Bienvenidos sean a los 88° juegos de invierno 2019 desde el Imperio Kai, esté día ha sido espectacular hemos visto toda clase de danzas y saltos espectaculares…
El Imperio Kai era el país que ahora estaba en boca de todos y en todos los medios de comunicación, pues se estaba llevando a cabo en aquel lugar la competencia de patinaje sobre hielo en todas sus disciplinas.
En un enorme estadio al centro de la ciudad se estaba llevando a cabo la competencia femenina de patinaje artístico sobre hielo. El tablero de marcadores ponía como favorita de los jueces a Sen Tao, patinadora profesional de Xing; en segundo lugar a An Lili originaria de Sei, y en tercer lugar una chica de origen Kai; que a pesar del lugar en el que se encontraba, su puntaje era muy inferior a la de las dos primeras al igual que las demás competidoras que seguían después de ella.
Mientras tanto una joven patinadora de 19 años se preparaba para salir; olvidándose de sus rivales principales, concentrada sólo en dar una buena demostración del "programa libre", el cual consiste en completar una lista de elementos requeridos entre saltos y vueltas.
—Concéntrate Yona. Olvídate de los marcadores. —Recomendó su entrenadora.
—No tienes que decirlo Slaytor… yo les enseñaré.
—Buena suerte. —Apoyó Shin-Ah, siempre la acompañaba como el buen representante que era.
Yona asintió con seriedad y patinó hacia el centro de la pista. Se posicionó de manera elegante, presuntuosa y confiada, pero, sin ninguna sonrisa en su rostro. Algo que para los jueces, los espectadores y rivales calificaron de: arrogante.
Las luces del estadio la iluminaron al momento que la música clásica de su elección comenzó a reproducirse y ella, tan inexpresiva como siempre, empezó su danza sobre hielo, confiada en que lograría sobresalir de entre sus dos principales rivales.
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No muy lejos de ahí, se estaba realizando una exhibición de acrobacias con aviones ligeros. Uno de esos aviones, de color negro con una símbolo de un dragón enroscado en la cola, daba una magnifica demostración, sorprendiendo a los espectadores y jueces con sus increíbles piruetas. Orgulloso el piloto con su hazaña, dio su última y más complicada pirueta en caída libre antes de descender. Logrando una pirueta perfecta se dispuso a aterrizar cuando se percató de algo: los circuitos del avión empezaron a fallar.
El joven piloto luchó lo más que pudo para tratar de descender de alguna forma y controlar el avión el cual ya estaba rodeado de humo en la parte frontal. El avión comenzó a caer de manera libre y sin control, los espectadores y organizadores del evento sólo vieron como aquel pequeño y ligero avión caía a campo abierto, arrastrándose unos metros sobre la superficie con su piloto aun dentro de él, quedando al final todo en pedazos.
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Yona se sentía orgullosa, había completado los requerimientos iniciales y sólo faltaba un salto más, un "lutz" con el que sorprendería a todo el mundo.
—"Es mi oportunidad" —Pensó entre dientes.
Se deslizó lo suficiente para tener su espacio, y saltó impulsándose con la punta del pie derecho, completando dos vueltas completas, estaba a punto de completar la tercera vuelta del triple lutz cuando sintió pesadez en su cuerpo, el impulso con el que había saltado tal vez no había sido suficiente, aun así se aferró en hacerlo, teniendo como resultado final entorpecer todo el salto ya que descendió en falso resbalando violentamente, cayendo de espaldas contra el hielo y golpeándose la cabeza contra este, tanto los espectadores y jueces dieron un gran grito ahogado al ver tan dolorosa caída y no sólo eso, la chica había quedado inconsciente en la pista de hielo.
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—Yona… Yona… ¿puedes escucharme?
—Yona… despierta.
Escuchó la voz sutil de Slaytor y la voz preocupada de Shin-Ah, pero no lograba verlos, estaba todo oscuro. Empezó a abrir los ojos lentamente encontrándose con las borrosas caras de su entrenadora y representante. Ambos dando un respiro aliviado al verla consiente.
— ¿Qué me pasó? —Preguntó Yona aturdida, incorporándose en la cama sintiendo todo el cuerpo entumido y fuerte palpitar el cabeza.
