Disclaimer: Ninguno de los personajes de Ghost Hunt me pertenecen.

DÍA 1

̶ Hi! My name is Mai Taniyama… nice to meet you too… Yes, I have my curriculum right here… Yes, I´m going to grad… to grad… to gra-du-a-te this year, to graduate this year!... ¡Maldición!

Ese era mi quinto intento de practicar una entrevista en inglés. No sabía cuál era el problema, graduate no era una palabra tan complicada, así que tomé aire, regresé al espejo y comencé otra vez.

̶ Hi! My name is Taniyama Mai… sorry "Taniyama" is my last name, "Mai" is my first name… Oh yes, I have my curriculum right here. I´m going to grad… grad-u ¡Maldición!

Ya era suficiente, era tiempo de rendirme. Pasaban de las dos de la mañana y todavía tenía que ducharme. Tal vez Yasuhara tenía razón y la práctica solo me ponía más nerviosa.

Derrotada, tomé mis papeles y los metí en el maletín con mi computadora, el cual enseguida coloqué sobre la pequeña mesa a un lado de la puerta, ya que eran lo último que podía olvidar al siguiente día.

Pero todavía no me convencía mi memoria, así que tomé mi cuaderno de notas, escribí con marcador grueso "No olvides el maletín", arranqué la hoja y la pegué sobre la puerta.

̶ Con eso debería ser suficiente ̶ me dije satisfecha.

Era momento de bañarme, pero primero debía terminar de escoger los vestidos. Los eventos sociales de la conferencia no suelen ser muy glamorosos, sin embargo Madoka ya me había advertido que la íbamos a pasar en grande en los días libres, y ella nunca hace esa clase de amenazas en vano.

̶ De acuerdo, este está bien para la cena ̶ me dije sosteniendo un vestido básico negro frente al espejo, para después cambiar a otro dorado ̶ y este para la ceremonia.

Ese vestido era mi favorito, entallado y corto, con un elegante cinturón negro. La primera vez que lo usé fue en la cena que Naru me invitó por nuestro segundo aniversario.

̶ Pensándolo mejor, este no.

¡Riiiing! Escuché a mi celular sonar. Se trataba de un mensaje de Ayako. "No se te olvide, mañana a las siete. ¡No te vayas a quedar dormida o ya verás!". Esa Ayako... desde que se convirtió en una mamá de verdad empeoró con sus regaños.

Vi el reloj sobre el buró, ya eran las tres de la mañana. De pronto me sentí muy cansada y me recosté sobre la cama. El día siguiente era muy importante, era el inicio de un viaje que podía cambiar para siempre mi vida. ¿Me aceptarían? ¿Cubriría sus expectativas? Aunque Madoka me había asegurado que así sería, una parte de mí no lo creía.

Además, era la primera vez que iba a Inglaterra como la ex-novia de Naru, y para empeorar la situación, también iría su nueva prometida y enemiga jurada mía, Yuna. Los Davis son lindas personas y sabía que me tratarían bien, pero eso no impediría que la situación fuera totalmente incómoda. Si tan solo hubiese tenido el dinero, habría rentado un hotel y de esa manera me hubiera librado del tormento.

̶ Al menos Yasuhara se quedará ahí también… ̶ me dije en un susurro.

Abrí los ojos, por un instante me había dejado llevar por el cansancio. ¡Riiiiing! Mi celular estaba sonando otra vez. Volteé para tomarlo, pero entonces noté los rayos de sol entrando por mi ventana.

Me había quedado dormida.

̶ ¡¿Hola?!

̶ ¡Mai! ¡Hasta que contestas!

̶ ¿Ayako?

̶ Housho y yo ya llegamos al edificio.

̶ ¿Qué hora es?

̶ ¡Las siete! ¡Tienes diez minutos para bajar señorita!

Me colgó.

̶ ¡Maldita sea!

Me levanté de un brinco y corrí hacia el baño. Definitivamente ya no podría ducharme, pero por lo menos me enjuagué el rostro y lavé los dientes. Después regresé al armario, tomé todos mis vestidos de una vez y los forcé dentro de la maleta.

¡Riiiing! ¡Riiiing! Ayako estaba marcando otra vez, pero yo estaba muy ocupada poniéndome la blusa para contestarle.

