Ustedes lo pidieron así que ya esta aquí, la versión de esta historia contada por Naruto, tal vez se decepcionen de lo estúpido que fue él, pero cuando somos cegados por una persona radiante no nos damos cuenta de que hay alguien más que siempre ha estado y estará ahí para apoyarnos… no, no me ha sucedido pero a cualquiera le puede pasar ¿Verdad?
En fin, la verdad la versión de Naruto me ha costado mucho trabajo, repito, no debería estar escribiendo one-shots pero los comentarios me inspiraron asi que antes de que inicien mis exámenes de la próxima semana les escribí este shot mientras estaba en el trabajo así que ámenme.
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Sé que fui un estúpido que no tiene perdón de dios, que quizás muchos crean que no te merecía y es cierto, yo nunca fui digno de tenerte conmigo, no merecía tus sonrisas, ni que suspiraras mi nombre con ternura y amor, o que te mostraras tan devota a mí y que tu único deseo fuera mi felicidad, pero tú siempre estuviste a mi lado y nunca te supe apreciar, no hasta que fue demasiado tarde, hasta que tus hermosos orbes luna perdieron su brillo, hasta que perdí de vista tu radiante sonrisa, hasta que te convertiste en una existencia vacía que lo único que deseaba era su propia muerte, solo entonces pude percatarme de que yo te había dañado irremediablemente, a ti, mi querida Hinata, la persona que más me amo sobre la faz de la tierra.
Mi sufrimiento seguro que no es nada comparado con el que tu pasaste, me duele que ya no me creas cuando te digo que te amo, has perdido las ganas de vivir y has intentado quebrarte, pero soy un egoísta, se que no me odias ya que de lo contrario habrías recuperado tu forma original, tu alma sumamente bondadosa es incapaz de albergar tal emoción negativa, especialmente en mi contra, por que se que aun después de lo que te hice me sigues amando pero te niegas a ser amada por mí.
La culpa me carcome al saberme el único culpable de tu estado y tus lagrimas, no tienes ni idea de todo lo que he tenido que soportar, si tuviera una oportunidad más para hacerte feliz ofrendaría mi vida para ello, movería cielo mar y tierra y haría absolutamente lo que tu quisieras, todo con tal de complacerte y compensar el daño que te hice, pero no me bastaría solo una vida para reparar lo que he hecho, ni esta ni la otra serian suficientes, aun así me pregunto…
Si seré capaz de amarte como es debido en nuestra siguiente vida.
Es muy cierto que de los errores se aprende, tu error fue confiar en mi ciegamente y te niegas a repetirlo, quizás porque sientes que tener mi amor a estas alturas ya no tiene sentido, pero si tan solo creyeras en mis palabras ambos podríamos ser felices, nuestro tiempo juntos se acabara antes de que eso pase y quiero reflexionar un poco acerca de todo lo que ha sucedido.
Voy a ser honesto, a pesar de que la mayor parte del tiempo no lo fui contigo, quisiera que me creyeras cuando con ternura acaricio tus cabellos y te digo que te amo, aun que tal vez ya sea demasiado tarde y mis palabras no te alcancen. Uno solo puede arrepentirse de todo lo que hizo después de haber visto las consecuencias de sus actos, pero es un poco injusto que solo te aferres a tu parte de la historia y es por eso que voy a contar mi versión de los hechos, y si bien esto no va a cambiar lo que ha sucedido al menos quiero que se sepan mis verdades y que intentes perdonarme.
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Cuando te conocí pensé que eras una chica rarita, oscura y fría, la verdad únicamente me había acercado a ti por orden de mi padre, él decía que como futuro rey debía tener buenas relaciones con los herederos de los clanes para formar alianzas que posteriormente hicieran prosperar a Konoha y tú cariño, eras la heredera del clan más ancestral e importante de nuestro reino.
Pensé que acercarme a una Hyuga me haría ganar puntos para obtener la corona a su debido tiempo, sin embargo mi interés en ti se hizo genuino iniciando por sus peculiares orbes color perla, es verdad cuando te digo que tus ojos eran los más hermosos que había visto nunca, mucho más que aquellos ojos jade que más tarde me hipnotizarían.
