oOoOoOoOoOoOo~10 razones para odiarte.oOoOoOoOoOoOo
-Un nuevo día en un nuevo curso.-

El sonido del piano inundó la habitación. No era un sonido alegre, ni tampoco melancólico.
Hanabi se acercó a la puerta entreabierta, reconocía la canción. What I've Done de Linkin Park... No entendía la afición de su hermana mayor por pasar canciones a piano, pero bastaba ver la expresión relajada de su Onesan para no preguntar...

Cerró la puerta y caminó hasta el salón. Su padre estaba sentado en el amplio sofá, mirando el canal de tele tienda. "Con este spray podrá disimular la creciente caída de pelo…"
Dejó de escuchar el anunció y buscó el mando entre los cocines. Se sentó en un sillón y cambió de canal.

-¡Eh! ¡Estaba viendo es! – Hiashi protestó.
-Claro… - Respondió la pequeña. - "Compre este spray para disimular su creciente calva y le regalaremos un peine" – Rió.
-…Puede que funcione… - Musitó el padre.
-Papa, seamos realistas… tus entradas no pueden disimularse.

La cara de Hiashi enrojeció y Hanabi volvió a cambiar de canal. Las noticias… No le gustaban, pero las dejó. ¿Por qué salía el instituto Konoha?

"El instituto Konoha, preparado para abrir sus puertas a los alumnos mañana, ha sufrido un terrible incendio. Al parecer, las personas encargadas de asear el recinto, dejaron una botella de desinfectante cerca de uno de los circuitos de la instalación, y una simple chispa bastó para incendiar la habitación donde estos productos están guardados. No solo se quemó esta habitación, sino que también el pasillo y varias aulas contiguas sufrieron daños colaterales. Afortunadamente, dicho accidente no impedirá que el instituto abra sus puertas mañana, aunque los alumnos del último curso tendrán algunos cambios, ya que varias de sus aulas fueron las afectadas…"

-Kami-sama… - Hinata apareció detrás del sillón y apoyó sus brazos en el respaldo.
-Esto es una injusticia… - Se quejó la pequeña. - ¿Cómo pueden abrir sus puertas si el instituto no está en condiciones de dar clase? ¡Tendrían que darnos una semana más de vacaciones! O por lo menos hasta que todo esté arreglado…
-Hanabi, hazte a la idea… - Rió la peliazul. – Vas a volver a las clases aunque no te gusten.
-¿Cómo puede ser? – Hiashi arrugó su frente. - ¿Cómo pueden ser tan diferentes?
-Hanabi se quedó con los genes repulsivos de la familia… - Rió Hinata.
-Y tú con los graciosos. – Dijo la pequeña imitándola.
-Ya esta bien… no discutan…
-Me vuelvo al piano… - Anunció La ojiblanca mayor.
-Eso… Evádete del mundo y enciérrate en el triste y melancólico sonido de esa cosa…

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"Evadirse… Encerrarse… Que sencillas palabras y complicadas acciones" Pensó Hinata.
Deslizó los dedos sobre el piano de la sala, sintiendo como el sonido la llenaba por dentro y le daba la paz momentánea que tanto necesitaba. El sonido cambió, pasó a ser lento, triste. Una lágrima escapó de sus ojos cerrados…


FLASH BACK

La lluvia golpeaba el suelo de la calle, emitiendo un sonido ensordecedor y doloroso para la Hyuga. Una lluvia inesperada y fría para el mes de agosto. Frente a ella, estaba Pein, completamente empapado, tal y como ella lo estaba…

-¿Por qué? – Preguntó la Ojiblanca con el rostro bañado en lágrimas.
-Porque soy un hombre… y necesito cosas que tú no me das.

Fue una respuesta sencilla y devastadora. La ojiblanca sintió como su pequeño corazón se rompía en millones de trozos que le costaría volver a unir algún día…
Apretó sus labios, reprimiendo las ganas de llorar y gritar. Ladeó la cabeza escondiendo sus ojos y apretó la tela de su blusa con sus manos. Un pequeño río de agua escapó de sus puños y se deslizó por el pantalón.

-Será mejor que entre… ya sabes. Me esperan.

Pein no esperó respuesta por parte de la que había sido su novia. Caminó hacia la puerta y entró en la casa, resguardándose del agua y volviendo a la compañía de unos brazos que le esperaban… Los brazos de Karin…

FIN FLASH BACK


De eso hacia ya un mes…
Hinata volvió a abrir los ojos sobresaltada. Sacudió su cabeza para olvidar su recuerdo. Se había prometido no llorar más. No volver a mostrar debilidad alguna y dejar de compadecerse…
No… era mentira. Ella no se había propuesto nada de eso.
Temari le había obligado a prometérselo. Temari… Si no hubiese sido por su amiga, no habría podido llegar a casa…
Fue Temari la que la encontró en el parque, tirada en el césped mojado mientras la lluvia la mojaba y la traspasaba como gélidas agujas. Fue ella quien la llevó a su casa y quien la izo salir del shok mental en el que había entrado…
El sonido del piano se detuvo con un sonido estridente. Unas lágrimas se estrellaron contra las teclas, lagrimas que Hinata se apresuró a borrar, como si nunca hubiesen existido…
Había algo de razón en las palabras de su amiga… ya era hora de dejar de auto compadecerse y de echarse la culpa por lo que pasó… No estaba pensando en dejar de hacerlo, sabia que era imposible… pero no perdía nada por intentarlo…

-Deja de mirar el piano de esa forma… das miedo.

La cabeza de su hermana pequeña se asomaba desde la puerta, aturdiéndola y dejándola desconcertada. ¿Desde cuando estaba ahí? Pasó el dorso de su mano por sus mejillas, limpiando el rastro cristalino de sus lágrimas.

-No voy a preguntarte que te pasa, has estado así todo el mes… así que supongo que será la emoción de volver a las clases… - Bromeó Hanabi.
-…Que bien me conoces. – Le siguió la corriente. - ¿Qué quieres?
-Solo decirte que ya es tarde, y que Otosan quiere que nos vallamos a la cama.

La pequeña salió de la sala despidiéndose de su hermana mientras le tiraba un beso. La peliazul se levantó de su asiento y deslizó los dedos una vez más por el piano, acariciándolo. Mañana volvería al instituto… volvería a ver a Pein… a Karin… y a sus amigas.
Sonrió de una forma triste. Por lo menos… no todo seria malo.

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El sol comenzaba a salir y el silencio de la habitación se rompió por el estridente sonido de la alarma del reloj que había sobre la mesita de noche. Una mano emergió de las oscuras sabanas y agarró el reloj, lanzándolo contra la pared de enfrente y haciendo que las piezas del aparato saltasen por los aires ante la fuerza del golpe.
La mano volvió a esconderse entre las sabanas, como temiendo estar mucho tiempo fuera de la protección y el calor que le daban.
Un chico alto, de pelo largo y negro que caía en cascada sobre sus hombros y vestido con un traje de oficina entró en el dormitorio

-Despierta capullo. Llegaras tarde y me culparán a mi…
-Vete a la mierda Itachi…

Sasuke asomó sus ojos lo suficiente como para ver como su hermano abría la persiana y el sol le cegaba de una forma cruel. Escondió otra vez la cara, esta vez, debajo de la almohada.

