Hola! Vaya... la verdad es que estoy nerviosa, éste es mi primer fanfic sobre Death Note. Y también el primero que publico en ésta página. En primer lugar quiero agradecer a Bree, JssZavala y Sasha sus reviews en el capítulo anterior. Confieso que sin sus ánimos puede que no haya continuado la historia. Muchisimas gracias chicas, y espero que éste cap también os guste! ^-^
También quiero daos las gracias a los que me tenéis en favoritos o sigáis mi historia. Besos!
Lexter observó a Near mientras éste paseaba rápidamente sus oscuros ojos por el informe en la pantalla del ordenador, luego, el chico pestañeó y se alejó de la computadora.
-¿Ocurre algo Near?- Preguntó Lexter, intrigado en la razón por la que el chico se había alejado tan rápidamente del ordenador. El comandante vestía con un elegante traje negro y corbata roja. Su cabello rubio estaba pulcramente peinado y fijado con gomina. Mientras tanto, el genio, llevaba puesto una arrugada camisa blanca y unos pantalones del mismo color. Junto con su cabello pálido y revuelto y aquellas marcadas ojeras en sus ojos, el aspecto del chico era más bien el de alguien que acaba de escapar del psiquiátrico. Sin embargo allí todos respetaban a Near y se subordinaban a él, todos sabían de lo que era capaz.
-El nuevo Kira es un niño, alguien que vive en el mismo barrio que las víctimas y tiene la misma edad.- Dijo el joven, sin rodeos. Lexter titubeó, asombrado, sin saber a penas qué decir. Estaba acostumbrado a las muestras de la asombrosa habilidad del chico, sin embargo todavía le pillaban desprevenido.
-¿Un niño?- Preguntó finalmente, pretendiendo haber escuchado mal la teoría de Near, sin embargo, el hombre sabía que por muy poco que le gustase, no tenía mal oído, y que las teorías del chico no solían ser erróneas.
-En efecto. Para éste caso no van a hacer falta refuerzos especiales. De hecho, el niño en cuestión está asustado y en proceso de negación, quizá puede que tenga el cuaderno escondido en su cuarto, o que incluso se haya deshecho de él, no será difícil hacer que confiese, además, no creo que sus padres lo sepan siquiera.- Continuó Near pacientemente, haciendo girar uno de sus cabellos en su dedo índice con una mirada distraída mientras se sentaba frente a su nueva maqueta.
-¿Cómo, lo dices en serio Near?- Continuó el hombre sin salir de su asombro. También tenía que haberse acostumbrado a la falta de empatía de Near y a su forma directa de decir las cosas, pero seguía resultándole brusco, a pesar de los años.
-Claro que sí. Seis niños asesinados. Cuatro de ellos de diez años. Dos de doce. No todos asisten a la misma escuela, pero todos viven en el mismo barrio. Sus muertes, por paro cardíaco, ocurrieron hace cuatro días, a la misma hora. Después de sus muertes, nadie más en la zona ha vuelto a morir de paro cardíaco u cualquier otra situación extraña, tampoco en los días anteriores. Esto último es lo que me indica que la víctima mató a aquellos niños en un arrebato de furia, tan solo para probar si el cuaderno realmente funcionaba, puede que no creyese que de verdad lo hacía. Cuando los niños murieron, él se asustó y no volvió a escribir otro nombre. Aquellos chicos tuvieron que hacer algo que realmente molestó a Kira. Si averiguamos qué era lo que estaban haciendo ese día, lograremos atrapar al asesino. Tan solo tenemos que buscar a un niño de once o doce años, aislado de los demás por su culpabilidad. Una persona más bien tímida e introvertida, de otra forma quizá hubiese intentado mostrar su poder a los demás asesinando a más jóvenes. Buscamos a un chico reservado.
