CAPÍTULO 2: UN BESO EN BROOKLYN

BPOV

Edward me había dado un beso en la comisura de los labios, santo cielo, no me lo creo aún.

Era el hombre más hermoso y amable que había visto en mi vida, su sonrisa torcida me derretía y su perfecta dentadura. Apure el paso pues ya eran las diez de la noche e iba sola.

Cuando iba entrando al edificio me topé con Emma

–Hey Bella–dijo sonriendo mientras se acercaba a mí con su chihuahua en brazos

–Hola, Emma tiempo sin verte– dije devolviéndole la sonrisa

–¿Estás bien? Te noto… acalorada–dijo frunciéndome en ceño

Oh oh, todavía Edward rondaba en mi cabeza, sácalo ya Bella.

–Em si, hace calor ¿no crees?– dije mientras caminaba hacía en ascensor para tapar mi sonrojo

–Espérame mujer, tienes que contarme una cosa y no te librarás de mi hasta que lo hagas eh– dijo mientras se montaba al ascensor conmigo.

Suspiré, no tenía otra opción Emma era una de mis mejores amigas, me conocía muy bien y no podía ocultarle nada, éramos como cómplices, nos contábamos todo.

Al entrar a mi piso, como de costumbre Sophie corrió hacia mí a chasquearme las piernas para que la tomara en brazos, descargue las bolsas en la mesa y la tomé en brazos.

-¡Ay!–chilló Emma– Esa pequeña alien no la veía hace mucho, creí que te habías deshecho de ella– dijo mientras soltaba a su chihuahua

–No como crees, esta "alíen" como tú la llamas, es un pedazo de mi corazón, además es la hija de petunia– dije mientras le besaba su cabecita

–Vale ya, ahora sí, cuéntame, ¿qué es lo que te tiene con un brillo especial en tus ojos?–dijo mientras se sentaba en el sillón–ven aquí–señaló para que me sentará a su lado

Solté a Sophie y me dirigí al sofá

–Bueno, resulta que estaba en el supermercado, y quería un frasco de nutella–suspiré

–Prosigue– dijo Emma mientras sonreía

–Cuando me dirigí allí solo quedaba un frasco de nutella y lo había cogido un hombre, y él se ofreció a dármelo, y pues– estaba jugando con mis dedos, estaba nerviosa.

– ¿Te invitó a salir?– preguntó curiosa–

–No, le he dado mi número– dije apenada

–¡Ay!–chilló pegando un brinco de su asiento– y ¿es guapo?–una sonrisa coqueta se formó en su rostro

Aaayyy Emma, tú como siempre

–Es… es perfecto, es alto, rubio, de ojos claros, mandíbula cuadrada, dientes perfectos–suspiré– es el hombre más guapo que he visto en mi vida Emma– sin darme cuenta ya estaba sonriendo como boba

–Oh por Dios, mírate, pareces una adolescente– se carcajeó– bueno Bellita, tienes que quedar con él, quizá te vuelvas una ninfó…– no la dejé terminar

–¡Emma!– grité– como crees– dije fingiendo estar enojada, en realidad no lo estaba, la idea de acostarme con Edward me agradaba y mucho .

EPOV

Necesitaba una ducha, quería descargarme y una ducha era lo que necesitaba, me metí bajo el grifo y deje que el agua me relajara, pero las imágenes de unos ojos chocolates vinieron a mi mente, oh Bella, no aguanto, empecé a jugar con la punta de mi miembro semi-erecto

Dí el siguiente paso y puse mi mano en la base de mi polla; me imaginé a Bella desnuda dándome la entrada a su coño. Empecé a mover mi mano de arriba abajo

Carajo, se sentía muy bien, hace mucho no me masturbaba, pues estaba con Kate pero hace como 1 mes no fallábamos y este es el resultado.

Comencé a mover la palma de mi mano con mayor rapidez y fuerza, no podía aguantar los gemidos, En mi cabeza esta Bella, su rostro, su cuerpo menudo y precioso.

–¡Agh!–Gemí mientras me corría, mi respiración estaba irregular, así que traté de calmarme.