-Levanta… - Volvió a insistir el Uchiha mayor.
-Que te larges…

Itachi cogió las sabanas y las retiró de la cama, echándolas a los pies de su hermano y descubriendo al chico.

-¿Qué coño haces? ¡Que me dejes dormir! – Rugió furioso mientras volvía a coger las sabanas y se tapaba otra vez.

El pelinegro bufó y salió de la habitación. Sasuke escuchó unos gritos de su hermano y la dulce risa de su madre. Dio unas vueltas en la cama, despejándose. No le gustaba que lo despertaran. Le ponía de mal humor…

-Sasuke… - Esta vez lo llamó su madre. – Venga, levanta… tienes el desayuno en la mesa…

El pelinegro se levantó de mala gana y se metió en el baño, abriendo la llave de la ducha y quitándose el pantalón negro del pijama.

-¿A ella le haces caso y a mi no? – Itachi volvió a entrar en la habitación y lo miró con una pequeña sonrisa.
-Que te den…

Sasuke cerró la puerta del baño y se quitó los boxers, metiéndose en la ducha y sintiendo como el agua tibia lo relajaba y despertaba un poco. Hoy remesaba el instituto. La noche anterior, las noticias informaron del incendio, pero ese accidente no había impedido que aquel odioso lugar abriera sus puertas.
Odiaba ese sitio. Odiaba las ridículas y escandalosas chicas que lo perseguían por los pasillos, odiaba las clases y los profesores, odiaba todo lo que allí había…

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Hinata salió del baño con una toalla enrollada a su cuerpo. Unas pequeñas huellas de agua marcaban el camino del baño a su cama. Acabó de secarse con rapidez mientras buscaba su ropa interior.

-¡Hinata… el desayuno ya está! - Hanabi gritó desde el otro lado de la habitación.

La ojiblanca se puso su ropa interior y corrió al armario, buscando su uniforma por las perchas. Una falda negra de tablas que le llegaba a medio muslo, una blusa blanca, la corbata negra y la chaqueta color ónice con el emblema del Instituto en la parte izquierda el pecho.
Buscó en uno de los cajones los calcetines blancos que le llegaban por la rodilla y se los puso dando pequeños saltos para no perder el equilibrio.
Salió corriendo de la habitación y bajó las escaleras. El olor a tostadas se notaba en el ambiente. Hanabi estaba sentada, untando una de sus tostadas con mermelada.

-¿Te has dormido? – Preguntó la pequeña.
-Algo así…

No se había dormido… Pero era mejor dar esa versión a decir que se había quedado llorando en la ducha. Fue a la nevera y sacó un zumo de naranja. Se sirvió un poco en un baso y se lo tomó sentada en el banco de mármol de la cocina, mientras miraba a su hermana comer.
El timbre de la casa sonó tres veces. Temari…

-Me voy.

Anunció mientras daba un pequeño saltito para bajarse del banco de mármol y corría a la entrada. Abrió la puerta. Ahí estaba su amiga, con el mismo uniforme, aunque llevaba la chaqueta desabrochada y la corbata algo suelta. Típico de ella… pensó.
Un cigarrillo estaba en una de las orejas de la rubia de cuatro coletas, que la miraba con una sonrisa.

-Ohayo Hinata. – Saludó.
-¡Ohayo Temari! – Dijo entusiasmada.

Hinata se puso los pequeños zapatos negros y cogió su maletín. Metió dentro las llaves de casa y el móvil. Temari se apoyó en la puerta y miró la calle. Unos niños pasaron corriendo y gritando.

-Tan temprano… y tan ruidosos… - Bostezó.
-Temari… ¡son niños! – Rió la ojiblanca mientras cerraba la puerta. – Déjalos que se diviertan.
-¿Qué tal el mes? – La rubia comenzó a andar.
-…Bien… Supongo. – Musitó. - ¿Y tu?
-Ocupado, ya sabes… Dos hermanos mayores… un negocio familiar…
-¿Qué tal el restaurante?
-Genial… - Sonrió. – Podrías venir a comer.
-Estaría bien.

Continuaron el camino hablando de todo lo que habían echo durante ese mes que no habían podido estar juntas. Temari le contó a Hinata todas las cosas que habían pasado en el restaurante y las payasadas que llegaban a hacer sus dos hermanos en él. La ojiblanca se dedicaba a reír imaginándose todo lo que le decía su amiga.

Sabía que el negocio familiar lo llevaba su hermano Kankuro. Sus padres habían muerto en un accidente de coche y al chico le había tocado hacerse cargo de todo con 22 años.
Temari era la más pequeña de los tres hermanos, y era todo lo contrario a su amiga Hinata. No era tímida, no era lista ni aprendía rápido, no venia de familia adinerada… por eso se complementavan.

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Sasuke salió de la casa mientras se acababa de abrochar la blusa blanca del uniforma. Se colocó la corbata alrededor del cuello, dejándola algo suela y se puso su chaqueta. Observó el Mercedes gris de Shikamaru aparcado enfrente de su casa. Cruzó la calle y llamó con los nudillos al cristal. La ventanilla se bajó. Su amigo estaba tirado en el asiento con los ojos cerrados y las manos detrás de la cabeza.

-…Sube…

Sasuke dio la vuelta al auto y se metió en el coche, en el asiento del copiloto. Cerró los ojos y escuchó como su amigo conducía en silencio.

-¿Escuchaste lo del incendio? – Preguntó Sasuke.
-…Si…
-Dijeron que los alumnos del ultimo curso sufriríamos algunos cambios…
-Problemático…

Shikamaru dobló una esquina, a lo lejos ya se veía el instituto. En pocos segundos llegaron al aparcamiento. El castaño bajó las ventanillas, permitiendo que entrara la suave brisa y se volvió a tomar en el asiento, cerrando los ojos como los tenia Sasuke.
Estuvieron en silencio varios segundos hasta que escucharon el autobús aparcar cerca de ellos. Varios alumnos salieron de él.
Sasuke pudo escuchar la voz de Karin, tan martillearte como siempre, o incluso más. Otra voz estridente y escandalosa. "¡Chicas! ¡Me alegro de verlas!". Suspiró. ¿Todas las chicas tenían ese tono de voz que le resultaba incomodo?

-¿Qué hacen aquí?

Los dos chicos abrieron los ojos. Apoyado en el coche estaba Kiba, con la chaqueta en el hombro y con su aspecto de despreocupación… No había cambiado en todo el verano…

-¿Naruto ya llegó? – Preguntó el Inozuka.
-No tardará… - Musitó Shikamaru con voz somnolienta. – Llega dos minutos después de que el autobús aparque.

Los tres chicos miraron la salida del metro. Varias cabezas conocidas empezaron a salir.
Una chica de cabellos rosa salió con varios libros en sus brazos mientras Naruto la seguía de cerca. Kiba suspiró.

-Sigue igual que siempre… persiguiendo a la chica de pelo raro…

Sasuke sonrió y volvió a cerrar los ojos. Desde hacia tres años, su amigo havia estado intentando conseguir una cita con aquella chica, y durante los tres años, la chica le había dado innumerables excusas para decirle que no. No entendía ese afán que tenía su amigo…
La campana sonó, y Naruto corrió hasta el coche de Shikamaru.

