se apoderaba de sí y no podía continuar porque apenas se acercaba al otro se sentía morir; era por ese exclusivo motivo que había terminado con Relena y por el que su relación con Quatre fue al caño.

No podía, sencilla y llanamente no podía tocar a nadie.

Entonces... era virgen... ¡¡Maldición 25 años y virgen!!... ¡¡QUE POCO HOMBRE SE SENTÍA!!... entonces recordó ese sueño con Duo, ambos desnudos en aquel bosque o claro... ¿Habría sido con él su primera vez?... ¿Acaso eso también había sido un recuerdo?... Si realmente había tenido su primera vez con Duo quería recordarla, quería saber que sintió, quería tener de nuevo esa sensación... quería... quería saber si realmente pudo sentir amor en algún momento...

No supo cuando, pero en un momento se quedó dormido completamente vestido sobre la cama, sólo abrazando su almohada; ahora dormía calmo como un ángel con una respiración pausada, sin sueños, sin recuerdos, sin pesadillas... sin nada más que su paz.

Despertó cuando ya era nuevamente de día, el clima parecía estar nublado, sin sol, húmedo y pesado... no hacía calor pero tampoco estaba fresco, era un día perfecto, perfecto para estar en su casa sin hacer nada, perfecto para estar solo. Se levantó medio dormido aún y se fue al baño directamente para lavarse la cara, su cabello era un desastre por haberse dormido cuando aún estaba mojado pero no importaba, no tenía pensado ir a ver a nadie... además no estaba peor de lo que solía estarlo siempre (XD). Cuando terminó de lavarse y acomodarse un poco se pasó una mano por el cabello y salió de la habitación rumbo a la cocina para desayunar algo, Quatre aún estaría dormido, según recordaba las vacaciones se las tomaba muy a pecho y dormía como hasta las once AM por lo que; O lo despertaba, cosa que no tenía deseos, o desayunaba solo, que era exactamente lo que necesitaba.

Cuando llegó a la planta baja la situación le llamó la atención, primero la campera sobre el sillón y después las voces desde la cocina, las cuales se le hacían familiares y por culpa del sueño apenas podía reconocer. Caminó a paso tranquilo masajeándose el cuello entumecido por dormir en mala posición y cuando llegó a la cocina se quedó de pie mirando el interior... extrañadísimo, con una sensación entre alegre, angustiosa, nerviosa, e inquieta; Duo ayudando a Quatre a cocinar... en su casa... Duo... el chico con el que soñó, el que se supone que fue... ¿Su primer novio?...

Las dudas asaltaron su mente dejándolo estático en el suelo y perdiéndose entre las facciones del trenzado, como reconociéndolas, como aceptándolas, como admitiéndolas, como admitiendo que realmente lo que soñó fue realidad en algún punto de su vida... pero no lograba comprenderlo, ¿Por qué había perdido la memoria?, ¿Qué los había llevado a eso?, ¿Duo realmente recordaría?, ¿Por qué lo besó?...

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Luego del aquel espantoso incidente en G.U.N.D.A.M Associations no volvió a poner un pie en aquella vereda, tan sólo para ver su local... se sentía avergonzado por haber cometido semejante estupidez, confundido por la ola de sentimientos que le atacaba cuando lo recordaba... extasiado con el sabor de su boca...

Tuvo varios ataques como los de su niñez en donde la fiebre aumentaba por las noches hasta los 39 grados, luego descendía dejando en su lugar un mareo y dolor de cabeza, y así durante varias noches... hasta que después de cuatro días la fiebre ya no se presentó más y pudo al menos salir de la cama. Luego de una semana en reposo y sin salir a ningún lado debido a los fuertes mareos y dolores logró recuperarse totalmente saliendo a los shoppings y disfrutando de sus mini vacaciones.

La mejor decisión que pudo haber tomado fue nunca mas volver a ver al empresario, esa fue la mejor de las ideas que se le pudo haber cruzado por la cabeza, luego de una semana de paz pudo atribuir aquella fuerte descompostura por haberse cruzado con ese tipo, así que lo evitaría a toda costa con tal de no volver a tener recaídas.

