Hola nuevamente :), gracias a quienes se toman la molestia de dejar un comentario y gracias a los que le continúan dando una oportunidad a la historia, la cuál ya está terminada, así que planeo actualizar cada tercer día a menos que surja algún inconveniente, los capítulos son cortos, y al releer la historia noto que avanza rápido. Sin más les dejo con el capítulo esperando que les pueda gustar en algún aspecto.
Cáp. 2
Que ese desgraciado no logre su cometido, por favor.
-¿Profesor Naraku?- ¿Quién es esa persona?, bueno eso no importa, lo importante es que me ha salvado, pero hay algo en su voz que se me hace conocida, es un tono muy familiar.
-¿Quién es usted y qué quiere?- dice Naraku un tanto molesto, aunque más bien se podría decir que está frustrado.
-Ah, pues soy… - Dirijo mi mirada ante esta persona mientras va diciendo esta frase… ¿Qué? ¡Tú!, esto no es posible, será mejor que me vaya del lugar antes de que me vea y me reconozca.
Sobre acomodo mi ropa, y me dirijo hacia la puerta como si nada hubiera pasado, tratando de ocultar mi rostro para que el muchacho que se encuentra en la puerta no me reconozca, aunque al salir noto cierta sorpresa en su mirar, ¿me habrá reconocido?, espero que no, aunque podría arreglar unas cuantas cosas, para que quede claro quién soy, y que nunca más me va a engañar. Lo más seguro es que esté aquí para ver con sus propios ojos lo que hizo esa desgraciada, pero será luego, ahora lo importante es irme a mi casa, sola como siempre lo he estado, después de todo yo elegí este camino, al fin y al cabo ninguno te lleva a ser feliz…
-Kagome, ¿Eres tú?- el tipo que interrumpió lo que trataba de hacer Naraku hace rato, me había tomado del brazo para después girarme y así quedar frente a frente -¡Si! No lo puedo creer ¡Eres tú!
Al parecer ya me reconoció, parece agitado ¿Me habrá seguido? –Sí, ¿Y tú eres…?- Le digo como si no lo recordara, pero claro que lo recuerdo, como olvidar a alguien que quise tanto, a alguien que al final me dejó sola después de prometer que estaría conmigo siempre, dejándome sobre los hombros la peor carga, el peor problema de mi vida, para después desaparecer sin dejar rastro.
-¿Acaso no me recuerdas?, ¿Ya olvidaste el rostro de tu mejor amigo?- ¿Amigo dice?, como si yo hubiera tenido uno.
-¿Mejor amigo dices?, esas son puras patrañas, eso no existe, yo nunca he tenido un amigo, esas personas ayudan únicamente a los débiles- Le digo tratando de hacer que entienda.
-Eso no es lo que piensas, y lo sabes, además de todas las personas que conozco tú eras la que estaba rodeada de más amigos, amigos que te querían y apoyaban- Así fue cuando yo era una ingenua – Además el que debe estar desconcertado y enojado soy yo –dice un tanto molesto, en cambio, yo estoy confundida.
-¿Por qué dices algo así?, ¿Te debo algo?- Le cuestiono, por primera vez en mucho tiempo estoy interesada en una respuesta ajena a mis dudas acerca de mi pasado.
-¿Te parece poco el haberme abandonado por cinco años y ni siquiera tratar de hablarme, escribirme o algo por el estilo?- Esta respuesta me ha dejado más confundida, y ha generado más dudas en mi mente.
-Si no te recuerdo como quieres que sepa de que me estás hablando, ni siquiera se tu nombre
-Tienes razón, lo lamento debí haberte confundido con una gran persona, pero se nota que no eres quien yo reí, en serio lo lamento mucho- me dice resignado mientras se va en dirección opuesta a la mía.
¿Por qué no tuve el valor de decirle todo?, el haberle reclamado por el abandono, el reprocharle por dejarme sola, por haberme engañado, por traicionarme de la manera más vil, hipócrita y descarada, ¿por qué?, aunque creo que después de todo lo veré muy seguido por la universidad, tal vez uno de estos días le diga lo que pienso, para poder aclarar unas cuantas dudas. Nunca me vengaré de él ni de nadie, aunque posea estos sentimientos, no caeré tan bajo, y mucho menos en su juego, pero si les haré saber a él y a todos que ya no podrán hacerme nada.
-Inu Yasha- digo en voz alta recordando el nombre de aquel apuesto joven, que a decir verdad, luce mucho mejor, recordando el primer día que nos conocimos.
Recuerdos
Estaba muy nerviosa en ese entonces, era el primer día de clases en la preparatoria, hace seis años, cuando tenía tan solo 15 de edad, no conocía a nadie, hecho que causaba mas nervios en mi persona, pero eso no impedía el hecho de que quisiera hacer amigos, conocer gente… Estaba sumida en mis pensamientos sentada en un pupitre, hasta que un joven apuesto se acerca hacia mí
-Hola me llamo Inu Yasha, ahora podría saber el nombre de la bella mujer que esta ante mi presencia- Pregunta con un aire de grandeza mezclado con otro de curiosidad, tan solo me quedé paralizada, no sabía que hacer.
-Ka… Kagome – Digo al fin, mostrando una sonrisa.