-¿Entramos? – Preguntó con una sonrisa zorruna en el rostro.
-¿Tanto entusiasmo tienes baka? – Preguntó Sasuke.
-¡Claro que no! – Se enfadó el rubio.
-Solo quieres saber en que grupo estará tu amor imposible para ir al mismo. – Dijo Kiba.
-La verdad es que…. ¡No! – Se apresuró a decir, sacudiendo su cabeza.
-Naruto… deja de acosarla… - Dijo Shikamaru mientras se levantaba del coche seguido de Sasuke.
-¿Soy un acosador? – Preguntó el ojiazul.

Kiba sacudió su cabeza y siguió al Uchiha y al Nara, los cuatro chicos entraron al instituto esquivando a la gente que corría y gritaba.

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-¿Tardaran mucho? – Preguntó Hinata.
-No creo… ¡Mira! ¡Ahí esta Ino!

Temari levanto su mano, esperando que su amiga la viese. Ino bajó del autobús con la mirada perdida, buscándolas entre la gente.

-¡Ino! – Gritó la rubia de cuatro coletas.
-¡Chicas! – Gritó al descubrirlas. - ¡Me alegro de verlas! - La rubia corrió hacia las dos chicas que la esperaban. - ¿Sakura ya llegó?
-No tardará… ya sale la gente del metro… - Dijo Hinata.

Las tres chicas se giraron, intentando descubrir una cabeza de cabello rosa entre la gente. Hinata siguió observando a la gente, buscando a alguien conocido. Vio a Sai con sus blocs de dibujo, a Suigetsu y Jugo discutiendo debajo de un árbol, a Karin bajando del autobús. La ojiblanca desvió la vista rápidamente. Si Karin estaba ahí… Pein también estaría. No quería verle, no tenia la suficiente fuerza como para hacerlo… Miró hacia donde lo hacían sus amigas y vio a Sakura salir con varios libros en sus brazos y con el chico rubio detrás de ella.

-Miren eso… - Dijo Ino. – Ese chico nunca se cansa… - Suspiró.
-Es lo que tiene ser un hombre… - Rió Temari.
-¿Son persistentes? – Preguntó la otra rubia.
-No… Nunca se acostumbran al rechazo.

Las dos rubias rieron mientras la pelirrosa llegaba a ellas con cara de pocos amigos.

-¿Qué pasa Frente de marquesina? ¿Por qué esa cara?
-Calla Ino cerda… - Masculló. – Todos los años igual… ¡Si vuelve a pedirme una cita me suicido! – Perdió los nervios.

La campana sonó en el patio, haciendo saber a los alumnos que ya podían pasar a recepción a recoger sus horarios y acudir a sus respectivas aulas.

-¿Qué tal si entramos a clase? – Preguntó Hinata de una forma nerviosa. – Tenemos que recoger los horarios… y ver como quedaron las clases… y saber que clase nos toca y…

La Hyuga intentaba buscar una buena excusa para salir del patio del Instituto. Una vocecilla en su mente no paraba de repetir la misma frase una y otra vez:
"Si Karin está, Pein está también. ¡Sal de ahí!"-Tranquila Hinata… - Temari se encendió el cigarrillo que llevaba en la oreja.
-Si, relájate. Aun no han empezado las clases y ya estas histérica. – Sentenció Ino.
-Temari-san… fumar perjudica gravemente la salud.

Las cuatro chicas se giraron. Tobi, un chico de cabello negro y ojos anaranjados las miraba con una sonrisa inocente en su rostro.

-Cuéntale eso a otro… - Temari formó una "O" con los labios y el humo salió en pequeños circulitos.

Tobi le quitó el cigarrillo de un rápido movimiento y se lo llevó a los labios, al tiempo que salía corriendo. Temari se quedó con los ojos abiertos por la sorpresa.

-Lo mataré… - Amenazó.
-Desde que llegó al instituto te quita el cigarrillo y se lo acaba él, deberías de estar acostumbrada. – Rió Sakura.
-Este año no… - Una sonrisa perversa se formó en sus finos labios. – Este año me las paga…

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Una mujer de cabello largo y rubio estaba sentada frente a su mesa de despacho. Con las manos enroscadas a su cabeza, tratando de concentrarse. En unos escasos segundos, tendría que lidiar con todo el último curso, 31 jóvenes de hormonas revolucionadas que se la comerían viva por hacer lo que había echo…

-Tsunade-sama… ¿Preparada?
-No…

La mujer volvió a esconder su rostro entre sus manos. Una mujer de cabello color café entró y se acercó a ella, mirándola con una gotita en la frente.

-Tsunade… no se preocupe… estoy segura de que la mayoría de alumnos apoyará su propuesta…
-¿Cómo lo sabes? – Inquirió la mujer.
-Píenselo… les va a ofrecer la oportunidad de tener clases mixtas…
-No se lo ofrezco Shizune… ¡No hay de otra!
-Pero eso ellos no lo saben… - Sonrió la castaña.
-Me van a comer viva…

La mujer volvió a esconder su rostro. Shizune, sintiéndose cada vez con más vergüenza ajena, caminó hasta la puerta y salió dando un gran golpe. Caminó hasta su escritorio. Los alumnos comenzaban a agolparse en el para pedir su horario. Si Tsunade no salía… ella misma daría el discurso…
Para su suerte, la mujer salió de su despacho con paso lento. Los alumnos ni se inmutaron en su presencia. Malditos arios… Pensó la anciana mujer.

-Ejem… - Carraspeó. Los jóvenes seguían hablando entre ellos y gritando. – Ejem… - Volvió a intentar. Pero no sirvió de nada. – EJEM… - Un poco más fuerte, pero el resultado fue el mismo, atención nula. - ¿QUIEREN CALLARSE DE UNA VEZ?

El silencio absoluto se hizo en la sala, varias personas miraban a la directora con cara de susto y confusión. ¿Qué no podía utilizar los megáfonos como una persona normal? Se preguntaban.

-Como directora, me veo en el deber de informarles sobre los recientes… cambios que has sucedido debido al terrible accidente que incendió varias aulas…

El murmullo apareció en la habitación, todos y cada uno de los chicos cuchicheaban sobre el incendio y lo que había destrozado. Shizune golpeó con los nudillos la mesa, pidiendo un poco de atención para que la rubia pudiese continuar.

-Bien… el caso es que… varias aulas quedaron seriamente dañadas… y… se les han modificado los horarios para que todas las clases coincidan en las asignaturas de Gimnasia y Ética.
-¿Y eso porque?

Una chica de cabello verdoso y corto miró a la directora con unos ojos de un verde oscuro brillante. Su piel bronceada y cobriza delataba su estancia cerca del mar durante el verano.

-Veras Iola… - Tsunade la miró. – Son las aulas más dañadas, así que se les dará la oportunidad de tener estas asignaturas todos juntos.

La chica pareció convencida por la explicación de la directora y retrocedió un paso, volviendo con sus compañeras.