Estaba un tanto confundido, nunca le había sucedido algo como eso, generalmente no tenía ataques tan fuertes... ni mucho menos acompañado de imágenes, pero lo más seguro era que fuera producto de alguna cosa que vio, o por ahí era fanático de ese tipo cuando era niño... quien sabe, lo importante era que no debía estar cerca de ese hombre contra viento y marea. No quería volver a sentirse tan mal, nunca en su vida volvería a sentirse tan mal... o de lo contrario tiraría toda su carrera a la basura y se mataría, no soportaba vivir así.

Las pastillas le habían ayudado bastante, aunque el doctor de cabecera se las cambió por unas más potentes para asegurarse de que su paciente no se viera tan afectado nuevamente... en cuanto a su tutor, le hizo mil y una preguntas sobre el porqué de aquello, intentó evitarlas todas como pudo ya que no le gustaba aquel cuestionario por lo que resumió la situación con '¿y que quiere que sepa yo si no soy medico?...'. De ante mano sabía que no era buen mentiroso, pero el punto es que G se lo creyó y le dejó de fastidiar advirtiéndole que si tenía otro ataque le avisara para poder hacerle más análisis.

Odiaba cuando G pronunciaba su nombre y la palabra Análisis dentro de una misma oración, le daba escalofríos, odiaba que le anduvieran cuidando de todo... quería ser libre, pero para su mala suerte G tenía vida para rato... al igual que J, Q... y toda esa manga de científicos que vivían torturándolo con pruebas psicológicas, análisis de sangre, de retina, pulmonares, etc; según ellos, para intentar devolverle su pasado... ¡Qué pasado ni que nada!... ¡Él ya tenía una vida y le importaba un pepino lo que le hubiera sucedido en le pasado, lo que importaba era su presente!

La última semana la había pasado de maravilla, comprando, degustando, viendo todo por doquier... le encantaban los paseos turísticos, se relajaba y divertía mucho en especial con Quatre debido a que el rubio era muy culto y le enseñaba muchas cosas interesantes que pocos conocen. Le gustaba mucho esa personalidad intelectual, tranquila, al mismo tiempo pícara que poseía su mejor amigo... era una lástima que no pudiera contarle todos sus secretos, pero así estaban bien y eso era lo que importaba, que nada les rompería esa confianza mientras no se mandara ningún moco. Habían ido al cine, al teatro, al shopping, a restaurantes, a parques, a tours... nunca había disfrutado tanto de un viaje, con Quatre verdaderamente te sabias divertir, además cuando estaban solos eran muy distintos a cuando estaban con alguien, generalmente el rubio sonreía continuamente y le contaba muchas cosas mientras que él se encargaba de los chistes, las risas, bromas sanas y cariños de amigos... por eso Quatre siempre se quejaba cuando le presentaba a alguien, porque siempre hacía bromas pervertidas, porque siempre hablaba en doble sentido, o porque siempre metía la pata... pero a pesar de eso continuaban juntos ¿Por qué?... Porque ninguno tenía a otra persona en la cual confiar como amigos...

Pero ayer... ayer el rubio realmente le hizo enfadar, aunque no pudo demostrárselo para evitar tener que hablar, realmente había evitado aquello por todos los medios, y al parecer Quatre le obligaba a enfrentar su mayor temor...

----- Flash Back -----

Estaban sentados en un bar tomando un café con leche cada uno con facturas, recién habían salido del cine y ahora se disponían a merendar para luego cada uno irse por su lado ya que el trenzado tenía algo importante que hacer para el local. Fue entonces cuando Quatre descargo la noticia.

