Hola!
Solamente decir: ¡Gracias por los comentarios, favoritos y follows! ;)
Nota de autora: Las letras en cursiva representan flash-back... y habrá un salto en el tiempo…
Disfruten la lectura.
Saludoss!
(Disclaimer;los personajes de esta historia pertenecen a J. K. Rowling, excepto los que han sido creados por mí.)
Capítulo 2. El tiempo pasa
Sábado 8 de julio del 2005 15:00 p.m.
Sus ojos grises no transmitían ningún sentimiento…
Se sentía agotado, frustrado y triste aunque no lo demostrara…
Después de darse cuenta de que ella no estaba. Se había sentado en el sillón que miraba hacia la puerta de entrada…
Habían pasado exactamente tres horas desde que llegó a buscar Hermione. No tenía muy claro aun la razón por la que permanecía ahí, sabía que ella no volvería.
La verdad más dolorosa, para él, era que no podía acudir a nadie para preguntar por ella, por la simple razón que nadie sabía de su relación. Se pasó la mano nerviosamente por el pelo. Quería buscarla, pero… siempre llegaba a la misma conclusión…
Subió los pies al sillón acurrucando las rodillas a su pecho, de cierta forma, eso le ayudaba a pensar. Barajaba las opciones que tenía…
No podía pedir ayuda a sus amigos, Blaise y Pansy, porque ellos se burlarían del por haber mantenido una "relación" con una sangre sucia. Eso no le importaba, pero no creía que ellos le ayudaran. Tenía a Theo, pero debido a los problemas que había tenido en este último tiempo prefería no meterlo.
Buscar a Potter y Weasley sería lo mismo, es mas ni siquiera podría siquiera pronunciar una palabra y ya se veía echado de la casa de ellos. Lo mismo le pasaba con la pelirroja.
En dadas conclusiones no tenía a nadie a quien acudir.
Se sintió estúpido y esa sensación la tenía desde el día en que la dejo ahí en el departamento e incluso se acrecentó desde que estaba en la ceremonia; de la cual salió casi corriendo y por muy poco maldecido por la mano de su padre.
Odiaba verse en esa situación, pero ahora se daba cuenta de que había perdido a la persona más importante…
En definitiva había perdido mucho más que a la chica que amaba…
Sus ojos se cerraron y trató de tranquilizarse.
Pero, simplemente, toda la situación le superaba. Blaise, su padrino, le dio codazo y abrió los ojos al instante fulminándolo con la mirada. Entonces, se permitió mirar a todos los invitados: niños, jóvenes, adultos, ancianos todos disfrutaban de la celebración, pero ¿Porque él no podía hacerlo? Simplemente, no podía dejar de pensar en esa chica de cabello castaño que se había colado en su corazón. Si bien no lo quería aceptar, la amaba tanto como una persona podía amar.
Una melodiosa música comenzó a sonar y en el fondo del largo pasillo, aunque no lo era, apareció una hermosa Astoria Greengrass luciendo un flamante vestido de novia. Sonreía orgullosa del brazo de su padre. Cuando llegó al lado de Draco, ella le sonrió de la manera más encantadora. Gesto que el rubio no pudo devolverle y eso le asustó un poco, ya que ni siquiera podía fingir.
El ministro encargado del enlace hablaba de algo que no entendía. Movía la boca, pero Draco no estaba ahí en ese momento. Se permitió mirar hacia su lado; una atenta Astoria escuchaba lo que él decía. Miró a sus padres y ellos parecían estar muy orgullosos de que su hijo cumpliera con un contrato que estaba concretado desde antes de su nacimiento. Miró a uno de mis mejores amigos, al cual no pudo elegir de padrino, Theodore Nott junto a su novia Pansy Parkinson. Él se veía tan feliz a pesar de sus problemas, mantenía una relación que no estaba arreglada ante un contrato. Su amigo había tenido la valentía, siendo Slytherin, de imponerse ante su padre; defendiendo el amor legítimo que tenía por su novia. Si bien Pansy era sangre pura, su familia se había visto muy afectada después de la guerra dejando por el suelo su apellido, perdiendo propiedades, dejándolos casi en banca rota. En ese entonces ellos tenían una relación, y Theo tuvo que luchar mucho para que su padre aprobara a su pareja. Christian Nott no tuvo otra opción que aceptarla, viendo a su hijo tan feliz y comprobando que ese era amor verdadero, y que ella no estaba con él por la ostentosa herencia que poseía.
Si Draco hubiese sido como su amigo; ahora estaría en el departamento con Hermione, siendo feliz como realmente lo había sido hace dos semanas.
Y entonces cayó en cuenta.
Inconscientemente, y alarmando a todos, dio un paso atrás… ¡Mierda! Miró a Astoria ¿Qué demonios hacia él ahí? Theodore Nott fue valiente y él se comportaba sumiso. ¡Que se jodieran todos! Lo único que hubiera perdido al no casarse con Astoria sería, por obvias razones, la herencia. Pero ¿Qué importaba? Como no se había dado cuenta antes, había tenido en sus manos siempre las mismas opciones y por ser estúpido había rechazado la que realmente quería. Una mano tomó su muñeca tratando de regresarle, él era más fuerte por lo que se zafó de inmediato. Se alejó y caminó a grandes zancadas hacia la salida.
