Nota: Después de meses de vagancia me dio por hacer el segundo capítulo de mi fic, y aquí está, con mucho que mejorar todavía, jaja... Pero bueno, ahí les va.

Disclaimer: Star Wars sigue siendo de Disney, ¡ojalá no la caguen con la película que harán! Y bueno, lo único que me pertenece aquí es Krey, lo otro está prácticamente todo sacado de la historia original con un par de retoques propios. Como la otra vez, gracias por leer y acepto sugerencias, críticas y cualquier comentario que se les venga en gana, no se corten.


Capítulo 2: La demencia de la Fuerza

26 largos años más de dominio Imperial… Las gentes de la Galaxia ya habían olvidado las libertades que poseían cuando la República gobernaba. Tiempos en que los Jedi defendían la Galaxia… Pero el cambio estaba por llegar, nada más debían ser… Pacientes.

Krey había pasado todo el día entrenando en la habitación de la gran estación espacial que Vader había construido especialmente para ocultar su existencia del Emperador. En dicha estación se habían reunido las últimas grandes máquinas de fabricación de droides de batalla los cuales habían sido mejorados de tal forma que hasta el droide más básico luchase a la par de un comandante clon entrenado.

Entrenando prácticamente desde que empezó a caminar y hablar, los poderes de Krey maravillaban cada día más a su maestro, quién le había enseñado las sendas del Lado Oscuro, ansiando convertirle en el Sith perfecto.

Muchas veces se había topado con pensamientos de Krey que discrepaban en demasía con los ideales Sith, era como si el Jedi que su padre fue guiase internamente al chico, pero Vader se había encargado de acallar esos pensamientos, o eso creía él.

Krey había llegado a la conclusión de que no debía rebatir a aquél hombre que le había dado un "hogar" y un objetivo por el cual vivir, y que según Vader le había contado, le cuidaba y entrenaba por una promesa que le hizo al difunto padre de Krey en su lecho de muerte.

Tu padre fue un glorioso Sith que ayudó en muchas ocasiones al Imperio y planeaba junto conmigo derrocar al Emperador. Pero éste detectó nuestro plan y mandó a matar tanto a tu padre como a mí. Lurian me encubrió, se culpó a sí mismo únicamente y fingió ante el Emperador que me había estado usando para sus propios propósitos de dominio de la Galaxia y que como tal yo no tenía nada que ver en esa traición… Él se hizo conocer como el arquitecto de aquél gran plan… Pero hizo eso a cambio de que te enseñase el camino del Lado Oscuro y que junto contigo derrocásemos al Emperador y dirigiésemos juntos el Imperio.

Una hábil mentira que el joven había aprendido a aceptar, aunque tenía sus dudas sobre ello.

El último droide fue a parar a los pies de Krey, derrotado por el hábil sable del chico. Aquél día se había encargado él solo de tantos droides que cuasi comparaban en número a los usados a lo largo de todas las Guerras Clon; sin duda una hazaña gigantesca para un solo hombre.

Sus ojos azules analizaron todo alrededor, no quedaba ni un solo droide con la capacidad para combatir, por lo que decidió ya no era necesario mantener su sable listo para la batalla, apagándolo acto seguido. El chico suspiró aliviado, por fin podría descansar un rato, llevaba desde que había despertado entrenando. Ahora podría tomarse una ducha, comer, quizá tomar una siesta corta…

Pero su esbozo mental de planes se vio interrumpido bruscamente cuando una de las cuatro compuertas de la sala de entrenamiento se abrió y de ella surgió la oscura figura de su maestro, con el sable listo para un ataque… Krey algo confundido no tuvo más remedio que ponerse a la defensiva.

Cada vez que se había batido en duelo con su maestro y había mostrado su mejoría, el joven Krey recibía un obsequio como recompensa por su esfuerzo.