- Duo, necesito pedirte un inmenso favor -pidió poniéndose horrorosamente serio-

- Q-man, esa cara me asusta -advirtió haciéndose el asustado y luego rió- anda pide lo que sea, intentaré ayudarte siempre, ¿De qué se trata? -comió un pedacito de la medialuna-

- Mañana es el cumpleaños de un amigo mío, y quería ver si me podías ayudar a prepararle el desayuno, el almuerzo y la torta... -explicó relajando un poco sus facciones aún con la tasa a medio levantar-

- Ya veo, en ese caso no habrá ningún problema, te ayudaré gustoso -sonrió abiertamente- y dime ¿Quién es ese amigo?

- Heero -respondió sonriendo-

Entonces el mundo del oji-violeta se vino abajo, su rostro se tornó serio y preocupado mirando fijamente los ojos de su mejor amigo intentando encontrar algo que le dijese que aquello era una tremenda broma... quizás era día de inocentes. Pero no, el rubio parecía hablar muy enserio ya que no dejaba de observarle con una sonrisa tranquila de esas que siempre usaba. Lo peor era que ya había aceptado, no quería ir y cruzarse con ese tipo pero si iba hasta su casa para hacerle el desayuno, el almuerzo y la torta de su cumpleaños entonces seguramente tendría que verlo... y eso significaba probablemente otro ataque, no quería sufrir de nuevo... pero ya le había dado su palabra a Quatre de que iría...

Quatre permanecía mirando al trenzado, en parte no comprendía porque se había puesto tan serio... pero probablemente sea por celos, conocía los celos de Duo para con él y realmente los comprendía ya que sentía exactamente lo mismo cuando veía al oji-violeta con Solo. Era algo que sólo Quatre sabía, Duo tenía novio, bueno novio no... era algo así como una pareja no oficial ni entre ellos... y ese 'novio' no era otro que su mano derecha en cuanto a diseños, aquel que se encargaba de darle el visto bueno a todas las obras del trenzado, aquel que lo acompañaba a la mayoría de los desfiles y vivía llamándole cada dos horas para asegurarse que su adorado oji-violeta estuviera bien; era un hecho, Solo estaba obsesionado con su 'novio'... era un posesivo extremo.

- ... Así que el cumpleaños de Heero... -susurró el oji-violeta sonriendo amargamente y bebiendo de su café con leche- bueno ya te di mi palabra de que iría así que no hay marcha atrás, ¿mañana a que hora?

- ¿Acaso no te cae bien? -preguntó al notar el dejo de amargura-

- No es eso amigo, es sólo que recién lo conozco y... -desvió su vista buscando una excusa- estoy incomodo -sonrió volviendo a mirar al oji-azul, dando una semi mentira-

- Entiendo -sonrió- pero no te preocupes, Heero es muy buena persona por más que lo veas así de frío y gruñón -rió un poco- te digo enserio, Heero puede ser muy aguafiestas, callado, frío y serio... pero en el fondo es un chico muy dulce, posesivo, celoso, y quizás temeroso. -sonrió comprensivamente-

- Hm... "que aliento me das para verlo..." -sonrió divertido- pues parece que yo no le caigo muy bien, dudo que le caiga bien después de lo último que pasó -dijo inconscientemente-

- ¿Qué sucedió? -preguntó frunciendo el ceño-

- ¿Eh? -lo miró confundido y luego se dio cuenta de sus palabras sonrojándose levemente- nada, sólo un incidente que no debió pasar... no importa realmente, cuando te fuiste abajo el día que estuvimos en G.U.N.D.A.M Associations me quedé hablando con él un rato y terminé besándolo sin darme cuenta, después de eso simplemente me fui y creo que eso no le habrá hecho gracia -relató rápidamente mirando la tasa en sus manos-

- ¡¿QUÉ LO BESASTE?! -exclamó sorprendido alzando sin querer la voz-

- ¡¡SHHHHHH!! -calló poniéndole una mano en la boca y sonrojándose más fuerte- cállate que si Solo te escucha me mata.

- Mhh -asintió quitando la mano de Duo para poder hablar- lo siento, pero es increíble... digo... Wow... -tragó saliva mirando la mesa-... me shockeaste... no creí que él te gustara, son tan opuestos...