Hinata, tú me conocías mejor que nadie, o eso era lo que creías, no lo notaste pero a menudo yo escuchaba rumores de tu clan que me hacían desconfiar incluso de ti a pesar de conocer esa naturaleza amable que tenías, rumores sobre que los Hyuga tenían un pacto con un demonio y que si querían podían volverse los soberanos de Konoha, mi padre me había pedido investigar sobre ello volviéndome tu amigo y eso fue precisamente lo que hice, pero en el tiempo junto a ti llegue a apreciarte como una verdadera amiga, eso fue hasta que escuche sobre tus "verdaderas intenciones".
Según supe, los Hyuga querían llegar a la corona de una forma más discreta que únicamente seria si su heredera y yo nos casábamos, mis padres te vieron como una verdadera joya, no sé qué fue lo que hiciste para ganarte su ciega confianza pero lo que haya sido te aseguro su voto a favor de que en el futuro te convirtiera en mi esposa, confiaban un poco en ti pero no en tu familia pues se decía que ellos habían estado planeando un golpe de estado por años, como quiera que fuera, por aquellos tiempos esa idea no era aceptable para mí, no solo porque no sentía nada por ti en aquellos momentos si no porque no creía plenamente en ti, pues tu devoción hacia mi persona se me hacía de cierta forma antinatural, nunca creí que me amaras en verdad ya que era en realidad extraño que nunca te fijaras en nadie más y eso solo me hizo pensar que tu interés en mi era por el asunto de la corona.
No fue imperceptible para mi, puede hayas creído que yo no lo había notado, pero sí que lo había hecho, tu cara de ligera decepción y la sonrisa fingida que me habías dado después de que te confesé que me gustaba Sakura fue algo extraño para mi, a pesar de todo el tiempo que habíamos compartido juntos yo no podía confiar ciegamente en ti querida, internamente me negaba a aceptar que el amor que sentías por mi fuera real por qué a decir verdad eras perfecta, amable, noble, hermosa, inteligente, alguien como tú habría sido la pareja perfecta de Sasuke, de quien admito, yo me sentía inferior, después de todo siempre era superado por él incluso en el amor al parecer.
Durante mucho tiempo yo creía amar a Sakura, ella era alguien de una belleza singular, era como encontrar una hermosa rosa en un jardín lleno de flores comunes, sus cabellos rosados y sus orbes verdes eran en gran medida impactantes y únicos y era esa belleza la que yo quería poseer, Sakura era como un premio que tenía que ganarle a Sasuke, él siempre obtenía las mejores cosas y las chicas prácticamente lo adoraban como a un dios, yo quería demostrarle que podía ganarle tan solo una vez ganándole el corazón de Sakura ya que Sasuke me había confesado estar interesado en ella.
Hice de todo para acercármele incluso con tu ayuda, lo cierto era que solamente esperaba ver que intentaras sabotear mis acercamientos hacia la chica que dominaba mis sentimientos para confirmar que no eras tan dulce y tierna como la mayoría de la gente solía verte, estaba convencido de que fingías, aun así nunca te delataste, quizás porque estabas segura de que Sakura nunca me correspondería.
Su rechazo fue sumamente doloroso, aunque no tanto como lo que sentí cuando casi pierdo te pierdo, más que nada Sakura había herido mi orgullo pues había escogido a Sasuke, a ese idiota que se creía mucho mejor que yo en todo y entonces sintiéndome despechado fui a emborracharme por ahí.
No voy a decir que no fui consciente de lo que sucedió después porque eso sería una gran mentira, yo sabía verdaderamente que era lo que estaba haciendo, cuando esa larga cabellera azulada entro por la puerta de aquel bar de mala muerte de cierta forma me sentí aliviado, tú siempre eras como mi tabla de salvación aunque solo hicieras todo eso por interés, fue entonces cuando pensé que como así eran las cosas podía utilizarte a mi conveniencia y complacencia.
Y eso fue exactamente lo que hice, te use para que me ayudaras a borrar a Sakura de mi memoria, de cierta forma funciono porque mientras te aprisionaba contra la cama y sostenía tus muñecas por encima de la cabeza lo único en lo que pensaba era en tomarte salvajemente de forma en la que entendieras que solo yo podía hacerte eso.
