~Un funeral~
El día que recibí la noticia lo recuerdo perfectamente, nubes grises empezaban a cubrir el cielo y yo estaba regresando lo más rápido que podía de la escuela pues quería evitar mojarme por la inevitable lluvia que se avecinaba, horas antes había acordado con las chicas que yo sería el que fuera a hablar con Rin y preguntarle el motivo de su distanciamiento en los últimos días así que lo use como motivación para correr lo más rápido hasta mi hogar. Al llegar a la esquina sentí una extraña sensación recorrerme la espalda, un frio indescriptible me lleno el cuerpo y aquel mal presentimiento se hizo presente, instintivamente volteé hacia la casa de Rin y me fije que las cortinas amarillas con figuritas de naranjas seguían cerradas y al igual que el resto de la casa no se veía presencia de alguien solo se sentía un aura pesada a sus alrededores; traté de no darle mucha importancia pues creí que solo era imaginación mía debido al agotamiento y continúe mi camino como si nada hasta mi casa y luego poder ir a casa de Rin esperando que hubiera alguien. Entré rápidamente a mi casa y lancé mi mochila en el sofá, justo cuando pretendía salir de nuevo una voz me detuvo y al voltear vi a mi madre sentada en una de las sillas del comedor, tenía una expresión dudosa y por el tono en que me habló me hizo suponer que sucedía algo malo.
—Hola, hijo— me saludó más frio de lo habitual —necesito decirte algo…—.
—Claro, pero déjame ir a ver rápido a Rin— sugerí esperando no hacerla enojar.
—N-no lo creo, Len… debo decírtelo ahora— respondió con un semblante serio mientras me hacía sentar en una silla cerca de ella.
Yo me extrañé por su comportamiento, ella solía ser muy alegre y le agradaba Rin pues decía que gracias a ella había dejado de ser tan solitario, creo que desde ese momento ya me esperaba algo malo, pero nuevamente, decidí dejarlo pasar. —¿Pasa algo?— pregunté dudoso y ahora creyendo que quizás mi hermana había hecho algo grave.
—Si… hijo, no podrás ver a Rin de nuevo— respondió mientras tomaba mi mano que estaba sobre la mesa.
— ¿¡Qué!? ¿p-por qué? ¡Dijiste que te agradaba!— espeté furioso.
—C-claro que me agrada, pero Lenny, sucedió algo… algo terrible…— me dijo bajando la mirada, ¿acaso estaba llorando?
— ¿Q-qué cosa pasó?— pregunté asustado tanto por sus palabras como por su inusual comportamiento.
La vi tomar aire y secar el par de lágrimas que se escaparon de sus ojos. —Hijo… Rin se… s-suicidó…— pronunció esa última palabra con dificultad —Lenka la encontró muerta esta mañana… media hora después de que te fuiste para ser más preciso…—.
Yo entré en shock, después de esas palabras el mundo a mí alrededor pareció difuminarse antes mis ojos, no lo podía creer… me sentía en una horrenda pesadilla, Rin, mi tan adorada Rinny había muerto y con ello también parte de mi… luego de eso salí corriendo de la casa pues el dolor se volvía insoportable, pero como si no fuera suficiente, ahora estaba frente a la que alguna vez fue la casa de Rin, toqué a la puerta sin cesar creyendo que de alguna forma todo era mentira y ella seguía aquí pero nadie abrió, solté un grito de dolor y me dejé caer de rodillas sobre la alfombrilla color amarillo de la entrada, sentí mis lágrimas caer pero no me importaba, ya nada tenía sentido, al menos no para mi… lloré por un largo rato hasta que finalmente me levanté dispuesto a irme, no bien me puse de pie vi algo que me dejó perplejo, había sangre, no era mucha pero yo pude ver rastros de aquel rojo carmesí sobre el marco de la puerta, ¿cómo habían llegado ahí? no tenía ni la más mínima idea , pero ver esos sutiles rastros bastó para revolverme el estómago pues me la imagine yaciendo inerte sobre su propia sangre y con la mirada perdida en la infinita nada, mis lágrimas volvieron a hacerse presentes y nuevamente salí corriendo pero esta vez a un lugar donde pudiese olvidar aquella horrible imagen mental de la que era mi novia, un lugar donde pudiese desahogarme en paz…
Corrí hasta llegar a un parque cercano al instituto, era el único lugar alejado que se me ocurría y me adentre en el, avancé por el caminito de guijarros para luego ocultarme entre los árboles y arbustos, justo al pie de un hermoso árbol de sakura me dejé caer de rodillas liberando unos fuertes sollozos que llevaba bastante rato conteniendo, dichos sollozos pasaron a volverse gritos cargados con una gran ira acompañados de algunos golpes dirigidos hacia el tronco del floreciente árbol, me sentía tan impotente… tan culpable… era mi novia y no estuve allí con ella, fue como dejarla morir sola…
Me quede un buen rato oculto entre el follaje, no sentía deseos de regresar a casa aun pese a los fuertes rugidos del cielo ahora completamente gris que anunciaban la fuerte lluvia que se avecinaba, sabía muy bien que si regresaba significaba tener que ver su casa justo frente a la mía y no lo soportaba, mucho menos el saber que al subir a mi alcoba vería la suya, todavía con las cortinas cerradas y haciéndome imaginar cómo pudieron ser sus últimos segundos en el mundo de los vivos.
