Lunes otra vez, sobre la ciudad(8) Jaja!
Gente! ¿Cómo les va? Espero que muy bien :)
Acá les traigo el 2º capítulo de esta nueva historia, espero que les guste.
Les comento que cambie la extructura del texto por algunas recomendaciones y como fueron reiteradas veces, lo tomé en cuenta.
Sólo me queda decirles que los personajes le pertenecen a Masashi Kishimoto
Disfruten
2- ¿Sensei?
21:30hs en punto Sakura llegó al boliche. Buscó a sus amigos en la fila y los saludó animada. ¡Ese mugroso no le arruinaría la noche! ¡Oh, no! Esperaron algunos minutos, hasta que por fin pudieron entrar en el amplio lugar. Se acomodaron en una mesa, y Naruto, Shikamaru y Sasuke fueron a buscar los tragos. Ino, Hinata y ella se quedaron en la mesa, charlando sobre cosas.
La rubia le decía a su mejor amiga que esa era la noche para conquistar al morocho Uchiha. Pero la pelirosa le decía que no, que él jamás se fijaría en ella. Además, de seguro iría Karin… y ella ya sabía que esa zorra lo apartaría del grupo para darle una sesión de besos que a ella le hacían revolver el estómago. Así que, simplemente, se dedicaría a bailar y a pasarla bien con sus amigos.
0 Sasuke, 0 molesto chico de arriba… 0 hombres. No salía para buscar hombres y poder olvidarse del morocho, esa no era ella. Aparte, tampoco había mucho que olvidar… lo quería, le gustaba, le atraía… pero no lo amaba. ¡Oh, no! Nunca se enamoraría de alguien como Sasuke.
Lo conoció desde que eran pequeños, y siempre supo la clase de chico que era… ¿cómo permitirse enamorarse de alguien como él? ¡Ni loca! De por sí, el amor era algo que esquivaba. Sabía que siempre dolía, que siempre era engañoso, que siempre se lloraba… que siempre terminaba. Y ella no quería pasar por eso. Tenía 18 años, ¡no era el momento de amargarse por un amor no correspondido y un corazón roto!
Era el momento del disfrute, de la risa, de la alegría, de pasar buenos momentos… ¡por eso salía! Los chicos estaban en un tercer plano para ella, y no tenía planes de cambiar eso. Quería ser soltera… hasta los… ¿25? Sí, 25 era un buen número.
"25C" recordó su mente.
"Bueno… no tanto" pensó, acordándose de cierto peligris exasperante.
Tan sumergida estaba en sus pensamientos, que ni notó cuando sus amigos volvieron y cuando todos se pusieron a hablar sobre algo. Tomó su vaso, que tenía una bebida transparente, lo bebió sin dudas ya que sus amigos sabían que ella no tomaba alcohol. Y como lo supuso, era gaseosa de lima-limón ¡su preferido!
Sonrió, fingiendo prestar atención al relato de su rubio mejor amigo, y rió cuando todos lo hicieron. Ino y Shikamaru fueron a bailar un rato, Naruto y Hinata los imitaron… quedando ella solamente con Sasuke. ¡Lo hicieron apropósito! ¡Qué malditos! Suspiró para tranquilizar su ira.
–Hmp, Sakura…- la llamó una voz fría a su lado.
Giró el rostro, encontrándose con el morocho.
-¿Qué?- preguntó tranquila ella.
–Tsk… ¿vamos a bailar?- le preguntó el chico, con su vacía mirada puesta en ella.
Le sonrió forzadamente, ¡era lo último que le faltaba!
–Sí, claro.- contestó 'dulcemente' se puso de pie y caminó junto con él a una parte de la pista de baile. El morocho la abrazó por la cintura, una vez que llegaron, y ella sólo se dejó llevar la música.
No le importaba si Ino y Naruto la estaban mirando. O si Sasuke la estaba abrazando por la cintura. O si otros chicos la miraban con malicia… ella sólo quería bailar. Y el tema se prestaba para eso. Divertido, latino, movido, rápido… sensual.
Abrió sus ojos verdes, y se encontró con los negros del morocho muy, muy cerca de los suyos… a él muy cerca de ella. Parpadeó incrédula, ¿de verdad él estaba así de cerca? O tal vez la bebida sí tenía algo. ¡Pero no! Lo vio acercarse más, y sintió su cálido aliento chochar con el suyo. Era mentira, ¿verdad?
¡Sasuke no podía estar a punto de besarla! Pero era real, y lo supo cuando sus labios rosaron castamente los suyos, y… sintió que alguien agarraba su brazo derecho y la alejaba de él. Cerró sus ojos al verse 'raptada' y lo siguiente que sintió fue su espalda chocar delicadamente con una pared.
Unas manos colocándose a los costados de su cabeza. Y un cuerpo muy cerca del suyo. Sintió el aroma de esa persona… y le resultaba familiar… extrañamente familiar. Abrió lentamente sus orbes verdes, encontrándose con él.
–Hola, vecina.- saludó divertido el chico enfrente de ella.
Lo fulminó con la mirada, apretó sus puños con furia y su mandíbula se tensó.
-¿¡Estas consciente de lo que hiciste!- gritó enojada la pelirosa, mirándolo fijamente.
–Ummm… ¿traerte acá?- preguntó burlón el chico.
-¡Sos un tarado!- le dijo irritada. -¡Sasuke me iba a besar y vos lo interrumpiste!- exclamó indignada la chica.
-¿Tanto por un beso?- cuestionó despreocupado.
-¡Pero el beso que yo tanto había esperado! ¡El que pensé que nunca llegaría! El que-
Unos labios sobre los suyos la callaron. Parpadeó incrédula, pero cuando los labios del chico se movieron no pudo evitar corresponderle. Cerró sus ojos, lo abrazó por el cuello y lo atrajo más hacia ella… completamente rendida, mientras él la abrazaba por la cintura. Los labios del chico eran suaves y tan dulces, que le provocaban queres más de ellos.
