DECLAIMER: la novela es una adaptación, su autora original de esta historia es angelihatake.

Como tampoco son míos los personajes de pokémon, le pertenecen a Satoshi Tajiri.

Disfruten.


-A las 6 en mi casa – me dijo Paul antes de bajar de su carro.

-¿Puedo saber que habrá? – se metió Giselle.

-Nada que te importe – le respondí.

-Dawn, no te pregunté a….

-A las 6, Dawn – repitió Paul sin responder a la pregunta de Giselle.

Asentí y bajé del coche. Entré a mi casa y almorcé rápidamente para después subir a mi cuarto a dormir. Mi plan era dormir toda la tarde y despertar justo a la hora que acordé con Paul. Me acosté en la cama y comencé a pensar muy bien lo que haría.

No podría arruinar tantos años de amistad por mis celos al verlo con Giselle o con mi estúpido comportamiento. Es decir, no era la primera chica con la que lo veía, ¿Qué le hacía diferente esta vez?

No había nada diferente, Nada. Simplemente que con cada día que pasaba mi paciencia se iba agotando y los celos me consumirían poco a poco.

Porque estaba segura de eso ¡Celos! Estaba celosa, lo que significaba que estaba realmente enamorada de él, ¿no?

¿Y si solo estaba confundida?

Mientras pensaba mis ojos se iban cerrando hasta que me quede dormida.

Un mensaje me despertó.

Asomé por mi ventana y vi que aun había sol. Observé el reloj de mi pared y ya eran las 4:30 pm.

-Nada mal – bostecé.

Tomé mi celular y vi que era un mensaje de Paul:

¿Estás bien? Normalmente no estás tan amargada como lo estuviste hoy. Espero esas "cosas de chicas" se solucionen pronto.

Suspiré y aventé mi celular a la cama. Para mi mala suerte el celular rebotó y cayó al suelo. Bufé enojada y me metí a bañar.

A veces cuando me sentía completamente estresada, un baño solía relajarme. Ahí, en la tina, formulaba los mejores planes, surgían las ideas y según yo, cantaba como nunca. Pero, esta vez la solución podía estar en una llamada a alguien cuyas ideas surgían sin necesidad de ducharse.

Cuando salí estaba decidida a hacer esa llamada de emergencia. Marqué el número de quien probablemente sabía todo de mí.

-May – dije desesperada apenas contestó.

-¿Qué pasa? – escuché su voz algo alterada.

-¡Ayúdame!

-Cuéntamelo todo.

-¿Tú crees que deba decirle a Paul lo que me pasa?

-¿Y qué te pasa?

-Lo que tú sabes. Estoy desesperada…¡me estoy volviendo loca! – casi grité sin dejar de dar vueltas por todo mi cuarto.

-¿A penas lo notaste?

-Aconséjame.

-¿Qué le dirás, qué te gusta?

-Shh… sí, eso.

-¿Por qué, paso algo?

-No, pero… me estoy comenzando a desesperar… las cosas se salen de control.

-¿Celos?

-¿Cómo sabes?

-Osea estamos hablando de Paul…

-Pero…

-¿Crees que valdrá la pena?

-¿Tú crees que no?

-Pues tú decide… ¿lo vale o no lo vale?

.

Y solo cuando estuve ahí, frente a él, en la puerta de su casa a las 6:15 pm fue que me dije a mi misma:

-Lo vale – él estaba sonriéndome como hacía cada vez que estaba solo y se alegraba de verme.

Cuando su familia viajaba y le dejaban solo, él me llamaba y yo iba a su casa a acompañarle un rato. El era como un hermano para mí, pero había dejado de verlo así cuando descubrí que mi corazón latía exageradamente con una caricia o roce involuntario suyo.

-¿Qué? – dijo algo confundido.

-Nada – suspiré-

-Pasa – se hizo a un lado para que yo entrara – en mi cuarto – me informó señalando las escaleras. – Iré por algo de comer.