-Respecto a las demás clases… pasaran a formarse grupos según la especialidad que elijáis. Y los grupos serán mixtos. – Un murmullo general se escuchó otra vez. – Sin embargo… - Continuó la mujer. – Seguiréis estando divididos, es decir… las chicas en un sitio y los chicos en otro.
-Eso es problemático… - Se escuchó.
-Tsk… Molesto…
-Idiota…
-¡Eso es infantil! ¡Dattebayo!
-¡Ya cállense los cuatro del fondo! – Gritó la directora. – No me hagan castigarlos el primer día ¿si?

Kiba, Naruto, Shikamaru y Sasuke sintieron un escalofrió mientras los demás dejaban escapar una pequeña risa colectiva.

-En fin… - Tsunade se rascó la cabeza. – Shizune les dará los horarios y las clases a las que tienen que ir.

Dicho esto, la rubia volvió a su despacho dejando sola a la castaña frente a la jauría de alumnos que se peleaban por conseguir los horarios y salir de ahí cuanto antes.

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-Así que clases mixtas… - Susurró Temari.
-El incendio tubo que haber sido grabe… Nunca hemos estado en clases mixtas. – Concluyó Sakura.
-Pues a mi me gusta la idea… - Ino se arregló el flequillo mientras observaba de una forma descarada a uno de los chicos. - ¿Tu que opinas Hina?
-…No me gusta la idea…

Las chicas la miraron. La ojiblanca estaba con su espalda apoyada en la pared, abrazada a si misma mientras su maletín descansaba a sus pies. Su piel estaba más pálida de lo normal y temblaba de una forma ligera.

-¿Te encuentras bien? – Sakura le puso una mano en la frente.

No… no se encontraba nada bien. Clases mixtas… No solo tendría que encontrarse a Pein y a Karin por el pasillo, si no que también puede que los tuviera en clase. Notó su estomago revolverse por los nervios. Un pequeño vacío comenzaba a apoderarse de ella…

-Si… estoy bien… solo necesito aire. – Mintió.
-¿Quieres salir fuera? – Preguntó Ino. – Nosotras recogeremos tu horario.
-No hace falta. – Sonrió. – Ya nos toca.

La cola iba disminuyendo. Los alumnos recogían su horario y salían disparados hacia el aula que les tocaba. Shizune las miró con una sonrisa en sus finos labios.

-¿Nombre?
-Sakura Haruno… - La castaña buscó e una carpeta con la letra "H".
-Grupo Científico.

La mujer le entregó un sobre a Sakura y esta se salió de la fila, esperando a las demás junto a la puerta.

-¿Nombre?
-Ino Yamanaka. – Shizune buscó en una carpeta con la letra "Y".
-Grupo Humanístico. – Le sonrió.
-Os espero fuera. – Se despidió Ino.
-¿Nombre?
-Temari Sabaku no.
-Grupo Tecnológico. – Se apresuró a darle su sobre.
-Hinata Hyuga. – Se apresuró a decir la ojiblanca, esperando que le diera su sobre y poder salir de ahí.
-Grupo Económico.

Hinata recogió su sobre y se salió de la fila, dando paso a los que aun no habían conseguido su horario y avanzando hacia sus amigas, pero su objetivo era la puerta que estaba detrás de Ino y Sakura. La puerta que daba al jardín y al aire que necesitaba para quitarse las nauseas.

-¿Estas bien? – Volvió a preguntarle Sakura.
-Si… solo es un mareo…
-Los nervios del primer día. - Sentencio Ino.
-¿Qué tal vuestros Horarios? - Temari había abierto su sobre y mantenía la mirada fija en el suyo.
-No está mal… - Sakura sacó el suyo. – Dentro de diez minutos tengo Gimnasia, luego Anatomía, dos horas libres y una clase de Ética. ¿Y vosotras?
-En diez minutos Gimnasia, Química, Ingles, Español y Ética… Ni una hora libre… - Dijo la rubia de ojos azules asqueada.
-Gimnasia, Informática, Mecánica, hora libre y Ética. – Concluyó la rubia de cuatro coletas.
-Yo tengo… - Hinata abrió su sobre y observó su horario. - Gimnasia, Química, Ingles, Español y Ética…
-¡JA! – Rió Ino. – ¡Estarás con migo todo el día!
-Te compadezco Hinata… no sabes la que te ha caído…

Sakura tocó el hombro de la peliazul mientras esta se echaba a reír por lo que había dicho su amiga. Seguro que no era tan malo compartir clase con Ino…

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-¿Qué grupo tenéis? – Preguntó Kiba desde el césped del jardín.
-Tecnológico… problemático…
-Hmp… Económico.
-Científico.
-¿Científico? – Preguntaron los tres chicos extrañados.
-Si… ya saben… mi padre es medico y mi madre pediatra… Es normal que tire al campo de la medicina… - respondió Naruto.
-¿Qué nos toca? – Preguntó Kiba.
-Gimnasia. – Shikamaru se acostó en la hierva. – Tenemos la misma clase todos en… unos 5 minutos.
-No tengo ganas de ir… - Musitó el Inozuka.
-Ni yo… - El rubio se apoyó en el tronco de un arbol.
-Hmp…
-Tsk… problemático…
-¿Por qué dices eso? – Lo miró el Ojiazul.
-…Tendremos que buscar un sitio donde escondernos hasta que acabe la clase de Gimnasia…

Los cuatro chicos sonrieron con complicidad mientras esperaban que a Shikamaru se le ocurriera el genial lugar donde pasar inadvertidos. Después de todo… Él era el de la mente prodigiosa.

-¿Qué les parece el tercer pasillo del ultimo piso? – Dijo el Nara.
-¿El incendiado? – Preguntó Sasuke.
-Nadie pasará por ahí…

Los tres chicos asintieron con la cabeza. Cuando comenzara la clase, irían al pasillo y nadie los molestaría durante esa hora.

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Una chica de cabello largo y castaño se sentó en su mesa, mirando de reojo la ventana. Varias personas del último curso seguían en el Jardín del instituto tiradas por el césped y algunas comenzaban a irse hacia el gimnasio.

-¡Hanabi! – La llamó una compañera.

La chica giró la cabeza, encontrándose con una chica de piel oscura, de un chocolate intenso y ojos oscuros y saltones. Su pelo rizado atado en una coleta alta estaba un poco desarreglado.

-¡Sonbi! – Exclamó. - ¿Qué tal el verano?
-¡Perfecto! – Se sentó en una mesa junto a la chica. – Visité a mi familia en Londres. ¿Y tú?
-En casa… aunque mi padre nos llevó a mi Onesan y a mí la playa a pasar unos días en una casa que tenemos… aunque en Agosto estuvimos en casa encerrados.
-¿Y eso? – Preguntó. – Aquí hay muchas fiestas ese mes…
-No se… Mi hermana estuvo algo decaída… depresiva diría yo…
-¿Hinata? ¿Qué le pasa?
-No lo se… - La niña volvió a fijar su vista en el jardín. – Se pasa el día tocando el piano o encerrada en su cuarto. Parece un zombi…
-Muy bien niños… - Kurenai entró en el aula, acompañada de un chico. – Este será su nuevo alumno. Su nombre es Konohamaru.

El niño sonrió mientras miraba la pared. Sus ojos saltones contrastaban con su cara redondeada y le daban un aspecto infantil a su apariencia, aunque su altura superaba a casi todos los de la clase. Tenía un aire… Atractivo…
La Hyuga se sonrojó ante su pensamiento y volvió su vista hacia la ventana completamente apenada.

