El presente fanfic participa en el reto del foro Anteiku "70 días con tu OTP". Hetalia y sus personajes son propiedad creativa de Hima-papa. Este drabble es con la temática "Acurrucándose/haciendo mimos."


Sakura suspiró de alivio y se pasó una mano por la frente al ver otro de sus trabajos finalmente terminados, era regocijante er como todo tu trabajo rendía frutos después de esforzarte tanto. Al sentir una mirada sobre ella, Sakura se giró y se encontró con unos ojos cálidos y curiosos color miel.

—Yao-san, ¿necesita algo? —El chino la observó a ella, luego desvió su mirada al piso, y tras decidir que en realidad lo único que quería era ver a la chica otra vez, negó con la cabeza.

—En lo absoluto, pequeña Sakura, me gustaría de nuevo felicitarte por tu excelente trabajo limpiando y acomodando la casa, aru, y me gustaría ofrecerte darte un descanso conmigo en la sala de estar mientras vemos una película, aru.

Sakura se sintió confundida ante las palabras, pero aceptó ya que no pensó que algo como eso causaría mucho daño.

—Eso me encantaría, Yao-san.

—Deja las formalidades, puedes llamarme sólo Yao, aru. —La chica lució aún más confundida ante esta respuesta.

— ¡Pero Yao-san, si comienzo a tratarle de "tú" perderé el respeto por usted y me sentiré muy vulgar!

Yao hizo un pequeño pucherito al no lograr que la chica se sintiera al menos un poco más cómoda a su lado, plan A había fallado.

—Si quieres puedes seguir hablándome de usted, aru, pero te pido que comiences a verme como un amigo en vez de tu jefe. —Sakura pareció pensárselo por un par de segundos antes de asentir con la cabeza. Sonaba simple.

—Lo intentaré. Yao-san —el otro sonrió.

—Ahora, ¿por qué no te acomodas en el sillón y pones algo en lo que yo hago palomitas?

— ¿Está seguro, no prefiere que yo prepare los bocadillos?

—Totalmente seguro, aru, al fin y al cabo, yo no incendio cocinas como ese tipo Arthur, ahu. —La chica parpadeó un poco al ver como la gentileza de su jefe se transformaba en ligera ira hacia la persona mencionada.

—D-de acuerdo.

Sakura se acomodó en el sillón, abrazando sus piernas cerca de sí y esperando volviera con el tazón de palomitas. Se recostó en uno de los soportes para brazo mientras observaba los canales con algo de modorra.

—Listo, aru. —Le extendió el platón de palomitas y Sakura tomó un par metiéndoselas a la boca con entusiasmo al tiempo que observaba las imágenes en la televisión hacer sus cosas de monitos animados.

—Arigatou, Yao-san. —Mientras masticaba los granos de maíz rostizados, Sakura no notó como el brazo de Yao se acercaba a ella hasta rodear su espalda y presionarla contra sí. A pesar de la sorpresa inicial, la chica se dejó hacer, pues la película era de terror y se sentía menos miedosa que a tener que pedirle que hiciera eso en alguna escena de suspenso.

Se acurrucó más contra el cuerpo del chino y pensó que tal vez era cierto lo que este decía acerca de tomarse un descanso de vez en cuando.

Sólo saltó un poquito cuando atacaron a uno de los personajes en la película.