Stephano Broberg era un joven de 18 años, que cursaba segundo de bachillerato. Tenía una vida normal, buenos amigos, notas excelentes. Se podría decir que era un chico bastante feliz... Sin problemas. Hasta ese encontronazo.
-A-ah... Jag beklagar. -Unos ojos azules le miraban, nervioso. Eran los ojos más bonitos que había visto en su vida. Notó sus mejillas algo calientes.
Por desgracia, no entendía nada de lo que su dueño decía.
-... ¿Qué? -Preguntó Stephano, volviendo en si.
-Que... ¡L-lo siento mucho! -Gritó el rubio con el que había chocado.
-Uh... Vale... -Y tras eso, el francés se fue a su clase.
Por el camino empezó a sonreír cada vez más y más, hasta que acabó riendo un poco.
-¿Stephano? -Su amigo Francis, también conocido como Mr. Chair se acercó preocupado. -¿Te pasa algo?
-No, nada... -Dejó de reír y entró a la clase. -¿Qué tal la clase este curso?
-Bueno... Skully está en el otro grupo. Pero este año algunos Barrels han caído en el nuestro. Incluido Craig. -Mr. Chair se sentó al lado de su amigo, mientras le señalaba disimuladamente.
-¿Craig? -El rubio hizo una mueca. -Es irritante. Los Barrels lo son. Este año será horrible.
-Ya, bueno... Pero es mejor tenerlos de amigos que de enemigos. -Stephano resopló y miró alrededor en la clase.
-Jesus Christ...

Por suerte, sólo era el primer dia. Y tras algunas formalidades típicas podían ir afuera. El francés comenzó a recoger sus cosas, cuando oyó la voz de su amigo.
-Stephano... -El aludido levantó la mirada. -Voy a ir adelantándome... Skully está esperando, y ya sabes lo impaciente que es.
Dirigió sus ojos dorados a la puerta, donde un albino les miraba con enfado, en unos orbes carmesí.
-Vale, ahora nos vemos... -Susurró él mientras volvía a recoger.
Mr. Chair se fue, y ya apenas quedaba nadie en la clase. Stephano desde siempre había sido muy tranquilo en todo lo que hacía. Acabó de recoger, y se fue hacia la puerta, cuando alguien tocó su hombro.
-¡Stephano! -Un chico de pelo marrón le sonreía siniestramente. Era bastante moreno de piel, como él mismo. Sus ojos no se podían distinguir, ya que llevaba gafas de sol, pero sabía que eran dorados como los suyos. Muchos decían que parecían familiares.
-Craig... -Susurró levantando las cejas. -¿Qué pasa?
-Oh, nada. -Rió "Craig". -Es genial que volvamos a estar en la misma clase, ¿no crees?
-Si me disculpas, me están esperando... -Fue a girarse, pero el castaño volvió a tocarle el hombro.
-Oye, ¿Has visto a Piggeh hoy?
-Conociéndole estará en la cafetería... O ligando con alguien. -Stephano sonrió de medio lado.
-Bueno... Iré a la cafetería. Si le ves dile que le estoy buscando.

El rubio fue a su taquilla, para luego irse con sus amigos al jardín. Aunque por alguna razón no dejaba de pensar en el chico de antes... Podía preguntarle luego a Mr. Chair... Él lo sabia todo de todos.
Entonces escuchó ruido, y al girarse vio a Piggeh corriendo con alguien de la mano, a quien no distinguió. ¿En qué lío se habría metido ahora..?
-STEPHANO. -Hizo una mueca y se giró para ver a su compañero de clase, con su grupito conocido como los "Barrels". -¿LE HAS VISTO? -Parecía alterado.
-¿A quien? -Preguntó, calmado.
-Déjalo. ¡Aquí no esta, chicos!
Y tras eso se fueron. Stephano caminó tranquilamente hasta el jardín, y luego se fue a donde siempre se reunían sus amigos.
Piggeh parecía estar dándose el lote con alguien, mientras los otros reían.
-Piggeh, ¿Ya te has ligado a otra perrilla? -Preguntó, suspirando.
-Stephano~ -Piggeh se levantó y se lanzó hacia él. Aunque ya estaba acostumbrado.
-Los barrels se han cabreado, Piggeh. Te estan buscando. -Informó mientras miraba hacía los lados por si les habían encontrado. Pero Piggeh le ignoró.
-Pewds, este es Stephano. -Volvió su mirada hacía el chico al que le presentaban, cuando...
Esos ojos azules, ese pelo rubio hacía un lado, y esa cara de niño inocente y bobalicón.
-¿¡TÚ!? -Gritaron los dos a la vez.
Parecía que su presencia le ponía nervioso. Rió interiormente, y se tranquilizó. De todas formas, perder los nervios no era su estilo.
¿Había dicho que se llamaba PewDie? Un mote estúpido puesto por Piggeh, seguro. Pero antes que nada, debía proceder a las presentaciones formales.
-'Ellos, Pewdie. Me llamo Stephano. -Le dió la mano, y el chico la estrechó.
-Stephano... -Repitió el rubio bajito en un susurro. Luego sonrió ampliamente. -Me suena ese nombre.
-Mmm... Es raro. Creo que nunca nos hemos visto, ¿verdad? -Preguntó tras soltar su mano.
-No... Que yo sepa no.
Stephano volvió a quedarse hipnotizado en su mirada celeste. Pero no podía evitarlo. Parecían dos piedras preciosas.
Aunque la guerra de miradas no duró mucho, ya que Piggeh le dijo algo, y apartó la vista. Él suspiró, y notó a alguien llamarle, asi que se giró. Se trataban de un par de chicas de su clase. Una pálida, de ojos morados y otra de piel bronceada y ojos amarillos.
-Perdona... ¿Stephano? -La chica morena se sonrojó un poco cuando asintió. -Se... te ha caído esto...
Le tendió su libro de historia. Al parecer llevaba la mochila abierta. Tras guardarlo le sonrió a la chica.
-Gracias. Muy amable.
Las chicas se marcharon, y por el camino soltaron un par de risitas. El rubio no entendía al sexo femenino... ¿Qué tenía de gracioso? Las mujeres eran raras...