Tus ojos se miraban llenos de inocencia que deseaba corromper con el único afán de ahogar mis penas, solo quería desquitarme contigo, verter toda mi rabia en tu contra, en ti mi amada Hinata, la única que no me reclamaría y me perdonaría con que yo tan solo te lo pidiera, con esa chica de orbes perla cuya maldición fue amarme.
Selle tus labios con un beso, mordiéndolos con suavidad mientras degustaba la exquisitez de tu boca, eras realmente deliciosa, el alcohol me había hecho ser mucho más atrevido de lo que alguna vez pude haberlo sido contigo, pero yo era consciente de la forma en que me estaba deleitando con tu cuerpo y por nada del mundo iba parar así me rogaras mil veces, puede que tus labios dijeran una cosa, pero tu cuerpo me decía otra, internamente querías que te tocara como lo estaba haciendo y fue el gemido que escuché cuando mis dedos rozaron tu zona privada, lo que encendió en mi un ardiente fuego que no iba a detenerse hasta que me saciara de ti por completo.
Perdí la cuenta de cuantas veces pediste que parara, pero estaba tan perdido deleitándome con tus cremosos y grandes pechos, con tu estrecha cintura y tu delicioso cuello que me hice de oídos sordos a tus peticiones solo arrancándote más gemidos de placer que intentabas contener para ocultar tu excitación y todo aquello que yo te provocaba con un ligero roce.
Esa noche te hice mía de forma brusca, desahogando en ti todas mis frustraciones, no pensé en cómo te pudieras sentir mientras me adentraba en tu interior fuertemente una y otra vez a la par que callaba tus gritos con ardientes besos, no me detuve para mirar tu rostro detalladamente, en su lugar lamí tus saladas lagrimas sintiéndome complacido al sentir como me apretabas, tu interior era tan cálido y tan estrechó que me volvía loco, fue solo cuando llegaste a la cumbre abrazándome y susurrando mi nombre con cierta dulzura que me ablande.
El escucharte nombrarme con tal devoción y al mismo tiempo sintiéndose herida me hizo sentirme un poco culpable pues me hizo darme cuenta en la clase de persona en la que estaba convirtiéndome, acaricié tu rostro y te besé lento y suave para después admirarte recostada debajo de mi con tus hebras azuladas esparcidas por la almohada y decirte lo hermosa que eras.
Para bien o para mal, en ese momento sentí que la única persona de la que podría disponer como quisiera era tú y fuera o no real tu amor por mí, independientemente de que tu familia te hubiera convencido para engatusarme, quise pensar que eras mía y de nadie más.
Al día siguiente me disculpe por lo que te había hecho e incluso te sugerí la idea de casarnos ya que después de lo que habíamos hecho era imposible que pudieras casarte con alguien más, te tacharían de una deshonra para tu clan si se enteraban que habías dejado de ser virgen y eso terminaría por involucrarme en problemas a mi también, pero el principal motivo era que mi padre me había dicho "mantén cerca a tus amigos y más cerca a tus enemigos", no supe deducir si con aquellas palabras me daba a entender que el también desconfiaba de ti, sin embargo extrañamente me rechazaste mi propuesta, si se suponía que estabas loca por mí no entiendo porque no aceptaste casarte conmigo de inmediato si de esa forma finalmente estaría cumplido tu objetivo.
Algo no estaba bien y fue por ello que insistí en que nos diéramos una oportunidad como novios, los rumores sobre tu clan seguían rondando mi mente y mi padre estaba algo preocupado de lo que fuera a pasar porque al parecer un clan amigo de tu familia comenzaba a involucrarse, los Otsutsuki, muy tarde me di cuenta de que tú no tenías nada que ver con la conspiración que tu propia familia y el otro clan habían armado, a decir verdad nunca supiste nada, estabas tan concentrada en mi que no te dabas cuenta de tu alrededor, solo eras un peón más que erróneamente considere como parte del malévolo plan.
Tal vez todo esto suene como si estuviera intentando justificarme, pero para mí era la única explicación ante lo perfecta que resultaste ser como mi novia, no veías a nadie más que a mí y eso me complacía tanto que empezaba a dudar de que realmente fueras parte de la conspiración sobre la cual se rumoreaba, pero nuevamente mi vista fue nublada por la aparición de Sakura, ella no hizo más que utilizarme a su antojo y aumentó el nivel de desconfianza que tenía en contra ti.