¡Riiiing! ¡Riiiing!

̶ ¡Ya voy! ̶ grité desesperada.

Todo estaba listo. Ya cambiada, con la maleta y la bolsa en la mano, tomé mi celular, corrí hacia la puerta, salí, la cerré con seguro y bajé como loca las escaleras.

¡Riiiing! ¡Riiiing!

̶ ¡Ya estoy aquí!

̶ ¡Ay, tampoco tienes que gritar! ̶ me respondió Ayako desde el interior de su camioneta.

̶ ¡Tampoco tienes porqué llamarme cada dos minutos!

̶ ¡¿No olvidas nada?! ¡¿Tu pasaporte?!

̶ ¡Aquí lo tengo en la bolsa mamá!

̶ ¡Ya niñas! ̶ nos interrumpió Bou-san*, quien se había bajado del auto ̶ Hola Mai, dame tu maleta para ponerla en la cajuela.

̶ Sí, muchas gracias.

Se la di y subí al asiento trasero, entonces Ayako volteó hacia mí.

̶ Yo no te estaba marcando.

̶ ¿No? Pero entonces…

Miré mi celular, efectivamente la llamada había sido de Yasuhara.

¡Riiiing!

Me estaba marcando otra vez.

̶ Hola Yasu, ¿qué sucede?

̶ ¡Mai! Que bueno que contestas… Oye, ¿en cuánto tiempo llegarán a la oficina?

̶ ¿Ya estás ahí?

̶ Sí, el patrón pasó una hora más temprano por mí.

Típico de Naru.

̶ Apenas vamos saliendo, yo creo que en media hora o cuarenta minutos ya estamos allá.

̶ ¿Ya están allá?... Madrugaron. ̶ interrumpió Ayako.

̶ Escucha Mai ̶ continuó Yasuhara ̶ tienen que llegar rápido, aquí… tenemos una situación.

̶ ¿Situación?

̶ Así es, un código Yuna para ser exacto.

̶ ¡¿Qué?!

̶ ¡¿Qué pasa?! ̶ preguntó Bou-san justo antes de encender el auto.

̶ Un código Yuna ̶ le respondí.

̶ ¡¿Qué tiene esa niña ahora?! ̶ se quejó Ayako.

̶ ¿Qué sucedió Yasu?

̶ Mai, solo te lo digo para que te tranquilices de una vez y no armes escándalo, pero ella está haciendo el berrinche de su vida con Naru para que no vayas a la conferencia.

̶ ¡¿Qué?!

̶ De nuevo, tranquilízate. Naru no está cediendo.

̶ ¡Esa… maldita perra! ¡Me va a escuchar esta vez!

̶ ¡¿Qué sucedió?! ̶ preguntaron Ayako y Bou-san al unísono.

̶ Espera Yasu, te pondré en altavoz… Ya está, diles qué es lo que pasa.

̶ ¡Hola Takigawas! Como le decía a Mai, tienen que llegar lo antes posible. Yuna está empecinada en que Mai no vaya con nosotros.

̶ ¡¿Qué?! ̶ gritaron ambos.

̶ ¡¿Pero qué le pasa?! ̶ dijo Ayako.

̶ No lo sé bien, están encerrados en la oficina de Naru… Solo lleguen rápido por favor, y ayúdenme a controlar a Mai.

̶ ¡Hey!

Colgó. No podía creerlo, esa mujer se había sobrepasado esa vez.

̶ Bueno, será mejor que nos apresuremos ̶ dijo Bou-san.

Encendió el motor y enseguida partimos. Durante el camino ambos intentaron apaciguarme de diferentes maneras, pero mi furia era demasiada para ser controlada.

̶ ¡Es que no es justo! ¡¿Cómo se le ocurre exigir algo así el mismo día en que nos vamos!?

̶ Agradece que fue hasta hoy o habría tenido tiempo de convencer a Naru ̶ me respondió Bou-san.

̶ Sí Mai, además no conocemos el trasfondo ̶ dijo Ayako ̶ seguramente están peleados por algo y ella te está utilizando para molestarlo.

̶ ¡Pues yo no tengo nada que ver! ¡A mí que no me metan en sus problemas!

Entonces Ayako me miró con condescendencia.