- ¡¡NO ME GUSTA!! -gritó levantándose con las manos en la mesa-

- Bueno, bueno -intentó relajar sonriendo- ¿Entonces iras o no a ayudarme? Después de lo que pasó entiendo si no lo quieres ver, no te obligaré.

- Ya te di mi palabra -se sentó de nueva cuenta intentando disipar su rubor- no puedo fallarte, eres mi amigo y si necesitas mi ayuda te la daré, además fue sólo un incidente creo que se puede resolver con un dialogo... "¿Qué cosas digo? Se supone que no quiero verlo... pero sin embargo después de recordar el beso... quiero repetirlo..." -pensó bebiendo lo último de su café con leche-

- Entonces te espero mañana como a las seis, Heero es muy madrugador y a las ocho ya esta levantado así que deberemos preparar todo temprano -informó sonriendo como siempre-

- Está bien, estaré ahí a las seis, te envío un mensaje por el celular para avisarte que me abras... si toco timbre estoy seguro que él se despertará y nuestro plan se irá al diablo -asintió sonriendo sin entender porqué- sólo falta que me des la dirección de la casa para que valla.

----- Fin del Flash Back -----

Y poreso se había tenido que levantar bien temprano, bañarse y cambiarse con un pantalón de cuero negro muy ajustado y una camisa suelta de color negro con dibujos abstractos en blanco, se la prendió hasta la mitad como siempre solía hacerlo, trenzó su cabello completamente atándolo con un listón negro y se puso su campera de jean azul dispuesto a ir rumbo a aquella casa. Se había sentido tremendamente nervioso, como si fuera su primera cita, y lo más cómico era que apenas y había visto al oji-cobalto una sola vez en su vida...

Apenas había llegado a la casa el rubio le estaba esperando y se pusieron a hacer el desayuno, según le había dicho Quatre, el 'príncipe durmiente' aún no había despertado y tardaría en hacerlo porque anoche se había dormido muy tarde.

Ya llevaban media hora con el proyecto del jugo de naranja, los pancakes, el café, la miel, la salsa de chocolate y demás cosas para un desayuno tremendamente grande cuando en la puerta de la cocina apareció el festejado con el mismo rostro serio de siempre; La presencia la advirtió Quatre quien fue el primero en saludar porque Duo estaba tremendamente nervioso como para hablar... la penetrante mirada cobalto no dejaba de estudiarlo.

Y Heero seguía en su shock recordando el sueño de la noche y la marca recién descubierta en su mano, aún procesaba las posibilidades de que ellos hubieran sido novios en algún punto de sus vidas... quizás estaba confundiendo a Duo con alguien más, quizás ese chico del que se enamoró había muerto en la caída y en su sueño le llamaba Duo por le tremendo parecido... pero... ni él se creía esa sarta de tonterías.

- ¡Heero amigo! ¿Puedes dejarnos un rato solos en la cocina por favor? -pidió el rubio sonriente-

- Sólo vengo por... -intentó responder desviando su vista hacia su ex novio, o por lo menos el que recordaba que lo fuese-

- No, ya sé, vienes por tu café matutino para despejarte y ponerte a trabajar como un loco igual que desde nos conocemos -completó Quatre manteniendo su sonrisa y volteándolo para empujarlo afuera- yo te llevo tu desayuno después, o te llamo para venir a desayunar, pero déjanos solos un rato... descuida no explotaré la cocina como la última vez -rió- Duo es muy bueno en esto y evitara cualquier tipo de incidentes -terminó de sacarlo- nos vemos en un rato, y no comas nada que después se te va el hambre -cerró la puerta-

Y el oji-cobalto se quedó con la palabra en la boca, como nunca... lo habían sacado de su propia cocina sin siquiera conseguir un consuelo para su sueño o su apetito, ese Quatre... cuando se le metía algo en la cabeza era terrible. Pero aún quería saber que diablos hacia Duo en su casa, es algo que le intrigaba demasiado como para dejarlo tranquilo así que se encaminó a la sala y se sentó en el sillón pensando en todo lo de la noche tocando la marca en su mano para hacerse a entender que ese sueño era un recuerdo.