Terminé de ducharme rápidamente, me puse un pantalón desgastado y me recosté, mañana debía ir a trabajar al bufete.

El día fue normal, aburrido sin nada nuevo, no me podía sacar de la cabeza a Bella Swan, sus labios carnosos, me hipnotizaba su rostro de ángel.

Quiero invitarla a salir pero no sé a dónde, quizá al teatro o al museo, pero no sé qué cosas le gustaban a Bella, mejor le daré a escoger. Al llegar a mi casa, tomé mi iPhone y marqué su número, ya eran las 8 de la noche.

–¿Hola?– contestó algo confusa

Mi Bella, su voz me reconfortaba, una voz suave y dulce.

–Hola Bella, habla Edward Cullen–

–Edward, no esperaba tu llamada, ¿Cómo estás?– preguntó algo… ¿emocionada?

–Bien, Bella realmente te llamaba si te apetecía salir esta noche–m no fue como una pregunta, sonó como una orden, quería verla, pero no espantarla, debía controlarme.

–S-seguro, sería genial, dime a ¿dónde llego?–preguntó

–Yo paso por ti, dime a dónde quieres ir– pregunte entusiasmado

–Ehh pues podríamos ir a caminar un rato al puente Brooklyn, si quieres o ir por unos hot dogs al central park– dijo tranquilamente

Quería privacidad, no es que fuera una cita, peor en el parque había mucha gente, preferiría el puente

–Al puente Brooklyn definitivamente–dije feliz–paso por ti en 15 minutos, mándame por mensaje tu dirección, por favor–

–Claro, ya mismo grabo tu número– dijo con total naturalidad

–Bien, hasta entonces– cortamos la llamada

Estoy muy entusiasmado mi primera cita con Bella, bueno no es una cita, pero aceptó ir, me sentía muy eufórico, Bella había arreglado mi día´.

Me vestí casual, un pantalón negro, una camiseta blanca, una remera celeste encima, un buso a cuadros por si hacía frío y unos zapatos negros, mis gafas no podían faltar.

Tomé las laves del volvo, el iPhone y salí.

Dejé el volvo en un parqueadero, ya que iríamos caminando. Cuando llegue al edificio, allí estaba ella, con un corto short negro, una camisa blanca y un jersey gris oscuro, sus piernas eran de infarto, largas y hermosas.

Le sonreí

–Hola– me acerqué a ella para plantarle un beso en su mejilla, anoche fui muy rápido al darle el beso en la comisura, peor de verdad que Isabella Swan me tenía hipnotizado con su belleza y sencillez.

–Hola–contestó ella, mordiéndose el labio, uhmm ese labio, quisiera morderlo, tirarlo, chuparlo ¡BASTA! Me gritó mi cerebro

–¿Nos vamos?–pregunté

–Si– contesto ella empezando a caminar lentamente, no me había fijado en un trasero, un gran trasero. Sí, como el pervertido que era, quería follárselo

–y Bella, ¿estudias?–pregunté para entablar una conversación, quería saber de ella.

–Si, estudio Derecho– vaya que casualidad

–Es una buena carrera, yo soy abogado– dije orgulloso, ya que amaba esa carrera.

–¿enserio?, que casualidad, dime en que te especializaste?-pregunto mirándome con una sonrisa en su bello rostro

–Derecho penal– respondí devolviéndole la sonrisa

Ya estábamos en el puente, para mi sorpresa habían muchas parejas caminando, otras recostadas en las barandas besuqueándose, yo quería besuquearme así con Bella, vida injusta.

–Cuéntame de ti Bella, ¿qué te gusta? ¿Que no te gusta?– suspiré mientras me recostaba en una baranda mientras miraba las luces de Nueva York.

–Bueno, pues, adoro los cachorros, me encantan las películas de política y los dramas románticos– se sonrió mirándome los labios, se mordió el labio, ella también me deseaba.

Le dí mi sonrisa torcida, esa que desarmaba a las chicas, quería hacer a Bella mía, pero no al quería lastimar, siempre he estado con chicas pero por aventuras nocturnas.