Sumado a su embriagante fragancia, a su fuerte cuerpo, a las ganas de querer seguir besándolo… todo eso estaba haciendo estragos en su cordura. Entreabrió los ojos, en un impulso de querer mirar ese perfecto rostro… pero sus ojos verdes se abrieron de golpe al recordar quién era él, y el 'odio' que sentía por él. Se separó con brusquedad y le pegó una cachetada al sorprendido peligris.
-¡Te odio!- le gritó antes de irse, totalmente molesta, enojada, irritada, indignada… y sonrojada.
-¿Odio?- preguntó él en voz baja, tocándose la mejilla golpeada. Sonrió de lado mientras leía alejarse.
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
Su despertador sonó 6:00hs en punto como todas las mañanas. Se visitó perezosamente, tomó su desayuno, se peinó y salió de su hogar. Suspiró cansada mientras bajaba las escaleras. ¿Por qué las escaleras? Simple: NO QUERÍA encontrarse con el roñoso de su vecino en el ascensor. Todavía sentía unas infinitas ganas de volver a pegarle por atrevido.
"Mira hasta donde llegó su gusto por molestarme" pensó enojada, bajando uno a uno los escalones del 3º piso.
"No le bastó con arruinar mi beso con Sasuke, ¡si no que, ENCIMA, me besa él!" exclamó indignada.
(¡Por favor! ¡Cómo si no te hubiera gustado!) comentó su Inner.
"NO me gustó" le dijo ella.
(Sí, claro…) musitó sarcástica su voz interior.
"Mejor callate, no tengo ganas de lidiar con vos tan temprano" sentenció molesta, bajando al 1º piso. "Las cosas que tengo que hacer para no topármelo" pensó enojada. "Sería sencillo ignorarlo, pero…"
(Pero tenes miedo de estar en un lugar cerrado con él y tirártele encima y que él se entere que le tenes más ganas que Naruto a un plato de ramen) explicó segura su Inner.
"¡NO!" gritó como loca en su mente, bastante sonrojada.
(¡Qué no! Si te morís porque te vuelva a besar) dijo pícara la voz interior.
"N-ni que fuera Chris Martin…" comentó 'desinteresada' la pelirosa.
(¡Terca! Ya me vas a dar la razón) se burló la Inner, y sin más, calló.
Sakura suspiró cansada al llegar, por fin, a la planta baja.
–Vecina…- esa voz burlona retumbó en su mente, y cerró los ojos sintiéndose la persona más desdichada del mundo. –¿Ahora usas las escaleras?- escuchó su voz más cercana, presintiendo que estaba frente a ella.
Suspiró rendida, y lentamente abrió sus ojos verdes cansados.
-¿Qué te importa?- le escupió secamente.
Él hizo un divertido gesto de sorpresa.
–Qué amable…- comentó sarcástico.
–Oh, no sabes cuánto.- devolvió igual la chica, sonriendo falsamente.
El peligris sonrió de lado, estúpidamente de lado.
-¿Y se puede saber por qué usas las escaleras?- preguntó curioso.
Ella lo miró a los ojos, con una forzada sonrisa tierna.
–No.- respondió burlona, esquivándolo para poder irse.
-¿Estás haciendo dieta?- cuestionó divertido el chico, siguiéndola.
Ella no le dijo nada, sólo apretó sus puños, conteniendo la furia.
–Ummm… el que calla otorga.- comentó triunfal el peligris, ya fuera del edificio.
La chica volvió a 'ignorarlo' caminando como si nada por las calles de Tokio con rumbo al colegio.
–Ummm… aunque si te hace falta…- contó con gracia.
Entonces, ella paró en seco. Dio media vuelta, mirándolo fijamente con esa rabia que le tenía.
–Sos tan idiota…- masculló con repulsión la pelirosa, dejando plasmado al peligris.
Giró, y siguió con su camino… mientras sentía que algo le dolía dentro.
"Justo cuando pensaba que no podía ser más estúpido… me dice eso" pensó enojada la pelirosa, caminando con fuertes pisadas.
¡Por eso era que lo había evitado todo el fin de semana! ¡Justamente por eso! Porque después de haberla besado, iba a burlarse de ella a más no poder.
"El muy roñoso…" pensó con bronca contenida. "Pero está muy equivocado si cree que conmigo va a jugar" aseguró amenazante. "No voy a volver a dirigirle la mirada, ni la palabra, ¡ni nada!" exclamó indignada. "Ahora, me importa poco y nada lo que haga con la música" siguió maquinando, molesta. "Aunque duerma 5 horas al día, o 3, o 1, o no vuelva a pegar un ojo en toda mi vida… ¡NO PIENSO VOLVER A VER SU HORRENDA CARA!" gritó como loca en su mente, apretando fuertemente los puños.
Inhaló y exhaló para encontrar tranquilidad. Contó mentalmente hasta 10, y trató de poner su mente en blanco por algunos minutos.
"Mucho mejor" se dijo, cuando el enojo y la ira iban abandonando su cuerpo poco a poco.
(Va a ser muy difícil resistirse a ver ese rostro tan atractivo…) comentó 'inocente' su Inner.
"No tengo ganas de escucharte" le dijo a esa parte de ella que, a veces, odiaba.
(Tendrías qué, porque cuando llegue el momento y quieras con todas sus fuerzas que te vuelva a besar… te vas a acordar de mí) contó segura.
"Por favor…" pensó sarcástica, entrando en la institución Konoha.
Llegó a su salón, siendo recibida por una insoportable Ino, una tranquila Hinata, un aburrido Shikamaru, un hiperactivo Naruto… y un frío Sasuke. Entonces, el recuerdo del beso casi dado llegó a su memoria. Se sonrojó casi imperceptible, y esquivó la oscura mira del morocho Uchiha. El timbre sonó, salvándola de la avalancha de gritos que seguramente su rubia mejor amiga y su rubio mejor amigo tenían preparada para ella.
