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Los personajes le pertenecen a S.M. La historia es mía

Primer Capítulo: ¡Oh no! mal sexo.

—Renée ¿Acaso no lo comprendes? — Bella dijo con voz impaciente—. Aprobé todas las materias, asi que hoy saldré si o si.

Y si, gracias a san Edward, Bella había aprobado todas las materias del instituto, solo esperaba que en la universidad él estudiara lo mismo que ella… o si no jamás saldría graduada.

—Hija, esas fueron las buenas energías…—sonrió acomodando el pañuelo lleno de colores que traía anudado en su cabello color caramelo al estilo Hippie.

—Por favor Renée, te la pasas hablando tonteras sobre las energías, a mi eso no me interesa, por favor.

Renée era una mujer liberal. Jamás se casó, jamás quiso compromisos serios; producto de una aventura pasajera había nacido Isabella, jamás se arrepintió de tener a su hija… pues era su única compañía.

—Hija, las energías son importantes, es lo que mueve al mundo pequeña Isabella…— y siguió hablando, Bella no escuchó nada en lo absoluto, esperó pacientemente que su madre terminara hablar tonterías… pues para ella solo era eso. Su madre era igual de inmadura que ella, a decir verdad se parecían bastante, salvo por qué Bella era más normal, pero a ambas las dominaba aquel espíritu liberal, ella al igual que su madre jamás le gustaron los compromisos serios, le daban alergia a la piel y al corazón.

Miró su casa, llena de raros amuletos para la suerte, para el amor, para el dinero, para las buenas vibras…era definitivo, Isabella creía a su madre completamente loca, pero la amaba por sobre todas las cosas, era lo único que tenía en la vida, aunque claro, le decía te quiero solo lo justo y necesario.

—¿Me estas escuchando?...¿donde andas? — Renée pasó sus manos blancas por el rostro de su única hija, Isabella la miró algo molesta.

—Aquí estoy, pero René… saldré hoy y punto ¿sí?, no pretenderás que me quede aquí un sábado por la noche. — dijo como si fuera algo para morirse.

—Está bien, se que hace varios años perdí a mi muchacha la que comía palomitas de maíz para ver alguna película pirata— sonrió—. Entonces veré si alguna de mis amigas me recibe en su casa hoy.

—Como quieras Renée— también eran contadas las veces que Bella le decía mamá, esta última no se incomodaba en lo absoluto, más que su madre era su amiga.

En eso sonó el teléfono de la casa, Renée caminó tranquilamente hacia la mesita donde el aparato viejo sonaba.

—¿Bueno? — era Edward— Hola muchacho… claro que sí…por su puesto yo le diré, adiós cariño cuídate—

—¿Quién era? — Isabella se miraba en el enorme espejo que había en la sala… a pesar de que su madre era extraña, amaba su estilo, siempre lleno de colores vivos, verde manzana, lila, morado, rojo, amarillo, etcétera.

—Edward, dijo que estarían en la Push en una hora más— Isabella miró su atuendo… terrible para la ocasión.

—Ok— dijo dirigiéndose a su habitación para cambiarse ropa.

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El camino fue lento, a pesar de que Isabella venia conduciendo muy deprisa. El frío se colaba por todo su cuerpo, cada vez que respiraba el cerebro se le congelaba… odiaba con todas sus fuerzas el maldito frio de Forks.

Se estacionó a la orilla de la acera junto a la playa de la Push, podía ver la fogata que estaba cerca del mar. Se aseguró de tener sus cigarrillos a mano y salió decidida a divertirse.

—Hola— saludó a los presentes que cantaban alrededor, todos la saludaron amablemente, su amiga Alice se acercó a ella.

—Hola Bella, ¿Cómo has estado?…— suspiró cansada, Isabella mira la compañía de Alice, y frunce el ceño.

—Bien, ¿estás con Jasper? — Alice se encogió de hombros restándole importancia, sabía perfectamente que Bella no era de felicitar por que por fin el amor había tocado su puerta, todo lo contrario —. Bien cuídate de eso. — sonrió. Alice se sentó junto a Jasper… su amigo

—Hola cerebrito— Bella besó sonoramente la mejilla de Edward, quien estaba concentrado en el fuego, haciendo que sus ojos se vieran aterradores y al mismo tiempo dulces.