̶ Ay, Mai, no te hagas la inocente, tú tienes todo que ver con sus problemas.

̶ ¡Eso fue hace un año!

̶ Y una mujer nunca olvida… Acéptalo, en cierta forma te lo mereces.

̶ No esta vez.

̶ De acuerdo, tú y Naru se han portado bien, pero tienes que aceptar el hecho de que Yuna siempre estará a la defensiva contigo.

̶ Pero esto es demasiado.

̶ Tienes razón, es demasiado. Pero no te preocupes, no dejaremos que se salga con la suya.

̶ Tienes todo nuestro apoyo ̶ confirmó Bou-san.

̶ Gracias.

Definitivamente no dejaría que esa mujer me hiciera a un lado, cualquiera que fuese la razón.

Veinte minutos después, ya nos encontrábamos en el estacionamiento. Ni siquiera esperé a bajar las maletas para subir por las escaleras y entrar a la oficina. No había nadie en la sala, pero podía escuchar unas voces al fondo, así que caminé rumbo al cubículo de Naru cuando de pronto escuché el susurro de Yasuhara.

̶ Mai, espera, ven aquí.

̶ ¿Yasu?

Mi amigo se asomaba por la puerta de su oficina.

̶ Ven, entra.

Lo hice. En su mano tenía una grabadora portátil y unos audífonos intraulares.

̶ Logré introducir un micrófono inalámbrico por debajo de la puerta, ten, escucha lo que están diciendo.

Me ofreció uno de los audífonos. Yasuhara es famoso entre nosotros por su habilidad para la investigación, y el cotilleo. Tomé el auricular y lo coloqué en mi oído, tomó unos segundos seguir el hilo de la conversación.

̶ Pero es no puedes esperar que me quede así, cruzada de brazos ̶ decía Yuna.

̶ Y como ya te dije, la única solución sería que vinieras ̶ contestó Naru.

̶ ¡Que no puedo, ¿no lo entiendes?! Hay que escoger el menú, la vajilla, la banda, mandar las invitaciones… todo eso debió hacerse hace medio año.

̶ Si debió hacerse hace medio año entonces tres semanas no harán mayor diferencia.

̶ ¡Hacen toda la diferencia Naru! Ya sé que a ti no te importa, pero a mí sí, quiero que esta boda sea lo mejor para nosotros.

̶ Entonces mueve la fecha.

̶ ¡No hay otra fecha en el salón!

̶ Escoge otro salón.

̶ ¡Ajá, ¿cómo voy a encontrar otro así, cerca del templo?

̶ No tiene que ser cerca del templo.

̶ ¡Por supuesto que sí, ya alquilé el carruaje para que nos lleve! Además, La Sra. Sanjo dice que si no hacemos la prueba esta semana, el diseñador del vestido no estará disponible más adelante.

̶ Dijiste que usarías kimono.

̶ ¡En la boda usaré kimono, en la fiesta llevaré el vestido! ¡¿No me has estado escuchando?!

En ese momento se abrió la puerta de nuestro cubículo, Bou-san y Ayako nos habían encontrado.

̶ ¿Qué están haciendo? ̶ dijo Ayako, reprobando nuestra violación a la intimidad de Naru.

̶ ¿Quieren escuchar? ̶ les invitó Yasuhara.

̶ Claro ̶ respondió Bou-san.

̶ ¡Housho!

̶ Como si no lo hubiéramos hecho antes amor.

̶ Está bien.

̶ Creo que tengo otros audífonos en este cajón ̶ dijo Yasuhara hurgando en su escritorio.

Pero entonces la voz de Yuna pudo escucharse claramente por todo el piso.

̶ ¡¿Es que acaso no te importo en lo más mínimo?! ¡Si te estoy diciendo que me tengo que quedar es porque tengo que hacerlo!

̶ Y yo no tengo problema con eso mientras no hagas peticiones absurdas.

Naru también había subido su tono, cuando lo hace es porque realmente se ha enfadado.

̶ ¡¿Absurdas?! ¡¿Cómo tienes el descaro de decir algo así?! ¡¿Crees que no sé lo que va a pasar?!

̶ Como dije, no voy a pedirle a Mai que se quede solo porque tú no irás. Lo que tú pienses no importa, ¿vendrás o no?