Suspiró aliviada, sentada en su banco al lado de la ventana. Le encantaba sentarse sola, era tan relajante... además de tener mucho espacio para ella sola. El profesor de Lengua y Literatura entró en el salón luego de algunos minutos. Tomó un simple dictado que para la pelirosa fue realmente fácil. Y luego siguió con su clase. La chica lo escuchaba, aunque el tema no era del todo interesante.
"Don Quijote estaba loco, todos lo sabemos…" pensó aburrida. "¿Quién confundiría molinos de vientos con gigantes?" se preguntó sarcástica.
-¡Pero sensei, esos sí son gigantes!- exclamó Naruto, en la fila al lado de ella.
Rió para sus adentros, Naruto siempre sería tan… Naruto. Sonrió suavemente, mirando a su rubio amigo 'discutir' con el profesor. Pero sintió una mirada fría y calculadora sobre ella. Desvió un poco la mirada, encontrándose con los negros ojos de Sasuke mirándolo fijamente. El nerviosismo la invadió sutilmente, recordando una vez más el beso interrumpido. Su cara pasó de una apenada a una completamente molesta.
"Y todo culpa de él" pensó enojada, volteando la mirada hacia la ventana.
Y ahí estaba otra vez, pensando en él. ¿Tanto podía odiarlo como para que absolutamente todo lo recordara?
"Aparentemente…" se contestó con rabia.
(¿O no será que te gusta y por eso te acordás de él?) preguntó 'como que no quiere la cosa' su Inner.
"¿Gustarme? ¿Ese troglodita?" cuestionó sarcástica. "Ni en un millón de años" le contestó mordaz a su voz interior.
(¡Entonces sí hay un número!) exclamó contenta su Inner.
Sakura rodó los ojos.
"Haceme el favor de callarte" pidió cansada.
El timbre que anunciaba el primer recreo sonó, provocando que todos los estudiantes salieran corriendo de sus salones. Ella suspiró cansada, recostándose en su pupitre, rezando para que la mañana pasara rápidamente. Aunque pasó todo lo contrario.
Cada segundo, cada minuto, cada hora se hacía interminable. Matemática, Química, y por último Filosofía. El timbre sonó, y ella se sintió liberada de una horrenda y larga tortura. Sonrió divertida mientras guardaba sus cosas, pensando en lo exagerada que era. ¡Aunque de verdad se sentía prisionera ahí adentro!
–Hmp… Sakura.- escuchó esa voz helante y seria llamándola.
Pensó que era su imaginación, pero al verlo pararse frente a ella supo que no.
-¿Sasuke?- preguntó incrédula.
–Tsk… te estás tardando mucho.- comentó el chico.
–Mmm…- musitó algo apenada, acelerando el proceso de guardado. Se calzó su mochila al hombro, una vez terminada la labor, y lo miró a los ojos.
-¿Necesitas algo?- le preguntó amablemente, pero curiosa.
–Hmp, quería acompañarte a tu casa.- comentó el morocho, esquivando su mirada.
–Mmm… v-vamos.- tartamudeó algo apenada.
El chico empezó a caminar, y ella simplemente lo siguió. El camino era sumamente silencioso, aunque era de esperarse con Sasuke a su lado.
"Él nunca fue de hablar mucho" pensó la pelirosa. "Pero… ¿por qué quiso acompañarme?" se preguntó curiosa.
Se mordió el labio inferior, conteniendo las ganas de soltar la pregunta.
–Sakura… ¿a dónde vas?- le preguntó el morocho.
Ella miró sin entender, parado a unos cuantos pasos de distancia enfrente de una puerta… la puerta del edificio donde estaba SU casa.
"Idiota…" se dijo a sí misma, caminando de vuelta hasta donde estaba él. –Jaja, no me di cuenta.- rió nerviosa la pelirosa.
Sasuke la miró con su fría y negra mirada, incomodándola.
–Etto… Sasuke…- lo llamó apenada.
Él se limitó a mirarla para que continuara.
-¿P-por qué me acompañaste?- soltó por fin, tratando de no sonar tan curiosa.
El morocho calló por algunos segundos, que se hicieron una eternidad para la pelirosa. Pero, lo vio acercarse. Sintió su aliento chocar con el suyo, y luego sus labios rosar los suyos. Ella se quedó inmóvil, sorprendida, asombrada… ¡Sasuke la estaba besando! Pero sintió que la boca del morocho se apartaba bruscamente de la suya, al mismo tiempo que escuchaba un 'perdón' y la puerta cercana abrirse y cerrar rápidamente.
Sakura miró al Uchiha todavía sorprendida, con un leve color carmín adornando sus mejillas.
–Tsk…- se quejó el chico, mirando ¿enojado? a la puerta de entrada.
–Nos vemos, Sakura.- la saludó rápidamente, besando fríamente su mejilla para después irse.
Parpadeó varias veces, tratando de 'despertar' de un sueño en el que obviamente no estaba. Veía la figura del morocho alejarse, hasta que la perdió de vista completamente. Entonces, su mente pareció volver a funcionar.
"¿¡Qué fue lo que pasó!" gritó como loca en su cabeza. "S-Sasuke estaba por besarme apasionadamente… ¿¡y luego!" preguntó histérica, entrando en el edificio. "¡Se alejó!" contestó su propia pregunta, indignada.
Caminó por el lobby del lugar, maquinando miles de cosas, tratando de entender al complicado Uchiha Sasuke. Pero, sin quererlo, chocó contra alguien. Cerró por inercia sus ojos, esperando el impacto contra el fino porcelanato. Pero nunca llegó.
