Yuu no Yume

Yuu no Yume

El sueño de Yuu

Capítulo 2- Mi sueño

Después de lo que dijo el profesor quería que la tierra me tragara. ¿Porqué a mí? Todos en clase me miraban y hablaban en voz baja sobre mí. Después del "interesantísimo anuncio", el profesor sacó unos papeles de su cartera y los repartió entre todos los alumnos. Era una especie de cuestionario.

-Chicos, hoy he traído un test para hacer en clase. Escribid vuestro nombre y número de la lista en la parte superior. Los recogeré dentro de un cuarto de hora. Ahora empezad.

El test preguntaba cosas como "¿En qué te gustaría trabajar en el futuro?" o "¿Qué asignatura se te da mejor?", pero la que me llamó la atención fue otra, que preguntaba cuál era tu meta en la vida. Contesté rápido a todas las preguntas y le di la vuelta a la hoja. Me recosté sobre la mesa y empecé a pensar sobre mi nuevo instituto. ¿Haría amigos allí o huirían de mi como siempre? Pero lo que mas me intrigaba es que no sabía si tenían equipo de fútbol. El actual no tenía, por lo que no se me presentaban muchas oportunidades de jugar al fútbol. Siempre que echaban un partido en la tele cambiaba de canal, porque para mi es pecado ver el fútbol y no jugarlo. Lo mismo pasa con los estadios, nunca he estado en un partido en directo. Tampoco estoy enterada de las ligas y demás, me preocupo más por entrenar en el parque y demás. Y a todo esto, ¿dónde iría a parar Rosqui? Puede que se lo llevaran mis padres, pero yo no quería separarme de él.

Los quince minutos pasaron y el profesor recogió los tests. El resto de la hora nos dedicamos a hacer deberes retrasados. Yo no tenía mucho que hacer, así que cuando acabé me puse a estudiar. Puede que como compañera no sea la mejor, pero soy buena estudiante. Mis notas son muy buenas y eso compensa mi comportamiento. Al finalizar la clase y una vez salió el profesor un grupo de compañeras que se metía conmigo desde hace mucho se me acercó.

-Así que te vas… Estaremos mucho mejor sin ti por aquí.- Se empezaron a reír de mí. No soportaba eso, por lo que me levanté y empujé a la que había hablado.

-No te rías de las cosas que no sean graciosas, quedas fatal. Seguro que si no tuvieras a tus amiguitas para respaldarte ni te hubieras acercado. – en ese preciso momento entró la profesora de naturales. "Siempre en el momento oportuno".

-¡Profesora! Yuuki se estaba metiendo conmigo.- Intenté alegar algo en mi defensa, pero cuando iba a abrir la boca la profesora me acalló hablando.

-Yuuki, sal al pasillo, por favor. Entrarás a mitad de clase.- Salí obedientemente de la clase. Al fin y al cabo era mejor para todos si yo no estaba dentro, ya que mi "extraña apariencia" les distrae. Además así tendría tiempo de pensar tranquilamente.

Al salir me apoyé en la pared al lado de la puerta y me crucé de brazos.

"Vamos a analizar la situación. El Domingo me despediré de mis padres por quién sabe cuánto tiempo. Esa misma tarde desalojaré la casa y me iré a un piso en el que no he estado en mi vida a vivir con chicas que no conozco. El lunes empezaré clases en un instituto nuevo. No conozco nada sobre él… Ni siquiera cómo se llama ni dónde está…"

Mi futuro era muy incierto. No sabía cuándo volvería a mi vida normal, pero tampoco me importaba tanto. ¡Vamos a ser optimistas! "Después de todo, ¿quién ha dicho que el cambio fuera a peor? Será mejor si me lo tomo todo para bien. Si tienen un equipo de fútbol seguro que mi vida es igual e incluso mejor que ahora. Sin fútbol, no hay vida para mí." A mitad de clase la profesora me hizo entrar. No pude cogerle el hilo a la clase, y poco me importaba. Ya estudiaría luego. Al finalizar la clase salí disparada hacia la cafetería. Tenía mucha hambre, y no quería tener que esperar media hora en la cola. Además, eso me ahorraría tener que hablar con estúpidos incomprensivos. Daisuke me siguió en silencio, y yo no le dije nada ya que respetaba los límites impuestos por el silencio y no me molestaba. Una vez compré mi almuerzo nos sentamos en una mesa y empezamos a almorzar. Cuando acabé hice algo muy raro en mí, ya que empecé una conversación innecesaria. Siempre esperaba a que hablaran para hablar, pero esta era una excepción.