Subí rápidamente y entré a ese cuarto que ya conocía de memoria. Su cuarto. Me senté en su cama y suspiré observando todo a mí alrededor. Realmente amaba estar ahí y más si no había nadie más con nosotros. Más de una vez me había imaginado en ese cuarto sola con Paul solo que de manera… distinta, de una manera que hasta yo misma me dije: pervertida.

-Ash vendrá más tarde – me dijo entrando a su cuarto con un bote de helado y galletas de chocolate-

-¿Por qué? – pregunté ayudándole a poner el helado en la mesita de su cuarto.

-Esta con Serena.

-Ahh, entiendo.

-Bien, ya había traído los refrescos, así que…

-Juguemos – le sugerí.

-Me agrada oír eso – amaba tanto esa sonrisa de lado que él hacia cuando estaba de acuerdo con algo.

Nos sentamos en el mismo sillón en el que nos habíamos sentado aquella tarde cuando les conocí.

Paul puso uno de sus juegos de guerra en el que podíamos jugar ambos. Debo reconocer que pese a ser un juego de niños, no estaba nada aburrido. De hecho era uno de mis favoritos.

Y recordé, que ese era el juego que siempre ponía Paul cuando estábamos él y yo solos. Tal vez ya se había dado cuenta de que me gustaba mucho o tal vez solo era la costumbre.

Sea lo que sea, en ese momento no podía existir alguien más feliz que yo. Estaba ahí, con Paul Shinji y esa misma tarde descubriría que sentía por él. Me había propuesto descubrirlo desde que iba en el taxi rumbo a su casa. Mi plan era fácil: Yo le diría que lo amaba, esperaría a ver su reacción, y si no era buena… diría que era broma y entonces si lloraba al llegar a casa tendría mi respuesta: es amor.

Todas mis ideas se esfumaron cual burbuja de jabón que se revienta de la nada cuando escuché la voz de Paul.

-¿Qué te pasó hoy?

-¿A qué te refieres? – dije nerviosa. Era obvio que le entendí la pregunta, pero no quería que viera que estaba nerviosa, y menos por su culpa.

Agradecía tanto que cuando él estaba jugando se desconectaba del mundo y sus alrededores.

-Ya sabes, de repente te fuiste con Kenny y pasaste con él tooooooodo el día.

.No seas dramático – le dije – tu pasaste el día con Giselle y no me quejo.

-Lo hiciste – dijo mientras remataba a un soldado en el videojuego – me gritaste y después te fuiste con el patético.

-Sólo…. quería estar sola – mentí

-Miénteme mejor, tal vez te crea la próxima.

Entonces encontré un pequeño error en mi "muy elaborado plan" Paul era mi mejor amigo y probablemente mentirle era una guerra perdida aun sin haber empezado.

-Bueno… - Pero aun así este podría ser el momento. Él no se creía nada de lo que le decía y era la hora de aprovecharlo. Entonces mi mente se llenó de suplicas que decían a gritos: ignórame Paul, ignórame.

-¡Bien! – dijo al verse ganador del nivel.

-Paul…

-¿Si? Dime – dijo sin separar la vista de la pantalla – demonios…

-Te contaré un secreto ¿sí? – susurré como si le fuera a contar el secreto más grande del mundo pero sin despegar la mirada de la pantalla.

-¿De qué se trata? – dijo acercándose a mí.

-Creo que estoy enamorada…

-Hmp, ¿eso es todo?

-Bueno… si.

-¿Y? – le miré fijamente y noté como me miraba por ratos impaciente por saber el resto de la historia. Su mirada se iba de la pantalla a mí, y de mí a la pantalla.

-Me gusta demasiado – dije sin apartar ahora la mirada de sus ojos.

-Hmp, ¿Cuál es el problema?

-Creo que él…

-¿No le gustas? – adivinó.

-Sí, eso creo.