–y a ti ¿Que te gusta Edward?–Dijo mientras me sonreía maliciosamente

Que me gusta, veamos, uhmm ¡Me gustas tú!

–Me gusta el cine, la música clásica, algo de Rock, Tocar piano y creo que ya– dije con un hilo de voz, quería besarla, así como lo hacían los demás en el puente

Suspiró y me miró, con sus brazos me enrollo el cuello y se empinó para besarme, cerrando sus hermosos ojos chocolates, alzó su barbilla para ofrecerme sus labios

No iba a desaprovechar esta invitación, envolví su pequeña cintura con mis brazos, la apreté hacia mí, y pegué mis labios a los suyos.

BPOV

No sé qué había pasado en mi cabeza, ahora unos labios aterciopelados me besaban, lento, amoldándose a los míos, me acercó más hacía su cuerpo y gemí al sentir su erección en mi vientre bajo.

Abrí mi boca para darle acceso a su lengua, la cual aceptó gustosa, su lengua entró a mi boca y tomo el ritmo con la mía, nuestro beso se estaba intensificando, cada vez más exigente, subí mis mano a su cabello, moría por tocarlo; estaba tan suave, retorcí mis dedos en él, Edward me apretó aún más y nuestro beso ya no era lento ni apasionado, se convirtió en un beso de necesidad, intensidad, la sangre me bombeaba a mil, me sentía caliente, mi cerebro estaba es shock, este adonis me estaba besando.

Seguimos ahí besándonos como dos adictos él uno del otro, no sé si las demás parejas se fijaron en nosotros, no me importaba, estábamos en nuestra burbuja. Edward me recostó en la baranda de manera que ahora estaba más aprisionada, nos besamos por unos segundos más hasta que Edward se separó

¿Qué? ¡No! ¿Por qué?

–Bella– sus ojos estaban oscuros, llenos de deseo, me deseaba y yo lo deseaba– ¿Vamos a mi casa?– preguntó, pero para mí fue como una afirmación a la cual diría que sí.

Estaba excitada, me sentía mojada, quería estar con él. Mi respiración se estaba normalizando, de camino al parqueadero, ninguno de los dos dijimos algo, estábamos shockeados por lo que había sucedido, pero yo no me arrepentí a.

Él como el buen caballero que era, me abrió la puerta del copiloto.

Ah con que el plan seguía, sonreí maliciosamente mientras en se subía a su asiento, arrancó ese volvo como alma que lleva el diablo, mis ojos de desorbitaron

–Edward más despacio, quieres que nos matemos– dije aterrorizada mirando la carretera

–Lo siento, es sólo que quiero hundirme en ti ya mismo- dijo regalándome esa sonrisa que tanto amaba

Me mordí el labio cuando oí su respuesta, mi Dios, yo Isabella Swan la chica simple, que se va a acostar con este adonis. Hace mucho no tenía sexo con nadie, y los recuerdos de aquella noche con Garrett golpearon mi cabeza.

FLASH BACK

Vamos, querida puta ¡dámelo!– gritó mientras me azotaba por detrás

Ahg, Dios, Garrett para, para por favor–las lágrimas caían por mis mejillas una tras otra– Me duele, por favor para–suplicaba en cuatro, de todas las veces que me había acostado con Garrett nunca me había tratado así, era un celoso.

Él seguía azotándome y penetrándome con mucha fuerza, mis brazos ya dolían temblaban, no aguantaba más, me dolía todo, mi cuerpo, mi cabeza, mi corazón, porque creí que lo amaba. Maldito hijo de puta.

No aguanté más y mis brazos cayeron al suelo al igual que yo, el golpe fue duro, pero era algo soportable.

Levántate zorra, aún no me has dado mi orgasmo– dijo tirándome del cabello de manera que me hizo arrodillar, no podía detener las lágrimas, me dolía todo lo que me estaba haciendo.

Garrett no puedo–sollocé rompiendo a llorar fuertemente, no tenía fuerza ni de gritarle que era un hijo de puta, aprovechado, enfermo, tampoco luché por zafar mi cabello de su mano

Eres una maldita perra, Isabella, lárgate ahora de mi casa, busca un puto trabajo porque ya no te mantendré más, ni para la cama sirves, estúpida rígida–dicho esto, tiro de mi cabello de manera que me hizo levantar por completo.