Poco a poco empezaba a anochecer, aunque con aquel paisaje tan gris no se hacía mucha diferencia, me levante con el pantalón sucio por la tierra de aquel lugar y reaparecí en el caminito de guijarros, creí que por la hora y las condiciones del clima yo era el último en el parque así que camine sin rumbo fijo, pero para mi sorpresa unos metros más adelante divisé a las amigas de Rin que al parecer también habían recibido la trágica noticia, ¿por qué habían coincidido en el mismo lugar que yo? Ni idea, supongo que igualmente buscaban alejarse de todo. Miki, Teto, SeeU e IA, las cuatro estaban casi frente a mí y apenas notaron mi presencia corrieron a mi encuentro, todas tenían un rostro pálido y marcado por algunas lágrimas.
— ¡Len!— gritó Teto ya casi estando cerca mío —d-dime que no es cierto ¡por favor!— imploró entre sollozos, estaba completamente alterada.
—Teto, trata de no enloquecer… Len ya ha tenido muchas emociones por ahora…— dijo Miki tratando de controlarla pero igualmente nerviosa —Len… esto es muy cierto, ¿n-no es asi?— su voz empezaba a quebrarse.
—Chicas… nadie podría fingir eso… además, no hay nadie en casa y había rastros de sangre… ¿qué otra prueba quieren?— contesté con frialdad.
—Entonces… ha muerto… dios, parece una horrible pesadilla…— susurró IA con los labios temblorosos.
—P-pero ¿p-por qué lo haría?... s-se veía feliz…— se cuestionaba Teto con incredulidad.
—Una cosa es verse feliz y otra realmente serlo…— dijo SeeU con los brazos cruzados y el rostro agachado haciendo que su largo y rubio cabello le cubriera el rostro —p-pero no sirve de nada cuestionarse esas cosa ahora… ya ha muerto y eso no la revivirá…— su voz se volvía cada vez más débil.
Comenzó a llover, como si el universo entendiera nuestra pena, ya nadie pudo decir algo mas, cada uno sufría en silencio y en ese mismo silencio sepulcral nos fuimos retirando, no recuerdo si fui de los primeros o últimos en irse, solo caminé con la vista fija en el suelo e ignorando las frías gotas cayendo sobre mí, regresé a casa y vi a mi madre no muy lejos de mi, pensé que me regañaría al verme regresar así pero lo único que hizo fue abrazarme sin importar la humedad de mis ropas, me dio un cariñoso beso en la frente y acarició mi cabello empapado.
—Lo lamento mucho, Lenny— me susurró sin soltar su abrazo.