Al contrario, sintió unos fuertes brazos sostenerla, salvándole del golpe. Un embriagador aroma varonil llenó sus fosas nasales, nublándole la mente un poco. Abrió lentamente sus orbes verdes, y hubiera preferido el frío suelo antes que encontrarse en los brazos de él.
–Vecina, tendrías que poner más atención por donde caminas.- comentó con gracia el peligris.
La pelirosa le 'regaló' una mirada de furia pura, de esas que le calarían los huesos a cualquiera… menos al chico en frente de ella. Se soltó del extrañamente agradable agarre, y sin prestarle más atención al desaliñado peligris decidió esperar el ascensor.
-Te dije que ignorarme no iba a funcionar, ¿no?- le preguntó divertido el chico, parándose a su lado.
Ella, haciendo caso omiso a lo que él dijo, siguió ignorándolo.
–Ummm…- musitó el peligris, mirándola fijamente.
El ascensor llegó, y ambos entraron en el aparetejo. Sakura apretó el número 4, y luego el chico apretó el 5. El ascensor comenzó a subir, tan lento que a ella le pareció hecho apropósito. Suspiró molesta. Primero se arruinaba otro beso con Sasuke, y segundo tenía que encontrarse con el maldito de su vecino una vez más.
"Tengo la sensación de que va a ser un día horrible" pensó enojada, cruzándose de brazos.
–No va a funcionar.- repitió tranquilo el chico a su lado.
Ella no le dijo nada.
–Ni lo intentes.- le avisó el peligris.
La pelirosa se miró las uñas, sin prestarla la más mínima atención. Entonces, en un rápido movimiento por parte del muchacho, se vio apresada entra la pared y el… tentador cuerpo masculino.
-¿Q-qué haces?- le preguntó nerviosa, con un adorable color rosado en sus mejillas.
Él sonrió de lado, estúpidamente lindo.
–Vos me incitaste a hacerlo…- musitó suavemente el chico, con una voz tan sexy que las piernas le temblaron.
–Mentira, yo sólo te ignoro.- aclaró ella, tratando de zafarse.
–Es justamente lo que te dije que no hicieras.- le recordó el peligris, acercándose peligrosamente a su cara.
-¿¡Y pensas que voy a hacer lo que digas!- chilló histérica, molesta.
El peligris se alejó de ella tapándose los oídos, pero aún con su sonrisa de lado.
–Loca…- musitó divertido.
-¡Tu novia!- exclamó con burla la pelirosa.
Entonces él se pasó una mano por su melena grisácea, despeinándola más mientras la miraba a los ojos.
-¿Novia? No tengo.- comentó el chico tranquilo.
El sonrojo de ella subió un poco su tono, ¿por qué era tan provocador?
-¡Y a mí qué me importa!- gritó desinteresada.
Y para su fortuna, las puertas del ascensor se abrieron, dejándola salir de esa trampa. No giró para hacerle alguna mueca burlesca como hacia siempre. No, porque corría el gran riesgo de ver esa… linda sonrisa en sus… suaves labios, y entonces…
-¡No me gusta ese roñoso!- gritó apenas entró en su hogar.
Su respiración irregular hacía que su pecho subiera y bajara rápidamente. Su corazón latía con fuerza, tanto que hasta podía escuchar los latidos en sus oídos. El cuerpo le temblaba. Y su boca estaba reseca.
(Mira lo que produce en vos…) comentó pícara su Inner.
-¡Él no me causa esto!- negó histérica, dejando su mochila en el sillón.
(¿Entonces?) le preguntó sarcástica su Inner.
"Porque me da tanta bronca lo que hace, lo que me dijo hoy a la mañana…" contestó, mientras caminaba a su pieza.
(Ajá…) musitó sin creerle su voz interior.
"No me importa si no me crees, él no causa eso en mí porque NO ME GUSTA" aclaró, ya cambiada con un vestido veraniego de color amarillo.
Llegó a la sala, refunfuñando cosas para cierto vecino suyo. El sonido de su celular la sacó de sus maldiciones y otras palabras nada agradable mentales.
-¿Hola?- lo atendió con brusquedad.
–Jaja, Sakura-chan…- la voz de Naruto sonó nerviosa.
Ella suspiró para calmarse.
-¿Qué pasa, Naruto?- preguntó más tranquila.
–Te llamaba para que no olvides que a las 15:00hs tenemos que ir a nuestra primera clase de tenis.- comentó emocionado el rubio.
–No lo voy a olvidar.- le dijo la pelirosa, cansada de que se lo recordara por 15ª vez en el día.
-¿Hablaste con el sensei? ¿Qué te pareció?- preguntó rápidamente el chico.
–Es divertido…- contestó la chica.
–Sí, eso es lo mejor.- apoyó el Uzumaki.
–Sakura-chan, tengo que irme. ¡Nos vemos!- saludó el muchacho.
-¡Jaja! Nos vemos, Naruto.- le devolvió, para después terminar la comunicación.
–Ese Naruto…- musitó con ternura, negando divertidamente con la cabeza.
Miró el reloj, que marcaba las 13:00hs y decidió ponerse a cocinar. Media hora después estaba degustando una rica ensalada de atún, tomate, mayonesa y limón. Lavó los pocos utensilios que utilizó, y a eso de las 14:00hs se recostó en el sillón a relajarse.
Agarró su celular, y buscó uno de sus temas favoritos para escuchar. Las melodías de la tranquila canción eran suaves caricias para sus lastimados oídos. Y ella sonrió complacida. ¡Ese era el sonido de la calma!
Lentamente fue cerrando sus ojos verdes, dejándose llevar por la dulce sensación de la tranquilidad. Su cansado cuerpo se adormeció un poco, regulando la respiración, relajando sus tensados músculos, dejando su mente en blanco. Entonces, su celular sonó avisándole que tenía un nuevo mensaje. Con pesadez se sentó en el sillón, maldiciendo mil veces que su tiempo de relax haya terminado. Y leyó el mensaje:
'¡Sakura-chan! Son 14:30hs ¡En media hora vamos a tener nuestra primera clase de tenis! ¡Es genial!'
