A pesar de que no ha tenido muchas Reviews, hemos decidido darle una segunda oportunidad a nuestro fic. No es por capricho que se las pedimos, un motivo, es que nos suben el ego y nos alegran el día, pero el otro, es que necesitamos saber si de verdad les gusta! También les agradecemos de todo corazón a las personas que si nos dejaron su opinion.
Les dejamos un beso muy grande
Lia & Aran
- CapítuloPrimero –
- ¡Au!- chilló Lily cuando Sirius la golpeó con fuerza con una almohada.
- ¡Despiértate Evans!
La chica lentamente abrió los ojos. Sirius ya se había ido.
- ¿Qué hora es?
- Son las 9:30.
- ¡Sirius Black¡Deberías haberme despertado antes!
- Pues lo intenté ¿recuerdas? La primera vez me gritaste, la segunda me golpeaste. Me preguntaba que me harías ahora.
Ya era 1 de septiembre. Lily miró el lugar que había sido su hogar durante tres semanas. Había escapado de su casa y Sirius la había recibido. Después de eso, habían pasado el tiempo hablando, jugando a las cartas; habían hecho juntos la gran cantidad de tarea de Hogwarts. Lily le mostró el Londres Muggle y Sirius la llevó a pasear por el Callejón Diagon. Habían discutido sus grandes problemas sentimentales, o más bien lo de Lily, ya que Sirius no se lo tomaba en serio, y estaba un día con una, otro día con otra, y otro día con las dos.
Se levantó y fue al baño, dónde se dio una ducha con agua fría para no volver a dormirse.
Se puso la pollera negra y la blusa blanca que conformaban el uniforme del colegio. Después de todo, mientras no se pusiera ni la túnica, ni la capa, ni la corbata ( por no hablar del sombrero) no llamaría la atención.
Se miró en el espejo un largo rato. Se había dejado suelto el cabello, que tenía un único color rojo oscuro, y, aunque no se consideraba guapa, se animó pensando que no era del todo fea.
Cuando llegó a la cocina Sirius ya estaba sentado.
- ¿Quién eres tú y que has hecho con Lilian Evans?
Lily rió.
- No seas ridículo Sirius.
La chica se sentó y comenzó a servir el desayuno. La muchacha comía sin parar, hasta que su amigo sorprendido la miró fijamente.
- ¡Vas a vomitar Lily!
A todo esto, Lily ya estaba devorando su séptima tostada con cobertura doble de mermelada y mantequilla. Y tres cafés.
- Es que estoy nerviosa.
- ¿Nerviosa?
- Hoy empezamos nuestro último años. ¡Vamos a ver a tanta gente conocida! – agregó mientras engullía un bollo con dulce de leche.
Sirius estaba fascinado mirándola comer. Nunca había visto a nadie comer de esa forma.
- Creo que a quién tu quieres ver es a cierto merodeador...
- ¿Disculpa?
- Si..alguien llamado...llamado- Sirius fingió concentrarse – ¡ah si! Alguien llamado James Potter.
Accidentalmente Lily escupió su cuarto café sobre la camisa blanca de su amigo.
- ¡Evans! – chilló éste.
- ¿Por qué iba yo a querer ver a Potter?
- Ah! Ahora es Potter. Cuando lo viste hace tres días era – Sirius puso voz aguda y soñadora – James.
Lily se puso seria.
- Escucha Sirius, Sé qué tu quieres vernos juntos, pero yo no lo soporto, es engreído y...
- Egocéntrico – ayudó Sirius – pero también yo lo soy y a mi me soportas.
- Lo que pasa Sirius, es que lo tuyo es un grave caso de egocentrismo, pero lo de el es un caso de megalomanía!
El chico pareció meditarlo.
- ¿Entonces porqué te sonrojaste cuando lo viste ,comenzaste balbucear frases sin sentido y caíste de cara contra la puerta?
Lily puso cara de circunstancia.
- Sólo porque estaba preguntándome cuánto hacía que no se peinaba..