—Fallaste en el lutz y caíste. —Contó Slaytor con los brazos cruzados, no estaba muy contenta con los resultados de su patinadora. —Te golpeaste la cabeza.
Yona gruñó recordando lo sucedido, reprochándose a sí misma lo que Slaytor se estaba reservando. — ¿Cuáles fueron los resultados?
—Sen Tao quedó en primer lugar, seguida de An Lili, en tercer lugar quedó la chica local de aquí, Hijisata Kaya. —Avisó nervioso Shin-Ah.
—Eso no es nuevo. —Replicó Yona, esas mujeres eran las mejores de su generación, en especial Tao a la cual consideraba su principal rival.
—Aún tenemos oportunidad para competir en los juegos olímpicos, no te preocupes. —Animó Shin-Ah.
— ¡Por supuesto que hay que preocuparse!
La voz de otro hombre se unió a la conversación, en la entrada de la puerta se encontraba Han Joo-Doh, el seleccionador oficial de Kouka; encargado de evaluar a Yona durante la competencia en el Imperio Kai.
— ¿Cómo te sientes Yona? Veo que la cara no te cambió después de tu humillante caída. —Se burló el hombre.
— Aquí viene el desviado. —Contestó sarcásticamente la pelirroja, detestaba a ese hombre.
—No está de más decir que Kouka se decepcionará con los resultados y tal vez consideren elegir a otra persona que los represente.
La chica y sus acompañantes se alteraron al escuchar al hombre, Yona apretó las sabanas, tratando de verse intacta ante los comentarios de Joo-Doh.
—No creo que lleguemos a extremos. —Intervino Shin-Ah preocupado. —Yona es buena, sólo necesita entrenar más.
—Talento es más de lo que se necesita en esta competencia. —Regañó seriamente Joo-Doh —La verdad me cuesta trabajo verlo de este chica, cuando lo único que notó de ella es su cara de dragona amargada.
Yona emitió un gruñido molesto, ese hombre siempre le hacía ver que su cara de amargura, según él, era un impedimento para que lograra ser tan buena como los demás; se defendería con todo su repertorio de insultos, pero Slaytor con la seriedad que la caracterizaba se interpuso.
—Trabajaremos en eso, no se preocupe.
—Necesitará más que entrenar, un milagro creo que es lo que necesita.
—¡Ja! Si como no. —Respondió arrogantemente la acusada. —Yo le enseñaré.
—Deja tú presunción de lado niña amargada. —Regañó el seleccionador. —Hasta tus rivales a pesar del carácter que se cargan saben ganarse al público y a los jueces, hablando en especial de la chica An y por supuesto de la reina del hielo Tao, sólo obsérvalas a ellas les sobra el talento y las sonrisas, ambas cosas que te faltan a ti.
— ¡Ya déjeme viejo, no soy un payaso ni nada por el estilo! —Enfureció Yona, odiaba que la compararan con cualquiera de esas dos patinadoras.
— ¡Yona, silencio! —Calmó Slaytor tomando mental de todo los "sabios" consejos que decía el hombre. —Como dije: trabajaremos en eso…
Joo-Doh asintió no muy convencido, la representante de Kouka era un hueso duro de roer y tenía problemas con medio mundo; sin embargo, estaba satisfecho de haberle hecho ver sus errores tanto a Yona como a sus acompañantes y mucho más haberla hecho rabiar. Aunque en el fondo sabía que podía dar mucho más.
—Te estaré observando, niña.
El hombre se retiró de la habitación, dándole la oportunidad a Yona de desahogarse como era debido, empezando a hacer berrinches como una niña, e insultando amargadamente a Joo-Doh.
—¡Ya cállate, Yona! —Pidió impaciente Slaytor. —Aunque me duela admitirlo, ¡Joo-Doh tiene razón! Por lo cual trabajaremos más y pondremos en práctica sus consejos.
— ¿Qué dices? A mí no me hace falta nada de eso. —replicaría a la nueva decisión de su entrenadora, pero esta no le dio la oportunidad, generalmente lo que se le metía en la cabeza a Slaytor difícilmente se lo podrían sacar.