—Hola— respondió sin mirarla, estaba molesto consigo mismo, era uno de esos días en los cuales quieres tirar a la mierda a quien se te cruce en el camino, solo quería salir de vacaciones e irse lejos de la cuidad.

—Uuy, como diría Renée, andas con las vibras terribles nene— Isabella lo molestó, usando uno de los muchos apodos con los cuales Esme lo llamaba—. Quizás deberías divertirte, tu sabes.— alzó las cejas de forma picara, Edward se sintió peor… ¡mierda!, ni siquiera su mejor amiga sabia que él era virgen, prácticamente las telarañas abundaban en su miembro jamás usado.

—No digas tonterías Bella, es más, déjame en paz. —Bella bufo y se levantó, sacudió la arena de su pantalón, haciendo que le cayera en el cabello de Edward, rió bajito y caminó hacia la orilla del mar.

No era una chica solitaria, al contrario, tenía amigos, conquistas, pretendientes, pero a veces le gustaba su propio espacio personal, donde nadie pudiera interrumpirla, algo que quizás había sacado de su padre, aquel hombre desconocido para ella, por que Renée era todo lo contrario.

—Estas muy sola ¿no? — un chico alto la miraba a un costado.

Bella lo observa y trata de enfocar o describir el rostro del joven, pero es imposible, la luz de la fogata no llega hacia la orilla de la playa. Lo ignoró y trató de buscar a Rosalie o alguien pero solo pudo identificar a Alice y Jasper que, prácticamente hacían el amor besándose, Edward seguía igual de solitario con expresión molesta. Miró nuevamente al joven que la había hablado.

—Creo que a ti no te interesa en lo más mínimo. — dijo encogiéndose de hombros, haciéndose la despreocupada. Se acercó un poco más a la orilla, las olas golpeaban con fuerza, salpicando agua en el rostro níveo de la joven.

—¿Cómo te llamas?... — Isabella puso los ojos en blanco.

¡Que no piensa irse!

—¿Para qué quieres saber mi nombre? — preguntó Isabella mirándolo a los ojos, no podía deducir bien de qué color eran. Sacó un cigarrillo de su cartera y lo encendió… aspiró esperando la respuesta de aquel desconocido metiche.

—Pues… para hablar…— el chico se puso nervioso, desvió la mirada avergonzado, sintiéndose un completo tonto.

—No me interesa hablar. — Isabella fumo un poco del cigarrillo que tenía en la mano. El hombre se frustró un poco… casi nunca tenia negativas, pero aquella mujer al parecer no era igual a todas… quizás era peor.

—¿Por qué?...¿Acaso soy muy…feo? — Isabella tuvo que soltar el humo que había aspirado recientemente para poderse reír a gusto.

—Hombre, ni siquiera te he mirado. — dijo contemplando el mar… además la oscuridad no ayudaba mucho, tenía demasiado frio para poder ir acostarse con aquel sujeto, solo quería una cama y una taza de chocolate caliente.

"¡Genial, ahora me siento como una vieja!"

—Pues mírame entonces. — Isabella se sobresalto al sentir el aliento del hombre casi en su oído, se volteó furiosa por aquella invasión a su espacio personal.

—¡¿Por qué no vas a joder a alguien más?!— Preguntó furiosa. Edward al parecer le había pegado el mal humor, dos semanas sin acostarse con alguien realmente le estaban pasando la cuenta.

—Por qué no veo a nadie más aquí… digo, más hermosa que tu— Isabella puso sus ojos en blanco, odiaba las cursilerías, para ella no eran más que tonterías baratas.

—Vete con ese cuento a una idiota que se lo crea.