Primero fue un sable láser básico, pero propio. A medida que el tiempo pasaba, ganaba ropas de entrenamiento más cómodas y a medida. Otra vez había logrado una cama cómoda, pues había tenido que ganársela con mucho esfuerzo para dejar de dormir en el frío suelo de la estación. Por último, sábanas limpias con las que cubrirse… Todo, inclusive lo más mínimo se lo ganaba con esfuerzo, sudor, entrenamiento, ejecución de movimientos, el perfeccionamiento de sus habilidades y aumento de sus poderes.

Cada detalle contaba para Vader, y Krey había sabido ganarse sus recompensas satisfaciendo las exigencias del demente Lord Sith.

La batalla dio inicio cuando ambos sables rojizos chocaron por primera vez y Krey planeaba con qué movimiento sorprendería a su estricto mentor. Su primer intento fue una explosión de la fuerza, recibiendo como respuesta un golpe en el estómago tras su maestro salir airoso y un "muy visto". Su segundo intento consistió en un poderoso empujón valiéndose de nuevo de sus poderes de la fuerza, y mientras su rival indefenso volaba, decidió arrojar su sable contra éste… Pero Vader recuperó el equilibrio más rápido de lo que Krey calculó, frenando su vertiginoso viaje hacia la pared, desviando la trayectoria de aquél sable asesino para luego elevar al joven rubio por los aires, haciéndole chocar una y otra vez con el techo antes de arrojarlo humillado a la pared más cercana, dejando al joven bastante magullado pero todavía firme para seguir peleando.

Prontamente y a medida que la batalla proseguía, Krey agotaba todo su repertorio de movimientos antiguos, con los que únicamente quería "cansar" a su rival, hacerle bajar la guardia y quizá confiarse.

Efectivamente su maestro empezaba a aburrirse y cansarse, pero lo que aconteció a continuación superó con creces sus expectativas.

Krey empezó a concentrar el poder de la fuerza en sus piernas, pero a diferencia de utilizarlo para dar un salto largo lo utilizó para agilizar su velocidad y moverse más rápido en la alocada finta que realizó, y para sorpresa del Lord Sith no solamente las piernas del chico se estaban cargando del maravilloso poder, si no que a su vez, todo el cuerpo del joven se iba llenando de energía gradualmente y Vader sabía y temía que si ese poder era liberado en una explosión de la fuerza toda la estación espacial estallaría sin remedio, algo desconocido e imposible para ningún Jedi existente… Pero estaba sucediendo, Krey parecía no tener límites y bien recordaba Vader de lo muy capaz de hacer cosas más allá del entendimiento de los Jedi y los Sith que había sido Lurian.

Aún así, no podía evitar aguardar ansioso el siguiente movimiento de su aprendiz que en su asombro dejó que llegase frente a él, descargando estocadas con una velocidad y brutalidad increíbles… Eran movimientos más allá de la comprensión del maestro, que los bloqueaba sabiamente pero en una clara desventaja ya que no podía tomar una ofensiva clara, solamente estar a la defensiva y proteger su vida.

El Lord Sith se veía cada vez más inferior ante el poder de Krey que no paraba de acumularse, incluso hubiese jurado que la musculatura del chico aumentaba a cada segundo que pasaba… Entonces fue que entendió que ya no era Krey quién peleaba, precisamente se dio cuenta de ello cuando miró a sus ojos, viéndolos prácticamente carentes de color, cuasi fantasmales. La mente del chico se había visto nublada, se había visto totalmente dominada por aquél grandioso poder de la Fuerza que le recorría en toda su extensión y debido a éste, fue que Vader no pudo evitar el siguiente movimiento de su rival.