Emma descansaba en el sofá de su casa, cansada por el peso de los últimos días, con los auriculares puestos de nuevo, mientras escuchaba la canción "No angels" de Bastille. Su mente estaba lejos de allí, fluyendo junto con la letra de la canción, y sin poder apartar la vista del teléfono móvil. No había duda. Ya era definitivo.
"Últimamente te has comportado de una forma extraña, lo siento Emma, pero no puedo seguir con alguien que no es capaz de confiar en mí."
El mensaje estaba escrito con letras oscuras y firmes, lo que quería transmitir estaba claro. La chica le había contestado todavía más claramente.
"Supongo que hemos acabado."
Ésta había sido su respuesta. Sencilla y simple. Ni siquiera había tenido que dedicarle un segundo pensamiento. A penas dos minutos después, Dylan ya había cambiado su estado de Facebook a soltero. Aquello tampoco le importaba.
Supuestamente cuando una chica cortaba la relación con su novio lloraba, suplicaba una segunda oportunidad o incendiaba la casa de su ex. Ella no tenía ganas de llorar. Tampoco de enfadarse. Ni siquiera de volver a intentarlo.
Dylan era idiota. Ella sabía que en realidad su relación habría acabado tarde o temprano, de que tan solo había estado saliendo con él porque sus amigas habían insistido mucho… Pero sabía que jamás había sido amor. Después de todo... ¿Qué era el amor verdaderamente? Puede que tan solo la costumbre de estar junto a una persona.
Quizá ella era una egoísta, puede que incluso una mala persona, pero sentía que Dylan jamás había merecido la pena. El chico jamás había sido capaz de pensar más allá de sus botas nuevas o que la gomina de su cabello estuviese bien fijada. Algo le decía que el chico tampoco iba a lamentar largo rato la ruptura. Emma ya estaba harta. Estaba harta de los chicos. De la gente falsa y superficial. O mejor dicho… estaba aburrida de ellos.
Tras cantar de nuevo la letra de la canción y llenarse de fuerza, se quitó los auriculares. Emma escuchó las risas de su hermano en la planta de arriba. Sonaba feliz mientras veía uno de sus animes favoritos en la TV. Sonaba normal… Después de todo él ya era normal, las sombras del pasado ya solo la perseguían a ella.
Habían pasado ya diez días desde el incidente, y el barrio todavía estaba de duelo por los chicos que habían perdido la vida. Emma trataba de no pensar mucho en ello, sin embargo hoy la gente iba a reunirse y encender unas velas por las víctimas. Ella y su hermano no podían faltar, sería irrespetuoso.
"¡Ve preparándote Luke!" Gritó desde las escaleras. Nadie contestó. "¡Luke!" Insistió ella, que sabía que su hermano estaba haciéndose el sordo porque no le apetecía moverse.
"¡Vale!" Dijo finalmente el chico. Emma escuchó como la tele se apagaba y su hermano se incorporaba para vestirse. Suspiró y se dirigió al sofá para recoger sus cosas. Su madre tenía el turno de noche en el hospital, así que aquel día ni siquiera se pasaría por casa. Ella se había convertido en la nueva madre de su familia. ¿Se sentía preparada para ello? Realmente no, pero su hermano era bastante independiente y maduro para su edad.
Emma se miró al espejo, sus ojos se veían cansados y su vestido negro la hacía verse pálida, casi amarillenta incluso. Cuando pasó por la habitación de Luke, lo ayudó a abrocharse las cordoneras de sus zapatos. El chico renegó sobre su ayuda, sin embargo le permitió que ella lo hiciese.
"¿Estás listo?" Preguntó ella finalmente. Luke asintió. En ese momento sonó el timbre de la casa. Ambos hermanos se miraron extrañados.
"¿Va a venir alguien con nosotros?" Emma negó con la cabeza. "Quizá mamá ha salido pronto de trabajar"
"Ella habría usado la llave" Dijo la chica bajando a la planta de abajo y acercándose a la puerta cautelosamente. "¿Quién es?" Preguntó poniendo su mano en la cerradura y dudando entre si abrir o no. Lo cierto es que su barrio era bastante seguro, pero los acontecimientos recientes la habían hecho desconfiar incluso de su sombra.
