Toda la mañana,Leo. se había dedicado de ir a arriba a abajo de la ciudad.
Quería verla con sus propios ojos y curiosear.
Londres era taaaan grande.
La ciudad,tan interesante como le habían dicho.
El cielo,que se tiño de diferentes tonos naranja. Como si el mismísimo dios se hubiera dedicado a hacerlo,mientras. Los pájaros cantaban alegres sonatas mientras el sol parecía pausarse en lo alto de aquella coraza que era el cielo...
Todo era tan diferente,desde abajo,que desde arriba. Siempre todo era diferente a como lucía en el cielo.
Por sus vestimentas,la gente. Le observaba raro,mientras que caminaba por la acera,calmadamente. Mientras sonreía,como solía siempre hacer.
Mientras sus chanclas resonaban por el suelo,y su roja capa se mecía al viento,mientras caminaba holgadamente.
Había salido Elfeseus,porque aún no conocía del todo la ciudad – ni siquiera conocía del todo el idioma- pero como no le gustaba la ayuda de otros, salió solo a caminar y… termino perdido.
Ya no sabía ni por donde estaba caminando, solo sabía que intentaba llegar al instituto. Miraba para todos lados buscando la forma de llegar, algún letrero, una seña, incluso – en el peor de los casos- alguna persona que le pudiera ayudar. Iba tan distraído que por poco choca con alguien… alguien que conocía.
Su hermano.
Se paró de golpe y se le quedo viendo, entre confundido y curioso. Hace muchos años que no veía a Leon, incluso tantos como para no saber que fue de él. Pero, al parecer la vida no le había tratado mal porque se veía igual que siempre, sonriendo por todo y tan feliz con la vida… cosas que Elef ya no lograba conseguir con tanta facilidad, fruto de varios años de soledad –buscada por el mismo- y también porque su alma estaba perdida; y ya se había resignado a ese hecho.
A parte de que el hombre con el que se había topado; era su hermano, algo más llamo su atención en él. Estaba vestido como si lo viera hace años, cuando todo aquello paso… eso explicaba porque varía gente paraba a verlo, era como si estuvieran viendo a algún miembro del club de teatro que promociona la obra sobre la antigua Grecia en el teatro de dos cuadras más atrás. Por su parte, Elef no iba tan ostentoso como alguna vez lo fue en esos día, el cambiaba su forma de vestir con la época, para no llamar la atención… no más ya que su cabello de dos tonos era muy llamativo.
Vestía como cualquier otro ser que estuviera en ese lugar –exceptuando a su hermano, claro- unos jeans y playera negra de manga larga, lo único que no iba con su atuendo de gente normal era su capa, la capa morada que hacía juego con la gemela de su hermana que conservaba en un baúl como lo más preciado que tenía.
Se había distraído tanto en sus pensamientos que no se dio cuenta cuando lo rebaso, giro y miro como se ondeaba su capa roja detrás suyo y, corrió tras esa capa roja.
Aunque era casi imposible no adivinar quién era, igual estaba inseguro si era el –y también estaba inseguro sobre porque estaba en Londres, precisamente mientras Elef estaba en Londres- de cualquier forma, para llamar su atención o para comprobar que si era el, le llamo con voz insegura;
-¿Leontius? – pregunto, esperando que el mayor le mirara… aunque no sabía ni que le iba a decir en cuanto eso pasara.
Vale que lo tiempos habían pasado y tal. Pero el no tenía ropa moderna,y mucho menos dinero con que pagarla.
El sol que ya había comenzado a avanzar con las manecillas del reloj,pareció acompañar al muchacho,que simplemente ignoraba la mirada de los de más transeúntes.
El joven,junto sus cejas,mirando al frente.
Mientras el castillo estrellado del cielo.
Que salia por las noches comenzaba a emergir,y el dios de los lienzos,daba pinceladas sobre aquel era la vida y la ciudad.
Distraído,como solía cuando andaba.
No se dio cuanta de la presencia de su hermano,y amado secreto. Bueno,secreto para el. El mismo en su momento lo llamo: "Amor imposible". Pues,estaba tan perdido,pensando vete a saber tú,o vete a intentar adivinar que pasaba por aquella mente que parecía no ser muy usada durante aquella época.
Chocó contra alguien,o mejor dicho.
Chocaron contra el,y cuando se dispuso a ayudar y seguir su caminata...,Por así decirlo. Celestial,la otra voz sonó. Pronunciando su nombre.
Entre cerró los ojos...,¿Era Elef?,Hacia tanto que no se vislumbraban...
Junto sus cejas,sorprendido y sonrió amplio,intentando ocultar la emoción de haber encontrado a su amado.
- Elefseus! -señalo Leo,sonriente. Mientras admiraba a su hermano. Y a su trenza,mientras su mechón largo y rubio hondeaba con el viento. A la par que su roja capa.
Sonrió de forma suave al escuchar que le llamaba por su nombre y no le decía hermano. A pesar de que su sangre era la misma que corría por las venas del mayor… se sentía incómodo cuando le llamaba así. Estaba enamorado de él desde hace varios años y que le dijera ''hermano'' solo causaba que él se sintiera inseguro y pensara en que podría condenar el alma de este como la suya ya lo estaba.
-Leon… ¡Si eres tú! – no pudo contenerlo mucho y termino por abraza al menor de forma efusiva.
No le importo que estuvieran a media acera y pudieran bloquear el paso o incluso muchos se detuvieran a verlos –entre aquella manera en la que Elef se aferraba al mayor y que el ultimo vestía como sacado de la Ilíada llamaban la atención más de lo que le pudiera gustar a Elef-. Pero no importaba, estaba frente al único familiar que le quedaba con vida, uno de los pocos seres por los que había podido sentir algo y… sí, claro; al único que amaba.
Estaba tan feliz que no se dio cuenta cuanto estaba apretando la ropa del otro, incluso no supo cuánto tiempo le estuvo abrazando. Pero se tuvo que separar, no podía pasar toda la vida así –aunque le hubiera gustado-. Estaba algo cohibido por su forma de reaccionar ante la presencia del mayor, así que solo atino a que sus mejillas se colorearan y bajar la vista apenado. Pero aun así, pudo dirigirle una suave sonrisa.
-Me sorprende y me alegra verte aquí… - su mechón rubio de cabello ondeando de esa manera, casi como una bandera, le estaba tentando a estirar el brazo y acariciarlo, enrollarlo en su dedo y también el resto de sus hebras color café. Pero tuvo que luchar por no hacerlo. No sabía que sentía Leon por él, seguro en su mente solo eran hermanos, y eso no era algo que un hermano hacía.
Termino por tragar el sabor amargo que se le formo en la garganta ante ese pensamiento y se obligó a sonreírle de nuevo.
-Debemos de hablar de un montón de cosas… ¿Quieres da una vuelta? – llevaba tanto tiempo huyendo de él, que pasar ese pequeño momento a penas y lo recompensaba… pero empezaría por algo. Eso pensó Elefseus