Sin remedio alguno sus manos cedieron tratando de frenar una de las estocadas del joven, generando una brecha demasiado grande en su defensa, la cual causó la brutal amputación de sus dos manos ante el arma enemiga que parecía no reconocer contra quién se enfrentaba. Luego fue arrojado por los aires en un potente empujón que salía de los parámetros establecidos, era como si hubiese sido golpeado por la Fuerza de cientos de Jedi juntos… Tan grande fue el poder del chico al arrojar a su maestro que cuando éste sintió su cuerpo chocar contra la pared, la atravesó sin más, como si esta fuera una simple hoja de papel y no una dura y resistente pared de los metal.

Entre todo el humo y polvo que salía desde el agujero generado por el cuerpo de Vader en la pared, volvió a surgir la figura del maestro notado el mismo que el poder de Krey tenía para rato. Ese chico… Era increíble.

"Secuencia de Emergencia iniciada, activando escuadrón PROXY" – se escuchó en toda la extensión de la gran sala dejando ver de pronto como las 4 puertas se abrían mostrando a cientos de robots del modelo PROXY que de pronto tomaban la apariencia de Vader… y claro, estos también llevaban sable láser.-

Prediciendo que alguna vez lo necesitaría, Vader mandó a construir a una extraña gama de robots capaces de sintonizar muchísimo mejor que un comunicador… Estos robots podían tomar la apariencia de aquél con quién contactaban, de tal manera que era como estar con dicha persona frente a ti… Inclusive sus habilidades como Sith podían ser utilizadas por el robot, sin duda el nivel de las creaciones de Vader escapaban de la imaginación de muchos, después de todo podía decirse que su "genio malvado" era el más grande del Universo.

Y el Escuadrón de Vader's había sido construido únicamente para ese momento, para poner aprueba el auténtico aplomo de Krey, para poner a prueba esas magníficas habilidades que yacían dormidas en el interior del Sith.

- Vamos a ver qué tan capaz eres, Krey – susurró el auténtico Vader, quién miraba todo desde la seguridad de su nave, a tres sistemas de distancia a través de resistentes cámaras de seguridad instaladas en toda la estación espacial. El plan estaba funcionando a la perfección… Krey había despertado el desconocido poder de "La demencia de la Fuerza".- ¡Ataquen! – ordenó y todos los Vader's obedecieron, saliendo a la caza de Krey de inmediato.-

Una sonrisa socarrona y burlesca se dio paso en los labios del chico que había ya había alcanzado el descontrol total de sus poderes, su mente solo ocupaba y le pedía consumir energía, devastar a aquellos droides, destruirlos…

El cuerpo de Krey parecía que ardía de pronto, como si unas llamas espirituales, surgiesen desde él, recubriéndole, dándole un aspecto terrorífico para quién se topase de pronto a un joven recubierto de "llamas azules" y aquellos ojos blancos mirándote con frialdad, prometiendo las más descabellada y despiadada muerte. Krey tomó el sable del PROXY al que le había amputado las manos con anterioridad y se preparó con ésta segunda arma para ser prácticamente rodeado en cuestión de segundos por los escuadrones de los Vader's, más no necesitó cruzar sus sables con los primeros que le atacaron, nada más requirió de golpear el suelo con uno de sus puños para terminar con la primera fila de enemigos los cuales prácticamente vieron desintegrados sus pies y chamuscados sus circuitos con ese simple movimiento que arrojó una poderosa pero corta onda expansiva de desmedido poder de la Fuerza. Pero el temerario enfrentamiento de Krey no terminaría ahí, para nada… Él podía hacer mucho más que eso.

Elevados por el poder y la voluntad del chico, los sables de los Vader's caídos se alzaron y se encendieron, como si estuviesen manipulados por las manos del Sith; éstos empezaron a combatir al son de Krey quién destruía, arrasaba y aniquilaba a cada cosa que se cruzaba en su camino, sumando cada vez más y más sables al combate. Cada movimiento significaba la caída de más y más enemigos, y la sumatoria de todavía más sables láser que quedaban bajo el control de Krey, quién también combinaba la fuerza con los ágiles y mortales movimientos de esgrimista que prácticamente estaban reduciendo con una velocidad alarmante a los enemigos quienes se veían sin remedio convertidos en un mar de chatarra inservible entre una red de sables animados por la "Demencia de la Fuerza"… La cual aguardaba a más y más enemigos que abatir… Todavía no había satisfecho su sed de matanza cuando el último droide terminó en el suelo, totalmente destrozado. Todos ellos al unísono fueron desactivados, recobrando su apariencia original, haciendo desaparecer la falsa imagen de Vader.