̶ ¡Ah, entonces es así! ¡Yo no importo! ¡Muy bien, llévatela, aún estamos a tiempo de cancelar la boda!

Lo estaba amenazando. Era una mala jugada, Naru responderá con…

̶ Si no estás de acuerdo entonces cancélala.

Exactamente eso… Yuna dejó de hablar, pero podían escucharse sus sollozos. Había perdido la discusión.

En ese momento los oímos abrir la puerta de su oficina.

̶ ¡Rápido, guárdalos! ̶ ordenó Ayako a Yasuhara, quien en un segundo abrió el cajón y aventó dentro la grabadora y los audífonos.

Justo después, Naru abrió nuestra puerta.

̶ Vamos tarde, Yasuhara, por favor llama a un taxi.

̶ ¡Sí!

Se fue y todos respiramos. Al parecer habíamos sido demasiado obvios.

̶ Será mejor que salgamos ̶ dijo Bou-san.

Asentimos y lo seguimos hacia la sala. Yo fui la última en salir y no pude evitar mirar por la puerta entreabierta de la oficina de Naru. Yuna estaba llorando sobre el escritorio. Sentí pena por ella, yo misma había estado en su situación, pero a eso se debía atener quien tuviera el valor de estar con él.

̶ Oye Mai, ¿qué clase de piedras llevas en tu maleta? ̶ me preguntó Housho cuando entré a la sala.

̶ ¿Para qué las subiste si las tendremos que bajar de nuevo? ̶ le regañó Ayako.

̶ Es más fácil si las bajamos de aquí hacia la calle, que si las subimos desde el estacionamiento.

̶ Pero si de todas formas las subiste.

Comenzaron a pelear como siempre, y en buen momento ya que Yuna estaba entrando a la sala. Así todos fingimos distraernos con ellos.

̶ Pero en serio Mai, ¿qué tanto llevas?

̶ No seas exagerado, es solamente ropa… solamente ropa… ¡Mi maletín!

Me llevé las manos a la cara y todos me miraron como a una loca.

̶ ¡Olvidé mi maletín en el departamento!

̶ ¡¿Qué?! ¿Es en serio Mai? ̶ me dijo Bou-san llevándose la palma a la frente.

̶ Ya sabía yo que olvidarías algo ̶ se burló Yasuhara ̶ No te preocupes, tengo todo respaldado en mi disco duro.

̶ No, pero en serio necesito mi maletín.

̶ ¿Por qué? Dijiste que tenías tu pasaporte en la bolsa ̶ comentó Ayako.

Había una razón muy poderosa, sin embargo no era momento de compartirla.

̶ En serio, realmente necesito ese maletín.

̶ Pasaremos por él camino al aeropuerto ̶ dijo Naru mientras leía un libro en su asiento favorito.

Quedé incrédula. ¿Sin un insulto? ¿Una frase despectiva? Naru nunca dejaría pasar un error mío de esa manera. Entonces vi la reacción de Yuna, quien estalló en lágrimas una vez más, tomó sus cosas y salió de la oficina. Naru solo continuó leyendo, me tuvo esa consideración para provocarla, aunque él mismo jamás lo admitiría. Sabía que ella siempre lo perdonaría y jamás cancelaría la boda... Cuando él se enoja puede llegar a ser bastante cruel.

̶ ¡Ya llegó el taxi! ̶ anunció Yasuhara después del silencio que duró una eternidad.

̶ Vamos ̶ dijo Naru.

Rápidamente ayudamos con las maletas y en menos de cinco minutos ya estábamos en camino. Afortunadamente solo tuvimos que desviarnos un poco para pasar por mi edificio. Por supuesto que eso no me libró de las burlas de mis amigos, quienes no dejaron el tema sino hasta que llegamos al aeropuerto.

Ya una vez ahí, pasamos a las salidas internacionales, hicimos la documentación requerida y entramos a la sala de abordar. Todo el tiempo traté de mantenerme lo más alejada posible de mi jefe, si bien su tonta novia no estaba para vigilarlo, lo último que necesitaba era que los demás me vieran interactuar con él.

Pero todo se fue al traste en el momento que abordamos y noté que él se estaba sentando en el asiento 12B. Yo tenía el 12A.