-¿Y por qué piensas eso?

-Porque… bueno, es complicado – suspiré.

-Realmente pienso que TÚ eres la complicada…. y molesta.

-No… no entiendes – dije negando con la cabeza – hablo en serio.

-Yo también…

Le puso pausa al juego y tomo el control que yo tenía en mis manos para ponerlo en algún lugar.

-Cuéntame que pasó – dijo tan serio como pocas veces lo había visto.

-¿Realmente me escucharas? – Eso no me agradaba mucho en ese momento.

-Hmp, no es algo que haga muy a menudo… pero eres una chica y supongo quieres que te escuche, ¿no es así?

-Tsk, eres raro – le dije sin poder ocultar mi asombro al escucharle hablarme así – la verdad es que…

-Hmp.

Hubiera preferido que esta vez me ignoraras… esta podría ser la primera vez que me prestas atención y yo quisiera realmente que me ignorara.

-Me contaras, ¿sí o no? – sonaba ya desesperado.

-No es tan fácil hablar de esto.

¡Ignórame!

-¡Solo dilo!

¡No es fácil!

-Bueno… él me gusta… creo.

-¿Crees?

-Es que el… ¡es raro!

-¿Estás hablando de Ash?

Abrí los ojos increíblemente sorprendida.

-¿Qué demonios te hace pensar eso?

-Dijiste que era "raro"

-¡No! El solo… es bipolar.

-¡Es perfecto para ti!

-¡Demonios Paul deja de molestar!

-Solo estoy jugando – sonrió - ¿ves que si eres bipolar? – Carraspeó un par de veces y me miró serio de nuevo – continúa…

-Bien. Él es… pues guapo, me gusta su sonrisa y…

-¿Y? – arqueo una ceja.

-¡La verdad es que no puedo decidirme!

-¿Sobre qué?

-¿Paul como sé si estoy realmente enamorada?

-Hmp, ¿me lo preguntas a mí?

-Bueno tú has tenido muchas… olvídalo – suspiré – esto me gano por tener amigos hombres…

-Supongo que suspiras cuando le miras o algo así – aseguró – yo que sé… ve una película de esas que te gustan tanto…

-No es igual… sólo… estoy confundida – suspiré de nuevo.

-¿Y porque no te decides, que te lo impide?

-Ya te dije… es complicado.

-¿Qué es complicado?

-Él, nosotros…

-¿Quién es él?

-No… no quiero decirte su nombre…

-¿Por qué no?

-Seguramente le conoces…

-Hmp, ¿le gusta jugar videojuegos?

-Está obsesionado con eso….

-Bueno… al menos ya sabes que a mí me caería bien. Aunque dudo mucho que sea tan bueno como yo…

-Digamos que… esta a tu nivel.

Paul estaba a punto de decir algo cuando escuchamos que alguien tocaba la puerta de la casa. Paul se levantó y antes de salir me miró serio.

-¿No te va a matar enamorarte o sí?

Entonces Salió y mis sentidos giraron en torno a él, sus últimas palabras y el insistente golpeteo de mi pecho.

Sabía de antemano que mis resecos labios no pronunciarían palabra por un buen rato. Eso había sido por mucho lo mas arriesgado de mi vida, pero ahora estaba un paso más segura de lo que sentía.

De pronto escuchar la puerta abrirse de golpe me hizo reaccionar y saltar un pequeño saltito donde estaba sentada.

-¿Qué te pasa? – se burló de mi Paul.

Na… nada. Sólo me asustaron.

-Así tendrás de sucia la conciencia – dijo sentándose de nuevo a mi lado.

Ash nos vio ahí sentados frente a frente y caminó hasta tirarse en la cama de Paul.

-¡Ella es perfecta! – suspiró.

-¿Quién? – preguntamos casi al mismo tiempo. Me sonroje y miré a otro lado tratando de ocultarlo.