A estas alturas su cigarrillo casi se terminaba, no quiso más asi que lo apagó rápidamente en la arena y tomó la colilla en sus manos, pasando por el lado de aquel sujeto misterioso completamente arrogante que no la dejaba en paz. Sintió unos pasos detrás de ella, pero no se volteo, llegó donde se encontraban los demás, tiró la colilla hacia la fogata y se sentó en la arena… miró a Edward al parecer estaba de mejor humor.

—¿Qué te sucedía? — le habló seria, a veces podía ser buena con él y no molestarlo, a decir verdad le preocupaba, era su mejor amigo después de todo.

—Nada es solo que…— Edward dudo completamente al mirarla, no pudo evitar ruborizarse como una niñita, Bella estuvo a punto de soltar una carcajada pero se contuvo—. No sucede nada, quiero salir de la cuidad, quiero vacaciones— Mintió, la verdad solo necesitaba sentirse un hombre… ya estaba completamente arto de sus "telarañas" genitales, las hormonas prácticamente lo tenían como una embarazada, incluso estaba bastante impresionado de que sus manos no tuvieran cayos de tanto tocar su amiguito.

—Pues vamos entonces— dijo Bella entusiasmada—. Yo también quiero salir a divertirme, estoy asqueada de este pueblo— miró el fuego fijamente

—Espero que Esme me de permiso, y a ti Renée— dijo un Edward nervioso.

—Por dios bebe— dijo uno de los apodos que su madre le decía—. Sabes que Renée da menos problemas que un gato, además si tu mamá tiene algún problema que hable conmigo… vez que yo soy una santa— hizo el signo con las manitos como si estuviera rezando, Edward sonrió de lado… era verdad Esme adoraba a Bella.

"Si mi madre supiera cómo es realmente".

—Quizás si… deberíamos decirle a los chicos, quizás irnos a los Ángeles, o Nueva York… o podríamos salir del país.

—Edward vamos baja a la tierra, no tenemos tanto dinero para salir del país… ni siquiera del estado— Bella se cruzó de brazos enfurruñada—. Enserio, deberías llevarme a Brasil, Londres alguna de esos lugares ¿Por qué no naciste en una cuna de oro o algo? — preguntó entrecerrando los ojos mirando a su amigo.

—Podría decir lo mismo de ti— Isabella se puso rígida. Quizás su padre era rico, ¿viviría en el país? ¿Cómo sería su rostro?... bueno tiene que parecerse a ella, pues René tiene el cabello castaño claro y hermosos ojos azules, cuando ella tenía un largo cabello marrón, algo ondulado… y sus ojos eran cafés, nada extraordinario.

—Bueno, bueno, les diremos a los chicos.

—¿Qué sucede con nosotros? — Bella sonrió, Alice siempre estaba atenta a lo que sucedía, a pesar de haber estado besando a Jasper unos segundos antes.

—Queremos salir de vacaciones, pero no sabemos dónde…— comentó Edward, Alice pensó unos segundos… meditando donde podría meter sus traseros este verano.

—Quizás podríamos ir cerca de Seattle.

—No olvídalo, quiero broncearme, no sé… usar bikinis, hombres… sol, playa es igual a vida perfecta. — Isabella toco sus bubis por encima de su chaqueta, imaginando como un hombre la tocaría en las vacaciones.

—¿No piensas en otra cosa que no sea sexo? — Edward se burló de ella.

—¿Y tú qué?... — Bella entrecerró los ojos— Eres demasiado aburrido. Edward jamás he conocido a una mujer tuya— meditó mirándolo fijamente alzando la ceja derecha— ¡¿Acaso eres Gay?! — preguntó sorprendida tapando su boca con ambas manos.

—¡No! ¡no! ¿Cómo voy a ser gay? — Edward se puso nervioso. Miró a su alrededor, Jasper y Alice seguían corriéndose mano, al parecer no le ponían atención, sentía sus mejillas ardiendo, era un punto a favor que el fuego estuviera cerca de él, no quería que nadie lo viera en esta situación.

—Pues no sé, eres raro…— rio Isabella. Edward se tenso completamente… ¿Qué podría decir?, no, le daba mucha vergüenza decir que aun era un niño, que solo le faltaba jugar con autos, dios… su pene era su complejo, odiaba ser virgen, ¿Por qué mierda era tan tímido con las mujeres?