Después de más regaños y reclamos después. Shi-Ah y Slaytor se retiraron para empezar a empacar y preparar lo necesario para su regreso a Kouka, una vez se efectuara el cierre del evento. Dejaron a Yona sola, pues aun no podía salir. Minutos después el doctor le dio el alta, Yona salió del consultorio frustrada y molesta, lejos de descansar la habían estresado más; pensando…reflexionando que eran sólo tonterías lo que todos le pedían, no era necesario sonreír como una payasa, sólo le bastaba con su talento y los buenos saltos, eso era lo que querían los jueces y espectadores.
Ensimismada entre sus pensamientos quejumbrosos, no se dio cuenta que alguien caminaba en dirección contraria ambas chocando y cayendo de sentón.
— ¡Watch out!, you moron. Are you blind? (¡Cuidado, idiota!, ¿Estás ciega?) —Insultó una peli negra de largo y hermoso cabello, el cual llevaba suelto. La competidora de Sei, An Lili.
Sin saber que le había dicho vio que su rival iba acompañado de un hombre no muy parecido a ella, sin embargo, su hermano; todos en el mundo del patinaje sabía de aquel hombre, An Tae-Jun, rumores decían que cuando ambos eran pequeños el chico había intentado hacerce pasar por ella en un "programa corto" para ayudar a su hermana a ganar unas locales, rumores entre patinadores, sólo ellos sabían cuál era la verdad.
— I asked you something, don't you hear? (Te pregunté algo, ¿No escuchas?) —Preguntó Lili levantándose molesta del piso, siendo ayudada por su hermano.
—Esta cree que todo el mundo habla su idioma. —Pensó Yona tratando de recordar el poco ingles que sabía y lograba entender. —Please… repeat. (Por favor… repite)—Contestó avergonzada de su espantosa pronunciación.
— Did you see, sis? She doesn't speak our language. (¿Viste, hermana? Ella no habla nuestro idioma) —Observó Tae-Jun con malicia.
—I saw it, bro. Let´s play with this moron. (Lo vi, hermano. Vamos a jugar con esta tonta) —Respondió Lili, queriéndose divertir con aquel conflicto de idioma. — You such a moron that can´t skate even if your life depends of it. ¡You sucks!(Eres una idiota que no puede patinar incluso si tu vida dependiera de eso. ¡Apestas!)
— ¡Yes, you sucks!, my sis will kick your ass, and you are going to cry like a baby. (¡Sí, apestas! Mi hermana pateará tu trasero, y vas a llorar como un bebé)—Insultó el hombre An.
— ¡Yes, like a baby! (Sí, como un bebé) —Se rio la chica.
Ambos Chicos empezaron a hacer ademanes exagerados con sus manos simulando que estaban llorando dando alaridos ruidosos imitando a un par de bebés. Yona ignoraba lo que significaba todo aquello que le estaban diciendo, pero no descartaba que la estuvieran insultando; no sabía cómo responderles, quedaría como una tonta si intentaba hablar en su idioma y hablar en español no creyó que les llegara a afectar tanto.
"¡Screw you, asshole!". (¡Púdrete, imbécil!)Escuchó esas palabras dentro de su cabeza, alguien se la había dicho; como si su cerebro le aconsejara decir eso. "¡Screw you, asshole!". Volvió a escuchar, pensó que era su subconsciente, aunque se le hizo extraño que fuera la voz de un hombre.
No tenía mucho que pensar en ese momento pues los hermanos seguían riéndose de ella, casi en su cara.
— ¡Screw you, asshole! —Gritó Yona en su defensa, tomando las palabras que su subconsciente le había aconsejado.
Ambos jovenes se paralizaron y guardaron silencio; pensaron que se habían equivocado y Yona habían entendido todo. Ya se habían metido en problemas con los organizadores por algunas bromas que habían hecho a las competidoras y no les convenía meterse en más debido a la participante de Kouka, por lo que cesaron sus comentarios y optaron por irse por la paz.