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Dentro de la cocina Duo salía de su shock continuando con el preparado de pancakes dedicado a Heero, aunque no quisiera aceptarlo sentía que ese hombre era demasiado atrayente... mucho más que Solo, eran incomparables.

- Duo ¿Qué tienes? -preguntó el rubio acercándose para servir el café en las tasas-

- Nada... me incomodó mucho la forma en que me miraba -respondió sinceramente- quizás este enojado conmigo por la imprudencia... es su casa después de todo ¿no?

- Hay Duo, sólo estaba extrañado porque no esta acostumbrado a las visitas, tranquilo no te odia -consoló sonriendo-

- No lo sé... -suspiró-

- ¿Solo no te dijo nada por desaparecer tan temprano? -cuestionó llevando las cosas a la mesa-

- No sabe que estoy aquí -sonrió divertido- cuando se despierte y no me encuentre en mi habitación me llamará desesperado y haciendo mil preguntas por segundo cuestionando que porque me fui, que donde estoy, que si dormí en el hotel, que si estoy con alguien, que más vale que vuelva temprano, que me extraña... -rió-

- Realmente te ama mucho -comentó sonriendo- pero tu no ¿verdad? -miró de reojo al trenzado y borrando la sonrisa-

- No... -respondió mordiéndose el labio inferior- pero si no estoy con él... estoy solo, y no quiero estar solo, así que prefiero estar a su lado... al menos sé que me quiere y no me hará daño.

- Entiendo... no me gusta lo que haces, pero entiendo a lo que te refieres -suspiró- espero que te enamores Duo, y seas muy feliz... te lo mereces.

- No quiero enamorarme -contestó tajante- ya vi como la gente sufre por amor, no quiero sufrir yo también así que prefiero no enamorarme.

El silencio se hizo presente mientras ambos jóvenes continuaban preparando la mesa y los pancakes, el rubio pensaba en las palabras tan duras de su amigo y le dolía que pensara de ese modo pero cruelmente él tenía razón... aunque habían excepciones.

Luego de unos minutos la mesa estuvo terminada y Quatre fue por Heero entre tanto Duo terminaba de ordenar la cocina para que luciera más 'presentable'... los nervios lo invadían rápidamente sin tener conocimiento de porqué pero rápidamente intentó controlarlos suspirando y apoyándose en la mesada para dejar de pensar tanto, esperaba que Heero no tuviera rencores...

Al instante por la puerta entraron los otros dos a paso relajado, uno con una sonrisa sincera y tranquila mientras que el otro mantenía su porte serio y frío; luego de sentarse comenzaron a desayunar en silencio y sin decir nada hasta que Quatre comenzó con la charla al ver que el ambiente se tensaba lentamente.

- ... Heero... ¿Qué día es hoy? -rompió el hielo con una sonrisa cómplice-

- Uno muy extraño -respondió neutralmente bebiendo de su café-

- ¿Extraño? ¿Por qué? ¿Qué es lo que lo hace extraño? -preguntó sorprendido por la respuesta tan rara y franca-

- No madrugas en tus vacaciones -concluyó sin inmutarse-

- ¿Nada más? -sonrió- hay Heero, eres un despistado... muchas veces pareces un niño tonto.

- Ya sé... -murmuró inaudiblemente recordando que perdió la memoria-

- Pensé que despertarías mas tarde, anoche te dormiste muy tarde -comentó mirando a Duo que permanecía calladísimo-

- Tuve un mal sueño -respondió dejando la tasa en la mesa y mirando sus manos-

- ¿Un mal sueño? -centró su vista en su ex novio- ¿Cómo es eso? ¿De nuevo soñaste lo mismo? -alterado-

- No -cerró los ojos volviendo a levantar su tasa para beber de ella-

- Quisiera que me des permiso para preguntar, realmente me preocupas -dijo preocupado-

- NO -tajante mirando al rubio con el ceño fruncido-

El silencio se hizo nuevamente, el trenzado estaba con la mente en blanco y con el corazón latiendo a mil por segundo entre tanto el rubio preocupado continuaba con el desayuno, estaba muy preocupado por su ex pareja.

