02
Sinbad x Ja'far
Ja'far asistió a la boda de Alibaba y Morgiana. También a la fiesta que se hizo después. Siempre con una sonrisa; siempre amable. Sin embargo, por dentro solo quería irse a su cuarto.
Irse a su cuarto y llorar. Odiaba contenerse así, pero no quería preocupar a sus amigos. Además, no soportaba que se compadecieran de él, y era perfectamente consciente de que lo harían si supieran el motivo de su tristeza. Y sin embargo, nadie podía comprender cuán profundo era el dolor de Ja'far.
Las fiestas acabaron por fin, y Ja'far quedó liberado. Se fue a su habitación y se tiró en la cama, pronto comenzando a sollozar. Él se había ido, y no sabía cuándo volvería. No sabía ni si volvería. Quería confiar en él, de veras quería creer que volverían a verse, pero era muy improbable, y Ja'far tendía más bien al pesimismo en esas situaciones. Con lo cual simplemente se dedicó a llorar durante media hora, tras la cual por fin se relajó y simplemente estuvo tumbado, reflexionando, y sobretodo recordando. Recordando su tiempo con él... con Sinbad.
Todo había comenzado mucho, mucho atrás, pero hasta hacía unos años, Ja'far no se había percatado de sus sentimientos por el Rey de Sindria. Sin embargo, sus prioridades habían sido otras, y no llegó a decir lo que sentía, también por miedo a descubrir que Sin no se sentía de la misma manera. Y antes de que se diera cuenta, su Sin había desaparecido. Se arrepentía mucho de no haberle detenido, ya quizás el futuro pudiera haber sido diferente, aunque fuera solo un poco. Sin embargo, ya era tarde para pensar eso. Demasiado tarde.
Lo único que podía hacer ahora era llorar más y más, hasta que se le secaran los ojos y tuviera que parar. Entonces, finalmente se quedaba dormido por el cansancio de la fiesta y de las lágrimas, sin siquiera cambiarse ni arroparse.
A la mañana siguiente, Ja'far fue despertado a unas horas muy tempranas con mucho ruido fuera de su habitación. Sin comprender qué sucedía, salió tras arreglarse, y vio algo que nunca imaginó. Sin estaba ahí, delante de él, con su típica sonrisa y sus brazos cruzados. Ja'far estuvo a punto de echarse a llorar de nuevo, pero se contuvo y simplemente le miró sorprendido. Sin rió por lo bajo ante su amigo enmudecido.
-¿Qué pasa? Parece que hubieras visto un fantasma.
-¿Eh? P-porque... Sin...
Todo el mundo se reunió alrededor de ellos enseguida, dejando a Ja'far a un lado. Aun no se lo podía creer. ¿De verdad Sin estaba bien? ¿Estaba vivo? Por supuesto, eso le hacía feliz, pero... No lo comprendía.
-Mi Djinn me ayudó, y me trajo aquí. -Explicó Sinbad.
-Entiendo, entiendo. -Dijo Sharrkan con una gran sonrisa- Tendremos que celebrar tu regreso, entonces.
-Bueno, estoy bastante cansado, así que si no os importa, me voy a descansar un rato. -Susurró Sin con una voz algo decaída.
-Oh, claro... Es normal. Hablamos luego, entonces.
Sin salió del montón de gente, con paso pesado, y Ja'far le vio alejarse. Pensó en seguirle, pero sabía que su Rey necesitaba algo de tiempo solo. Al fin y al cabo, acababa de volver de la muerte. No era algo sencillo de asimilar, ni siquiera para el mismísimo Sinbad.
Ja'far aprovechó para dar una vuelta y ordenar sus pensamientos. Estaba hecho un lío. Aunque estaba feliz, había algo que le molestaba. Algo no estaba bien. Soltó un suspiro, agotado de no saber nada, y continuó caminando solo. Sin había vuelto. Era lo que había querido todo ese tiempo, y aun le costaba creérselo, pero era real. Le vería cada día desde entonces y escucharía su voz. Todo volvería a ser como antes.