—Eso les pasa por meterse conmigo. —Sonrió Yona orgullosa de su hazaña. — ¿Pero qué habrá sido esa voz?, ¿Acaso estaré desarrollando poderes mágicos? —Se preguntó pensante. — ¡Que tonta!, eso no existe…
Se convenció de que aquello solo había sido producto de su subconsciente, no le dio importancia y fue a donde Slaytor y Shin-Ah la esperaban. Sin darse cuenta que ya no estaba del todo sola.
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El cierre de los juegos se llevó a cabo tres día después de aquel incidente y terminando con todos los pendientes en aquella ciudad regresaron a Kouka.
Llegando al aeropuerto, Yona y compañía fueron recibidas por varios reporteros; estos no perdieron el tiempo, empezando a indagar sobre el fallido intento de la deportista por ganar un puesto en la competencia, recordándole que había dejado en vergüenza a la ciudad de Kouka con su terrible y vergonzosa caída.
—Yona, ¿no considerarías que es mejor retirarte de una vez y dejarle la oportunidad a Shi Yun-Ho de ser la representante de Kouka? —Interrogó uno de los odiosos reporteros.
Esa pregunta en particular molestó a la pelirroja, en realidad, todas las preguntas le estaban molestando, estaba haciendo un gran esfuerzo para no lanzar de su veneno al estilo Hiryuu contra ellos. Odiaba a esos reporteros que no hacían más que crearle mala fama y desconcentrarla de su profesión y que mencionaran a su rival local la alteraba, como siempre y aunque no estuviera Yun-Ho quedaba al final como la heroína y ella como la dragona malvada y amargada.
—Yona, no responderá preguntas. —Intervino Shin-Ah, incluso para que cesaran de tomarle fotografías. —Sin comentarios, por favor.
De entre la multitud de reporteros sólo había uno que no había hecho ninguna pregunta, sólo enfocaba con su cámara a la patinadora. El hombre de cabello negro atado a una coleta sonrió, ya tenía planeando su próximo movimiento para obtener una exclusiva.
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Pasó otro día de manera normal desde su llegada a Kouka. Yona se encontraba más que deprimida; en la televisión, en los periódicos y en la radio no hacían más que hablar de su supuesta incompetencia en los juegos del Imperio Kai, todos juzgando por completo su carrera por esa pequeña caída.
Ya era medio día y aun se encontraba acostada en su cama, el insomnio la había invadido por la noche y sólo había logrado dormir pocas horas. Pretendía quedarse en la cama todo el día y tratar de dormir algo, cuando escuchó que alguien tocó la puerta.
—Yona, ya es hora de que salgas. —La voz de su hermana adoptiva Yoon la llamó detrás de la puerta. —No has estudiado.
La chica se levantó gruñendo por sus adentros, no sólo tenía que ocuparse de vida deportiva sino también de su vida educativa.
—Un segundo. —Contestó sin ganas, tapándose con la sabana.
— ¡Yona Hiryuu! —Escuchó la voz exigente de su entrenadora. —Levanta tu trasero de la cama y ponte a hacer algo productivo o si no entraré y yo misma haré que te levantes.
— ¡Dije un segundo! —Refunfuñó.
Empujó las sabanas con rudeza y se levantó dando pisotones para querer mostrar su rebeldía, pero de inmediato fue silenciada por Slaytor, a la única que le debía respeto, un respeto a un mayor que al de su hermano adoptivo, cuya relación era como la de cualquier hermano. Entre sus berrinches no le quedó de otra más que levantarse, vestirse y acompañar a su familia a tomar el refrigerio del día.
—No puedes deprimirte por algo así, como tú siempre dices: "Vamos a demostrarles quién eres". —Aconsejó Slaytor dándole un sorbo a su jugo.
—Lo sé. —Yona agachó la cabeza, analizando su conducta anterior.
—Siempre te apoyaremos, hermanita. —Apoyó Yoon con una sonrisa.
—Sí, no hagas caso a esos reporteros. —Aconsejó Shin-Ah. —Tampoco a Han Joo-Doh. —Susurró en secreto sólo para ella. Aunque todos lo escucharon.
—Pero en algo tiene razón. — Murmuró Slaytor con seriedad. —Una sonrisa te ayudaría.