Solté un grito de dolor, mi cuero cabelludo ardía y dolía.

Garrett me llevo casi arrastrándome por toda la sala, abrió la puerta y me tiro al suelo, me lastimé el trasero, estaba desnuda en el vestíbulo de un edificio de millonarios.

Toma tú puta ropa, y agradece que no te deje ir desnuda por la calle– tirándome mi ropa en la cara.

Maldito hijo de puta, loco. Me vestí y salí llorando como nunca lo había hecho en mi vida, la blusa iba arrugada sin botones encima, mi cabello estaba alborotado pero eso no me importaba, estaba cruzando el puente Brooklyn sola, llorando a mitad de la noche. Me sentía frustrada, usada, desolada y sola, yo realmente le quería, estaba obsesionada con él, lo veía como el hombre perfecto y solo era una basura de ser.

Creí que Garrett me amaba, pero era un estúpido que buscaba sexo; no me podía ver cerca de ningún hombre porque decía que yo le era infiel. Y yo de idiota, le pedía perdón, no sé cómo deje llegar esta relación hasta este punto.

FIN FLASK BACK

–Llegamos–anunció Edward estacionándose; automáticamente me sacó de mis pensamientos.

Me bajé del coche, no podía echar a perder esta noche con Edward, sentía que él era diferente.

–¿Estás bien?, venias tan callada en el coche–me dijo con el ceño fruncido

–Estoy perfectamente–respondí con una sonrisa falsa

Era un vecindario hermoso, con jardines grandes, las casas eran de dos pisos, con un balcón en el segundo piso, estaban pintadas de blanco y las puertas eran doradas, al igual que los marcos de las ventanas.

Me hizo pasar a la gran mansión, si era bonita por fuera, por dentro era hermosa, con unos sofás en L negros, la cocina era muy espaciosa, los gabinetes estaban llenos de provisiones. Estaba pasmada, una mansión así, para él solo, o ¿tendría novia? No creo, y si así lo fuera él me lo hubiese hecho saber.

–Ven–me llamó desde el lado de las escaleras.

Me dirigí a las escaleras, él me tomó por la mano y me guió en las escaleras, al terminar de subirlas cruzó a la izquierda. Cerró la puerta y hundió el botón del pomo.

Rápidamente fui a cerrar las puertas del balcón, pues no quería darle un espectáculo a los vecinos de Edward.

Cuando me volteé vi cómo se quitaba su camisa, sus músculos estaban marcados, este hombre pasaba horas en el gimnasio. Tenía un poco de vello en su pecho, quería besarle todo el torso.

Se bajó sus pantalones y se quitó los calcetines.

¡Diablos Bella! Grito mi cabeza; oh sí, yo también debía desvestirme.

Me quité el jersey y la blusa, torpemente me quité el short y me saqué los zapatos.

Sus ojos eran de un color verde oscuro por el deseo, yo también lo deseaba. Siento que vamos muy rápido, pero Edward me atraía mucho, se veía un hombre sencillo, cariñoso e increíblemente sexy.

Acto seguido, me acosté y flexione las piernas, Edward estaba hipnotizado mirándome con una sonrisa en su cara, Arhg amaba esa sonrisa, subí mis brazos, para recostarme en ellos.

Después de un rato estábamos besándonos, estaba muerta de deseo.

Edward bajó por mi mandíbula, besando mi cuello, luego bajó por mi clavícula hasta llegar a uno de mis pechos, me quitó el sostén fácilmente ya que me gustaban los que se abrochaban adelante, luego tomó mi pezón erguido en su boca, chupándolo y tirándolo mientras con la otra mano torturaba el otro pezón.

Se sentí exquisito, el chupándome todo el seno, tiró de mi pezón, mi columna de arqueó

Gemí

–E-Edward te necesito ahora– dije jadeando, mi centro estaba palpitando para que le prestasen atención.