-Siéntate al lado de la señorita Hyuga. – Insistió Kurenai.

El chico se sentó junto a Hanabi y dejó su maletín sobre la mesa, abriéndolo y sacando los libros de literatura para la clase.

-So-oy Hanabi. – Se maldijo interior mente por haber tartamudeado.
-Encantado, soy Konohamaru.

El chico le tendió la mano mientras la miraba detenidamente. Le gustaba la forma en que su cabello castaño y largo caía sobre sus hombros, sus ojos color perla con ese brillo y su tono pálido de piel. Era como mirar a una pequeña modelo de cualquier revista. Se sonrojó un poco.
Hanabi le dio la mano, sintiendo el calido contacto. Ninguno de los dos supo cuando empezó la clase, solo que cuando salieron de su ensoñación, la profesora ya estaba explicando.

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Hinata se acomodó la camisa blanca de manga corta. Habían ido a recoger sus uniformes de gimnasia y ahora estaban en el vestuario. Se estiró un poco el camal del pantalón corto hasta que le llegó más o menos a la rodilla. No le gustaba vestir de corto. Abrió la puerta y se miró en el espejo de uno de los lavabos. La camiseta se le ajustaba en los pechos, marcando su sujetador. Sintió su cara enrojecer por momentos y corrió a su vestuario otra vez, buscando la chaqueta del chándal. Se la puso y abrochó la cremallera hasta arriba. Volvió a mirarse en el espejo. La chaqueta le venia como dos tallas grandes. Perfecta…

Sakura y Temari salieron al mismo tiempo. El pantano corto negro les llegaba a mitad del muslo, y la camiseta no se le ajustaba tanto como a ella. Suspiró. ¿Por qué nadie tenia ese mismo problema?

-¡Taraaaan! – Ino abrió la puerta de su vestuario.

El pantalón corto estaba doblado por la goma y lo llevaba casi como pantaleta y la camiseta tenia un nudo que dejaba ver su plano ombligo con un pircing en él.

-¡Ino! – Gritó Sakura. - ¿Qué es eso?
-¿Esto? – Señaló la pequeña piedra azul que adornaba su ombligo.
-¿Cuándo te lo hiciste? – Preguntó Hinata.
-Este verano. – Rió la rubia. . Cuando estuve en Francia.
-Es precioso… - susurró la ojiblanca.
-¡VENGA GUSANOS! ¡SALGAN AL GIMNASIO!
-Anko-sensei… - Susurraron las chicas.

Las cuatro salieron de sus vestuarios encontrándose en el pasillo a las demás chicas. Isabela estaba hablando con Konan mientras Iola y Karin miraban el vestuario de los chicos con impaciencia, esperando que saliese alguno.

-¿¡Que no me escucharon enanas!? – Anko las miró con su sonrisa de superioridad. - ¿Quieren dar veinte vueltas al campo? – preguntó.
-No Anko-sensei… solo estamos preparándonos para no decepcionarla. – Se apresuró a decir Konan.


POV HINATA.

Vendido don de la palabra que tiene Konan. Siempre salvaba la situación frente a algún maestro con cualquier frase que sonara bien y les hiciera creer nuestra admiración y sumisión frente a ellos.
Isabela tuvo un escalofrió al mirar a Anko-sensei. De verdad, esa mujer daba miedo. Disfrutaba humillándonos y llevándonos al máximo agotamiento.

La puerta del vestuario masculino se abrió saliendo todos los chicos. Suigetsu, Gaara, Lee, Tobi, Pein…
Mis ojos se abrieron y mi cuerpo se tensó. No estaba preparada para enfrentarme a él, ni siquiera podía mirarlo sin notar como el corazón se me encogía…
Noté una mano rozar la mía en un ligero apretón.

-¿Todo bien? – Preguntó Temari.
-Si…

Escuche el pequeño grito de Karin. "Pein-kun…". Ella y su voz melosa, la misma que gastaba para acercarse a cualquier chico. Sentí otra vez las nauseas en mi estomago. Vomitaría…
Noté los ojos de Pein clavado en mí, y mirándolo de reojo me cercioré de que no eran imaginaciones mías. Me miraba mientras Karin se le amarraba al brazo. Las nauseas aumentaron.

-¡Bien gusanos! ¡Los chicos empiecen a trepar por esta cuerda! – Señaló Anko-sensei. – ¡Y las chicas empezaran con las pruebas de equilibrio! Pero antes… - La sonrisa de la mujer dio escalofríos. – Veinte vueltas para calentar…

Nadie se atrevió a decir nada. Sabíamos por experiencia que si protestábamos, iríamos a pero. Anko no era el tipo de profesora que se ablandaba por una palabra o lagrima.
Temari me tomó de la mano y tiró de ella, haciéndome reaccionar y corriendo alrededor del gimnasio. El sonido de los pasos y las respiraciones era lo único que se oían. Poco a poco, Temari me soltó la mano y me adelantó. No me apetecía correr, no tenia fuerzas…
Noté unos pasos detrás de mi, me arrimé a la pared para dejar pasar a quien fuese, tenia intenciones de ir sola y tranquila, sin nadie junto a mí…

-Hinata…

Kami-sama… ¡Esa voz no! Luche contra mi misma para no girarme. Aceleré un poco el paso. Mis intenciones de ir la última desaparecieron cuando Pein estuvo a mi lado.

-Hinata… - Volvió a llamar.
-… ¿Qué? – Susurré. En mi interior me insulté por hacerlo.
-¿Qué tal estas?

¡JA! Que pregunta tan… ¿Sutil? ¿Entupida? ¿Sin sentido? ¿Como creía que estaba?

-Bien… - Mentí. ¿Qué iba a decirle? ¿Qué me moría por dentro por su culpa?
-Me alegro. – Sonrió. – Pensé que te daría un bajón o algo así después de lo que pasó…
-Escucha… esta noche Zetsu hace una fiesta en su casa… van todos los de la clase y me preguntaba si…
-Tengo trabajo… gomen… - No era mentira, tenia que revisar las facturas de la empresa de Otosan. - Pídeselo a Karin. – Mastiqué las últimas palabras.
-¡Oh! No es lo que piensas, yo iré con Karin, solo que Zetsu me pidió que avisara a las demás chicas…

Estupendo Hinata… has metido la pata. ¡Mete la cabeza en un horno!