Rió divertida, Naruto siempre tan emocionado. Hasta podía escuchar su chillona voz perforar sus tímpanos. Esperen… 14:30hs…. ¡tenía que cambiarse! Corrió hasta su pieza, buscando algo cómodo que ponerse. Encontró un short de color celeste y una musculosa blanca. Sin pensando los dos veces, aceptó el conjunto y se dispuso a cambiarse.
Se calzó las zapatillas, peinó su cabellera en una cola de caballo alta, tomó su raqueta, y salió con rumbo a la sala. Miró el reloj al llegar: 14:45hs. Así que tomó sus llaves, y rápidamente salió de su casa. Bajó por las escaleras, sin ganas de esperar el ascensor ni toparse con el molesto de su vecino por tercera vez en el día.
Una vez que llegó a la planta baja, saludó al amable señor Myoga que estaba limpiando las grandes ventanas de vidrio, y luego salió con rumbo a las canchas de tenis de Tokio. O como algunos llamaban más finamente, 'I.T.P Tokio' Institución de Tenis Profesional de Tokio. No quedaba tan lejos de su casa, con 15 minutos le bastaba… o eso esperaba. Entonces la duda la invadió. Sus pasos se volvieron más rápidos, tanto que de un momento para otra estaba corriendo. Tres cuadras y medias, después llegó al imponente lugar.
Un gran toldo azul, con techo corredizo, 'protegía' las canchas de polvo de ladrillo. Entró en el gran lugar, buscando a lo largo de las tres canchas al hiperactivo rubio Uzumaki.
-¡Sakura-chan!- escuchó su estrepitosa voz retumbar en el lugar.
Entonces lo vió. Parado del otro lado, agitando sus brazos en el aire para llamar su atención. Levantó la mano, a modo de saludo, y dio la vuelta hasta llegar a él.
–Hola, Naruto…- lo saludó con una amigable sonrisa.
–Sakura-chan, qué linda estás.- comentó algo apenado el rubio.
–Jaja, gracias.- las dio la pelirosa. -¿El sensei todavía no llegó?- le preguntó, mirando los al rededores.
–No, tal vez se demore un poco.- contestó el Uzumaki.
–Mmm… ¿y si nos sentamos?- propuso la Haruno, mirando una banca cercana.
Su mejor amigo aceptó, y juntos se sentaron a esperar al atrasado profesor de tenis. 15:30hs en punto ambos estaban considerando seriamente irse a sus casas. Naruto jugaba con su raqueta, haciéndola girar. Y Sakura… miraba el despejado cielo celeste que se podía ver gracias al techo corredizo.
"Podría estar durmiendo en vez de estar acá…" pensó algo molesta la chica. "Pero lo vale porque es muy divertido" aceptó, recuperando el buen ánimo.
-¡Yo!- de repente escuchó esa divertida exclamación… que le resultaba familiar.
-¡Kakashi-sensei, llega tarde!- reprochó el Uzumaki.
–Perdón, Naruto. Es que me perdí en el camino de la vida…- le respondió tranquilo el hombre… entonces lo entendió.
"No, no puede ser" negaba nerviosa la pelirosa.
-¿¡Qué clase de excusa es esa!- preguntó incrédulo el rubio.
–Ummm…- musitó despreocupado el otro.
"¡No, no, no!" negaba ella, una y otra vez. "Es mentira, es una mala, mala broma… ¿¡verdad que sí!" le rogaba al cielo.
Pero sus oídos no podían confundirse. Sus oídos no la engañaban. No era una mala pasada de su cerebro… esa voz, era la de él.
-¿Tu amiga está dormida?- escuchó su pregunta, decodificando su asqueroso tono burlón en ella.
–Sakura-chan, el sensei ya llegó.- le avisó su amigo, zamarreándola ligeramente.
Pero ella no quería. No quería verlo, no quería decirle 'sensei', no quería escucharlo… ¡no quería ver su horrenda sonrisa de superioridad en sus labios! Pero tarde o temprano tenía que hacerlo. Suspiró cansada, y lentamente se puso de pie. Entonces lo vió. Vestido con unas bermudas grises, musculosa del mismo color, zapatillas blancas, y su infaltable melena despeinada.
(Tan, TAN lindo…) comentó babosa su Inner.
–Sensei…- masculló en forma de saludo, mirándolo a los ojos.
–Sakura…- le devolvió igual él, y ella pudo ver como contenía la risa.
¡El muy maldito! Desvió la mirada, mientras se cruzaba de brazos con bronca.
"Si antes lo odiaba… ¡ahora lo odio mil veces más!" exclamó en su mente.
–Bueno, sensei, ¿empezamos?- preguntó emocionado Naruto.
–Claro…- contestó tranquilo el peligris.
Pero había algo raro en todo eso. ¿No era que si le decían 'sensei' lo hacían sentir viejo? ¿Y por qué ahora no les pedía que lo llamaran por su nombre?
"¡Kami! ¡Qué complicado que es!" pensó irritada.
–Primero, corran dos vueltas a la cancha.- comunicó el Hatake.
Naruto lo miró con cara de '¿qué?'
–Vamos, no pierdan tiempo.- dijo con tono serio el peligris.
Sakura suspiró molesta y sin ganas empezó a correr, seguida por un no tan animado rubio. Luego de unos 10 minutos, estaban enfrente del tranquilo profesor con sus respiraciones agitadas.
–Inhalen y exhalen…- decía aburrido el peligris. –Bien, ahora van a estirar.- dijo, posicionándose.
Comenzó a estirar los músculos de sus piernas, mientras contaba. Y la pelirosa no puedo evitar mirarlo. De verdad, tenía que admitir que su molesto vecino tenía un físico digno de ser admirado una y otra vez.