Heero tenía un nudo en la garganta, no sabía que decir para no delatar nada de lo que corría por su cabeza, sentía que en cualquier momento toda esa información haría que su cabeza explotase en mil pedazos... era demasiado para él y ya comenzaba a dolerle por darle tantas vueltas al asunto, necesitaba hablarlo con alguien... necesitaba desahogarse de algún modo, como fuera, pero desahogarse antes de que todo eso le hiciera explotar. Se levantó de repente caminando a la sala entre que se pasaba una mano por el cabello en un intento de opacar el dolor de cabeza sin conseguirlo, entonces suspiró pesadamente y se fue a su habitación en busca de algún calmante, alguna aspirineta o algo que le ayudase a sentirse mejor. Luego de encontrarla y metérsela en la boca volvió a la cocina donde se volvió a sentar y terminó de tomarse todo el café sin pausas tragando consigo la pastilla.

- ¿Estas bien? -preguntó Duo notando el pequeño disimulo de la pastilla, él conocía bien esos trucos-

- Si -asintió recargándose en la silla-

Otro silencio esta vez un poco más tenso los inundó, el dolor de cabeza de Heero desapareció y el desayuno continuó sin problemas.

- Duo -llamó exaltando al susodicho- ¿Qué edad tienes? -cuestionó mirándolo penetrantemente-

- Veinti... uno... -respondió nervioso- ¿por?...

- ... -frunció más el entrecejo desviando su vista- "Si Duo es cuatro años menor que yo, y yo no recuerdo de mis 18 para atrás... entonces el debe andar sin recordar de los 14 para atrás... si recuerda y las cosas no concuerdan, entonces mis sueños no son con él" ¿Dónde vivías a los 13 años? -cuestionó levantando la vista de nuevo-

- ¿Por qué el cuestionario? -se puso a la defensiva, nadie debía saber de su pasado y su amnesia- Eso es parte de mi vida personal, no te incumbe. -le miró desafiante-

- Responde -ordenó fríamente-

- No tengo porque -remató sonriendo burlón- yo no te hago preguntas personales, no me preguntes a mi, te dije que no eres nadie en mi vida.

- Ah... -intentó cuestionar algo el rubio al ver como las cosas se ponían mal-

- Si no soy nadie ¿Por qué me besaste? -preguntó alzando una ceja, mataría dos pájaros de un tiro-

- ¡A que viene esa pregunta! -exclamó ofuscado- Sólo pasó y punto, ¿Por qué te importa? Esas son cosas de mi vida personal, yo no le debo explicaciones a nadie mucho menos a ti, lo que pasó o no pasó en mi pasado no te incumbe. -sentenció de forma helada-

- ¿Nervioso? -bueno... ni él pensó eso que dijo, pero realmente no sonaba tan mal- Sólo quiero saber donde vivías a tus 13 años.

- ¡Monte Rey! -exclamó mintiendo, con tal de que dejase el tema... -

- No sabes mentir -sonrió burlón cruzándose de brazos y recargándose en la silla-

- ¡Pero si serás...! -protestó-

- ¡Duo tu celular! -exclamó el rubio para bajar los humos-

El trenzado bufó y miró la pantalla de su celular, Solo... seguramente para regañarle, no estaba de humor pero tampoco podía colgarle, suspiró pesadamente intentando que el enojo se fuera de su cuerpo y luego levantó la tapita del celular contestando la llamada entre tanto la mirada de Heero observaba sus movimientos con una sonrisa burlona; Había conseguido lo que quería, en parte... aún no se quitaba la duda de si Duo era o no ese con el que soñaba, pero lo que si sabía era que le gustaba porque de lo contrario no habría hecho todo eso para evitar responder a su pregunta.