̶ ¡Yasu! ̶ me dirigí a mi amigo, quien tenía el 14C ̶ ¡Yasu, cambia de asientos conmigo!

̶ ¿Qué? ¿Por qué haría eso?

̶ Porque yo tengo asignado el 12A.

̶ ¿Y…?

̶ ¿Y ya viste quién está en el 12B?

̶ ¿Y tú ya viste a la linda chica que se sienta sola en el 14B?

̶ ¡Yasu!

̶ ¡Esta bien! Primero en llegar gana.

̶ ¡Eso no es justo, estás delante de mí!

̶ Lo siento, la vida es mala. Sobretodo si pasas un vuelo de diez horas a un lado del Sr. Simpatía.

̶ ¡Yasu!

Pero era muy tarde, él ya había corrido a su asiento y se estaba presentando con la chica. Ayako y Bou-san también ya estaban acomodados en sus lugares en la fila veinte. No había opción, tenía que resignarme.

̶ Perdón, con permiso ̶ dije a Naru cuando le pasé por enfrente para llegar a mi asiento en la ventana.

̶ Está bien ̶ me respondió y continuó leyendo su libro.

Suspiré, lo mejor sería ignorarnos mutuamente, así que tomé los audífonos en la bolsa del asiento frente a mí y los conecté a la pequeña pantalla interactiva. Sin embargo, el avión todavía no despegaba y el menú estaba congelado.

̶ Lo siento por la escena de hoy ̶ escuché a Naru decir.

Volteé a verlo, pero él seguía mirando el libro. ¿En serio se estaba disculpando?

̶ No hay problema.

Eso era todo, hasta ahí debía quedar la conversación, pero mis labios se movieron solos cuando dije…

̶ Lamento que hayan discutido por mi culpa.

En realidad no lo lamentaba, sabía que no había sido culpa mía.

̶ Sabes perfectamente que no fue culpa tuya.

Hasta Naru lo aceptaba… Con eso era suficiente, si me quedaba callada lo más probable era que él también.

Y efectivamente así fue. Él siguió leyendo y yo me recosté hacia la ventana. Hacía frío, así que me cubrí con la sábana de cortesía. Diez horas, solo tenía que resistir diez horas hasta la escala en Moscú, entonces Yasuhara se las vería conmigo.

Abrí los ojos, estaba recostada. Lentamente me levanté del pavimento, hacía mucho frío. ¿Por qué había dormido ahí? No lo sabía, no reconocía ese lugar. Miré a mí alrededor, parecía un almacén o fábrica abandonada. No había lámparas ni ventanas, solo unos pocos tragaluces en el techo. ¿Cómo había llegado ahí? No lo recordaba.

̶ Mai.

Escuché a alguien llamarme, volteé y lo encontré, se trataba de Naru.

̶ Hola.

Pero entonces me sonrió, no era Naru, sino Gene. No solo su sonrisa, sino su apariencia también lo delataba, Naru ya era más alto. Al verlo no sabía qué sentir, la última vez que hablamos no había sido del mejor modo.

̶ Gene, hola. No me había dado cuenta de que estaba soñando.

̶ ¿En serio? Este lugar es muy extraño para ser real... ¿Lo ves? Sabía que tarde o temprano recapacitarías.

̶ ¿En dónde estamos? ̶ pregunté intentando cambiar de tema.

̶ No lo sé, simplemente aparecí aquí en este almacén. No hay espíritus, pero por alguna razón me siento incómodo.

̶ Sí, yo también.

̶ Te ves diferente, ¿cuándo fue la última vez que hablamos?

Sabía que no iba a dejar el tema.

̶ Hace dos años.

̶ ¡Dos años!... Vaya, supongo que hablabas en serio cuando dijiste que ya no querías verme.

Sentí un nudo formarse en mi garganta. Estaba ofendido, y no lo culpo. La última vez que hablamos yo acababa de romper con su hermano y lo único que quería era apartarme de todo. Fue algo insensible de mi parte haberle pedido algo así.

̶ Lo siento Gene, yo… necesitaba tiempo.

̶ Sí, lo sé.

̶ ¿Cómo has estado?

̶ Bien supongo. Noll ha sido capaz de conectar conmigo de vez en cuando… pero hace ya tiempo que dejó de intentar mandarme al otro lado.