- Naturalmente. Tampoco pude dejar de notar que fuiste muy cortés con él.
Esta vuelta la joven definitivamente miró para otro lado y hacía tiempo mientras comía otro pastelito.
- No sería justo para ti tener que soportarnos peleando en tu casa. Te habríamos hecho pasar un mal momento.
- qué considerada – ironizó Sirius, al tiempo que se levantaba para cambiar su camisa.
El andén 9¾ estaba lleno de gente. Lily y Sirius llevaron sus baúles hacia un rincón y se sentaron.
- Tengo nauseas – dijo la chica de repente.
- No me sorprende. Comiste como si estuvieses desnutrida. No se como puedes seguir delgada.
- Cállate Sirius no lo dije por eso.
El muchacho levantó la vista y vio a un grupo desagradable caminando hacia el tren. Bellatrix Black, prima de Sirius, le susurró algo a su hermana Narcissa, mirando a Lily y comenzaron a reír. Sirius viendo aquello hizo ademán de levantarse, pero la joven lo tomó de la mano y lo obligó a sentarse.
- Qué compañías que frecuentas primito – gritó Bellatrix mordazmente.
Haciendo gran esfuerzo por contenerse Sirius desvió la mirada para ver venir a un individuo menudo y de ojos llorosos. Peter Petigrew, un merodeador.
- Canuto, Evans. Qué alegría verlos – murmuró.- ¿Cómo han pasado las vacaciones?
- Muy bien. Alguna que otra sorpresa inesperada - dijo Sirius, poniendo los ojos en blanco.
- ¿Qué tal tú?- preguntó Lily.
- Bien, muy bien. ¿Han visto a Trudy?
- No. Aún no ha llegado.
- Oh.- dijo dejándose caer sobre el baúl.
Trudy Ryan era la novia de Peter. Habían comenzado a salir en sexto, pero, si bien la chica era cortés, era una Slytherin, y eso no era algo que se perdonase fácilmente.
- Por cierto ahí viene Lunático.
Un muchacho se acercaba a ellos. Remus Lupin era atractivo, aunque no tanto como Sirius, de cabello castaño y ojos miel.
- Sirius, Peter, Lily- Saludó.
-Lunático amigo- lo abrazó Sirius.
Peter le estrechó la mano, y Lily lo abrazó también.
- Linda – dijo Remus mirando a Lily – tenemos que ir al vagón de los prefectos si no queremos que nos saquen las insignias.
Lily se puso la corbata roja y dorada y la túnica, a la que enganchó la insignia de prefecta. También lo hizo Lupin.
Ambos estaban caminando rumbo al Expreso de Hogwarts, con las varitas en la mano, preparados para castigar a cualquier estudiante que no cumpliera las reglas cuando los rodeó el grupo de Slytherin que se había estado riendo de Lily.
- Bienvenidos prefectos – Susurró un chico rubio.
- Malfoy – suspiró Remus.
- ¿Contento de vernos hombre lobo? – Se burló Lucius Malfoy.
- Sal de aquí Malfoy – Intervino Lily furiosa apuntándolo con la varita.
- Uh mira como tiemblo sangre sucia – replicó.
De la varita de la joven salieron chispas rojas.
Remus la sujetó del hombro.
- Oh miren a la prefectita – se burló Narcissa.
Bellatrix intervino.
- Si quieren mi opinión hacen una bonita pareja. El híbrido peligroso y la sangre sucia. Podríamos escribir un libro.
Eso fue el colmo de Lilian que últimamente había estado muy volátil y olvidando su varita golpeó a Bellatrix en el rostro. Seguramente, los Slytherin habrían destrozado a Lily, si no fuera porque habían quedado aturdidos.
La chica tomó a Bellatrix del cuello de la camisa y la empujó contra una columna. A pesar de estar siendo golpeada por una Gryffindor, no podía perder su orgullo.
- Eso es, golpéame con los puños como un vulgar muggle.
Lástima que se perdió el efecto de las palabras, ya que sonaban ahogadas.