Yona rodó los ojos con fastidio, no quería escuchar otra vez ese sermón. Ella sólo se dedicaría a patinar como lo había estado haciendo toda su vida.
—Que amargada Yona —Se mofo Yoon. —Consíguete un novio que te quite ese mal humor.
Pronto la atención se la llevó la adolescente quien reía burlonamente al haber conseguido molestar a su hermana, para después asustarse con la mirada de desaprobación de Shin-Ah quien la empezó a interrogar "¿Por qué había dicho eso?", "¿Acaso ella tenia novio?" Y otras preguntas incomodas. Yona agradeció la inoportuna pregunta para retirarse a su habitación, ni Slaytor le puso más atención pues al igual que el Shin-Ah empezó a interrogar a la fastidiada chica, quien se declaraba inocente de cualquier delito.
— ¡Ja! Alguien que te haga reír… que tontería.
Se sentó en su escritorio y tomó uno de los libros de estudio. Recibía educación en casa y al menos por día debía completar una serie de temas que el mismo Shin-Ah que le imponía y calificaba. Aprovecharía ese momento para estar a solas y completar ejercicios pendientes que no hizo debido al competencia y viaje al Imperio Kai.
—Si B es igual a A... —Bostezó, se estaba quedando dormida frente a sus ejercicios de lógica. —Entonces…—Cabeceó cerrando los ojos lentamente.
"Yona"
Se sobresaltó al escuchar que alguien susurró su nombre. Despertando por completo, miró alrededor de su habitación, la loca idea que un ladrón o un reportero acosador habían irrumpido en su habitación cruzó por su mente, pero no había nadie cerca de ella.
"Yona, ¿me escuchas?"
Se levantó con brusquedad tirando la silla, era la voz de un chico quien le hablaba, pero por más que miraba en su habitación no encontraba el origen de este, a pesar de lo cerca que se escuchaba.
— ¡¿Quién es?! —Gritó alterada, tomando el lápiz como si un cuchillo se tratara.
"Ah… es difícil decirlo… ¿Cómo explicártelo sin que te alteres tanto?"
Dio un gritó ahogado, la persona aquella le había respondido, estaba a punto de dar un gran grito de terror cuando el mismo chico la detuvo.
"¡No grites!" Pidió "Déjame presentarme…Eh… Soy Hak…Edad: desconocida. Origen: desconocido. Mi nombre es todo lo que recuerdo, pero lo más importante es que creo que estoy muerto".
— ¿Eh?…¿Muerto? —Repitió anonada. — ¿Eres un fa-fa-fa-fantasma?
"Algo así". Explicó tranquilo. "Y por alguna extraña razón estoy aquí contigo, desde hace cuatro días… de hecho yo fui quien te ayudó con aquellos idiotas, ¿recuerdas?".
— ¡¿Qué, tú fuiste?!... ¡Espera!... ¿Cuatro días? —La poca información que aquel chico le brindó la hizo olvidar el miedo que en un inicio sintió para después pasar a la ira pues había estado con ella todo ese tiempo y apenas se hacía presente. — ¿Qué quieres? ¡Vete de aquí!
"Si pudiera lo haría, pero no puedo… y no me preguntes la razón porque no lo sé".
—No me importa si la tienes o no… ¡Largo, ve hacía la luz! —Exigió sintiéndose tonta por estar hablándole al aire, pues no veía a aquel chico que le susurraba.
"¿Cuál luz? No veo nada de eso"
—Se supone que debes ver la luz o algo así… como en las películas.
"¡Ah, sí! Pero no veo tal luz".
Yona se empezó a irritar ese fantasma parecía estarla pasando de maravilla invadiendo su espacio personal.
—Pues si no te vas yo misma haré que te vayas. —Amenazó con amargura.
Salió hecha un rayo de la habitación, en la parte inferior de la enorme casa, Shin-Ah y Slaytor seguían regañando a Yoon cuando su atención de nuevo se enfocó en la patinadora que pasó a un lado de ellos a gran velocidad, corriendo directo hacia la cocina.
Yona buscó con brusquedad algo entre los cajones de la enorme cocina, sonrió malévolamente al haber encontrado un collar de ajos el cual alzó victoriosa al aire.