Sonrió e hizo una señal con su brazo que simulaba el vuelo de un avión. Se estaba burlando de sí mismo, pero a mí no me causó gracia. Sinceramente esperaba que Naru no se diera por vencido.

̶ Y… ¿por qué el cambio de opinión? ̶ me preguntó ̶ ¿Hay algún caso por resolver?

̶ No. ¿No fuiste tú quien me canalizó?

̶ No, creí que habías sido tú.

̶ No fui yo.

̶ Ni yo.

̶ ¿En serio?

̶ No.

Nos miramos un segundo y reímos un poco. Sea cual fuese la razón, definitivamente me alegraba verlo otra vez.

̶ ¿Qué crees? Vamos a ir a Inglaterra a la Conferencia Internacional de SPR y Naru me permitirá presentar un caso.

̶ ¡¿Naru qué?! ¡¿Qué le diste?! Bueno ya sé qué le diste pero aun así... ¡Hey!

Lo golpeé en el brazo.

̶ No seas grosero.

̶ Perdón, y felicidades.

̶ Disculpa aceptada.

̶ ¿Entonces regresaron otra vez?

Quedé muda, no sabía cómo contestar a eso. ¿Acaso Naru no le había contado nada?

̶ ¿Cuándo fue la última vez que viste a Naru?

̶ No lo sé, no llevo un registro Mai.

̶ Pues deberías, así sabría en qué parte de la historia te…

En ese instante sentí un escalofrío. Había algo atrás de nosotros, pero al voltear solo encontramos el final de la bodega. En la pared había una puerta cerrada.

̶ Gene...

̶ También lo siento.

La manija comenzó a girar, pero no lo suficiente antes de que se trabara con el seguro. Entonces lo que sea que estuviese detrás golpeó la puerta con brusquedad una y otra vez.

̶ ¡Está intentando entrar! ̶ grité colocándome detrás de mi amigo.

¡Tum! ¡Tum! ¡Tum! Los golpes se volvieron más fuertes.

̶ ¿Qué crees que sea? ̶ le pregunté.

̶ No lo sé, pero no puede ser algo bueno.

¡Tum! ¡Tum! ¡Tum! El aire se tornó aún más frío y las luces comenzaron a tintinear.

̶ Mai, escucha, tienes que despertar.

̶ ¿Qué?

̶ Lo que sea que esté intentando entrar no debe encontrarnos aquí cuando lo haga.

̶ ¡Pero, ¿tú a dónde irás?!

̶ ¡Yo me puedo cuidar solo, pero necesito que te vayas!

̶ ¡Pero…!

̶ ¡Ahora!

¡TUM! ¡TUM! ¡TUM! La puerta iba a ceder en cualquier momento. Tenía que confiar en Gene. Cerré los ojos y traté de concentrarme, pero entonces un terrible grito me ensordeció.

̶ ¡Gene!

Volví a abrirlos, Gene ya no estaba, en su lugar podía ver la puerta entreabierta. Algo negro… un cuerpo deforme entraba por ella. Era como si decenas de cadáveres se aglutinaran en una sola masa que se arrastraba hacia mí.

̶ Gene…

Esa cosa gritó otra vez, todas sus cabezas abrían la boca y emanaban un solo sonido insoportable.

̶ ¡Gene!

̶ ¡Mai!

Estaba detrás de mí. Envuelto en un haz de luz me extendía su mano para que la alcanzase. Corrí, pero algo me impedía alejarme de la bestia, era como si mi cuerpo pesara una tonelada.

̶ ¡Mai, tienes que concentrarte! ¡Aligera tu espíritu!

̶ ¡Lo intento!

Debía entrar en calma o la oscuridad me consumiría. Cerré los ojos y usé el viejo recuerdo de mis padres en nuestras últimas vacaciones juntos… el abrazo de ellos frente a la fogata…

̶ ¡Mai!

Los abrí, Gene estaba a mi alcance. Le tomé la mano y ambos flotamos en medio de una luz brillante. Podía escuchar el chillido de la bestia a lo lejos, que poco a poco se desvaneció.

Segundos después, nos encontrábamos en nuestro habitual universo de luces flotantes. Sentí el alivio recorrer mi cuerpo, o alma en este caso. Nos habíamos salvado por poco.