-Daisuke, ¿crees que me será difícil acostumbrarme al nuevo instituto?-me miró con una cara rarísima, tragó lo que tenía en la boca y me contestó.

-Depende de cómo te comportes. Si llegas allí y te comportas como en clase dudo mucho que las cosas sean diferentes a lo que son ahora.- Empezó a comer otra vez, fijando su mirada en el plato, pero yo no aparté la mía de su cara. Era guapo, había que reconocerlo. Tenía el pelo castaño y largo, atado en una pequeña coleta, y sus ojos eran de color ámbar.

-Intentaré comportarme, ¿vale? Pero es que es inevitable… cuando me encuentro rodeada de mucha gente me comporto así. Es como si tuviera una doble personalidad. No puedo hacer nada cuando mi faceta "cool" sale a relucir.

-Espero que por lo menos intentes controlarte un poquito.- me dedicó una sonrisa. A cualquier chica le hubiera dejado embobada, pero a mi no. Yo no haría tal cosa en ese momento, rodeados de tanta gente…

-Mañana no vendré. Espero que no te importe… así tendré más tiempo para recoger mi habitación. Además, yo sobro. Así me evito las burlas de último momento.

-Supongo que da igual que me oponga, ¿no?

-Has acertado. No vendré aunque me lo pidas de rodillas.

-Entonces yo tampoco vengo. Haré novillos.

-¿Eh? ¿Por qué?

-Para ir a tu casa, si no te importa…- puso la carita que había utilizado anteriormente para convencerme de que le dejara estar conmigo.

-Bueno, supongo que no hay ningún inconveniente… Pero tendrás que ayudar con los embalajes. "Manipulador…"

-Y… ¿sobre qué hora quieres que pase?

-A las once estaría bien. Así puedes almorzar en casa y tenemos una excusa para escabullirnos un ratito del trabajo.

-De acuerdo, entonces. A las once en tu casa.-en ese momento sonó la campana del timbre, casi interrumpiendo su frase.

Entramos en clases y las horas me pasaron rapidísimo. Al momento me veía saliendo por la puerta del instituto camino a casa. Daisuke se despidió de mí en la salida, ya que vivía en la dirección contraria a la mía. Al llegar a casa puse la mesa y mi madre sirvió la comida en los platos, ya que estaba preparado para comer cuando yo llegara. Después hice los deberes y me acosté a dormir un rato. El día me estaba resultando muy agotador. Después de la pequeña siesta me esperaba un duro trabajo de embalaje.

Cuando desperté mis padres no estaban, y en el recibidor había una nota. La leí:

Nos hemos ido a la tienda de

Segunda mano, volveremos sobre

Las seis y media. Para la merienda

Tienes unas tortitas en la nevera.

Papá y mamá.

Miré el reloj. Eran las cinco, así que fui a la cocina y allí las tortitas que mi madre me había preparado. Las devoré sin ningún miramiento y me puse manos a la obra con mi habitación. Estaba empaquetando los libros cuando sonó el timbre. Me dirigí a la puerta. En la pantalla del portero automático que había un hombre con gorra. Cogí el telefonillo.

-¿Quién es?

-El cartero. Traigo un paquete para la señorita Yuuki. ¿Puede bajar un momento?

-Si, enseguida bajo.

Cogí las llaves y salí de casa. Bajé por las escaleras y abrí el portal. El portero se había ido, pero en el suelo había un paquete a mi nombre. No había ni rastro de vida humana en la calle, así que cogí el paquete y subí a casa. "¿Dónde demonios se ha metido el cartero? ¿No se supone que se tiene que firmar un papel o algo como que lo he recibido?" Una vez en casa me dispuse a abrir el paquete. No ponía quién o enviaba, simplemente mi dirección. Cuando abrí la caja me encontré con una bolsa azul que parecía contener ropa con una carta encima. Aparté la carta para abrir la bolsa.

¡Cuál fue mi sorpresa al ver que contenía un vestido de color azul!

Muchas gracias a Ossalia por su review, y muchas gracias también a los que leen pero no envian reviews(no miro a nadie...) Seguiré actualizando lo más pronto posible. Pulsad al botoncito GO!!