Se metio en el auto y comenzo a conducir cuando me miro y preguto.
-te llevo a tu casa??? o vienes conmigo?-
yo solo pude contestar con la pura y mera verdad.
-llévame contigo!!!!!!!!-
Al decir esto me tire sobre él le lo bese en cuello dejando una linda marca ahora sbia que seto me pertenecía. Fueron diez minutos de camino hasta su gran mansión durante ese tiempo tuvimos una conversación bastante seria
-seto?-
-si Joey, dime-
-¿por qué?-
-por que... ¿qué?-
-por que me escogiste a mi pudiendo tener a cualquiera?-
-por que?, bueno pues porque me gustas-
-yo te gusto?????????????????????-
-sip, me gustas, me gusta tu rebeldía y tu cabello, tus ojos y tu voz, pero sobre todo me fascinan esos labios que me piden a gritos que los bese-
estaba apunto de decir algo cuando el me interrumpió
-Joey espera tengo algo que decirte-
-algo que decirme que es?????-
-bueno yo veras...-
-ve al grano- en ese momento sabia para donde iba la cosa sin embargo me hice el desentendido y deje que se hiciera menso un rato.
Después de unos instantes supongo que por fin se armo de valor y dejo la pequeña pelea mental que tenia al ver mi cara de entusiasmo y no se por que pero presentía que aquello me iba a gustar.
-pues veras...- dijo aun nervioso.-yo TE AMO-
vaya por fin ya me estaba haciendo viejo fue lo que pensé, pero al reaccionar y darme cuenta de lo Kaiba acaba de decir no pude evitar desmayarme.
No paso mucho tiempo entre mi desmayo y mi recuperación, al recuperarme de aquella impresión note un poco desconcertado que me encontraba sobre una suave cama con sabanas de seda color rojo y el cuarto que estaba bien iluminado era lo suficientemente acogedor como para no salir nunca de el, pero a pesar de estar tan tranquilo en aquel lugar, mi tranquilidad fue abruptamente rota por el sonido unos pasos y la llamada ala puerta de la habitación, del otro lado de la puerta escuche una voz, era la voz de una chica la cual me dijo.
-amo Joseph, el amo Kaiba lo espera en la habitación de lado-
Yo me levante sin pensarlo dos veces y salí de ahí me acerque a la puerta de la otra habitación y la llame sin reparo, sin embargo nadie contesto, así que simplemente pude poner mi mano sobre la perilla y girarla hasta abrir la puerta, entre y después de cerrar la puerta con seguro me di la vuelta y me quede impresionado cuando vi que Kaiba se hallaba sobre la cama totalmente desnudo y atado de manos y pies además de encontrarse amordazado (ahora sabia por que no me había contestado). A su alrededor estaba cubierto de rosas y el estaba bañado en un liquido rojo. Me aproxime despacio hasta la cama y me senté, acerque mis manos a la mordaza y con sumo cuidado la retire, Seto jadeo una gran cantidad de aire.
-¿qué paso aquí?- le pregunte despacio
-nada...-dijo él aun jadeando
-entonces... que significa todo esto-dije tranquilo
-no es obvio- en su rostro se dibujo una sonrisa.-quiero que me hagas tuyo , te pertenezco, puedes hacer de mi lo que se te antoje-
-yo????????!!!!!!!!!!-
No deje que seto me respondiera, comencé a lamer su pecho pues descubrí que el liquido era caramelo, me detuve a jugar un rato con sus pezones, lo cual le estaba provocando gran placer, al desviar mi vista por un momento me di cuenta que sobre la mesita de noche había un par de artilugios, entre los cuales, destacaban un para de arillos con dije en forma de cruz y un diamante rojo al centro. Tome uno de los arillos y lo apreté sobre el pezón derecho de Kaiba, él soltó un grito de dolor pues había perforado si delicado pezón del cual estaba brotando sangre que lo lamía saboreándola.
-te queda bien- dije con cinismo y lascivia.
Desate a Kaiba y le permití que me pusiera el otro arillo en el pezón izquierdo, simplemente deje que seto me lo colocara, al terminar de ponérmelo Kaiba me desnudo por completo y fue cuando la diversión comenzó.
Había otra cosa que me llamo la atención de las que se encontraban sobre la mesita y eso fue unas esposas aterciopeladas que hacían juego con los arillos me las coloque y le dije.
-Que piensas hacer????-
Seto no me contesto simplemente me recostó y antes de que tuviera la oportunidad de decir algo, él metió mi sexo en su boca y lo lamió y succiono con una calma que me torturaba, le ordene que lo hiciera mas rápido y fuerte, Kaiba obedeció mi orden y me hizo sentir tanto placer que pronto no tuve mas salida que venirme por completo en su boca , al hacerlo solo arquee mi espalda y solté un gemido a lo que seto dijo.
-música para mis oídos-
enseguida me retiro las esposas y sin mas preámbulos ni pretextos me dispuse a preparar a seto, aunque al principio dude un poco del papel que jugaría en esta relación pronto me di cuenta que no me hubiera importado en absoluto que él me penetrara, al fin y al cabo los dos terminaríamos igual de excitados sin importar quien se cogiera a quien.
Estos pensamientos entraban y salían de mi mente tan rápido y en desorden que mas que pensar solo eran ideas al azar, aun estaba un poco desconcertado por el hecho de que Kaiba simplemente estaba dejando que yo hiciera con el lo que quisiera ( seguro pensó que con ello conseguirá mi perdón o su redención), sin embargo el simple hecho de verlo sobre la cama con esa cara angelical y pidiendo a gritos ser desvirginado, todos los pensamientos, las inseguridades desaparecieron y solamente me centre en poseer a seto por completo. Ya no quería esperar mas, pero como no quería que el sufriera ningún dolor( mas del que ya le había causado por perforarle el pezón), me dispuse a prepararlo pero entonces seto me detuvo y me dijo en tono de orden.
-no-dijo-penétrame así, en seco-( vaya este si que esta mas urgido que yo) fue lo que pensé y tal como el deseaba, lo penetre de una sola embestida y sin previa lubricación, él soltó un gemido de dolor mezclado con uno lleno del mas inmenso de los placeres, un delicado hi lo de sangre se coló entre nosotros así que me detuve para no lastimarlo pero él me ordeno.
-no te detengas, no soy tan débil.-
Al oír aquellas palabras no contuve mas mi deseo y lo penetre una y otra vez de una manera tan brutal que a seto ya no le cohibía el dolor ahora solo gemía de placer, pero el dolor continuaba, y yo en uno de tantos arranques de locura y placer rasguñe la delicada piel de su espalda provocando una herida de la cual broto sangre pero la verdad no me importo, continué embistiéndolo hasta que me canse y la mera verdad no recuerdo cuantos orgasmos tuve esa noche y es otra de tantas cosas que ya no me importan, pero de lo que si estoy seguro es que jamás podría igualar aquella noche.
A la mañana siguiente me desperté muy temprano, sin ruido y delicadamente me levante de la cama, me vestí y salí de la habitación solo para encontrarme con una chica a la cual argumente.
-oye si el amo Kaiba pregunta por mi no sabes donde fui, me voy a casa-
-muy bien amo Joseph- fue lo único que le oí decir.
Así me fui de la gran mansión Kaiba y al llegar a casa aun muy cansado me dispuse a darme una ducha, cuando el endemoniado y maldito teléfono sonó, sin embargo no conteste pues sabia quien era...