-Ja'far. -Escuchó el albino a sus espaldas.
Se giró y vio a Sin. Algo confuso por verle ahí, Ja'far se acercó a él con paso rápido.
-¿Qué sucede? ¿No ibas a descansar? -Le preguntó.
-Quería verte, por eso me escapé.
Ja'far se sintió algo conmovido por esas palabras, pero no les dio mayor importancia.
-¿Cómo has estado? -Le preguntó Sinbad.
-Bueno... Bien. Las cosas han sido bastante pacíficas últimamente.
-Me alegro por eso.
El silencio dominó durante unos segundos, haciendo que el menor se sintiera algo incómodo.
-¿Me echaste de menos? -Sin pasó un brazo sobre el hombro de Ja'far, obligándolo a desviar la mirada nervioso- Yo sí lo hice.
-Pensé que no volverías. -Dijo Ja'far en un tono cortante.
Sin le soltó y le miró con pena.
-Pensé que me dejarías solo. -Los ojos de Ja'far comenzaron a humedecerse.
A Sin le sorprendía ver a Ja'far comportarse de esa manera, y al propio Ja'far también, ya que no solía demostrar sus sentimientos así. Sin embargo, era lo que pensaba y necesitaba sacárselo de encima. Sinbad le miró a los ojos, agachándose ligeramente para estar a su altura.
-Ja'far... Lo siento. De verdad lo lamento.
Ja'far no respondió. En parte sabía que la culpa también era suya por no detener a Sin cuando pudo hacerlo. Aun así, había pasado mucho miedo imaginando que no volvería a verle.
-No me iré de nuevo, lo prometo. Me quedaré a tu lado. -Declaró Sin decidido.
Ja'far alzó el rostro hacia él, mirándole dudoso.
-¿De verdad?
-Sí. Por eso... lo siento.
Ja'far aceptó esa disculpa y se secó las lágrimas. El resto del día estuvieron hablando de muchas cosas sobre el tiempo que estuvieron separados, los dos solos. Por primera vez en bastante tiempo, Ja'far fue capaz de comportarse como realmente era, sonriendo y enfadándose con Sinbad, quien aceptaba sus reprimiendas con gusto por una vez. Aun iban a tener muchos problemas en el futuro, pero confiaban en que podrían superarlos si estaban juntos. Sin embargo, los sentimientos de Ja'far seguían sin solucionarse. Al volver a estar con Sin, volvía a sentir el amor que tenía por él. Sabía que tenía que hacer algo, porque tenía la suerte de que Sin siguiera bien, pero le costaba expresar sus sentimientos. ¿Qué haría si Sin le rechazaba? Iba a ser muy incómodo verle a partir de entonces. Mientras Ja'far continuaba dudando sobre qué hacer, algo inesperado sucedió. En ese momento estaba con Sin, arreglando unos papeles mientras él descansaba, como siempre. Entonces, el Rey se levantó de su sitio y se acercó a Ja'far, quien le miró confuso.
-¿Pasa algo? -Preguntó el de pecas.
Sin simplemente se aproximó más, agachándose para estar cara a cara con Ja'far y besándole dulcemente. El albino se quedó de piedra, sin creerse lo que estaba pasando. No lograba procesar lo que su Rey había hecho. Sin se separó lentamente, mirando a Ja'far a los ojos, quien se sonrojó de golpe, dándose cuenta de la situación en la que estaba. Era lo que había deseado todo ese tiempo, y por fin se había hecho realidad.
-S-Sin... -Murmuró abrumado.
El nombrado sonrió antes de acariciar suavemente la mejilla de un Ja'far muy rojo.
-U-uhm... Yo... -Tartamudeó este, dejando la frase en el aire.
No necesitaban más palabras, ya que sus sentimientos eran los mismos.
FIN