-Bueno… Nos vemos…
-Aja… - Mis ojos comenzaron a humedecerse.
-¿Estas bien?
-Si… - Volví a mentir. Una lágrima rodó por mi mejilla.
-Estas llorando… - Inhaló una gran bocanada de aire. – Mira… lo que pasó…
-No quiero saber nada… - Musité.
-No voy a decirte que lo siento… Mis razones ya te las dije.
-Eres un hombre… tienes tus necesidades. – Repetí, sintiendo como el dolor me traspasaba el pecho.
-Hinata… ¡Eres como un banco de niebla! No hay manera de conocerte realmente o de acercarse a ti lo más mínimo… Te pones nerviosa por cualquier roce o beso… es como estar junto a algo inalcanzable, algo que no se deja alcanzar… y me cansé de intentarlo… ¡En cuatro meses ni siquiera me dejaste darte un beso en los labios! Mira… yo… - Volvió a suspirar. – Olvídalo…

Me dejó atrás con suma facilidad, como tantas veces antes lo había echo… Siempre era igual… ¿Cómo acabamos juntos? Ni me acuerdo, siempre fuimos conocidos por la empresa. Yo trabajaba para mi Otosan y el venia de vez en cuando para hacerle recados a su padre y le llevaba al mío documentos de las empresas.
Luego nos vimos en el instituto y empezamos a hablar. Con la excusa de la empresa me invitó a cenar y como tonta caí… ¿Cómo podía una persona aparentar lo que no era? ¿Cómo podía cambiar con tanta facilidad? No… el no fue el que caminó, siempre fue igual… yo fui la culpable de todo…

Dejé de correr. El dolor en el pecho y las ganas de vomitar aumentaron. El vacío de mi estomago se extendió hasta mi pecho, mezclándose con el dolor. Más lágrimas cayeron por mis mejillas de forma incontrolable. ¿Por qué lloraba? ¿Por qué no podía parar?

-Hyuga… ¿te encuentras bien? - La mirada de Anko sensei me intimidó. Su actitud fría y seria me hizo retroceder hasta tocar la pared. – Te he hecho una pregunta…
-No… No me encuentro muy bien… yo… - Desvié la mirada. – Creo que voy a vomitar…
-Estas llorando… - Me descubrió. - ¿Pasa algo malo?
-No… solo que… no me encuentro en condiciones de… acabar la clase.

Me miró de arriba a abajo, como intentado buscar la causa de mi estado. Alguna lesión o herida… La vocecilla rebelde de mi cabeza explotó. "¡JA! ¡Busca lo que quieras! ¡El dolor no es visible!"

-Largo…

Susurró. Me sentí agradecida con ella, incluso estuve tentada a abrazarla, pero me contuve. Me apresuré a correr a los vestuarios mientras limpiaba el rastro de lágrimas con la manga de la chaqueta.
Escuché a Anko pedirle a alguien que fuese con migo. Pero ni me giré a ver quien era. Me importaba poco en ese momento.
Me metí en el vestuario y cogí mi bolsa de deporte, metiendo el uniforme dentro. Luego me cambiaria. Salí corriendo por el pasillo y me crucé con Sakura.

-¡Espera Hinata! – Pidió mientras recogía sus cosas.

No pude, necesitaba ir a un baño lo antes posible y tranquilizarme. Necesitaba gritar, llorar, patear algo…

FIN POV. HINATA

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-Temari, algo pasa.

Ino sacudió su cabeza en dirección al vestuario, Hinata salía corriendo por el pasillo y se metía en el instituto. Sakura salió corriendo detrás de ella con su bolsa de deporte. Las dos rubias seguían corriendo sin perder de vista la escena.

-¡Vamos gusanos! ¡Aun les quedan ocho vueltas!

Temari buscó con la mirada a Pein. Estaba junto a Karin y varias chicas más. Sonriendo de una forma entupida y riendo mientras miraba en la misma dirección en la que había desaparecido su amiga. Hijo de…

-Ino. ¿Recuerdas cuando te apuntaste a teatro? – Preguntó la chica.
-Si… ¿Por?
-Desmáyate. – Ordenó.
-Un placer… - Sonrió la ojiazul.

Ino se paró de golpe y Dio una gran bocanada de aire. Las piernas se le doblaron y cayó al suelo de culo. Parpadeó varias veces en el suelo, mirando a ningún punto fijo y fingiendo aturdimiento.

-¡Ino! – Gritaron varias chicas.
-¿Qué pasa ahora? – Preguntó Anko fastidiada.
-Es Ino. – Se apresuró a decir Temari. – Creo que se a desmallado. Abría que llevarla a la enfermería… - Sugirió.
-Está bien. Ocúpate tu Temari. ¡Los demás sigan corriendo!

Temari ayudó a levantarse a Ino y la ayudó a caminar. Anko las siguió con la mirada hasta que llegaron al vestuario. Siguiendo con la farsa. Ino se quedó fuera apoyada en la puerta, aparentando debilidad en sus piernas y aferrándose a la pared. Temari entró en el vestuario y recogió su bolsa y la de Ino. Volvió a salir y volvió a agarrar a su amiga hasta que salieron del gimnasio.

-¿Qué tal he estado? – Preguntó la Yamanaka mientras la otra chica le pasaba su bolsa.
-Demasiado teatral… Pero soberbio. – Sonrió.
-Lo se. - La rubia se arregló el pelo. – ¿Donde vamos?
-Tú intenta guiarte por los sollozos…

Temari no se equivocaba. Unos débiles sollozos se oían desde el otro lado del pasillo. Venían de los lavabos…

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Shikamaru encendió un cigarrillo y apoyó la espalda en el marco de la ventana. Sasuke estaba sentado en el suelo con la cabeza gacha y Naruto y Kiba miraban la clase de Anko apoyados en el marco. Podían ver a la gente correr en el gimnasio.

-¿Saben? – Preguntó Kiba. – Me alegro de haberme saltado Gimnasia. – Rió.
-Si… las clases de Anko nunca son… agradables. – Comentó el rubio.
-Nada de esa mujer lo es…

Sasuke extendió su brazo hacia el Nara y este le pasó el cigarrillo. Dio una calada y apoyó la cabeza en la pared, soltando el humo de una forma lenta.

-Tendrían que dejar de fumar… - Dijo Naruto. – Esa cosa es odiosa…
-Habló el futuro medico. – Rió el pelinegro. – Haznos un favor… encuentra otra cosas que nos relaje y te haremos caso.

Naruto inflo sus mofletes y Kiba rió. Sasuke volvió a pasarle el cigarrillo a Shikamaru que lo cogió y dio una calada. A diferencia de sus compañeros, el no miraba la clase de Anko, si no el cielo…
Se oyeron pasos por el pasillo y un pequeño silbido. Los cuatro chicos abrieron sus ojos.

-Shikamaru… ¿No dijiste que por aquí no vendría nadie?
-Eso pensé. Es el pasillo incendiado, las aulas no se utilizan hasta dentro de media hora…

El chico de coleta tiró por la ventana el cigarrillo y bajó de ella. Se quedó mirando el pasillo. Ese silbido lo conocían todos…

-Gay-sensei… - Susurraron.
-Nara… piensa algo rápido. – Sasuke se levantó del suelo y miró en la dirección en la que venían los silbidos.
-Denme un segundo…

Shikamaru clavó su mirada en el suelo. En ese pasillo había tres posibles salidas. La escalera de incendios estaba siempre abierta, pero los llevaría al jardín y Anko-sensei los descubriría. Opción descartada…

-Shikamaru… - Kiba lo miró con urgencia.

Podían despistar a Gay por los pasillos, pero ese hombre era muy persistente, seguro que atraparía a alguno. Y con él, a los demás. Opción descartada.

-¡Nara!