-Serena… - suspiró Ash.

-Hmp.

-¿Te le declaraste? – pregunté antes de beber un poco de mi vaso.

-Aun no, planeo hacerlo pronto… muy pronto.

-No te tardes mucho – le sonreí.

-Lo sé – respondió - ¿Qué tanto hicieron en mi ausencia?

-¿No ves? – Dijo el gruñón de Paul – sólo jugamos… y platicábamos.

-¿Y de qué? – preguntó Ash curioso.

-Hmp, Dawn decía…

-Nada interesante – interrumpí a Paul – de verdad.

-Hmp.

-Bueeeeeeeeno – dijo Ash viéndonos con una ceja alzada – Yo les diré algo entonces… estoy enamorado – suspiró.

-Júramelo – dijo en tono de fastidio Paul.

-Ella es perfecta para mí.

-Lo has dicho al menos unas mil veces en esta semana – rodé los ojos.

-¿Tan poquito?

-Yo creo que fueron unas… cinco mil veces – añadió Paul.

-Cierto – admití.

-Como sea… ¿podrían ayudarme?

-¿A qué? – pregunté mientras tomaba de mi refresco y le pasaba uno a Ash.

-¡En una semana es su cumpleaños y quiero hacer algo especial!

-Hmp, eso platícalo con Dawn – dijo Paul quitándole la pausa al juego – Ella es una chica, ella sabrá que hacer.

-¡Tramposo! – Grité y tomé rápidamente mi control para seguir jugando - ¿Qué has pensado, Ash?

-¿Flores?

-Hmp, viejísimo – dijo Paul sin apartar la mirada de la pantalla.

-La verdad, si – dije.

-¿Entonces? Paul, ¿tú que has hecho?

-Nada – hizo una mueca – lo mas que he hecho es lleva a una chica a cenar.

-No es mala idea – sonreí - suena bien, ¡puedes hacer eso, Ash!

-¿Tú crees?

-Hmp, les cobraré por robarse mis ideas.

-O bien, ¿por qué no te le declaras ese día?

-¡Perfecto! – gritó Ash.

-Buena idea – asintió Paul pasándose una mano por su cabello.

-¿A dónde la llevo? – Ash sacó su celular del bolsillo de su pantalón.

-¿Por qué no van de picnic? O amm puedes llevarla a la playa…

-Demonios, ¡la playa no! – gritó Paul mientras que tomaba con la mano derecha unas papas.

-¿Por qué no? – dije sobresaltada.

-Hay mucha gente ahí – respondió.

-¿Y qué?

-¿Qué romántico podría ser si hay gente observando?

-No importa el lugar – dije alzando mas la voz – lo que importa realmente es estar con quien quieres.

-Hmp, deja esas cosas cursis para después… ahora ayúdame a pasar al otro nivel.

-Ni hablar – bufé – ahora estamos ayudando a Ash…

-Hmp.

-Como sea… tengo una semana para pensarlo – dijo tomando un control.

-Ni hablar – le dije antes que se sentara – tienes un día para pensar que harás y el resto de la semana para organizarlo… no querrás que se te olvide todo a última hora ¿verdad?

-Las cosas no planeadas salen mejor ¿no? – dijo Paul.

-¡Siempre tienes que llevarme la contraria, Shinji? – bufé.

-Claro – sonrío de lado.

-¿Y entonces? – suspiró Ash.

-Déjalo ya – le respondió Paul – juega un poco. Luego lo piensas.

-Pero no muy luego – terminé.

Hay días que pasan lento… muy lento. Y esos son los días que mas odiaba. Sobre todo la escuela.

-¿De verdad? – esa chillona voz, ¿nunca se callaba?

-Claro, Giselle.

Eres tan lindo, Paul-kun.

Hice una mueca de infinito desprecio que esperaba que nadie más haya visto. ¿De cuándo aquí Paul le decía a una chica palabras bonitas? ¿Por qué a Giselle? ¿Por qué no a…?