Se giró para hablar con el chico, y conocer algo mas de él. Pero al parecer ya se había ido.
-Stephano~ ¿Me acompañas a casa? Tengo miedo de los Barrels~ -Dijo Piggeh con voz aguda y poniendo morritos.
-Idiota... -Él se giró para reír, y se puso los cascos. Escucharía música por el camino.

Tras acompañar a todos sus amigos, Stephano se fue a su casa.
Entró y vió a su madre hablando con la nueva vecina.
-¡Stephano! Saluda a la nueva vecina. La señora...
-Kjellberg. Karin Kjellberg. Mi marido y yo venimos de Suecia.
Tras presentarse con cortesía, planeó subir a su cuarto. Pero su madre volvió a llamarlo.
-Stephano.. El hijo de la señora Kjellberg tiene más o menos tu edad. Podrías ir y hacerte su amigo..
-... Vale. -Dejó su mochila en su habitación, y volvió a bajar.
-El cuarto de Felix es el que tiene la puerta celeste del piso de arriba. -Le explicó la señora Kjellberg, señalando su casa desde la ventana. -Estoy segura de que os llevareis bien enseguida.
-De acuerdo... -Se despidió y fue a la casa.
A pesar de no tener ganas de conocer al palurdo de turno, sería maleducado rechazar la oferta que la señora Kjellberg -y su propia madre- le había ofrecido.
¿Felix dijo que se llamaba?
Bueno... Tras un par de presentaciones sin importancia se marcharía.
Con suerte iría a otro instituto, aunque el suyo era el más cercano, y no tendría que saber de él nunca más.
Pero que equivocado estaba...

La casa por dentro era bastante acogedora. Tenía decoraciones que Stephano reconoció como nórdicas. Además, olía bastante bien, como a leña.
Subió las escaleras, buscando una puerta celeste, la cual reconoció enseguida. Fue a llamar, cuando oyó una voz familiar dentro.

"Hahaha. No me jodas, Cry."

Levantó una ceja, y siguió escuchando.

"No, escucha, juguemos al Bloody Trapland"

"Siii. ¡Ese!"

Al no entender nada, llamó un par de veces a la puerta.

"Un momento, tío. Me llama mi madre"

"Don't worry about it, Cry"

Oyó más risas, y volvió a llamar.

"Vale, ya vengo."

Al fin abrieron la puerta, y una voz molesta empezó a regañarle.
- MAMMA. Vad fan vill du? -Unos ojos celestes le miraban con enfado, pero en cuestión de segundos el enfado cambió a sorpresa. -... ¿Stephano?
-... Felix... ¿Kjellberg?
Ambos se quedaron mirando un rato. Al parecer iban a pasar mucho más tiempo juntos de lo que cualquiera de los dos hubiera esperado.

0o0o0o0o0o

Mientras, en una casa pequeña, cerca de donde vivían Stephano y Felix. Un chico de pelo rosa jugaba al ordenador.
Pero, de pronto notó un escalofrío.
-...Vaya... Tengo la sensación de que acaba de pasar algo... -Se quedó un momento mirando a la pared.
-¿Piggeh?
-¡Ah, si! -Y volvió a jugar con sus amigos Skully y Mr. Chair a un juego online. Aunque, era extraño que Stephano aun no se hubiera unido... Bueno, ya se uniría más tarde. ¡Y podía pedirle a su nuevo amigo PewDie que jugara con ellos también! Seguro que lo pasaría bien. Esa sería su misión de mañana.


Bueno, este capitulo ha sido corto porque no tengo inspiración, porque Kyandi no está... Y bluh.

*MAMMA. Vad fan vill du? = Mamá, ¿Qué demonios quieres?