Por otra parte, la habitación que provoco el incendio daba a un patio interior lleno de pasillos. Son los que gastan las mujeres de la limpieza para desplazarse. A estas horas de la mañana no tiene que haber nadie por ahí… podría entrar y perderse por los pasillos hasta llegar al primer piso. Pero… ¿Dónde se escondían?... ¡Bingo! Shikamaru… eres un genio.

-¡EH! – Gay los señaló. - ¡Ustedes deberían estar en su clase!
-¡Shikamaru! – Gritaron los tres chicos.
-Habitación incendiada, métanse por los pasillos de la limpieza. – Susurró demasiado bajo como para que Gay lo oyese. - Todos acaban en el primer piso. Luego corran al baño de las chicas. - Shikamaru salió corriendo y los demás le siguieron.
-¡Eh! ¡No huyan del monitor de pasillo! – Gritó el hombre. – ¡Extinguiré su llama de la juventud por no seguir las normas!

El hombre reacciono y salió corriendo detrás de ellos. Shikamaru se metió en la habitación incendiada seguido de los demás. El olor a quemado y a desinfectante lo dejó en shok momentáneo.
Abrió otra puerta y se distinguieron varios pasillos apenas iluminados.

-Cada uno por un pasillo. – Ordenó. – Nos vemos en el primer piso.

El Nara corrió por uno de los pasillos y Sasuke tomó el de al lado. Kiba y Naruto se miraron y se separaron, dada uno metiéndose en pasillos diferentes. Sasuke comenzó a correr más rápido. Pudo oír unos pasos y la voz del monitor. Ese hombre era tan molesto…
Frenó de golpe cuando vio las escaleras que lo llevarían al primer piso. Las bajó botando la barandilla, cayendo sobre los escalones y notando como uno de sus tobillos crujía.
Otra vez volvió a oír la voz de Gay. ¿Había tomado su pasillo?
No quiso esperar para averiguarlo y aceleró el paso, saldando las barandillas y los escalones con toda la rapidez que podía.
Vio la puerta del primer piso y la atravesó. La iluminación lo cegó. ¿Dónde estaba el baño femenino?
Escuchó una puerta abrirse. Notó como un nudo se le formaba en la garganta. Shikamaru pasó junto a él corriendo y doblo el pasillo. Sasuke se apresuró a seguirle. El sonido de otras dos puertas llamaron su atención. Naruto y Kiba estaban detrás de él.
Fijó sus ojos en el final del pasillo. Baño femenino, ahí estaba…
Empujó la puerta y entró. Se apoyó en la pared y recuperó el aliento.

-Shikamaru… - Jadeó.
-… ¿Aja? – El chico estaba sentado en el suelo.
-¿Por qué… el baño… de las chicas? – Le costaba hablar y respirar a la vez.

Naruto y Kiba entraron a la vez por la puerta y se echaron en el suelo. Boca arriba y recuperándose de la carera.

-Porque todas están en clase… y porque ningún profesor da permiso para ir al baño… - Sonrió cansado.
-Eres… un genio… - Jadeó Kiba. – No se… como nos saltaríamos las clases… sin ti.

Se quedaron un rato cada uno tirado en la misma posición, hasta que Sasuke se levantó y miró por la puerta. El pasillo estaba en silencio. Gay no aparecía, ya podían salir de ahí…

-Andando… salgamos de aquí…
-¿Por qué tanta prisa Sasuke? – Rió el rubio mientras se acomodaba en una esquina.
-Porque ya casi va a terminar la hora de gimnasia y alguna chica puede entrar…
-Pero eso no será hasta dentro de diez minutos… hasta esa hora, aquí no va a entrar nad…

El ojiazul calló al instante. Se escuchaba a una persona correr. Cada vez más y más cerca. Shikamaru se quedó congelado, sin saber bien que pasaba. Era imposible que hubiese alguien ahí… y menos una chica. ¡Ningún profesor daba permiso para ir al baño!

Los chicos reaccionaron y se metieron en uno de los baños, cerrando la puerta tras de si. La pequeña cavidad los mantenía apretados unos contra otros. Kiba se sentó en la cisterna del inodoro y Naruto sobre la tapa del mueble. Shikamaru y Sasuke se quedaron de pie, esperando a ver si los pasos que se oían entraban al baño o no. Pero todas sus plegarias no sirvieron de nada.

Una chica de cabello azulado entró en el baño, dejando caer una bolsa de deporte en el suelo y se dejó caer en un rincón, apretando sus piernas y escondiendo su rostro entre ellas. Comenzó a sollozar de una forma silenciosa mientras los cuatro chicos la observaban.
Sakura entró en el baño y dejó su bolsa junto con la de Hinata. Se agachó en el suelo y la rodeó con sus brazos.

-Mi bollito de crema… - Susurró Naruto. – Que guapa está con el uniforme de deporte…

Kiba le tapó la boca y lo miró de forma amenazante para que no volviera a hablar.
Sakura escondió su rostro junto con el de Hinata entre las piernas de esta.

-Shhhhh… tranquila… ya pasó…
-N-no p-pasó… yo… yo… f-fue mi c-culpa…
-No fue tu culpa Hinata… tranquila…

La chica de cabello azulado se abrazó a la pelirrosa y esta acarició sus cabellos. La puerta del baño volvió a abrirse y entraron otras dos chicas.

-¿Qué hacen ustedes aquí? – Preguntó la ojiverde.
-Veras… Ino tiene el don de la interpretación… - Rió Temari.

La rubia de cuatro coletas se arrodilló en el suelo, retirando el pelo de la cara de su amiga. Limpió varias lágrimas de su cara y acabó de borrar el rastro con la manga de su camisa.

-¿Estas… bien? – Preguntó temerosa.
-¿B-Bien?... B-bien jodida… - La ojimiel esbozó una sonrisa cariñosa.
-Por lo menos sigue teniendo humor… - Ino se apoyó en la pared.
-¡Ino puerca! ¡Es que no puedes mostrar un poco de sensibilidad! – Gritó Sakura.
-¡Relájate frente de marquesina! ¡Solo intento subirle la moral!
-¡Lo único que harás será hundirla más con tu humor negro!
-Por lo menos tengo humor, ¡No como tú! ¡Pelo de chicle!
-¿A quien llamas pelo de chicle? ¡Cerda!
-¡Ya cállate! O te chafaré y te llevaré en mi zapato todo el día apegada…
-¿Desde cuando un cerdo lleva zapatos?
-¡Frentona!
-¡Rubia idiota!

Hinata empezó a reír, aun con la cara mojada en lágrimas. Intentaba apagar sus risas poniendo sus manos sobre su boca, pero de nada servia. Siempre acababa riendo con las ocurrencias de sus dos amigas a la hora de discutir.