-Bien Kagome, mucho gusto en conocerte- En eso extiende su mano en señal de saludo, el cual correspondo con mucha alegría.
-Espero que podamos ser grandes amigos- Le digo con una sonrisa aun mas grande y con un brillo de esperanza en mis ojos.
-Claro que si, y si lo deseas podemos ser algo más- Dice con un sonrisa que hizo que me ruborizara, y que el soltara un carcajada a la cual me integré al paso de unos segundos.
Fin de los Recuerdos
Qué tonta fui en ese entonces, como pude creer que alguien se interesaría en mi sin siquiera conocerme, pero eso ya no importa, no soy la misma, ya llegué a mi casa, es una herencia que me dejó mi madre, este lugar es tan gótico y lúgubre, va de acuerdo a mi personalidad. Me acabo de dar cuenta que alguien me siguió, ¿Quién será?; me volteo y veo claramente a Inu Yasha ¿Que espera el muy hipócrita?
-¿Qué quieres?, ¿Por qué me seguiste?- Le cuestiono con una mirada fría llena de odio, sin expresión alguna en mi tono de voz, tal vez de este modo me deje en paz y se vaya, después de todo este no es el momento ni el lugar para hablar
-Te seguí por que escuché que murmuraste mi nombre, para ser alguien que no me conoce eso es muy raro no crees… pero, ¿Cómo sabes que te seguí?- Menciona confundido.
-Por favor, nadie sabe donde vivo, además todo el camino pude escuchar tus pasos sobre los míos, sin mencionar que venías murmurando no sé qué tantas tonterías-
-Vaya, vaya, así que mi pequeña sigue siendo muy observadora- Dice triunfante, ¿Qué cree que ha logrado?
-No me vuelvas a decir mi pequeña, odio ese apodo- Pues me hace recordar la peor etapa de mi vida.
-¿Por qué?, ¿acaso tienes miedo a enamorarte?- Menciona con una gran sonrisa y un brillo peculiar en sus ojos.
-¿Miedo?, ¿a enamorarme?, no me hagas reír, el amor no existe, además, ¿quién podría enamorarse de un tipo tan presumido y tonto como tú?- Al finalizar, me dirijo a abrir la puerta de mi casa, no tengo tiempo ni ganas de hablar con el.
-El enojado aquí debería ser yo, después de lo que me hiciste, pero heme aquí, buscándote y tratando de arreglar las cosas, por que quiero que sepas que me hiciste sufrir mucho- En ese instante, me volteo furiosa, para quedar frente a frente, para que vea la expresión de rencor en mis ojos…
-¡¿Sufrir?!, ¡¿Acaso sabes lo que es sufrir?!, te apuesto, es más, te aseguro que no tienes ni la menor idea de lo que es sufrir, o dime ¿alguna vez fuiste abandonado por quienes más querías?- Le digo más furiosa de lo que estaba, en mi mirar se notaba todo ese sufrimiento por el que he pasado -¿Alguna vez te han dejado solo, sin un apoyo moral, económico o emocional cuando más lo necesitabas? o peor aun, ¿alguna vez la persona a la que has amado más en la vida te dejó solo con tantas ilusiones y dudas en tu ser?
-Pues… no- Me dice triste y bajando la mirada, se notaba decepcionado.
-Entonces no hables, no opines y no me vengas a sermonear, primero vívelo, dime como lo superaste y con mucho gusto te escucho y acepto tu "apoyo".
Después de todo lo que dije, hubo un silencio muy incomodo, el cual fue roto por inu Yasha –Mi pequeña, ¿quién fue el imbécil que te puso así?, tú eras alegre, llena de vida y esperanza- Dice con cierto brillo en esos ojos ámbar que un día amé.
-¿Quieres saber?... ¿quieres saber quién me hizo esto?, ¿quieres saber quién me dejó tan marcada?- le pregunto mientras unas rebeldes lágrimas se escapan y deslizan por mis mejillas, las cuales trato de secar, no pienso derramar más lágrimas por algo que no vale la pena.
-Claro que sí, le partiré la cara al imbécil que hizo que la mujer mas importante para mí perdiera el brillo en esos ojos tan hermosos
-Como quieras, la persona, o mejor dicho, las personas que me hicieron esto fueron las siguientes, en primer lugar, a quien creía que era mi mejor amiga, Sango; en segundo lugar su maldito novio pervertido que se creía un santo, Miroku; en tercer lugar se encuentra la persona a la cual llegué a amar más que a mi vida, la persona que me engañó y me dejó sola… Tú- Veo claramente como se queda paralizado mientras le digo esto, se nota confundido, pero no me dejaré engañar, no, otra vez no –Y en último pero no menos importante, la persona a la cual le contaba todo, con la cual depositaba todas mis ilusiones, la misma persona con quién te fuiste… Mi hermana Kikyo-
Al decir esto, él sigue paralizado, sin moverse, sin decir algo en su defensa, sólo lo empujo, para después dirigirme a abrir la puerta principal de mi casa, entrar en ella y tratar de cerrársela en sus narices, dejándolo afuera, junto con mis problemas… Pero al tratar de cerrar la puerta, noto que no puedo hacerlo, hay algo que me lo impide…
