Estaba tan nervioso que mordía su labio inferior. Estaba frente a su amada, que lo miraba asustada.
Gaku, ¿te encuentras bien? dijo la pelirosa muy asustada. Sentía la mirada furtiva de su marido.
Claro que estoy bien, pero, tengo algo que decirte.
¿Qué pasa?
Quiero disculparme contigo, es que simplemente…
Su dialogo se vio detenido por el dedo índice de Luka que cubrió su boca.
La que debería de pedirte disculpas soy yo, me he comportado como una niña, y he estado muy cambiante, y… tengo que darte una noticia- dijo mientras se llevó las manos a su pansa.
Parecía que alguien se había muerto en el salón, todos los alumnos estaban callados realizando su trabajo. Extrañamente, cuando el pálido profesor esta triste lo expresa con enfado, pero esta vez lo demostró de una manera muy extraña, sus alumnos tenía la tarea de dibujar sus sentimientos.
-Hum, creo que estoy desquitando mis traumas de la infancia- pensó mientras levantaba unos papeles.
-Profesor Dell- dijo una joven de ojos verdes.
-¿Qué sucede señorita Megpoid?- respondió con rapidez.
-Me siento un poco mal, me duele el estomagó, ¿me podría llevar a la enfermería?- dijo levantándose de su butaca.
-¿Tendré que ver a ese tipo otra vez?- dijo para si.
-¿Mande?- pregunto la joven.
-Ehh, no nada que vayamos- espero a que la alumna saliera primero –¡¿Qué haré?- pensó jalándose el cabello.
-Parece que esta bien, lo único que necesitará será alimentarse bien, y dormir lo suficiente, para que este pequeño nazca sano- dijo el joven sonriendo.
-Muchas gracias Kiaito, pensé que eran anormales estos dolores- dijo la pelirosa.
-No, es muy común que en este período de tu embarazo suceda ello.
Gakupo no le quitaba la mirada de encima, pero realmente no le importaba, la felicidad de ser padre hacía que el mundo fuera color rosa. Cuando estaban apunto de salir, vieron a Dell acercarse con una alumna de cabello verde. Gakupo no dudo en contarle la gran noticia.
-Dell, estoy muy feliz, tengo algo que contarte- dijo muy animado.
-Genial -pensó- las dos personas del mundo a las que no quiero ver están juntas justo aquí.
-¿Estarás ocupado luego de clases?- preguntó mirándolo con sus cristalinos ojos azules.
-No quiero volver a verte nunca, ¿y me haces esa estúpida pregunta?- pensó. –No, ya sabes que por amigos nunca lo estoy- dijo entre risillas. –¿Desde cuando digo eso?- pensó enfadado.
-Vale, te veo luego- luego se retiró con un gesto.
Dell solo sonrió hipócritamente.
-Profesor Honne, ¿le sucede algo con el profesor Kamui?- preguntó inocentemente la joven.
-Por supuesto que no, ¿por qué dices eso?- dijo una vez mas entre risas-, bueno señorita, entre a la enfermería, la espero en el salón.
-Profesor, es que necesito que venga para que me justifique la falta en caso de que me tenga que ir- dijo nerviosa la joven.
-Rawrr… no me podré zafar- pensó.
La joven comenzó a hablar con Kiaito quien la miraba solo a los ojos. Dell parecía niño al que le habían castigado en una silla.
-Pareces estar bien, recuerda que es malo desayunar comida chatarra, te hace mucho daño- dijo Kiaito con todo paternal.
Al escuchar eso, Dell le miró profundamente a los ojos, se fijo que se iluminaban al ayudar a los demás.
-¿Sucede algo profesor?- preguntó Kiaito.
-Ehh no nada, ¿ya esta bien?, tenemos que continuar con la clase.
Kiaito respondió con un gesto.
-Muchas gracias enfermero- dijo la joven.
-De nada Gumi- respondió sonriendo.
-Parece pedófilo mirándola así- pensó celoso.
-Hasta luego profesor- dijo Kiaito sonriendo de igual manera.
-Uhm, si, hasta luego- dijo tímido –vámonos señorita- dijo mientras caminaban hacia el salón. Kiaito miró como desaparecía la sombra de su nuevo amigo, o eso era lo que él quería pensar.
-Me pregunto para que me querrá Gakupo- pensó mientras mordía sus uñas.
La paz y la total calma se sentían en el departamento azulado. Todo en su lugar, completamente limpio y sin imperfecciones. Las ventanas reflejaban la hermosa ciudad, las flores del balcón estaban cada vez más moradas, el cielo grisáceo a causa de las frecuentes lluvias. Todo tan hermoso y tranquilo.
-Etto etto ano etto anoe toeto- el celular se atrevió a romper la paz del departamento.
Gakupo, decía en la pantalla del móvil. Dell dudó 2 segundos en contestar y se aventuro a responder.
-¿Bueno?- respondió típicamente.
-Deru, ¿estas en tu departamento?- preguntó el susodicho.
-Uhm si- respondió con obviedad.
-Ok, pasaré allí al cabo de 30 minutos.
-Ooh si esta bien.
-Hasta pronto- dijo más animoso que los programas de televisión para niños.
-Ahh si- respondió lo más frío que pudo.
Lanzó el celular a la pared mas cercana, se dirigió hacía el balcón, miro el cielo una y otra vez buscando algo.
-¿Qué voy a hacer con estos sentimientos?- se repetia ello una y otra vez, atormentándose por no saber una respuesta. Toda su vida había vivido ocultándolos, ¿por qué ahora era tan difícil?