— ¡Te ordeno que te vayas de aquí! —Gritó agitando el collar de ajos.
"No soy un vampiro… ¿Sabías?"
Se sonrojó al escucharlo, otra se sintió más que tonta, era un idiota al pensar que podía espantarlo con ajos. Necesitaba algo más espiritual. Mientras tanto Slaytor, Shin-Ah y Yoon se habían asomado por la puerta viendo sólo a una chica en medio de la cocina con un collar de ajos alzado en lo alto.
—Yona… ¿Estás… bien? —Se atrevió a preguntar Slaytor.
—En perfecto estado. —Respondió avergonzada, y con el flequillo ocultando su rostro salió de la cocina, dejando el collar de ajos sobre la mesa.
Una vez que se cercioró que ninguno de los tres la vigilaba subió corriendo las escaleras para encerrarse otra vez en su habitación.
—Muy bien señor Fantasma, si no le tiene miedo a los ajos… probemos esto.
Sacó de uno de los cajones un crucifijo que alzó en lo alto también. — ¡Vete de aquí, espíritu maligno!
"Mmmm… no, no sirve, no soy un espíritu maligno de una vez te digo".
Desesperada e irritada, Yona gritó ruidosamente, la voz de aquel fantasma la hartaba de sobremanera a pesar de que llevaban menos de cinco minutos hablando, lo quería fuera de su vida.
Pensando otro plan, se sentó en el escritorio y prendió la computadora, presionó las teclas con rudeza en el aparato para buscar algo por Internet. "¿Cómo deshacerse de un fantasma?" Muchas páginas de esoterismo aparecieron en un segundo, le dio clic en la primera, la cual la mandó a una ouija virtual.
"Eso es para llamar a más espíritus… ¿sabías?"
Sintió que incluso aquel fantasma le dijo que era una tonta, estaba desesperada. Gritó ruidosamente otra vez haciendo eco por toda la casa; frustrada se dio de topes contra el escritorio tratando de que así se le ocurriera otra idea.
"¡Ouch, basta… eso duele!"
Yona detuvo su auto golpeteo al escuchar las quejas de aquel fantasma, su boca se curvó de manera malévola; y procedió a seguir con lo que estaba haciendo. Se empezó a golpear contra el escritorio a un más fuerte, escuchando con satisfacción como aquel chico se quejaba por el dolor, también a ella le dolía, pero, si era lo que necesitaba para quitárselo de encima no le importaba machacarse la cabeza con el mueble. Aunque después se arrepintió, se estaba cansando y la cabeza le empezó a dar vueltas.
— ¡Yona… escuchamos un…!
Slaytor había irrumpido en la habitación, estaba junto con Shin-Ah y Yoon. Los tres se quedaron pasmados al ver como Yona se golpeaba contra el escritorio. Esta, avergonzada en cuanto los vio cesó lo movimientos para después dejarse caer por el mueble, completamente adolorida.
Otro intento fallido de deshacerse del fantasma y lo cual sólo le generó un horrible chichón en la frente.
—Al rato se desinflama. — Avisó Yoon después de que le puso una pomada, le había dado los primero auxilios después de aquel accidente no tan accidente.
Yona sólo gruñía internamente tratando no dejar ver su molestia a sus familiares, aunque era difícil ya que estaba acostada en la cama, mientras los ojos de todos estaban sobre ella.
— ¿Te duele algo más? —Preguntó Slaytor preocupada. — ¿Tal vez algo que te haya lesionado durante la competencia?
—No se preocupen. —Mintió. —Estoy bien… sólo enloquecí con algo que leí por Internet.
—Mejor descansa. —Pidió Slaytor. —Y ya no leas cosas que te alteran.
Ya no dijo más, no pretendía contarles lo que realmente pasaba, al notar el silencio por parte de ella, sus tres allegados decidieron dejarla en paz, deseando no atosigarla más. Yona notó cierta preocupación por parte de sus seres queridos, los amaba y lo menos que quería era que tuvieran aquella expresión en sus caras.
— ¡Gracias!... por preocuparse por mí. —Dijo avergonzada.