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Por los próximos días no fui al instituto, apenas comía o salía de mi cama pero irónicamente apenas y dormía pues el insomnio se había vuelto mi nueva compañía, todas esas noches me las pase en vela admirando su dulce rostro en las fotografías que yo contemplaba a la luz de la luna, esa bella sonrisa… esos grandes y hermosos ojos azules… toda ella era hermosa… "¿Cómo pude perderla así?" me preguntaba con un dolor constante en mi pecho y maldecía a la vida por habérmela arrebatado. El funeral sería el viernes al mediodía así que hice mi mayor esfuerzo por levantarme y volver a ver el mundo exterior del cual empezaba a aislarme, mi madre me dejo preparado un formal traje color gris con una camisa blanca y corbata color vino, en cualquier otro día me hubiese negado a vestir del tal forma pero ese día fue una excepción, acepte eso solo por ella… me puse el traje y salí para encontrarme con mi madre y hermana que me esperaban en el auto, apenas subí al vehículo escuche a mi madre hacerme una sutil reprimenda por no haberme peinado, pero no me importaba ir con el cabello desaliñado y no haberlo recogido en una pequeña cola de caballo como me era habitual, solo me importaba ir rápidamente a la iglesia; en el camino no pronuncie palabra alguna pero por medio del espejo retrovisor me di cuenta de algo, mis ojos azules que antes brillaban gracias a ella ahora se veían sombríos y sumado a las profundas ojeras daban una expresión fría y vacía…
Apenas entramos a la iglesia vi que esta se hallaba completamente llena, yo siempre odié estar entre grandes tumultos de gente así que me quede cerca de la entrada y justo desde ahí tenía una vista panorámica la cual aproveche para poder fijarme mejor en los presentes. Hasta adelante divisé a Maika y Lenka quienes se veían fatales, en especial Maika quien tenía los ojos hinchados por tanto llorar y aun ahí luchaba por contenerse, sentí tanta pena de verla así y más al recordar que hace algunos años había perdido a su esposo Yohioloid, eso la afecto demasiado pero gracias al apoyo de su querida hija Lenka había logrado sobrellevar el dolor, pobre mujer que ahora tenía que soportar otra muerte en su familia, adoraba mucho a Rin y estoy seguro de que la llegó a considerar como una hija. Del otro lado se encontraban las chicas, Teto era quien más lloraba, IA y Miki solo soltaban un par de lágrimas que no lograban contener mientras que en sus rostros se notaba su tristeza y SeeU era la única que trataba de mostrarse fuerte pero yo sabía que estando a solas era la que más lloraba por su amiga perdida. Al lado de Maika y Lenka vi a Bruno y su esposa Clara acercárseles para darles el pésame, y no era para menos, pues Rin me había contado que aquel matrimonio le había brindado demasiada ayuda cuando fue salvada por su tía, Bruno era un excelente psicólogo que le brindo ayuda especial tanto para sobrellevar su situación como para animarla a dar su testimonio frente a la corte y Clara era médico en un importante hospital de Tokio quien la ayudo en su recuperación física, ambos siempre la trataron muy bien y por eso siempre les tuvo gran aprecio y ellos igualmente la adoraban, no me sorprendía verlos ahí sufriendo junto a la pobre familia pues hasta a ellos les dolía aquella injusta pérdida. Mas en el centro de las bancas de madera pude ver al profesor BigAl, el impartía una de las clases favoritas de Rin, literatura, todavía recuerdo como Rin me hacía correr para llegar a tiempo y se enfurecía si no era así, siempre fue la más destacada en dicha materia y el profesor llegó a tomarle cariño incluso le regalaba algunos libros para motivarla en lo que él consideraba "su destino", la noticia debió devastarlo pues me dijeron que en esos últimos días se le veía más distraído y con un semblante serio que contrastaba con su personalidad alegre. Cerca de ahí vi a Kaito, pareja de Lenka, el y Rin se llevaban muy bien e incluso ella lo consideraba el hermano que nunca tuvo, se le veía triste y con una mirada más apagada. Cerca de mi vi a Piko y eso me hizo enfurecer, ¿cómo se atrevía a aparecer por acá? me parecía una burla de su parte y más después de fastidiar y tratar de lastimar a mi dulce Rin, si él estaba ahí solo era para hacerme enojar, y en parte lo estaba logrando, pero no le daría el maldito placer de atacarlo ahí, ese era el dia de Rin y nadie más, ya en otro momento lo golpearía pero por hoy solo me enfocaría en mi difunta novia y darle una digna despedida. Al resto de los presentes no les di gran importancia, o eso traté, en parte me molestaba verlos pues muchos solo iban por "obligación moral" no porque realmente les afectara su partida y eso me parecía odioso, los compañeros que estaban ahí apenas y le hablaban y si llegaban a dirigirle la palabra solo era para pedirle trabajos o tareas ¿cómo se aparecían ahora diciendo que la extrañarían? ¡ninguno la conocía! al menos no como nosotros sus seres queridos, ninguno de ellos la vio llorar o disfrutar las cosas que tanto le gustaban, ellos solo eran unos hipócritas o incluso oportunistas al aparecer ahí para salir en las fotos de los periódicos, malditos idiotas…
—Hijo, vamos con Maika ¿nos acompañas?— pregunto mi madre haciéndome reaccionar.
Yo negué con la cabeza y le hice una seña con la mano para indicarle que iría luego.