̶ ¡¿Qué rayos fue eso?! ̶ grité.

̶ A juzgar por su apariencia, un demonio.

̶ ¡¿Pero qué hacía un demonio ahí?! ¡¿Qué hacíamos nosotros ahí?!

̶ No… no lo sé.

Se veía preocupado. Hizo el mismo gesto de Naru cuando no puede comprender algo.

̶ Ya antes me ha pasado que despierto en lugares extraños sin razón, y algunas veces me he encontrado con otros espíritus…

̶ ¡Espera! Tú me habías dicho que solo dormías. ¿Quieres decir que pasas por momentos así solo?

̶ Sólo es raras ocasiones Mai, y nunca me había topado con un demonio.

̶ ¡Pero entonces eso significa que esto puede volver a suceder ¿verdad?! ¡En cualquier momento puedes despertar y encontrarte con otro demonio!

̶ Supongo que así es.

Eso era horrible. Si algo así volvía a pasar y Gene no fuera capaz de protegerse… La idea de él siendo devorado por algo tan terrible era demasiado para mí.

̶ Hablaré con Naru entonces, debemos encontrar una manera de hacerte cruzar lo antes posible.

̶ Mai…

̶ Es lo correcto Gene, no podemos permitir que arriesgues tu alma de esa manera.

̶ Es inútil Mai y lo sabes. Créeme que si fuera por mí ya lo habría hecho, pero simplemente es imposible.

̶ Debe haber una forma.

̶ Solo harás que Noll se preocupe. Él mismo lo dijo, no tiene idea de cómo hacerlo.

̶ Entonces lo haré yo sola.

Lo miré a los ojos mostrando mi determinación.

̶ Sólo no le digas al científico idiota por favor ̶ suspiró de resignación ̶ ya había acordado con él que dejaríamos el tema.

̶ Está bien.

Nunca debí haberlo abandonado de esa manera. Independientemente de los problemas entre Naru y yo, Gene era mi amigo y su espíritu estaba en juego. No le fallaría por segunda vez, encontraría la manera de hacerlo cruzar.

En medio de mis enérgicos pensamientos, sentí como una mano me tomó del hombro y me jaló de regreso al mundo físico. Abrí mis ojos, ahí estaba Naru y dos azafatas en el pasillo. También los niños de enfrente y los vecinos de atrás se asomaban por encima de los asientos.

̶ Lo ven, ya despertó ̶ les dijo mi jefe ̶ solo tenía una pesadilla. ¿Cierto Mai?

̶ Sí, perdón. ¿Estuve gritando?

Todos asintieron.

̶ Perdón, a veces lo hago.

̶ Está bien, ¿quieres que te traiga algo? ̶ me ofreció una de las señoritas.

̶ No gracias.

̶ De acuerdo, si se te ofrece algo toca el botón.

̶ Está bien.

Ambas se retiraron y los vecinos chismosos volvieron a sentarse.

̶ Mamá, tengo miedo ̶ dijo uno de los niños de enfrente.

̶ ¿Estás bien? ̶ Me preguntó Naru.

̶ Sí, solo fue una pesadilla.

Hacía aún más frío que antes, así que tomé la sábana y volví a recostarme, pero no dormí otra vez, y a pesar de que pude sentir su mirada en varios momentos, tampoco hablé con Naru por el resto del vuelo. Hacerlo me habría tentado a decirle lo que había pasado, que Gene había estado en peligro, y haciendo honor a mi promesa, callé.

Desearía no haberlo hecho.


¡Hola! Gracias por leer y espero que haya sido de su agrado, para cualquier duda, queja, retroalimentación, etc. aquí estoy.

Muchas gracias Maaca por tu review. No es necesario leer el otro fic para entender la historia. Pero ya que es desde el punto de vista de Mai y Naru, y ninguno de ellos sabe qué demonios pasó en Australia, eventualmente lo concerniente a John y Masako será algo confuso. Aun así intentaré hacerlo divertido para quien no lo haya leído. Muchas gracias de nuevo, un abrazo.

*Bou-san. Como habrán notado, eliminé todos los honoríficos como san, kun, sama…. Sin embargo, haré una excepción en este caso, ya que "monje" no suena bien, y "Bou" tampoco.