Slaytor, Yoon y Shin-Ah le sonrieron, sabían que Yoon muy en el fondo era una buena y amable chica. Una vez que se fueron todo quedó en silencio, lo único que podía escuchar era su respirar y sentir el palpitar de la herida en la frente.
"Creo que no empezamos muy bien".
La tranquilidad de la habitación se esfumó en cuanto escuchó aquella horrible voz.
— ¡¿No te has largado?! —Rezongó rechinando los dientes.
"No,… no te enojes… mejor déjame decirte lo que…"
Se tapó los oídos con la almohada para evitar escucharlo, tarareando música clásica que solía poner en sus rutinas de patinaje. Mientras que aquel molesto fantasma seguían hablándole con insistencia.
—No oigo nada, no oigo nada soy de palo tengo orejas de pescado…—Canturreó la vieja canción del jardín de niños, recibiendo quejidos por parte del fantasma.
Así continuó por varios minutos; el día aún no terminaba y ya estaba exhausta, se había lastimado, había hecho cosas tontas, no había dormido bien, todo el mundo la culpaba del infortunio de la competencia y de pilón un fantasma la estaba acosando. Cerró los ojos para olvidarse de todo y entre el canturreó sin querer se quedó profundamente dormida.
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Se levantó de golpe; con el cabello enmarañado, saliva escurriéndole de la boca y totalmente desorientada. No sabía ni que día era, lo único que recordaba era al molesto fantasma.
—Señor fantasma… ¿sigue aquí?—Llamó mirando a su alrededor, no recibió ninguna contestación. Sonrió triunfante. — ¡Se ha ido!
Festejó ruidosamente con los brazos en alto, se levantó pisando la cama y como niña chiquita empezó a brincar encima de esta.
— ¡Se ha ido, se ha ido!, ¡Yona eres una genio! —Se auto halago pensando que el haberse golpeado a sí misma había ahuyentado al fantasma.
"Aún sigo aquí…y me llamo Hak, si no te importa".
Casi se cae de la cama al escuchar la voz del fantasma, la diferencia es que ya no la escuchaba dentro de ella sino a un lado de ella, temblorosa se giró hacia su izquierda para ver la sonriente cara de un chico de cabello negro y ojos azules que se veía de unos 23 o 24 años de edad.
"Hola Yona, por fin nos vemos cara a cara…".
Más que asustada estaba irritada con sólo verlo, se lanzó contra él, atravesándolo como si de una neblina se tratará aterrizando directo en el suelo dándose otro golpe en la cara.
"¿Y adivina qué?" Preguntó animado el fantasma, tratando de no reírse de la torpeza de la patinadora. "Ya no te estoy poseyendo, por lo que no puedo sentir el dolor que tú misma te ocasionas".
—Entonces… ¡largo de aquí! —Gritó Yona sobándose la frente, viendo con rencor al fantasma.
"Ese es el otro detalle…" Explicó preocupado el fantasma que estaba a no más de 50 cm de distancia de ella. "Ahora resulta que no me puedo alejar más de esta distancia".
No entendió a lo que se refería, se quitó el flequillo de la cara y vio como el chico trataba de separarse más de ella pero algo se lo impedía. Era como si este se topara contra una fuerza que lo empujaba a estar cerca de ella. Yona se puso de pie para analizarlo mejor y Hak desde todos los ángulos trató de separarse de ella inútilmente pues no podía ir más allá de aquellos pocos centímetros.
"¿Ves que no es por mí?" Preguntó Hak, esperando un poco de comprensión.
Yona molesta se cruzó de brazos, lo único que quería era que se fuera, si se había sentido invadida el día anterior ahora lo sentía peor; pues ahora podía ver directo a los ojos de su acosador fantasma, ella era dama después de todo y eso le incomodaba y al parecer a él no. La solución agresiva no había funcionado, por lo que tendría que aplicar algo diferente.
—Lamento lo que te haya pasado, y que estés así. —Lo señaló por completo. —Pero, ¿Qué tengo que hacer para que te vayas? —Preguntó con la poca paciencia que tenía.
El chico frente a ella se encogió de hombros, al igual que Yona parecía muy confundido y fuera de su lugar, y le contestó con sinceridad.
"No lo sé…".
Continuara…