—Está bien, te veo luego…— respondió dándome unas palmaditas en la espalda.
Vi avanzar a mi madre y a mi hermana Cul, quien extrañamente llevaba suelto su largo cabello rojizo, era curioso como desde la muerte de Rin ella habia empezado a tratarme de forma mas tranquila y comprensiva ¿quién lo diría? alguien debía morir para que nosotros dos empezáramos a llevarnos mejor.
Cuando la ceremonia terminó y la gente comenzaba a salir, avancé hasta el frente de la iglesia, apenas me acerqué varios me vieron con una obvia lastima y me daban espacio, incluso mi madre asintió como tratando de decirme que podía acercarme sin problema y luego ella junto con mi hermana se dirigieron a la salida, en ese momento solo quedábamos Maika, Lenka y yo.
—¿Sabes? ella te quería mucho… decía que eras alguien muy especial— me dijo Lenka con la voz apagada y estrujaba la manga de su vestido negro tratando de no romper en llanto. —Puedes acercarte a verla, a ella no le molestaría… preferiría que la vieras en esa imagen serena—.
Hasta ese momento recordé que Lenka fue quien descubrió el cuerpo sin vida de su prima y entendí el significado de esas últimas palabras, de seguro aun podía visualizar esa imagen cada vez que cerraba los ojos; quise preguntarle en qué estado se había encontrado a Rin aquella triste mañana pero sentí que sería una gran falta de respeto de mi parte así que preferí guardarme esa morbosa duda. Respiré hondo y accedí acercarme al ataúd color blanco con detalles en negro donde yacía Rin, por unos momentos me sentí nervioso pero aquella sensación incómoda se disipó apenas se abrió aquel cajón fúnebre y pude verla.
—Parece dormida…— susurré.
—Si… esa es la magia de un buen maquillaje…— me respondió Lenka soltando un suspiro, acto seguido me tomó del hombro y volteó a verme dispuesta a hacer algo.
—Len… si te digo esto es porque ella te consideraba casi de nuestra familia y siento justo que sepas esto— por el tono en que lo dijo no me costó adivinar a que se refería —Rin estaba bien, no fue culpa tuya, mía o del resto el que decidiera terminar con su vida… fue por algo muy ajeno a nosotros y aun si tengo teorías de que pudo ser no puedo confirmarlo, solo ella y posiblemente mi madre sepan el motivo así que no puedo darte una razón definitiva, mi madre claramente no me lo dirá y supongo que será por algo… pero sea lo que sea debió ser algo horrible pues la forma en que la vi me demuestra que no hizo esto solo por una tontería… y-yo la encontré colgada en una de las vigas de su habitación y con las muñecas profundamente cortadas… f-fue algo horrible pero ya era tarde para hacer algo, según los forenses ella murió cuando menos en las primeras horas de la madrugada…— luego de eso no pudo continuar pues su llanto nuevamente apareció impidiéndole articular palabra alguna, Kaito se le acercó y la llevo a la salida con lo cual di por terminada la conversación.
Las palabras de Lenka en lugar de darme el alivio que esperaba terminaron por dejarme con más confusión, si no suicidó por algo que nosotros hicimos ¿entonces por qué lo hizo? ¿había algo que la estuviera molestando?, sin embargo era inútil hacerme dichas preguntas pues nadie podría respondérmelas, aquel motivo secreto se lo había llevado a la tumba…
—Aún en ese estado se ve como un ángel…— dijo alguien tras de mí, era Maika que al parecer también espero para poder hablarme. —¿Sabes?, debí de suponer que algo malo pasaría… no debí dejarla hablar con ella, era una mala idea en todos los sentidos…— decía con gran arrepentimiento.
—¿Con quién? ¿su madre?— pregunté más por impulso que por curiosidad.
Ella asintió. —Da igual si esa mujer alguna vez fue mi hermana mayor, me consta que es una descarada e irresponsable, no me sorprende pensar que pudo meterle ideas a Rin… esa mujer solo causa penas y problemas para su maldito beneficio—.
Me sorprendió un poco escucharla expresarse de esa forma pero a la vez lo consideré lógico, yo también me enfurecería con quien me arrebatase todo solo por resentimiento.
—Mi pobre Rinny… ella tenía tanto por delante— dijo con tristeza mientras la contemplaba —pero al menos ahora descansará junto a su querido hermano…—.
Mi reacción de sorpresa debió ser evidente ya que casi de inmediato se explicó.