—Ey tu…— Isabella volvió a escuchar aquella voz estúpida que la estaba acosando. Y Edward mentalmente agradeció al tipo por haberla interrumpido.

—¿Qué mierda quieres? — volteo a su lado donde el tipo había tomado asiento.

—A ti…— Bella lo miró, el chico era directo, aquello le gusto, a decir verdad no estaba nada mal, sus labios eran carnosos, su piel blanca y ojos… al parecer claros, el fuego los confundía.

—Okey, vámonos de aquí entonces. — Edward miraba aquel tipo tratando de tomar "lecciones para seducir a una mujer".

Se levantaron de la arena, Isabella beso la mejilla de Edward despidiéndose.

—Adiós cerebrito, nos vemos… luego. — sin más se fue de la mano del sujeto hacia el estacionamiento.

¿Cuándo le había tomado al tipo? ¿dos segundos?, o menos… él llevaba más de dos años queriendo perder la puta virginidad, pero era demasiado idiota para poder abordar a una muchacha asi, sin más tomo sus cosas y se fue de ahí… todos se estaban corriendo mano, él tendría una cita urgente con la ducha.

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—Detente…estoy incomoda— Isabella alejó al hombre de sus senos, el tipo sonrió contra ellos.

—Espera. — hecho el asiento hacia atrás, acomodándose bien entre sus piernas, Isabella se removió inquieta debajo de su cuerpo.

"¡Sexo en el auto, APESTA!...estúpido ¿no tiene ni dinero para llevarme a un hotel o algo?"

—Sabes, creo que deberíamos ir a otro lugar.

El hombre estaba demasiado entretenido haciendo un trabajo en sus senos para prestarle algo de atención.

—¿Podrías callarte? — gime manoseando estúpidamente los pezones de Bella.

—Al menos dime tu nombre — ella gimió cuando el tomo un pezón con sus labios.

—Pues ahora yo no quiero decírtelo— "estúpido".

—Okey, entonces date prisa, me quiero ir— el hombre bajo la parte inferior de su ropa interior y comprobó su intimidad con sus dedos, frunció el ceño… ¿Cómo era posible?

—¿No estás excitada? — preguntó poniéndole atención por primera vez.

—¡Diablos, no! — Gritó empujando su pecho con sus pequeñas manos—. Estoy en una camioneta vieja en una posición estúpidamente incomoda, congelándome, con un tipo chupándome las tetas, ¿crees que tengo los pezones duros por ti?... ¡No hermoso, estoy muriendo de frio por qué no me calientas ni un pelo! asi que aléjate; eres pésimo amigo enserio.

Isabella dañó el orgullo de aquel sujeto, quien rápidamente trató de pasarse hacia el asiento del piloto; ella por su parte se subió su ropa interior y comenzó a vestirse.

—No eres muy amable que digamos— se rascó el cabello sin saber que hacer o como actuar, era primera vez que le decían algo asi.

—¿Y a mi qué?... Adiós — Isabella una vez que estuvo lista se bajó del automóvil, caminó hacia su Mini Cooper y se adentró.

Se preocupó, realmente pensaba que algo mal andaba con ella… aunque esta vez no. Los tipos de la reserva eran un completo desastre en la cama, lo había comprobado con el hijo de una de las conquistas temporales de su madre, Jacob se llamaba… el hombre era un completo inútil en la cama, aun podía recordar cómo había llegado al orgasmo solo cuando ella comenzó a restregarse contra él… tubo un ataque de risa de "aquellos", ni siquiera se había dado cuando en qué momento se había marchado, estaba demasiado ocupada riéndose en su cama; jamás volvió aparecer cerca de su casa… ¡pobre!

Esperaba que en la universidad todo esto cambiara… solo un año ¡un año! Y sería la reina de la noche para siempre.

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Hola de nuevo mis nenas, aquí les dejo el segundo capítulo, es algo corto pero apenas comenzamos, espero que les haya gustado para poder seguir con esta historia, Les mando besos y espero sus opiniones 3

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