Bellatrix intentaba zafarse, pero a pesar de ser considerablemente más alta que Lily nunca había peleado "como un vulgar muggle".
Finalmente otro chico, Snape, reaccionó.
- Suéltala Evans – Pero Lupin lo apuntó con su varita, mientras Lily seguía peleando con Bellatrix, que finalmente había liberado un brazo y estaba apunto de golpearla, pero alguien le sujetó el brazo.
Lily retrocedió y Bellatrix se dio vuelta furiosa.
- ¡Potter! – gritó furiosa – No te metas en lo que no incumbe.
El apuesto y encantador joven sonrió sarcásticamente.
- Pues Evans lo estaba haciendo muy bien, incluso podría asegurar que estaba divirtiéndose. Así que escúchame Bella. No vuelvas a meterte con ella o con Lupin ¿Nos entendemos?
Mientras tanto, Sirius Black se estaba entreteniendo con Snape.
- ¿Así que Quejicus, defendiendo a mi prima? Debe destrozarte el corazón (si es que tienes uno, punto sobre el cual permite que exprese mi incertidumbre) que ella esté con Rodolphus. Aunque bueno, él no la ayudo mucho mientras Lily la estaba desfigurando.
- Vámonos Bella – Narcissa la tomó del brazo y se la llevó lejos, seguido por los de Slytherin y un grupo de curiosos.
- ¡Eso ha estado brillante Lily! – Grito Sirius - ¿Cómo se te ocurrió golpearla?
- Pues...cuando era niña practiqué mucho con Petunia.
Entonces la mirada de la jovencita se cruzó con la de James.
- Gracias.
- No hay por qué Evans. Cuándo quieras.
Era difícil decidir qué era más rojo, si la cara de Lily o la puerta del tren.
Luego de una hora de patrullar corredores, castigar a los de Slytherin y mantener un relativo orden, Lilian y Remus entraron al compartimiento donde estaban sus amigos.
Colagusano estaba sumamente entretenido besándose con su novia (N/A: Sigan mi consejo: no traten de imaginarse la escena) mientras Sirius hacía gestos de meter los dedos en la garganta intentando vomitar y James reía mirando a Sirius.
Remus se sentó frente a Sirius y Lily frente a James, pegada a la puerta.
En eso entró la señora del carrito de la comida.
- ¿Quieren algo del carrito, chicos?
Todos compraron algo, excepto Lily, que compró todo.
Sirius la miraba extasiado.
- ¿Cuánto eres capaz de comer pelirroja?
- Mucho- dijo ella sin dejar de atacar ranas de chocolate.
Cuando termino con las ranas (Los cinco estaban mirándola atentamente) tomó una Clarita y comenzó a devorarla.
Antes de que pudiesen decir algo, Lily había terminado la clarita y estaba lamiéndose los dedos. Entonces Sirius miró a James.
Éste estaba perdido mirando a Lily. Sus manos, luego sus labios.
La miraba tan fijo que Sirius le pegó un codazo para que desviase los ojos. James se dio cuenta y miró hacia la ventana, desafortunadamente también lo notó la jovencita, que sintió como se ruborizaba.
Luego de lo que pareció una eternidad, llegaron a Hogwarts. Lily se sentó en el mismo carruaje que James, Trudy y Colagusano, que no dejaban de besarse, por lo que tanto Lily como James estaban incómodos.
Fue un alivio cuando entraron en el Gran Salón, que estaba cálido y agradable como de costumbre, y Sirius iba contándole a Lily la manera exacta en que las mujeres se desmayaban a su paso, cuando escucharon una voz áspera y seca.
- ¡Lupin¡Evans¡Potter¡Black!
Sirius, Narcissa y Bellatrix se dieron vuelta bruscamente.
Pero el encantador chico puso su mejor sonrisa de ángel y trató de escabullirse detrás de sus primas.
La profesora McGonagall estaba muy enojada.
- Los tres Black, a mi despacho, ahora mismo.