—Así es, Rin tenía un hermano… se llamaba Rinto y era menor que ella por tres años, falleció poco antes de su quinto cumpleaños debido a una infección no tratada… quien lo diría, de alguna forma ambos murieron por culpa de una madre irresponsable—.
Yo no dije nada y solo me limité a abrazarla, el solo pensar en todo lo que tuvo que pasar en esos años me conmovió, si alguien merecía consuelo sin duda era ella. —Usted fue un ángel en la vida de Rin y sé que desde donde sea que ella este se lo agradece, gracias a usted estos últimos años fueron lo mejor que pudo tener y eso es lo que hay que conservar—.
—Tienes razón… y mi sobrina también al decirme que eres muy hábil con las palabras— suspiró pero ahora esbozando una ligera sonrisa —bueno, te daré un momento a solas para despedirte— dicho esto se colocó unas gafas negras y caminó a la salida.
Estando finalmente a solas pude contemplar su bello rostro, esa carita de ángel ahora rodeada por la seda blanca del ataúd que se volvería su ultimo hogar… tomé con delicadeza un mechón de su rubio cabello y lo acaricié con melancolía, sería la última vez que tendría el privilegio de hacerlo y seguía costándome asimilarlo, luego acaricie una de sus suaves mejillas hasta que baje a su blanco cuello ligeramente cubierto por el cuello del vestido negro y lo vi, aquella horrible marca violácea que confirmaba la presencia de aquella soga con la que dio fin a su vida y que incluso me hizo volver la vista hacia sus labios rosas que sin dudas debieron ser de una tonalidad azulada antes de ser cubiertos por esa imagen artificial del maquillaje, luego baje un poco más hasta toparme con sus manos colocadas en una posición cruzada y cuidadosamente cubiertas por las largas mangas de la prenda, con cuidado giré levemente una de sus muñecas e igualmente vi los profundos cortes que habían sido suturados, eso fue el límite de mi fortaleza y comencé a llorar de tal solo imaginármelo… colgada en las vigas con los labios azulados y las manos empapadas por el fluido carmesí…
El sentimiento de rabia y tristeza había vuelto, ¡ella no merecía morir de esa forma! ¡no! ¡simplemente no lo merecía…! Traté de controlarme apenas sentí unas lágrimas caer, no era el momento de caer en el dolor, tomé aire y alcé la vista para poder ver por última vez ese hermoso rostro, le di un último beso y salí para encontrarme con los demás que se encontraban en la sección del cementerio y mientras esperábamos a que trajeran el ataúd Lenka volvió a acercarse a mí y puso algo en mi palma, era un dije dorado con forma de corazón.
—Era la posesión más valiosa de Rinny… sé que le gustaría que lo tuvieras, cuídalo mucho— luego de eso regresó junto con Maika y Kaito.
Luego de eso nadie mas me habló y poco me interesaba, preferí mantener mi imagen seria ya que mi atención estaba enfocada solo en Rin y nadie más. Al momento del sepelio había menos gente cosa que me alivió un poco y por lo visto al resto de los presentes igual ya que mucho se sintieron con más libertad de poder llorar, entre ellos SeeU que ya llevaba un buen rato conteniéndose. Cuando echaron el último puñado de tierra algunos más comenzaron a alejarse y así sucesivamente hasta que solo quedamos mi madre, mi hermana, Maika, Lenka y por supuesto yo.
—Lenny, ya nos regresamos, te esperamos en el estacionamiento— me avisó mi madre mientras ella y mi hermana comenzaban a caminar.
Lenka hizo lo mismo y al poco rato Maika también, no si antes decirme algo. —Fue sepultada junto a su hermano, así no estará tan sola…—.
Solo quedaba yo así que finalmente pude sacar un tulipán amarillo del bolso interior del saco y lo coloqué justo al frente de su lápida donde se podía leer: "Rin Ketsume, adorada hija, hermana y amiga. Ahora encontrará paz en su paraíso". Pasé mi mano delicadamente frente a esta y luego contemplé el dije en mi mano.
—Rin… quizás esto suene absurdo, pero algo me dice que debo verte de nuevo y ten por seguro que haré hasta lo imposible por lograrlo… no importa donde estés, te prometo que te encontraré…— susurré mientras presionaba el dije contra mi pecho.
Otro capitulo :D fue mas corto de lo que pensaba pero no importa :3 pues espero que les vaya gustando esta historia y si es asi dejen review, fav o follow n.n y perdón si luego me extiendo mucho pero asi evito ocupar mas capitulos de los necesarios XD