No hiciste nada más que dejarme en libertad cuando te dije que no podía continuar a tu lado y te desapareciste por lo que bien pudo ser un mes, sinceramente no me importaba, debido a la forma tan fácil en la que me dejaste ir pensé que estarías planeando algo para que yo volviera a contigo, pero nuevamente mis suposiciones sobre tu persona fueron erróneas y cuando volviste a aparecer frente a mí como mi amiga eras un poco distinta.
Ya no me mirabas como lo hacías antes, no te acercabas a mí con entusiasmo, ni te sonrojaba de la forma que siempre lo hacías y hasta juraba por todos los cielos que la manera en la que decías mi nombre era más distante, ello comenzaba a preocuparme, no me gustaba la forma en que comenzabas a distanciarte de mí, aun si tus sentimientos por mi eran una mentira no quería dejarte ir, porque ya me había acostumbrado a que por años me mostraras tu devoción y yo comenzaba a necesitarla.
Sí, yo era un verdadero egoísta porque no quería que empezaras a enamorarte de ese tal Toneri cuando yo empezaba a quererte realmente, odiaba que comenzaras a darle prioridad a él por sobre mí y que pasaras tanto tiempo a su lado sonriendo mientras que conmigo te portabas un poco más seria, la muerte de mis padres fue en verdad impactante para mí, te necesitaba en esos momentos como no tienes una idea pero tú estabas con el maldito Otsutsuki, tardaste un poco en llegar a mi pero estuviste a mi lado en esos terribles momentos y me di cuenta de lo valiosa que te habías vuelto para mí al grado de necesitarte para seguir adelante, no iba a perderte ante el estúpido peliblanco que parecía salido de la luna, tu no podías ser de nadie más, únicamente mía.
Termine con Sakura y decidí cumplir la última petición de mis padres para heredar el reino, me casé contigo queriéndote de una forma especial, no voy a mentir, aun no te amaba y había desconfiado por tanto tiempo de ti que me era un poco complicado creer en tu amor, pero poco a poco estaba decidido a lograrlo y amarte aunque tú no me amaras a mí.
El cariño que te brinde al principio de nuestra relación como esposos fue real, sé que me apresure, tal vez no haya tomado la decisión correcta, no lo malinterpretes, no me arrepiento de habernos casado pero lo hice impulsado por los celos y el temor a perderte, no había vuelto a pensar en Sakura hasta que ella volvió a mí con algo que me dejó impactado y mi error fue confiar en las falsas pruebas que me mostró, pese a que lo sospechaba no había podido comprobar nada, no sé cómo Sakura lo logró pero me mostró pruebas del golpe de estado que lo Hyuga habían querido hacer y de cómo el testamento de mis padres había sido alterado para que yo tuviera que casarme contigo y así heredar el reino.
En esos momentos te odie como nadie se dio una idea, sin saber que mi odio no era justificado, a mi parecer habías jugado con mis sentimientos y me habías visto la cara de idiota, pero si no quería levantar sospechas y encontrar más pruebas para hundir a toda la familia Hyuga y a los Otsutsuki de paso, lo que debía hacer era seguir fingiendo que nada había pasado.
Yo te engañaba con Sakura sin ningún remordimiento creyéndote culpable indirecta de las muertes de mis padres cuando tú no tenías ni la menor idea de lo que sucedía a su alrededor, yo seguía comportándome contigo como el esposo modelo y poniéndote los cuernos a diestra y siniestra sin pensar en cómo te sentirías en ningún momento, enfrascándome en que las sensaciones que tenia cada vez que poseía tu cuerpo no eran ningún sentimiento de amor, intentando convencerme de que solo amaba a Sakura e imaginando que a quien le hacía el amor era a ella aun cuando a ti y a tus dulces acciones no podía sacarlas de mi mente.
No amaba a Sakura, ella solo era mi obsesión y una vía de escape para los sentimientos que quería enterrar, había noches en las que te acariciaba con suavidad olvidándome por un momento que habías tenido que ver con la muerte de mis padres y que yo tenía una amante, esas eran las noches en que no me importaba nada más que adentrarme en lo más profundo de ti ignorando que eras una Hyuga y que bien podías ser tú la mente maestra detrás de la muerte de mis padres fingiendo inocencia ante mí.