Edward bajó una de sus manos a mi sexo y la metió entre las bragas, el contacto con sus largos y agiles dedos me ponía tanto que volví a arquearme y gemir

Edward me miro a los ojos sin dejar de trazar círculos en mi clítoris

–Tranquila Bella, eres muy receptiva y esto apenas empieza– dijo jadeante

Introdujo 2 dedos, y santo cielo, se sentía genial, sus dedos se movían sin piedad penetrándome fuerte, empecé a levantar mi cadera para que se encontrara con su mano.

Él seguía tirando de mis pezones y yo gemía como una loca.

Edward se levantó y se quitó su bóxer liberando su gran erección, Dios santo, era gigantesca, larga y gruesa, su punta se veía brillante por el líquido pre-seminal.

– ¿Tomas la píldora?–Pregunto mientras tomaba su polla desde la base, santa culebra, se estaba masturbando en frente mío

Negué con mi cabeza

–Quítate la braga Bella– ordenó mientras caminaba a su mesa de noche a sacar un condón

Obedecí y me deshice de ellas, quedando totalmente expuesta a él, estaba necesitaba, moría por sentir su gran polla dentro.

Se metió entre mis piernas y posicionó su polla en mi centro, golpeo varias veces mi clítoris con su punta,

Bastardo, está jugando conmigo

– ¡Edward!–jadeé… Estoy necesitada y el comienza a jugar

Dicho esto Edward me penetró duro

– ¡Arhg!–gemí

Sus ojos buscaron los míos y le pidieron permiso de moverse, asentí con la mandíbula desencajada, empezó a moverse al principio despacio, entraba y salía lentamente, uff vaya que la tenía grande, Cuando la mitad de su polla estaba dentro de mí, ya me sentía llena, no me imagino a que lugares llegará…

Gemí, y él espeso a moverse a un ritmo castigador, rápido duro, fuerte, la sensación era exquisita, adictiva, demoledora.

–Ed-Edward, arhg, más, quiero más–dije jadeando

Acto seguido aumento su velocidad, yo gemía y el jadeaba, estábamos en un mar de sensaciones, sentí como un remolino se formaba en mi estómago.

Me corrí escandalosamente, Edward dio 3 estocadas más y se corrió en mi interior dejándose caer sobre mi cuerpo. Lo abracé por su espalda, era ancha y con una ligera capa de sudor, Edward era… especial

Estuvimos quietos mientras nuestras respiraciones volvían a la normalidad.

–Quisiera que te quedaras esta noche– me dijo mirándome a los ojos

–Vale, lo que tú quieras–y lo besé

No sé qué rayos me pasaba con él, me sentía una adolescente obsesionada con su novio, pero había una diferencia, no éramos novios, pero quizá más adelante nos volviéramos algo más.

Edward se recostó a mi lado y me atrajo hacia él, mi espalda pegada a su pecho, su vello me hacía cosquillas. Enredo sus piernas en las mías y me besó en el cuello.

EPOV

Esa noche dormí tan tranquilo con Bella en mi cama, se veía tan ingenua, tierna, sencilla y hermosa.

Me sentía una mierda, yo estaba con Kate y me acosté con Bella.

Me levanté y fui a tomar una ducha, igual hoy debía trabajar y me imagino que Bella estudiar y trabajar. Pobre, le debía quedar muy pesado el horario, me gustaría echarle una mano, luego se lo comentaría, por ahora debía pensar que hacer con Kate, hace un mes no me acostaba con ella y la veía como cada dos semanas, ya ni me atraía sexualmente y no le veía el caso engañarla con Bella.

¿Estaba dispuesto a terminar con Kate para entablar una relación con Bella?

¡Claro que sí!

Hace mucho no sentía una atracción así, y trataré de hablar con Bella.

Cuando salí de la ducha, ella ya estaba despierta y vestida

–Bueno días–dije mientras entraba al closet

–Buenos días, Ehm Edward yo, yo ya me tengo que ir– suspiró parándose en la entrada del closet–Tengo clases a las nueve, así que tengo que irme ya– dijo con un tono neutro

–Oh si claro, yo te llevo–dije mientras me colocaba los boxers, no le veía el caso, anoche me la vio, sin duda era tímida y eso me encantaba.