Pero el cuerpo de Krey no estaba acompañando a las exigencias de su alocado dueño quién provocaba a Vader con insultos y amenazas queriendo enfrentar a todavía más enemigos, a lo que el maestro Sith no respondía pues tenía precisamente lo que quería en ese instante, no necesitaba saber más.

Activen las descargas de alto voltaje, lo quiero inconsciente – avisó Vader a la unidad de droides, el Lord Sith no podía llevar clones con él en ese instante, era demasiado peligroso… Alguno de ellos podía hablar de más y delatar sus planes y no convenía que el Emperador se enterase todavía de sus planes.-

A la orden, Lord Vader – respondió la voz mecánica de uno de los encargados de administrar la energía y las defensas internas de la nave.-

También alisten a un médico para Krey, necesitará atención para esas heridas que se hizo durante el combate – si bien Vader no se preocupaba por cariño hacia el chico, no podía permitir que su único boleto rumbo al dominio de la Galaxia muriese por heridas tan simples y banales, ya que pese a el despliegue de poder que había demostrado, le habían dañado en diversas ocasiones.-

A la orden Lord Vader, enviando droide médico – ahora, era una voz similar, pero provenía de otro… El encargado de dirigir a las unidades médicas y de batalla.-

Toda la superficie de la sala de entrenamientos empezó a chispear de pronto, al principio no causó más que un leve cosquilleo en el único que seguía en pie en aquél lugar, pero pronto éste leve cosquilleo se tornó tan potente que nada más un segundo bastó para mandarlo al suelo… ¿Qué era lo impresionante de eso? La respuesta es simple. Esa cantidad de energía eléctrica podría calcinar a un elefante en milésimas de segundo… Pero Krey, a diferencia de un elefante, seguía vivo, estable, magullado y con un par de heridas cuasi mortales, pero sobreviviría… "La Demencia de la Fuerza" le había protegido… Y por qué no, el chico era desgraciadamente resistente a eso.

Vader estaba asombrado, eufórico, fuera de sí debido a que había encontrado por fin al sujeto perfecto para derrocar al Emperador, y Krey era tan leal a él que no lo traicionaría jamás… Aunque claro, todavía había pruebas que debía superar… ¡Muchos Jedis que Krey debía eliminar para él! Y así tendría a su Sith perfecto… A su asesino perfecto…

El droide enfermero se encargó de tomar al cuerpo de Krey, llevándoselo junto con él a la habitación, y nada más llegar empezó de tratar las peligrosas heridas que el chico había soportado únicamente gracias al poder que había liberado dentro de sí.

Krey sin duda alguna era el vivo retrato de Lurian… Quizá un poco más alto y con los ojos azules de su madre… Pero muy poco quedaba de ellos dos en él, Vader se había encargado desepultar la pureza en el pequeño niño que una vez fue Houssen, respondiendo con crueldades a las más inocentes preguntas… La principal fue, ¿quién era su padre?...

En una vida realizada a base de mentiras, una más, supuso, no dañaría a Krey.

Para él, Lurian Houssen había sido un cruel y glorioso Sith… El resto era incierto, sobretodo algo extraños los términos de su muerte ya contados con anterioridad, y como Lurian había mostrado un abandono a los ideales Sith… Como había dejado de pensar en sí mismo para salvar a Vader y el modo de asegurar su descendencia encargándoselo al tipo por el que precisamente había tenido que morir.