Desconfié de tu puro y sincero amor, no creí en ti cuando debí hacerlo y pague muy caras las consecuencias. Sakura quien decía amarme, simplemente me manipulo para que yo me vengara de Sasuke, involucrándolo en el asunto del asesinato de mis padres, alterando papeles y declaraciones que me hicieron inculparlo de todo e iniciar una guerra contra su reino en cuando sus hombres pisaron mi territorio.
Guié a mi ejercito con el fin de eliminar a el que en algún tiempo fue mi amigo y hacerlo pagar caro por la muerte de mis padres, tenía sentido que él estuviera involucrado pues curiosamente mis progenitores fallecieron en un viaje hacia su reino, en un supuesto accidente.
El campo de batalla fue una carnicería total y Sakura estaba en primera fila filtrando información para que pudiera derrotar a Sasuke, el tiempo lejos de ti me mantenía algo perturbado porque comenzaba a notar como mi cuerpo te necesitaba, tener sexo con Sakura ya no me satisfacía, cada vez que la envestía tu rostro gimiendo de placer inundaba mis recuerdos, ya no podía seguir mintiéndome a mí mismo, te amaba y te necesitaba más que nada en el mundo, tenía las intenciones de volver a tu lado en cuanto la guerra terminara y aclarar las cosas entre nosotros de una vez por todas, confesarte que te estuve engañando, perdonarte si de verdad estuviste involucrada en el asesinato de mis padres y hacer que me juraras lealtad y fidelidad, tal vez tu clan te había obligado, eso era lo que quería creer para exonerar un poco de mi culpa.
El terror que sentí al pensar que moriría sin verte por última vez y pedirte perdón fue incomparable y temí que mi vida terminara ahí.
No supe cuanto tiempo pase sumido en la oscuridad pero para cuando desperté me encontré sin ninguna herida, como si nunca me hubiera adentrado a la guerra, lo primero que esperaba era a verte a mi lado, pero tú no te encontrabas al parecer en ninguna parte del castillo, los sirvientes me dijeron que habías salido, me sentí decepcionado hasta que me contaron que no habías parado de orar por mí en mi ausencia y que yo volviera a salvo, muchos estaban sorprendidos por la rapidez en que me recupere cuando el día anterior había estado a punto de morir, fue muy extraño, solo una teoría rondaba por mi cabeza pero en verdad dudaba que fuera cierta.
En medio de la noche llegaste al castillo.
-"Me alegro de que te encuentres bien Naruto-kun, te amo"-susurraste.
Dormiste a mi lado, sonreí al haber escuchado esas palabras en las que por primera vez creía después de tantas veces que me las habías repetido.
Quería arreglar las cosas contigo pero lo primordial era deshacerme de Sakura así que hable con ella para que termináramos las cosas, pero no reacciono de la mejor manera y me amenazó con vengarse, los asuntos del reino y los problemas con Sakura me tenían muy preocupado y esto aunado al hecho de que aun no sabía de qué forma hablar contigo provocaron un leve distanciamiento entre nosotros, eso fue un grave error mío, uno del que me arrepentiría el resto de mi vida.
No sé lo que paso contigo pero por 2 días te note un poco perdida, cuando quería hablar contigo siempre surgían otros inconvenientes y deje pasar tu extraño comportamiento, no pensé que todo se debiera al demonio que habías invocado para salvarme y el precio que tuviste que pagar fue demasiado alto.
Anteriormente había investigado de esta tal Kaguya, invocarla habría sido la única manera en la que tu hubieras podido salvar mi vida cuando estaba al borde de la muerte, pero según tenía entendido ella siempre pedía algo a cambio, estaba casi seguro de que le habías pedido a ella por mi vida pero no quería escuchar lo que tuviste que dar a cambio y sentirme más culpable de lo que ya me sentía por no poder encararte, si, fui un cobarde, pero mi más grande temor era que en cuanto escucharas lo que te quería decir me dejaras y buscaras a alguien más que en verdad mereciera tu amor, no quería perderte.
Si hubiera tomado la firme resolución hablar contigo a como diera lugar las cosas no habrían terminado como lo hicieron, esa noche abandonaste nuestro lecho matrimonial, supuse que en busca de agua, pero tardaste más de lo que esperaba y preocupado fui a buscarte.