"¿¡Pero qué estoy pensando!" se dijo a sí misma, copiando los ejercicios.
(No está mal que aceptes la verdad) comentó su Inner.
"Mmm…" musitó ella, sonrojándose un poco, estirando sus piernas.
(Aparte, sólo estás mirando. No queres tocar… ¿o sí?) le preguntó pícara.
Sintió como su cara ardía un poco más, al imaginar sus manos viajando por ese cuerpo tan tentador.
"¿¡C-cómo se t-te o-ocurre!" preguntó como loca.
-¿Sakura, estás bien?- escuchó su tranquila voz cerca de ella, y sintió su gran mano posarse sobre su frente.
Entonces, ardió más. ¿Por qué la quemaba?
–S-sí, es el calor.- contestó rápidamente, separándose de él.
–Ummm…- él la miró. -¿Segura?- le preguntó.
–S-sí…- volvió a decir, esquivando su mirada.
–Bueno… si te sentís mal decime.- le pidió el peligris, a lo que ella asintió con la cabeza.
"¿Por qué se preocupa por mí?" se preguntó curiosa.
"Ah, claro… se supone que soy su alumna" se contestó a sí misma, pero sintió algo extraño dentro suyo… una extraña ¿tristeza? ¿desosiego? ¿desilusión? ¿Qué era eso que sentía?
Si era común que él se preocupara por ella por ser una simple alumna. Entonces, ¿por qué se sentía así?
–Antes de empezar, tengo que preguntarles algo.- la voz del peligris la sacó de sus raros pensamientos. -¿Alguno jugó al tenis alguna vez?- cuestionó despreocupado.
–No.- contestó Naruto.
Kakashi asintió con la cabeza, y luego miró a la pelirosa.
–Sí… jugué 3 años. Pero hace 4 que lo dejé.- explicó Sakura, tratando de sonar tranquila.
–Ummm… ¿y te acordás de las cosas básicas?- preguntó el peligris.
–Creo que sí…- musitó no muy segura.
–Ummm… Okey.- respondió tranquilo.
Tomó su raqueta de tenis, una pelota del canasto cercano, se posicionó en la cancha, y con un fuerte golpe mandó a la pelota del otro lado.
–Eso fue un golpe de derecha.- contó. -¿Son diestros?- le preguntó, y ambos asintieron.
–Bien, no tendrían que tener problemas con ese.- comentó, agarrando otra pelota, posicionándose otra vez en la cancha. –Y menos vos Sakura.- le dijo tranquilo, y ella sintió un temblor recorrer su cuerpo. –Ahora lo van a hacer ustedes.- les avisó, caminando hasta el otro lado, con canasto y todo.
–Sakura-chan, ¿vos vas primero?- le preguntó su mejor amigo, algo miedoso.
–¿Tenes miedo de que te salga mal?- le preguntó divertida.
–Etto… Kakashi-sensei tiene pinta de ser estricto, y no quiero enojarlo.- comentó el Uzumaki.
-Y me mandas a mí a la boca del león para salvarte- entendió al Haruno.
-¡No!- negó rápidamente el rubio. –Es que… bueno… vos sos mujer, y no va a ser tan malo con vos.- explicó Naruto.
–Mmm…- musitó Sakura, sin creerle en lo más mínimo.
-¿Quién va primero?- la pregunta del sensei terminó con su charla.
-¡Sakura-chan!- exclamó el rubio.
El peligris sólo asintió con la cabeza, y la pelirosa fulminó con la mirada a su querido mejor amigo.
-¿Lista?- escuchó la pregunta del chico, con ese tono burlón que sólo ella parecía percibir.
–Sí.- respondió 'tranquila' preparándose para el golpe.
El Hatake preparó la pelota, y se la lanzó a su alumna en un fino y preciso golpe; que ella devolvió con no tanta precisión pero sí con la misma fuerza.
–Umm… no está mal.- comentó el peligris.
Ella lo miró con bronca, ¿¡Qué no estaba mal! ¡Pero si era su mejor golpe! Apretó fuertemente la raqueta, tanto que hasta dolía, conteniendo la furia. Le dejó el lugar a Naruto, que con un débil golpe dejó la pelota en la red.
El resto de la tarde pasó entre distintos golpes enseñados que al rubio Uzumaki no le parecieron tan fáciles de aprender, mientras a la pelirosa sólo le bastó con uno de cada uno para que su cuerpo recuerde la mayoría de las cosas, aunque todavía le faltaba práctica. Kakashi hizo una última sesión de estiramiento, y a las 17:30hs dejó libres a sus estudiantes.
-¡Nos vemos mañana, Kakashi-sensei!- se despidió emocionado Naruto.
–Nos vemos…- saludó secamente Sakura.
El Hatake los saludó con la mano, para después acomodar todo en su gran raquetero. La pelirosa le dio una última mirada al peligris antes de irse, y vio como un chico morocho se acercaba a hablarle. La curiosidad la invadió, pero no podía quedarse a mirar y menos a escuchar, así que continuó caminando junto con su mejor amigo al lado. Sentía que Naruto le hablaba de lo bien que le fue en su primer día, pero ella estaba más interesada en recordar el cuerpo de su sensei. Atlético y sensual, los mejores adjetivos para describirlo.
"¿¡Pero qué estoy pensando!" se preguntó histérica, bastante sonrojada. "Aunque tengan un cuerpo tallado por los dioses… no le saca lo odioso y mal llevado que es" consideró, con el enojo borrando su vergüenza y su sonrojo.
–Bueno, Sakura-chan, hasta acá llegó.- le avisó el Uzumaki, frenando la marcha.
–Ah, sí… nos vemos, Naruto.- lo saludó algo atontada.
-¡Nos vemos!- exclamó contento el rubio, sonriendo de oreja a oreja.
Y sin más, partió.