-Paul-kun, Paul-kun. Paul-kuuuuuuuun – murmuré imitando la voz de Giselle – estúpida Giselle.

-Hey Dawn – escuché mi nombre desde atrás.

-¿Si?

-¿Desayunas con nosotros? – me preguntó Gary.

-Ehh, claro – respondí.

Fue entonces que me di cuenta que el timbre para el desayuno ya había sonado y yo era la única que no había guardado sus cosas.

Eso me pasa por andar burlándome de la tipa esa.

-Pues vamos, se hace tarde – Dijo Gary cerca de la puerta.

-Claro – respondí levantándome rápido de mi silla.

Una mano me tomo de la blusa y evito que avanzara más. Ese tipo de cosas eran características de Paul idiota.

-Hey, Dawn… desayunaré con Giselle, ¿vienes? – estúpido Paul, todavía lo pregunta.

-No.

-Iras con Kenny de nuevo?

-No.

-¿Entonces?

Estaba a punto de responderle con un seco "¿Qué te importa?" Cuando alguien más respondió por mí.

-¿Ya?

-Ya, Gary.

-¿Gary?

-Sip.

-Bueno – suspiro – nos vemos.

A pesar de que salió rápidamente del salón seguido de Giselle, pude notar su expresión de sorpresa.

-Si él puede tener sus amistades… porque yo no las mías… - murmuré.

Salí del salón detrás de Gary. Me formé detrás de él para comprar mi desayuno y finalmente e senté en una gran mesa.

-Los demás no tardan – suspiró antes de abrir su refresco.

-Gary, ¿Por qué…?

-No creí que quisieras desayunar con Paul y Giselle…

-Jeje Haría un mal tercio, ¿no crees?

.Ella no te agrada… es obvio.

-¿Se me nota tanto?

-Si – respondió – lo que aun no me queda muy claro es… ¿por qué?

-Es mi amigo, obvio tengo que odiar a sus novias.

-Pero es Paul, Paul Shinji. Todos sabemos que no se toma a ninguna chica en serio.

-¿De verdad? – pregunte sorprendida. Ya había notado que él no duraba mucho con sus novias, pero…

-Bueno, tú eres su amiga, deberías de saberlo.

-Aunque claro… eres después de todo una chica y no ves las cosas como lo hacemos nosotros.

-Yo…

-Si – asintió Gary – pero si sigues así, la gente pensara que tienes celos.

-Y los tengo – dije para sorpresa de él – pero son celos de amiga.

-Tsk, que problemáticas son las mujeres.

-No tienes idea de cuánto – sonreí junto con él.

Y ahí estaba, haciendo un, probablemente, nuevo amigo.

Tomé mi botella de refresco y traté de quitarle la tapa sólo para jugar con ella mientras esperábamos a los demás, pero para mi desgracia, el refresco estaba muy bien cerrado.

-Déjame ayudarte – se ofreció Gary.

-Gracias – dije dándole mi botella.

Mire a todos lados a mí alrededor sin buscar nada específico. Sólo veía a todos mis compañeros pasar frente a mí con sus propias preocupaciones en mente. Y entonces…

-Toma – dijo Gary dándome mi botella ya abierta.

-Gracias – dije sonrojada.

No, no era por Gary. Es solo que por un momento me pareció ver a Paul mirarme fijamente y esa mirada… parecía enojada. ¿Acaso estaba celoso?

Hola a todos aquí otro cap de la adaptación de esta grandiosa historia, espero que les este gustando.

Primero que nada gracias a los que dejaron reviews, me alegro mucho que les este gustando está historia, aunque a veces puede que tarde un poco en actualizar ya que voy a entrar a semana de exámenes, pero subiré un cap aunque sea un día por semana.

No se olviden díganme quien quiere que este con May: Brendan o Drew.

Bueno hasta el próximo cap nos vemos.