- Con Quatre... -contestó Duo suspirando rendido-... está bien -una pausa-... estoy bien -otra pausa- ¿Por quien me tomas? Más bien que dormí en el hotel -sonrió gracioso, hasta ahora eran las mismas preguntas que se imaginó- ¡Hay Solo que ocurrencia! -exclamó riendo- Si, si, estaré lo más temprano que pueda, hm, ok. -sonrió y colgó-

- ¿Te retó? -preguntó Quatre para evitar otra pelea-

- Nah, sólo se le dio por pensar que me estaba acostando con alguien a escondidas -rió- pero que hombre por dios, me tiene muy poca confianza...

- Es que es demasiado posesivo -sonrió el rubio al ver a su mejor amigo con una mirada fantasiosa- veo que ya te subió los ánimos, eso es bueno.

- Y dime ¿a quien no se le suben los ánimos al ver que alguien se preocupa por ti? -preguntó con un dejo amargo, pero con su sonrisa, cosa que le hizo poner los pelos de punta a Heero- Hay Quatre, estoy metido en un buen lío...

- ¿Lío? ¿Hay algo que no me hallas contado? -preguntó preocupándose-

- Si -hizo pucherito- adivina que, Solo quiere compromiso -miró de reojo a su amigo preocupado-

- ¿Tienes novio y aún así te atreviste a besarme? -preguntó con los celos en pinta el oji-cobalto-

- Hay Heero deja ese tema por favor -pidió Quatre con una sonrisa algo penosa- ¿Tanto te afecta que alguien te bese? Yo no te creí tan sensible... -bromeó recibiendo una mirada fusilánte-

- Además no es mi novio -concluyó serio Duo- no es nada, sólo nos tratamos como algo más que amigos. -frunció el ceño- ¿¡Y YO PORQUE TE ESTOY EXPLICANDO!? -exclamó cruzándose de brazos y volteando el rostro-

- Oye Duo ¿Aceptaste? -preguntó Quatre nuevamente preocupado-

- Hmmm -hizo una cara de disconformidad- pues no, no le dije nada... soy muy joven para casarme, además de que las cosas no dan para eso, pero tampoco puedo decirle que no -hizo pucherito- mierda, sólo yo me meto en estos líos...

- No -respondió para sorpresa de todos Heero- a mí me pasó algo igual, pero si no lo sientes no aceptes -aconsejó comiendo algo de los pancakes-

- ¿Qué te paso algo igual? ¿Por qué yo no sé esa historia? -preguntó amenazante el oji-azul-

- Porque ODIO esa historia -respondió- ¿Recuerdas a Darlian?

- ¡Hay dios! -exclamó tapándose la boca- ¿¡La hermana de tu peor enemigo!?

- Esa misma -asintió- dos años antes de conocerte me persiguió como polilla a la luz.

- Pero eso no se parece en nada a mi caso, yo estoy al lado de Solo por decisión propia, no porque él me obliga. -refutó el trenzado-

- ¿Y porque continuas a su lado si no lo quieres? -preguntó Heero-

- ¿Por qué afirmas que no lo quiero? ¿Quién te crees que eres para decir semejante afirmación sin conocerme? ¿No crees estar equivocado? -se defendió automáticamente-

- Eres un libro abierto Duo, tus ojos lo dicen todo -marcó seriamente mientras el susodicho lo fusilaba con la mirada-

- Duo no lo quiere es cierto, pero no tiene a nadie mas... y para recibir cariño prefiere que lo amen aún a costa de sus sentimientos... -respondió el rubio con un dejo triste-

- ¡NO LE DES INFORMACIÓN CONFIDENCIAL! -exclamó molesto-

- No llegará muy lejos así, -comió otro poco- ¿Y si te enamoras de otra persona luego de casarte?