"¿Es ésta la casa de los Evanson? Queremos hablar con Kristal Evanson, por favor." Dijo una voz masculina al otro lado. Emma no la reconoció, sin embargo notó un acento que no era inglés.
"Mi madre no está en casa. ¿Quién pregunta por ella?" Contestó Emma.
"Policía Local" Dijo la voz. Todos los vellos del cuerpo de Emma se erizaron. ¿Qué quería la policía local? Acaso… No, no podía ser eso. La chica estaba confusa. ¿Debía abrir la puerta? "Abra la puerta, por favor" Dijo la voz, insistente, como si le hubiese leído el pensamiento. La chica giró la cerradura y entreabrió la puerta, lo suficiente como para asomar ligeramente un ojo.
Unos dedos asomaron por la apertura y empujaron la puerta hacia dentro con fuerza, haciendo que ésta golpease el rostro de la chica. Emma sintió un dolor agudo en la frente y gritó. Cuando logró abrir los ojos, lo primero que vio fue un hombre alto y trajeado, con el cabello muy oscuro, cruzando el umbral de su casa. Habían más personas detrás de él, todas vestidas de riguroso negro. Unos diez hombres cruzaron el umbral y se encaminaron hacia el interior de la casa sin su permiso, en distintas direcciones. ¡¿Qué estaba pasando?! ¡La policía local no vestía con corbata! ¡Y mucho menos irrumpía así!
"Sentimos la intromisión, no te preocupes." Dijo el hombre trajeado que había abierto la puerta con tanta fuerza. "Tienes que venir conmigo, Emma. Tú y tu hermano. Siento lo de la puerta pero no podía correr riesgos." El hombre hablaba con un marcado acento americano y la agarró de un brazo para guiarla al exterior. ¿Qué quería de ella? ¿Cómo sabía su nombre? En realidad, aquello era lo que menos le importaba.
Emma se soltó de un tirón y se dirigió al interior de su casa, sin saber qué hacer. ¡No podían entrar así como así a su casa! ¡No era justo! Unas manos sujetaron sus hombros por la espalda, cuando se giró volvió a ver al mismo hombre. Su cabello oscuro caía por los lados de su rostro, sus rasgos no eran de alguien cruel, parecía incluso disgustado por hacer aquello, pero dispuesto a seguir órdenes.
"¿Quiénes sois? ¡No son la policía local!" Dijo ella intentando zafarse de él. "¡Suélteme!" De repente comenzó a escuchar la asustada voz de Luke, que bajaba por las escaleras, arrastrado por otro hombre. "¡Luke!"
"¡Emma!" Gritó el chico. "¿Quiénes son Emma? ¿Dónde nos llevan?"
"¡Luke! ¡Dejen en paz a mi hermano! ¡Suéltenlo! !Déjenme estar con él!" Rogó ella.
"No podemos hacer eso" Cada vez más de aquellos hombres acudían a sujetarla. Otro agarró a Luke por la cintura y lo elevó, cargándolo y sacándolo rápidamente de su casa. La mente de Emma no daba a basto. Ella simplemente pataleaba y arañaba a las personas de su alrededor, finalmente una voz tapó su boca con algo… algo que olía como…
Emma dejó de moverse, dejándose caer inconsciente al suelo. Los hombres la cargaron y sacaron de allí. Quedando únicamente uno de ellos en el centro de la estancia. Un hombre de cabello tan oscuro como su traje. Éste sacó el móvil de su bolsillo y marcó un solo número. Tras un solo pitido, una voz sonó al otro lado de la línea.
"Aquí Giovanni. Está hecho. No hay rastro de la madre, pero Luke y Emma Evanson están en la furgoneta. La chica ha sido la única en oponer resistencia." "De acuerdo, vamos hacia allá".