Cuando ya estábamos aparcados frente al edifico de ella, le abrí la puerta

–Bella, ¿puedes ir a cenar esta noche?– no se lo esperaba, me miraba sorprendida, que creía ¿Qué no nos volveríamos a ver? Que solo fue una aventura nocturna, no, podía ser cualquier cosa, menos un rompe corazones, odiaba ver a una chica destrozada fuera o no fuera mi novia.

–Eh, si seguro, es una cena… elegante? O informal?–preguntó apenada

–Se podría hacer una combinación entre las dos– respondí sonriéndole

Ella lo hizo también, su sonrisa era hermosa, me reconfortaba

–Vale, veré que puedo hacer, te veo a las 8– se empinó y me dejo un beso en la mejilla

Cruzó la puerta del edificio.

Yo tenía una sonrisa tonta en la cara, decidí abrir camino a LAW CULLEN .

¿Qué me pasaba con ella? Su inocencia me desarmaba, verla sonreír me hace bien, sin duda debía intentar algo serio con ella, me gustaba, es que es tan extraño yo era de los que decía "El amor a primera vista no existe" y véanme aquí, no estaba enamorado, pero si sentía una gran atracción a ella, como si ella fuera mi aire para respirar.

Entre al edificio y como de costumbre Victoria, intentaba meterse en mis ojos

–Hola, Edward, ¿cómo estás hoy?–preguntó siguiéndome el paso

–Hola y bien victoria, gracias por tú interés. Si no es mucho pedir, tráeme un café, los documentos del caso de Newton y que nadie me moleste, gracias–dicho esto cerré la puerta y las persianas, odiaba que me interrumpieran

Al cabo de 15 minutos victoria estaba con lo que le pedí.

–Bien déjalo ahí–señalé el lado vació de mi escritorio– ya puedes retirarte– dije con los ojos en la pantalla de la laptop

–Oh vamos Edward, no seas tan distante, ¿ya olvidaste aquella noche en el bar que me follaste en los baños?–dijo mientras se sentaba en mi escritorio subiéndose la falda

Victoria era una cerda, se ha acostado con todos y cada uno de los abogados de LAW CULLEN y me daba asco saber que yo estaba en esa lista, esa noche me encontraba borracho y urgido.

–Mira Victoria, sabes bien las circunstancias en las que te follé, estaba casi inconciente. Ahora lárgate de mi oficina ahora mismo– las últimas palabras las grite

–Ya vale, ya entendí– y salió dando un portazo

Tenía que solicitar una nueva secretaria, detestaba a Victoria. Ya luego pensaría en eso, por ahora enfocarme en este caso.

Terminé de organizar unos papeles, llegué temprano a casa, quería hablar con Bella, pero ella debía estar estudiando. Así que me animé a salir a correr un poco, aprovecharé este momento para aclararme un poco. Tomé mi iPod y puse mi canción favorita, Losing my religión.

Trotando por las calles de New York, Bella vino a mi cabeza, anoche fue sin duda una gran cita, o así lo llamo yo.

Bella era distinta, era tierna, humilde y tenía algo, no logro descifrar que esconde esta chica, quizá sea su inocencia la que me desarma y me lleva a otro planeta cuando estoy cerca de ella. Me gustaba y mucho, Kate sólo era un mujer llena de silicona, narcisista e interesada por el dinero, somos muy distintos, ¿cómo he durado 2 años con ella? Creí que ella era la mujer perfecta, pero me equivoqué, sólo es una ambiciosa y no quiero seguir con ella, yo no la amaba ni ella me amaba; numerosas veces la encontré en su oficina con su empleado, Peter.

En fin no le veía caso a que siguiéramos juntos, ninguno de los dos era feliz, no le veía el caso, sólo estamos perdiendo el tiempo, y lo mejor era terminar con esto.

Quiero algo más con Bella, llevamos tan poco tiempo, pero cuando estoy con ella, me siento completo, pleno, me olvido del temor ella me da tranquilidad.