- ¿Y porque diablos te crees que no me quiero casar eh? -preguntó irónico- En fin, el tema es que no puedo decirle que no porque él es el único que está incondicionalmente conmigo, de no ser por él ni siquiera sabría que existe la palabra 'te quiero' y mi modo de agradecerle es así, aunque no quiero sacrificar toda mi vida en ello...

- ¿Dónde vivías a los trece años? -volvió a preguntar-

- Hay que insistente -bufó- ¿Por qué quieres saberlo?

- Tengo con que chantajearte, ¿Lo recuerdas? -le preguntó divertido haciéndole recordar las pastillas-

- ¿A que te refieres? -preguntó Quatre terminando su café-

- Pues déjame decirte que las dos cosas están ligadas -contestó Duo- así que si me preguntas por una o por la otra tendrás el mismo resultado, no conviene.

- Oigan cuentéenme -exigió el rubio-

- No es nada Quatre -calmó el oji-cobalto comiendo más de su pancake y luego de levantó- Buen desayuno, Duo. -aclaró cuando paso por su lado-

- Feliz cumpleaños -respondió un tanto sonrojado-

- ¿Qué? -preguntó deteniendo su paso y mirándolos-

- ¡Duo, iba a ser sorpresa! -exclamó-

- Pero si no sabe cuál es la sorpresa -sonrió- déjamelo a mi Q-man, tendrá un lindo día -le guiñó un ojo sonriendo-

Con todo el asunto de averiguar si Duo era o no parte de su pasado se le había pasado por algo la fecha, hoy cumplía 26 años... hoy era su cumpleaños, y al parecer uno muy distinto a los acostumbrados... en el fondo le gustaba la idea de pasarla con amigos... pero el problema, es que uno de ellos era su ex novio y el otro era alguien que hacia despertar cosas muy raras en él.

- Gracias -sonrió casi imperceptiblemente y se fue a la sala-

Quatre y Duo habían visto esa sonrisa y realmente les sorprendió, más que nada al rubio que sabía bien como era su ex novio y esas sonrisas no eran nada frecuentes... lo que quería decir que realmente la estaba pasando bien y eso que el día recién comenzaba... pero lo que le llamó más la atención, fue que esa sonrisa no era para él, o para ambos, sino para Duo... ¿Entonces estaba en lo cierto al creer que Heero sentía algo por Duo?... ¿Duo sería parte del pasado de Heero así como lo marcaban los sueños? ¿Entonces si era así porque Duo no recordaba? ¿Y si recordaba y solo estaba haciéndose el despistado?... ¿Y si en realidad los sueños eran imaginación de Heero?...

El trenzado se perdió en esa sonrisa, sentía que la había visto antes... sentía que algo cálido se instalaba en su corazón y no había modo de removerlo, pero con aquella calidez venia un dolor... un mareo.

Un ataque.

- ¡¡¡DUO!!! -exclamó el rubio al verle perder el conocimiento-

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N/A: WOW! Lo terminé en una madrugada!! XDDD disfrútenlo, es largo, un regalito porque el lunes empiezo el cole y ya no tendré tanto tiempo para escribir... además los tuve esperando un buen tiempo por este segundo capitulo ...

Espero les halla gustado, bueno ya saben a medias que fue lo que sucedió entre ellos... por cierto, ¿Quieren que el fanfinc sea mas largo que tres o cuatro capítulos? Si la respuesta es SI me avisan, si la respuesta es NO me avisan también... les digo porque en el siguiente capitulo tengo la posibilidad de enganchar una trama mas para hacerla un poco mas larga... pero si ustedes quieren que termine en el cuarto cap entonces no le engancho la trama y le damos un final... ustedes opinan y me dicen vale?...

Saludos a todos los que me leen!!! Gracias a todos, Noriko, Midori, Val, Hae, Loreto, Yakumo, muchos besos para todos mis lectores anónimos y para todos los que dejan reviews... bye bye!!!

Ryoko Yuy