La pelirosa suspiró cansada mientras veía a su amigo alejarse.
"No sé cómo hace para ser tan enérgico" pensó la chica, caminando con pesadez hasta su casa.
El camino se le hizo eterno, cada paso que daba parecía retroceder y no avanzar. Pero, por fin llegó. Abrió la puerta del edificio, que parecía más pesada que de costumbre, y entró en el lugar. Tomó el ascensor, que afortunadamente iba vacío. Y llegó a su hogar. Lo primero que hizo fue darse un relajante baño, sacándose todo el polvo de ladrillo que se había pegado a su cuerpo. A eso de las 18:30hs estaba tirada en su sillón, con un short de jean y una musculosa amarilla, mirando tv. La verdad, no miraba. Si no más bien buscaba algo para ver. Pero nada llamaba su atención.
–La tv de hoy en día es pésima…- musitó aburrida, sintiendo un ligero malestar en su dedo pulgar por tanto cambiar.
Apagó la tv, y se acomodó mejor en el negro sillón. Cerró sus ojos, y dejó que su cuerpo se relajara. La paz y la tranquilidad invadían poco a poco su tensado cuerpo, y ella se sentía simplemente feliz. Pero, todo tiene un final. Un golpeteo en la puerta terminó con su relax, y ella maldijo internamente al que osó terminar con su momento pacífico. Con pesadez se puso de pie, escuchando como volvían a golpear con insistencia.
–Kami, qué molesto…- musitó irritada, caminando sin ganas. Se paró frente a la puerta y suspiró cansadamente antes de abrirla. Sus ojos verdes se abrieron ligeramente al verlo ahí, parado enfrente de ella como si nada. Sus rosadas cejas se levantaron incrédulas, haciendo una pregunta muda.
–Ummm… ¿me ayudas?- preguntó él despreocupadamente, mientras subía su mano derecha.
Tuvo que ahogar un grito de horror al ver esa toalla blanca manchada de sangre enrollada en su mano. Lo tomó del brazo con cuidado, y lo dirigió a la cocina de su casa. Abrió la llave de agua fría, y colocó la mano del peligris debajo del chorro. –Dejala ahí hasta que venga.- le avisó antes de salir en busca de un botiquín de emergencias. Y volvió en menos de 5 minutos. Tomó con delicadeza la mano del chico, y vio la enorme herida que tenía en la palma.
-¿Cómo te hiciste esto?- le preguntó preocupada, con un feo malestar dentro suyo.
–Ummm… estaba cortando la carne para la cena, y me descuide…- contó tranquilo el peligris.
–Kami…- musitó ella molesta por su falta de atención.
Con un algodón limpió la herida, y luego comenzó a poner gasas hasta poder parar el sangrado.
–Listo, por ahora eso bastará.- le comentó, guardando los sobrantes en el botiquín.
-¿Por ahora?- le preguntó el chico.
–Sí, hasta que vayas al hospital.- dijo lógica la pelirosa.
-¿Hospital?- repitió confuso el peligris.
–Necesitas puntos, Kakashi.- le avisó seria.
Él la miró sorprendido.
–Me llamaste por mi nombre…- comentó suavemente.
–Etto… sí, así te llamas.- dijo obvia, algo sonrojada.
El Hatake se la quedó mirando, lo que producía el aumento del sonrojo en la muchacha.
–Yo puedo acompañarte si queres…- se ofreció avergonzada.
Entonces él sonrió.
–Sí, claro.- aceptó tranquilo.
Sintió un ligero calor llenar de a poco su no tan frío corazón al ver esa sonrisa. ¿Por qué sería? No tenía idea… o no quería tenerla. Avergonzada, tomó su bolso y junto con el peligris salieron del apartamento. No dijo nada en el corto viaje en ascensor, y cuando salieron del edificio tampoco alegó comentario alguno. Al contrario, ni siquiera lo miraba a los ojos. Sólo caminaba a su lado, sumida en sus pensamientos.
"¿Por qué sentí eso cuando él sonrió?" se preguntó confusa.
(Porque lo queres…) contestó melosa su Inner.
Ella optó por ignorar a su voz interior.
"Tal vez porque… me preocupe… porque…" decía apenada. "Porque… no podía dejarlo desangrar, es un ser humano después de todo, ¿verdad?" discutía internamente.
(Oh, sí. Ese cuerpo sólo puede ser de un hermoso y sexy ser humano como él) comentó babosa su Inner.
"Sí, claro…" dijo sarcástica. "Fue por eso, simple preocupación por un ser humano" simplificó como si nada.
(Pero…)
"Caso cerrado, se levanta la sesión" interrumpió a su Inner, dándole a entender que NO se iba a discutir más del tema.
Y tal vez, si hubiera estado más atenta que en el tranquilo tránsito y los pocos peatones que había, hubiera visto como el chico a su lado la miraba con una mezcla entre divertido y confuso. Pero no. Las semis calles vacías, el poco tránsito que había esa tarde-noche y su pelea con su Inner no le permitieron admirar aquella mirada tan… tan… ¿tierna? Sí, tierna, del peligris.
Tardaron menos de 30 minutos en llegar al Hospital de Tokio, que afortunadamente y extrañamente no estaba tan requerido. Se dirigieron a la guardia, y en recepción les dijeron que esperaran a ser atendidos. Se sentaron en unos bancos blancos cercanos a la Guardia. Sakura no le había dirigido ni la palabra ni la mirada al peligris, cosa que a él poco le gustaba. ¿De verdad la pelirosa lo odiaría tanto? Mejor dicho, ¿de verdad lo odiaría?
Entendía que era molesto y exasperante… ¿pero de ahí a producir odio? Era exagerado. Pero, una sexy enfermera rubia pasó por delante, regalándole una provocadora mirada que él claro que no iba a desaprovechar. Entonces sintió una perforadora mirada en su nuca. Giró lentamente su cabeza, sin querer dejar de ver a la rubia, y ¡sorpresa! Se encontró con los inquisidores ojos verdes de la pelirosa.