— ¡Draco! —la imponente voz de su padre le hizo detenerse—. ¡¿Qué demonios haces?!
Draco se detuvo y miró a todos los grandes magos sangre pura que querían que preservase esa línea. No pudo contenerse y como si le hubieran dado Veritaserum le respondió —Mi vida siempre se barajó en opciones que tu y mi madre se encargaron de escoger por mi —lo miró con tanto odio—. Por primera en mi vida tuve la opción de elegir yo y fui tan jodidamente estúpido que escogí la que realmente no quería por la simple razón de darles en el gusto —negó acordándose de lo que pasó con Hermione—. Me preguntas ¿Qué hago?, ir a buscar a la persona que realmente amo —le dio la espalda y se alejó—. Ha y me importa muy poco si me desheredas.
Y salió corriendo de allí…
Y, si, ciertamente se refería a eso. Primero perdió a Hermione, después perdió a sus padres, porque creía imposible que ellos le volvieran a hablar, y, por último, a Astoria aunque ella no le importaba mucho.
Todo lo perdió en un solo día.
Todo por culpa de las malas decisiones, pero dicen por ahí que "las decisiones de hoy, son las consecuencias del mañana" y llevaba razón.
Apoyó su cara en las rodillas. Debía irse, pero no encontraba el valor para hacerlo.
—Draco —levantó la mirada y palideció.
*O*O*O*O*O*O*
Jueves 6 de noviembre del 2007 20:16 p.m.
No podía irse, no de ese modo, por lo que antes pasó por la casa de Harry y Ginny; sus dos amigos que se habían casado hacía muy poco y suponía que Ron estaría allí, por lo que no le sería necesario visitar La Madriguera. Cuando llegó, ellos le recibieron felices, pero no pudo mantener esa cara de felicidad, por lo que les explicó a grandes rasgos su visita y el motivo por el que se iba, pero, por supuesto, sin revelar nada con respecto a lo sucedido. Los abrazó a los tres y sus ojos se llenaron de lágrimas, ya que esa era la despedida más dolorosa, porque no los vería nunca más.
—Los quiero muchísimo a los tres —les dijo—, por favor, no me busquen. Cuando yo crea oportuno los buscare.
Los tres asintieron resignados —Nosotros también Hermy —le dijeron al unisonó Harry y Ron. Ginny que se unió a ese abrazo y le susurró—: también te quiero.
Los tacones sonaban más fuerte de lo que debían, iba muy apurada tratando de apaciguar un poco el frío que calaba por los huesos. Algunas gotas alcanzaron su rostro; en realidad no le importaba si llovía, solo esperaba que no la alcanzara en el camino.
Siguió su camino por las calles desoladas de Londres. Hermione, agotada por haber caminado casi media hora, se sentó en medio de la pista mirando todo a su alrededor. ¿Cómo es que la ciudad había cambiado tanto? Grandes edificios, nuevos puestos de comidas, bares, calles…
El tiempo pasa y deja su huella, pensó la chica.
Había regresado después de más de dos años de vivir en Italia. ¿Por qué tan lejos?, la misma pregunta le hicieron sus amigos aquel día que se fue a despedir, en ese minuto les contó la mentira más tonta que se le pudo haber ocurrido y, ciertamente, fue lo que les dijo para que creyeran el por qué se iba.
—Deseo tomar estudios avanzados y que mejor que Italia.
Sin embargo, todo era mentira, mentiras, mentiras todo se reducía a eso.
Pero la verdad era totalmente distinta y el motivo también…
Las luces bajas de la ciudad llegaron a sus ojos castaños dejándolos en penumbra, estaba en la total oscuridad, no se asustó.
Por lo menos, ya le faltaban unos minutos para llegar a la casa de sus padres. Ya podía escuchar la voz de su madre reclamándole, preguntándole y sonsacándole cosas.
Se llevó las manos a la cara con frustración. El volver le traía tantos recuerdos alegres y amargos, le traía los posibles reencuentros y verdades de las que no quería hablar.
Pero no solo había vuelto por sus padres…
Sus motivos eran muy diferentes. Después de todo lo que vivió no quería volver, se había tardado tanto en salir de ese lugar…
En ese momento las que fueron inocentes gotas se convirtieron, en menos de un minuto, en una lluvia torrencial. Ella permaneció en esa posición, permitiendo que el agua se colara por todos los rincones de su cuerpo. No le importó, de alguna manera el frío calmaba el dolor físico y emocional que sentía.
Se levantó, torpemente, ordenándose la ropa como si eso sirviera mucho cuando estaba toda empapada.
Suspiró y tiritó por el frío, caminó por inercia por las siguientes calles mirando hacia todos lados.
Cuando la imponente casa se hizo visible, supo que no solo la regañarían. Le preguntarían cosas que no deseaba contestar. Temblaba por el frío o por el miedo, era una mezcla que no lograba descifrar.
Inconscientemente se tocó la mano en donde portaba un flamante anillo de casada. Cerró los ojos para no pensar en eso…
Era una verdad dolorosa, pero ella había decidió su camino…
Tocó el timbre y una voz sonó al otro lado…
—Si…
Ella reconoció esa voz de inmediato —Hola, soy yo... —tragó en seco— Hermione… Hermione Krum…
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Respondiendo un comentario:
Lisa: Jejeje. Me alegro de que te allá gustado :D
Como ya vez actualice...