Lo que me encontré fue algo que me perturbo demasiado, mantener la calma fue muy complicado, tú estabas a los pies de las escaleras tirada en un chaco de sangre, no había que ser un genio para darse cuenta que Sakura te había tirado desde lo alto, luego me encargaría de ella, lo más importante era verificar tu estado.
-"Te lo dije"-una espectral voz susurró cuando me encontraba cerca de ti, mis ojos estaban concentrados en donde yacía tu cuerpo así que levante la vista y la luz de un rayo ilumino aquella misteriosa silueta tan cercana a ti.
Podía reconocerla perfectamente pues en mis investigaciones había visto una que otra ilustración de ella, el demonio con el que tu clan tenía un pacto y esto no hacía más que confirmar mis temores pues su presencia en mi catillo solo significaba habías hecho un pacto con ella a cambio de mi vida.
-"Pobre niña ilusa"-soltó una pequeña risita-"Creyendo que tú en verdad la amabas ah… y yo que le había dicho que desear por ti era una tontería, pero ella no me hizo caso, creyó ciegamente en ti y mira las consecuencias, asesinada por tu examante y perdiendo la pequeña vida que se iba formando en su vientre."
Todo mi cuerpo se congelo, estabas embarazada, eso explicaba porque había tanta sangre en el piso, me sentí un verdadero idiota de no haber tenido el valor necesario para detenerte y hablar contigo antes de que salieras de nuestra habitación, corrí a tu lado con desesperación, tomé tu mano entre las mías diciéndote que todo iba a estar bien a pesar de que no me escuchabas y grite pidiendo ayuda a algún empleado del castillo.
Te tomé entre mis brazos dispuesto a llevarte con un doctor pero Kaguya me detuvo.
-"Ella ya no tiene salvación y es hora de cobrar el precio de haber concedido su deseo."
Desapareciste de entre mis brazos entre destellos y apareciste en las manos de Kaguya como una pequeña muñeca de porcelana sin vida.
-"¡Hinata! ¡Devuélveme a mi esposa!"-le grité a ese demonio lanzándome a su encontrar pero una barrera invisible me repelió.
-"No voy a devolvértela, ella ahora es mi muñeca, hicimos un trato, yo salvaría tu patética vida, pero a cambio ella se convertiría en esto si tú le eras infiel, ella confiaba tanto en tu amor que aposto por él, no necesite seducirte para comprobar que tu amor por ella no era real, después de todo, todos los hombre son iguales"-dijo la última frase con desprecio.
-"¡No es verdad! ¡Yo la amo!"-le grite con sinceridad y ella abrió los ojos algo sorprendida de mi declaración.
-"Si la hubieras a amado de verdad no la habrías engañado con esa tipa"-dijo refiriéndose a Sakura quien se estaba acercando a mí.
-"Naruto, ya no tienes que seguir fingiendo que la amas, ahora que está muerta tu y yo podremos casarnos y ser felices"-me dijo ella colgándose de mi brazo.
-"¡No Sakura!"-le grite haciéndola a un lado-"Fui un verdadero estúpido que creyó amarte, pero lo que sentía por ti no fue real ¡Yo solo amo a Hinata!"-le grite con toda la rabia, desesperación y frustración.
-"Demuéstralo"-la gutural voz detrás de mí me ordenó-"Si tanto amas a esta chica entonces mata a tu amante."
Sakura merecía morir, ella mató a Hinata, fue su culpa, si, fue su culpa, mi mente solamente se llenaba de sensaciones negativas, lo único que quería era eliminarla, puse mis manos sobre su delicado cuello, este era tan pequeño y frágil que disfrutaría el hacerlo trisas, sus ojos jade me miraron con horror.
-"N-Naruto"-susurró temblorosa, su expresión fue en gran medida satisfactoria para mí, ella pataleo jadeo e intento desesperadamente liberarse, pero no lo logró y de esa manera su vida se extinguió entre mis manos, creo que fue en ese momento que empecé a saborear lo que era la locura porque puedo asegurar que cualquiera que hubiera escuchado mi risa maniática se habría estremecido del susto, posteriormente mi risa solo se convirtió en llanto, sabía que Kaguya seguía detrás de mí pero me negaba a voltear a verla.