–Baboso…- masculló ella, ¿molesta?
–Ummm… ¿celosa?- preguntó divertido, sonriendo estúpidamente de lado.
-¿Yo? ¿De vos? ¡Ya quisieras!- exclamó sarcástica, cruzándose contradictoriamente de brazos.
Kakashi sonrió más al verla hacer eso.
"Sí, le dio celos" afirmó victorioso en su mente.
Tal vez la pelirosa no lo 'odiaba' como ella decía.
(Sí, te dio celos) Contó segura su Inner.
"¡Pero por favor!" exclamó histérica. "¿¡Qué celos me pueden dar que mire como un lobo baboso a un rubia oxigenada regalada!" gritó indigna en su mente, tensando inconscientemente su mandíbula.
(Si esos no son celos, no sé qué puedan serlo) se burló su Inner.
La pelirosa apretó fuertemente sus puños, tratando de ignorar su molesta otra parte y borrar aquella mirada interesada de los oscuros ojos del peligris.
"Seguro que si no tuviera la mano semi perforada y yo no estuviera se iría atrás de esa zorra sin pensarlo dos veces" pensó enojada.
Entonces entendió lo 'absurdo' que fue ese pensamiento.
"¡Y a mí qué me importa!" gritó histérica en su mente, apretando más fuerte sus pobres puños que no tenía culpa de nada.
-¿Hatake?- la voz tranquila pero firme del doctor de turno la sacó de sus pensamientos. Ambos se pusieron de pie y entraron en el consultorio.
–Bueno, ¿qué pasó?- preguntó cansado el hombre.
–Ummm… me corté con el cuchillo cuando rebanaba la carne.- contó simplemente Kakashi, levantando su mano derecha.
El doctor tomó con cuidado la mano del peligris, inspeccionando la improvisada curación.
-¿Quién hizo esto?- preguntó curioso el hombre.
–Yo fui.- contestó algo apenada la pelirosa.
–Muy buen trabajo…- comentó el doctor, inspeccionando la mano del Hatake.
–G-gracias…- musitó sorprendida la chica.
–Qué novia más habilidosa tiene usted, Hatake.- dijo pícaro el hombre, mirando al chico.
El sonrojo no tardó en llegar a las mejillas de la Haruno.
-¡Nosotros no somos novios!- negó rápidamente, algo alterada.
-¿Ah, no?- le preguntó divertido el hombre.
-¡No!- volvió a negar Sakura, más sonrojada.
-¿Y entonces por qué lo curaste tan bien y lo acompañaste a venir?- preguntó 'extrañado' el doctor.
–P-porque… es mi vecino, no iba a dejar que se desangrara.- contestó obvia.
–Ah, son vecinos.- repitió tranquilo el hombre, removiendo suavemente las gasas. –¿Seguros que no son novios?- preguntó divertido, mirándolos de reojo.
-¡No!- volvió a negar la pelirosa.
–Pero alguna relación tienen que tener…- comentó, 'como que no quiere la cosa'
–No. Sólo somos vecinos, profesor y alumna, y enemigos.- contó segura la chica.
–Eso son tres relaciones.- dijo obvio el doctor, limpiando la gran herida.
–No, no… son…- dudaba la pelirosa. –Bueno, sí, tal vez… ¡pero no somos novios!- aclaró una vez más.
El doctor miró a su paciente, quien le dedicó una mirada cómplice.
–Y dígame, señorita 'no somos novios' ¿qué sutura utilizaría en este caso?- preguntó curioso el hombre, enseñándole la mano del peligris.
–Mmm… simple.- respondió segura la Haruno.
-¿Por qué?- cuestionó interesado.
–Porque no es tan profunda como para una sutura interna.- contestó tranquila.
El hombre hizo una mueca de sorpresa.
-¿De dónde aprendió?- cuestionó.
–Mi tía es médica. Primero fue enfermera, y ahora me enseña a mí.- contó Sakura, mirando como el hombre empezaba la labor de coser.
-¿Ya empezó la facultad?- cuestionó el hombre.
–No, me faltan dos años todavía. Pero quiero estudiar medicina.- contó emocionada la chica.
-Vas a tener mucho éxito… puedo verlo.- comentó seguro el doctor, sin despegar su vieja mirada del trabajo manual.
-¿Y usted, joven Hatake?- le preguntó al peligris.
–Ummm… yo soy profesor de tenis. Además de Matemática, Física, Química, Historia y Literatura.- respondió tranquilo Kakashi, sin inmutarse por tener una ajuga entrando y saliendo de su carne repetidas veces.
-¿Y cuántos años tiene?- preguntó el hombre.
–Ummm… 22.- respondió el peligris, aburrido.
-¿Y a sus cortos 22 años ya tiene tantos profesorados y además se da el lujo de enseñar un deporte?- preguntó sorprendido el doctor, dando sus últimas puntadas.
–Ummm…- musitó desinteresado el Hatake.
-Señorita, debería reconsiderar el negar ser la novia de este muchacho.- comentó divertido el hombre, limpiando su trabajo terminado.
–Si supiera…- masculló bajito la pelirosa.
–Ya está, señor Hatake.- avisó el doctor, tirando los guantes de látex que se había puesto previamente.
–Vuelva dentro de una semana, semana y media para sacarse los puntos.- contó el canoso hombre.
–Si es que su vecina/alumna/enemiga no sabe sacarlos todavía.- bromeó el señor, de buen humor.
Sakura le dedico una mirada para nada divertida, dándole a entender que no le daba gracia.
–Ummm… gracias doctor.- las dio tranquilo Kakashi, acercándose a la puerta.
La pelirosa salió una vez que el chico la abrió, para después saludar ambos al doctor.