Algo no encajaba en esa historia, pero era lo único que Krey tenía… Y aún siendo mentira, irónicamente era lo único que podía dar por cierto.

No tenía más remedio que tener una fe ciega en su maestro y Vader consideraba que así sería el tema para siempre…

Aunque había alguien que se negaba a ese "para siempre", que se negaba rotundamente a permitir que su hijo siguiese ese camino, aún permaneciendo ya en un lugar donde solo los muertos pueden estar… Lurian seguía queriendo un futuro mejor para su hijo, un futuro mejor para todos…

Me hubiese gustado algo muy distinto para ti… - empezó la voz vaga, lejana, en la mente del chico inconsciente, quien aún así, la encontraba conocida, familiar… Y a la vez tan nueva.-

¿Quién… anda ahí? – preguntó, perdido y desorientado, sin saber donde se encontraba… Para él solo estaba en un lugar oscuro, suspendido en la nada, sin sentir su cuerpo y sin saber si podía moverlo. Solo veía una figura a lo lejos, quién parecía mirarle con ojos llorosos, arrepentidos, cargados de tristeza.-

Realmente aborrezco la vida que has llevado por mi culpa, yo no quería esto para ti Krey… Lamento no haber sido lo suficientemente fuerte para impedir que esto llegase a pasar… Por favor, perdóname… - entonces, el hombre volteó, dándole la espalda a un chico confundido, con el corazón acongojado y un sentimiento de opresión del mismo que quería correr tras ese desconocido, pedirle explicaciones, descubrir que era lo que estaba pasando en ese lugar.-

¡Detente! – gritó, pero parecía no le escuchaban, no respondían a su pedido… Trató de correr, trató de gritar todavía más alto pero cuando sintió por fin su cuerpo reaccionaba a sus pedidos, había regresado al mundo real. Dándose cuenta de que todo a su alrededor estaba desordenado, de que su mano estaba extendida hacia el techo y que el droide médico que había tratado sus heridas estaba totalmente apegado a este, debido a su poder que durante el sueño había hecho efecto, cuasi como en una meditación todo empezó a desordenarse y volar por los aires. – Aah… - el chico quedó dubitativo unos instantes, pero reaccionó primeramente encargándose de bajar a salvo a aquél que había tratado sus heridas, aún pese a no ser un ser vivo, agradecía a aquella cosa que le cuidaba siempre que abusaba demasiado de sus entrenamientos.- Yo… Lo siento – después de todo, seguía siendo en lo más profundo de su ser, un Jedi y no podía evitar la necesidad de disculparse.-

No se disculpe Lord Krey, si me permite iré a avisar al Lord Vader que se encuentra estable y que ya puede pasar a verle – el droide empezó a caminar en dirección a la puerta, pero fue detenido por el chico.-

¡Espera! – cuando vio que éste volteaba a verle, decidió seguir hablando.- Dame un par de minutos para que pueda arreglarme, asearme… No quiero que mi maestro me vea así – después de todo, no estaba "presentable".-

Como ordene señor – el droide médico se mantuvo a la espera, mirando como el chico se dirigía descuidado y a toda velocidad hacia el baño de su habitación… Casi ni parecía que había estado al borde de la muerte, pero bueno, él nunca entendería las formas de razonar humanas. Después de todo, él solo estaba programado para obedecer sin rechistar y cumplir la misión para la que había sido programado… Ese era su único fin, y lo único que haría hasta el día que decidiesen dejaba de ser necesario.-

Krey no demoró más de 15 minutos en estar listo, se aseó hasta sentir que se había limpiado completamente, procurando no tocar demasiado las heridas recién tratadas, temiendo abrirlas en un descuido. Luego accedió de nuevo a su habitación, tomando los ropajes de entrenamiento menos gastados que tenía, poniéndose éstos a toda velocidad y arreglándose frente al espejo con su sable láser y todo su equipamiento listo. La imagen que él le diese a Vader, sentía era algo realmente importante, no podía fallar en algo así.