-"Los humanos son criaturas muy interesantes"-dijo ella.
-"Dime que debo hacer para recuperar a Hinata"-le pedí dándole la espalda.
-"Me temo que no puedes hacer nada, tú no tienes un contrato conmigo y aunque lo tuvieras no podría conceder tu deseo pues la actual forma de tu esposa se debe a las consecuencias de su propio deseo, ella no está muerta, aun como una muñeca sigue con vida solo hay 2 formas para que ella vuelva a la normalidad"-me confesó inmutable.
-"¿Cuáles son?"-pregunté algo aliviado de tener aunque sea una mínima esperanza de recuperarla.
-"Para nosotros el concepto amor es algo inexistente, por eso en la mayoría de los tratos que hacemos este se vuelve una condición irrefutable, te dejare conservar a tu esposa, ella volverá a ser humana si logras hacerla creer en el amor que sientes por ella o solamente si ella deja de amarte, no puedes decirle ninguna de estas 2 condiciones, aunque de todas maneras dudo mucho que alguna de las 2 condiciones se cumplan, ella nunca volverá a creer en ti."
-"Haré que lo haga"-declaré.
-"¿Así como tu creíste en ella?"-me preguntó con ironía-"Ella no tuvo nada que ver con la muerte de tus padres, el sentimiento que albergó durante años hacia ti era sincero, era tan puro y verdadero que llegue a envidiarlo, la tache de estúpida por esos sentimientos no correspondidos y tal vez me equivoque, pero aun así ya es demasiado tarde para ti, tu penitencia será su silencio eterno."
Y sin decir nada más ese demonio con forma de mujer desapareció dejándonos a nosotros 2 solos en esa noche de tormenta en medio de la aterradora y fría oscuridad.
Los días siguientes hubieron muchos cuestionamientos, vida mía, brillaste por tu ausencia, solo hasta entonces pude percatarme de lo querida que eras entre nuestro reino pues muchas personas oraron porque estuvieras bien y muchos de los sirvientes te buscaron por cielo mar y tierra.
La noticia de tu desaparición corrió hasta otros reinos y muchos de los soberanos me dieron el pésame dándote por muerta ya que no había rastro de ti, parecía que te había tragado la tierra, pero la verdad era que yo te mantenía oculta en nuestra habitación, no quería que nadie más te viera por temor a que intentaran alejarte de mí, pues comencé a volverme un poco paranoico pensando que cualquiera podía querer robarte.
No podías hablar, pero yo era plenamente consciente de que me escuchabas, a penas y podías moverte, tus ojos se miraban vacíos y sin vida, querías terminar con tu propia existencia lanzándote de grandes alturas para quebrarte pero no te lo permití. Nuevamente estaba siendo egoísta, la locura y la culpa me estaban consumiendo, hasta llegue a pensar que contigo como una muñequita jamás podrías escapar de mí, estaba siendo muy posesivo contigo, te había monopolizado por completo.
Comencé a dejar al reino de lado, y a encerrarme contigo tratando de convencerte de que mi amor era verdadero, derramé incontables lágrimas de arrepentimiento por todo lo que te hice y solo aguardaba con temor el momento en el que volvieras a ser humana porque eso solo indicaba 2 cosas, o que me habías perdonado y creído en mi amor o que habías dejado de amarme y la verdad es que esa última era mi mayor temor.
No pude convencerte de que mi amor era verdadero, mientras éramos consumidos por las llamas de la rebelión del reino no pude hacer más que pedirte perdón de nuevo y formular mi último deseo, aunque más que un deseo era mi promesa hacia ti Hinata.
-"Si tú y yo volvemos a encontrarnos en otra vida, te prometo que seré yo quien se enamore primero."
No volveré a dudar de tu amor aun si tú ya no crees en el mío.
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Hoy es mi primer dia de clases en la primaria Konoha, no estoy especialmente emocionada pero si un poco nerviosa, siempre he sido una niña a la que le cuesta trabajo hacer amigos y espero poder vencer un poco de mi timidez, iba tan ensimismada en mis pensamientos que no me di cuenta de nada a mi alrededor hasta que me tambalea cayendo al suelo.
-"que daño"-escuché un susurro antes de levantar la vista, alguien estaba encima de mí y eso era un poco incómodo, mis orbes perla se toparon con unos destellantes zafiro.