-¿Ves chicle andante? – Señaló Ino. – Mi humor negro sirve de algo…

Temari escondió su cara para que no la vieran reírse de ellas dos. Siempre acababan en discusiones patéticas y ridículas diciéndose las mil y una estupideces que se les pasaban por la cabeza. Era como tener a dos niños pequeños discutiendo por un juguete…

-Bueno… ahora que Hinata ha vuelto al mundo con nosotras… ¿Alguien va a decirme que a pasado? – Preguntó Ino.
-¡Cerda! ¡Se un poco más sutil!
-¿Sutil? – Preguntó la rubia.
-Además de rubia, con poco vocabulario… - Suspiró la Haruno. – significa tacto para tratar algún tema…
-Oh… gracias por la explicación diccionario andante.
-¡Ya cállense las dos! – Las dos chicas tragaron saliva. Nunca era bueno ver a la Sabaku no enfadada. - ¿Que te dijo el capullo de Pein?
-… - Hinata respiró hondo antes de contestar. – Él dijo que… yo era como un banco de niebla… algo que no se puede conocer o alcanzar… que se cansó de intentarlo…
-Ese tío es idiota. – Sentenció la ojiazul.
-¡No! – Se apresuró a decir la Hyuga. – Yo… le comprendo… Él quería cosas que yo no lo podía dar… - La chica se abrazó con más fuerza sus piernas. – Él… tiene necesidades…
-Pero Hinata… ¿Te estas escuchando? – Explotó Temari. - ¿Quién era el que te dejaba tirada y se iba con sus amigos a fiestas y a buscar tías? ¿Quién se creía el superior y te ordenaba que no salieras de casa? ¿Quién era el que te hacia llorar? ¡El que ahora mismo te hace creer todo esto! – Gritó.
-Hinata, cielo… tu no eres ningún banco de niebla… Solo intenta culparte por que es un imbecil. Tu solo eres… - Sakura pensó las palabras adecuadas.
-¿…Nebulosa? – Preguntó la ojiblanca.
-Tímida. – Sentenció Ino.
-Gracias puerca. – Sakura le guiñó un ojo.
-De nada chicle. – Le devolvió el guiño. – Hinata… ¡tu lo que necesitas es un poco de marcha!
-Lo de poco sobra… - Rió la ojijade.
-Por una vez, estoy de acuerdo con tigo. – Rió la rubia.
-Kami-sama… - Temari las miró con miedo. ¡Están de acuerdo en algo! ¡Esto es el Apocalipsis! – Hinata volvió a reír de una forma tímida.
-Esta noche hay una fiesta en casa de Zetsu… - Comentó Ino. – Tal vez si sales un poco…
-No me apetece… - Dijo la ojiblanca. – Además, tengo trabajo. Tengo que revisar unos documentos…
-¡Hinata! – Imploró la ojiazul. – ¡Tienes que aprovechar la vida! ¿No ves que cualquier dia sales a la calle y te atropella un camión?
-Ino, eso no me preocupa… - Sonrió. Siempre miro antes de cruzar.

Las tres chicas rieron mientras la rubia inflaba sus mofletes y se arreglaba el pelo.

-Anda… larguémonos de aquí. – Dijo Temari. - Las clases están a punto de empezar.
-Aaaaa… las clases… me muero por empezar… - El tono irónico de Ino dejó claro que no tenia ningún animo de empezar.

Los chicos miraron el techo del baño con desesperación. ¿Cuánto pensaban tardar? ¿Por qué no se largaban de una vez? Se miraban unos a otros con cara de fastidio, y Sasuke mandaba miradas asesinas a Shikamaru. Por su culpa estaba encerrado en un baño escuchando problemas amorosos de cuatro chicas molestas…

Naruto seguía mirando por el hueco de la puerta. El Uchiha frunció los labios. ¿Cómo podía mirar a esa chica? ¿Qué no se daba cuenta de que era como todas las demás? Escandalosa… mentirosa… asquerosamente pegajosa…

-¡Ei! Esperen un momento. – Llamó Sakura. – No pensaran entrar así en clase, ¿Verdad?
-¿Y como quieres que entremos? – Preguntó la rubia de cuatro coletas.
-No con la ropa de deporte… hay que cambiarse.
-Ai Sakurita… - Suspiró Ino. – ¡Estas en todo! ¡Por eso te quiero tanto pelo de chicle.
-¡Y yo a ti puerca! - Sakura le sacó la lengua y comenzó a quitarse la camisa.
-¿Se cambiaran aquí? – Preguntó Hinata.
-Claro… ¿Pasa algo? – Temari la miró.
-¿Y si entra alguien?

Ino pasó el seguro de la puerta y la miró sonriendo.

-¿Mejor ahora?
-Arigato Ino… - Sonrió.
-Bien… ya podemos cambiarnos.

"Cambiarnos…" "Ya podemos cambiarnos…"
Las palabras resonaron en las cabezas de los cuatro chicos. ¿Cambiarse? ¿Ahí? Se miraron entre ellos. Los cuatro chicos iniciaron un pequeño forcejeo en silencio por conseguir ver a trabes del pequeño hueco que había en la puerta. Una oportunidad así… no se presentaba todos los días…

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Espero no haber tardado mucho en subir el capi, demo no tenia la suficiente inspiración. Aunque tampoco estoy muy contenta con el resultado de este, así que… lo único que pediré es que no sean muy duros T_T
Estoy pasando una serie de etapas algo difíciles y faltas de cualquier inspiración. Prometo que los próximos capis serán mucho mejor =)

La verdad es que me di cuenta de que aun no había subido ningún capi a este fic, y me propuse subir uno. Me senté en el ordenador con una taza de café… y exploté.
La cafeína me puso hiperactiva y escribí esto en una hora. Después de leerlo 7 veces… Llegué a la conclusión de que era el menos pésimo de los que había escrito para este fic. (Conclusión, la cafeína ayuda). Así que ruego… cualquier queja del fic… échenle la culpa a la cafeína!! T__T

adrifernan19: Me alegra que te gustara la idea del fic ^^ aunque no me gustó nada como me salió el primer capitulo. (N)

DTBlackheart: Si, está un poco inspirada en esa película, demo… no habrán muchas cosas que se parezcan… puede que solo el final ^^ Espero que te guste el capi, mi inspiración es pesima estos dias…

Camila: Si, la idea está sacada de una película, aunque no haban muchas cosas que se parezcan. Y si, habrá Hentai xD pero un poco más adelante ^^ espero que la conti sea de tu agrado!

Aiko Amori: Bueno… era fácil saber quien seria el monitor de pasillo… y les dará muchos problemas a los chicos. Por culpa de él, acabaran en muchas situaciones comprometidas xD espero que te guste! :3

Cherrylove: Me alegra que te guste el SasuHina, y espero que te guste mi fic. Aunque como ya he avisado antes, la inspiración escasea… Lamento si está pésimo (N)

DarkAmy-chan: Claro que tendrá lemon en el futuro xD aunque tardará un poco, porque como van las cosas… xD La inspiración se me fue y escribí sin ella. Gomen u.U' a mi gusto, salió malísimo… (N)

Basi: Aiis… Temari dará muchos problemas a los chicos… y es que con su temperamento…
no es de extrañar que acabe pegando a alguno de ellos 8-)
Bueno… la directora ya se supo, demo… el bibliotecario se verá un poco más tarde x3

Espero que te guste el capi!!

phebe-chann: Me alegra que te guste, aunque lo escribí todo sin inspiración. Me di cuenta de que necesitava subir un capitulo a este fic, y me senté al ordenador y no me levanté hasta que más o menos lo acabe y me pareció lo menos pésimo posible xD Espero que te guste =)

Dejen reviews Onegai! :3
Y no sean duros!!

Cualquier sugerencia, correcciones o ideas son bien venidas…
Tengo problemas con este fic ¬¬'