Está bien, ahora ve y dile a mi Maestro que desperté y aguardo impaciente por su visita – esperaba que la espera no enojase al bipolar tipo, y observó algo nervioso como el droide médico abandonaba la estancia y se sumergía en los pasillos de la Estación Espacial, dispuesto a llegar al hangar, donde Vader esperaba respuesta.-

El chico todavía pensaba en su sueño, en aquél hombre… En sus palabras que habían despertado sentimientos que creía él no tenía derecho de portar. Krey trataba de recordar el rostro de aquél hombre, pero nada… Era todo tan borroso. Solo había logrado reconocer unos fieros ojos café, que demostraban experiencia, valentía, pena y dolor combinados de una extraña manera.

¿Quién era aquél hombre?

¿Por qué se preocupaba por él?

¿Qué tanto le importaba su destino, su vida?

Nada tenía lógica, nada encajaba en aquél mar de mentiras que era su vida, pues si realidad se presentase bruscamente frente a él, Krey quedaría destrozado al saber con toda certeza de que sus sospechas de que nada de lo que veía a su alrededor era real. Aunque quizá, era la única forma… ¿Cómo ser suaves ante un tema así? ¿Cómo?...

Divagando en esos pensamientos, tratando de recordar un rostro que jamás había sido almacenado en sus recuerdos Krey reparó en la presencia de su maestro frente a la puerta, cruzado de brazos en una extraña postura que alcanzó a reconocer, demostraba estaba totalmente satisfecho con lo que había visto en la sala de entrenamientos.

Automáticamente Krey se arrodilló y agachó la cabeza, sabía que cuando su maestro se presentaba ante él no podía mirarle si éste no se lo ordenaba, y él, totalmente obediente, no hacía más que aceptar esas normas básicas para su propia subsistencia.

Tendrás tu primera misión, Krey – empezó el hombre, llamando la atención del Sith que había esperado durante tanto tiempo esas palabras.- Irás a cazar a un Jedi a Tatooine. No me falles y recibirás un sable mucho mejor como premio… Mas como adelanto te traigo estas nuevas ropas de batalla, adaptadas especialmente para ti y tu nuevo rango como Caballero Sith – aunque aquello último, Krey no lo esperaba.- Ponte de pie mi joven aprendiz, y recibe lo que con tanto esfuerzo te has ganado.

Sí, maestro… - el joven tomó una pose erguida frente a él, mirando únicamente al paquete que contenía sus nuevos ropajes, sabía que alzar la mirada significaría la pérdida de aquél presente.- Os agradezco que por fin me permitáis mostraros mi valía frente a un Jedi, no os fallaré y traeré gloria y honor a las causas del Imperio.

Así lo espero, Krey… - el chico tomó el paquete en sus brazos, esos eran sus pocos momentos de alegría, cuando era recompensado por hacer algo…supuestamente bueno.- Ahora descansa, mañana recibirás el informe a primera hora acerca de tu misión. En él vendrá impreso hasta el más mínimo detalle para tu victoria. Hasta entonces, mi joven aprendiz… - y como bien sabía Vader volteó sin esperar nada más de Krey, aunque por costumbre y respeto el joven se despidió con un "A sus ordenes, maestro".-

El chico ansioso por conocer cuales serían sus nuevas ropas abrió el paquete nada más la puerta se cerró tras de Vader… Una vez más una sonrisa inocente se formaba a medida que tomaba en sus manos tan delicada y aún así resistente prenda de ropa… Lucía cual crío abriendo sus regalos en navidad, aunque sin contar con el espíritu navideño… Solo el agradecimiento.

Se despejó rápidamente de aquellas ropas que portaba ahora, harapos hechos jirones en comparación a las que acababa de recibir… ¡No podía seguir esperando sin ponerse aquél nuevo traje de combate!