Arriba de mi estaba un muy curioso niño rubio con un par de marcas en sus mejillas, un sonrojo peculiar cubrió las mías cuando sentí una corriente eléctrica recorrerme al sentir su mirada recorriendo mi rostro a diestra y siniestra.
-"Yo… eto… podrías quitárteme de encima"-murmuré avergonzada.
Él se pudo de pie inmediatamente con un sonrojo cubriendo su rostro, tiene un estraño comportamiento, en verdad que es un niño raro ya que los niños no suelen sonrojarse.
-"Soy Naruto Namikaze"-dijo extendiéndome la mano con una sonrisa.
Por un momento, imperceptible para él me tenso, algo me dice que no debo tomar su mano pero sus ojos tan brillantes y llenos de alegría me hipnotizaron, una sensación extraña recorrió mi cuerpo y dudé sobre si debería tomar su mano pero habría sido descortés no hacerlo ¿No?.
Al final tome su mano dándole una sonrisa de cortesía, ese niño me hace estremecer y supongo que es un poco incómodo pero decidida a vencer mi timidez y hacer amigos me presento.
-"Yo soy Hinata Hyuga."
En esos momentos no sabía si terminaría arrepintiéndome de hacemos amigos.
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Bueno, me gustaría saber sus opiniones sobre este capítulo ¿Naruto fue bueno, malo o solo un estúpido? Pues júzguenlo ustedes, apuesto a que no se esperaban las razones por las cuales él se negaba a enamorarse de Hinata, pero al final el pobre cayo, a los pies de ella y como idiota en las trampas de Sakura.
Quiero que me digan que Narración les ha gustado más hasta ahora, el el fic que comente que iba a hacer en el two-shot titulado "para dejar de amarte" estoy indecisa en que tipo de narración debería usar a si que comenten como les gusto más la historia, narrada por Naruto, por Hinata o el Narrador Omnisciente que utilizare para el tercer y último capítulo de este mini fic, supuse que les gustaría un capitulo sobre lo que sucedió en la segunda vida de los protagonista a ver si esta vez no se cometieron los mismos errores, estoy trabajando en ello asi que espérenlo.
RankaxAlto : espero que este capítulo haya resuelto tus dudas, queda a tu criterio decidir si todo fue culpa de Naruto o si simplemente el también fue victima de la situación.
Onigan: Naruto si engaño a Hinata, sin embargo después de la guerra se propuso a serle fiel por lo cual lo que vio Hinata no fue mas que una ilusión de Kaguya, espero con esto haber resuelto tu duda.
Estrella11 : gracias por el alago, pero la verdad no pensé que esto hiciera llorar a alguien, he escrito historias peores en las que juro que hasta me ha dolido escribir ya que sasi siempre mis historias acaban en tragedia, soy una sádica.
Hime-Uchiha-Namizake: Traje la conti y habrá una tercera parte asi que mantente al pendiente.
Guest: ¿Sigues odiando a Naruto? Pues como veras no fue todo el asunto totalmente su culpa.
vdevenganza: la verdad no se que te hizo pensar que Hinata usaría su deseo para olvidar a Naruto, pero bueno, en su otra vida será Toneri el que la enamore jeje.
Karito: no se cuanto tarde pero aquí esta.
naruhinaXD : pues ya viste que Naruto si la engaño, tuvo sus razones pero siento que eso no lo justifica ¿Tu que opinas? Fue una verdadera tragedia.
diana carolina : tu comentario fue muy acertado, tristemente Naruto se enamoró de Hinata demasiado tarde y su cobardía para enfrentarla termino generando una tragedia en la que la pobre e inocente de Hinata tenía la culpa, pero no te preocupes, en el tercer capitulo le tocara sofrir a Naruto jejej, solo por si acaso no les basto con lo que le hice sufrir en este capítulo.
Kyoko Nakamura : me conveciste asi que hare el tercer capítulo acerca de lo que sucedió en su otra vida, esta vez a Naruto le toca pagar jeje, solo puedo decirte que ambos terminaran hiriéndose el uno al otro nuevamente.
Stella T. Whiteney: bueno, por algo esta era una tragedia, no te preocupes, estoy segura que el siguiente cap complacerá a todos por igual, bueno solo tal vez lo hara.