En pocos minutos Krey lucía como todo un caballero Sith.

Las ropas negras adornaban su cuerpo, adaptándose a él, dándole el aire de un auténtico guerrero del Lado Oscuro, preparó su sable en el cinturón acomodó un poco más su cabello y sus ropas y se dispuso a descansar, aunque claro, no lo haría en su habitación.

Más animado de lo que se le había visto en meses, salió de su cuarto en dirección a la cocina de la estación espacial. Si bien jamás había recibido la misión de aprender a cocinar, los droides habían tenido que aceptar la intervención del joven Krey cada vez que preparaban algo, haciendo que pese a todo el chico se convirtiese paralelamente en un magnífico chef.

Los droides habían prometido no decirle nada a Vader sobre ese entrenamiento alterno siempre y cuando Krey por todos los medios impidiese que una versión más avanzada les sustituyese, aún a sabiendas de que era el destino de todo droide.

Resultaba algo extraño darse cuenta de que ellos también podían sentir "miedo" al rechazo, a ser cambiados… Quizá era por el nuevo software implantado y sus actualizaciones, o porque sencillamente pasar demasiado tiempo con el joven Krey Houssen había hecho que inclusive los droides, carentes de emociones y sentimientos, desarrollasen también un lado humano que no venía intrínseco en ellos… Lado humano que habían aprendido a imitar de la inocencia que lograba sobrevivir en Krey, manteniendo una fiera batalla contra el Sith que ya existía en él.

Mientras la mente de Krey colapsaba con imágenes de su glorioso retorno luego de la caza del Jedi en Tatooine, se dedicó a aprender también nuevas recetas de cocina, tratando de alejar así las dudas que habían surgido en su mente, las preguntas existenciales que jamás había llegado a responder y suponía su mentor no lo haría por él.

Temía que esos pensamientos le generasen problemas pues conocía la gran capacidad de Vader para leer su mente, sus pensamientos, saber todo sobre él sin esfuerzo alguno… El chico era un libro abierto para su Maestro, y era algo que a Vader le servía, pero también le serviría a cualquiera con habilidades Jedi que combatiese contra Krey…

En aquél momento, el chico era demasiado fácil de confundir, y Vader lo había notado en su encuentro con él.

Mientras tanto, ya bastante lejos de la estación espacial, Vader terminaba los últimos exámenes que le habían realizado a Krey durante su estado de inconsciencia.

¿Y bien? – el imponente hombre se acercó a los droides, los cuales ya tenían listos los resultados.-

Lord Vader, me temo que la máquina se descompuso – avisó un droide básico, cuya única función era interpretar ese tipo de informes, ante la postura interrogante de Vader decidió proseguir con la lectura.- Este informe indica que la cantidad de Midiclorias del joven Krey Houssen triplica la cantidad que posee el mismo Emperador.

Haz el estudio de nuevo, envía a reparar esa máquina, y trae una vez más esos resultados – ordenó Vader, a lo que el droide solo respondió con un saludo militar a modo de asentimiento.-

Pero aún así, él sabía que ese informe estaba en lo cierto… Solo debía corroborarlo.

Si bien esos estudios se hacían nada más iniciaba el entrenamiento del Jedi en cuestión, Vader había decidido esperar pues no consideró necesario hacer dicho test de midiclorias a un niño que recién nacido era capaz de mover cosas con su llanto a voluntad propia. Si lo hacía ahora, era debido a la duda que le recorría por dentro… Y sin duda, esperaba algo así de Krey, luego de ver la capacidad de sus poderes.

Aunque entonces fue que la leyenda de aquél que traería paz y equilibrio a la fuerza llegó a su mente… El hombre quedó dubitativo mirando las estrellas. ¿Será que había cambiado él las antiguas profecías? ¿Será que había logrado ser el escritor del destino? No, nada de eso era cierto…

Digamos únicamente, que esa profecía estaba… "A medias".

Continuará…