Capitulo II
Era un viernes por la mañana, tres personas viajaban en un avión, todos permanecían en un silencio profundo, interrumpido solo por la respiración de la única mujer que había. Era una mujer realmente hermosa, sus cabellos rubios, rizados llegaban hasta sus caderas, llevaba una blusa blanca y unos pantalones vaqueros, habían partido de Roma tan solo hace quince minutos de la ciudad del vaticano.
-Amt, ¿exactamente hacia donde nos dirigimos?- pregunto la rubia incomoda por el silencio, el joven de cabellos negros desvió su mirada y se apoyo en su mano.
-Primero iremos a Suiza- esta vez hablo en un susurro y con algo de pesadez.
-¿Y Atena?- intervino el segundo hombre con cierto temor
-¿Atena?- bufo Amt levantando su rostro y centrando su mira esmeralda en el hombre que pregunto –dime algo kholer… ¿crees en los dioses?- le pregunto y el otro rió
-Y que ganas con mi respuesta- se bufo cruzando de piernas y apoyándose en la espalda para dormir un rato
-lealtad- hablo en voz baja Amt. Mientras se daba la vuelta y miraba por la ventanilla.
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Un extraño aire rodeaba el santuario, la incomodidades de saber que un nuevo enemigo se acercaba, cada caballeo permanecía en silencio, sin saber que hacer o que pensar, habían pasado solo quince minutos desde que el holograma desapareció.
-Debe de ser un loco obsesionado- hablo Seiya
-Pero su energía y su forma de expresarse es preocupante- intervino el patriarca Shion –No sabemos cuales son sus planes-
-he indirectamente amenazo a Atena- hablo Mu –El decir que se verían pronto-
-¿pero quien puede ser?- intervino Shun con un hilo de voz
-Lo importante es que debemos acabarlo- hablo Saga apretando su puño, mas de un caballero asintió, sin embargo Atena permanecía en silencio, hasta que abrió sus ojos con estupefacción
-¿sucede algo?- intervino Shaka, ella con la mano lo tranquilizo y se levanto de su trono para tomar la carta que venia con el holograma
-¿Qué es esto?- pregunto
-Lo trajo ese sujeto- respondió Milo, Saori asintió y abrió la carta, en ella no había nada interesante solo un símbolo.
-Pero si es….- esta vez hablo fue mascara mortal, sorprendiendo a todos
-¿sabes que significa?- le interrogaron, Mascara solo tomo el símbolo y lo detallo, era una pirámide y dentro de ella se encontraba un ojo, mas abajo había unas letras árabes.
- Hassassin – murmuro –este símbolo lo he visto en la isla de la reina muerte- hablo
-entonces…-
-Pero es extraño, esto- señalo la hoja –Se supone que pertenecía a un grupo de personas, con fines científicos, se dice que tenían una base en la isla de la reina muerte… sin embargo…
-¿Sin embargo que…?- intervino impaciente Aioros
-Sin embargo esto ocurrió mucho antes de que yo naciera, a mi me lo contaron…. Debe de tener unos millones de años de antigüedad… se dice que iba mezclado con la desaparición de la Atlántida… ¿sabes que eso?- exclamo –Es imposible que este símbolo aparezca de nuevo…-
-El sujeto dijo….- todos miraron a Camus –Resurgiremos… ¿cierto?- Milo se llevo su mano a l mentón y al cabo de unos minutos asintió en un quedo si.
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El avión se detuvo en el aeropuerto de Suiza, amt pudo sentir cuando las ruedas se arrastraban por la pista, en su mente miles de cosas sucedían, hechos recientes, y sobre sus planes, planes que intentaría cumplir sin importar quien fuera.
-Buenos días- saludo una azafata cuando llegaron, Amt se deslizo por las escaleras y pasó al lado de la joven sin ni siquiera mirarla.
-buenos días- saludo Yuriko mientras seguía a Amt, la azafata confusa solo se limito a mirarlos.
-¿Qué haremos aquí?- intervino Kholer a paso lento detrás de su amigo
-Atena no es nuestro único enemigo- hablo en un quedo para abrir la puerta transparente y pasar a la sala principal de aeropuerto.
-¿te refieres a…?-
Amt la interrumpió.
-Si, el me ha hecho algo y tiene que pagarlo.
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Dos jóvenes se bajaba de un autobús turístico en medio del pueblo Ateniencie, una de ellas era alta de 1.72 de cabello corto color castaño, en sus ojos se veía una mirada vivaz y llena de energía, su cuerpo bien torneado, flexible y de buenas proporciones.
-detente… Katherin- intervino otra muchacha, mucho mas joven aparentaba unos diecisiete, sus cabellos eran lilas, lisos y largos hasta su cintura, tenia un rostro angelical, unos ojos violeta que hipnotizaban con solo verlos, tenia una figura esbelta, medida unos 1.63
-oh vamos… Elisa… rápido aun queda mucho por ver y grabar- la joven llevaba un micrófono en la mano, mientras que Elisa solo llevaba una filmadora, la joven producía la respiración agitada y se veía cansada.
-hemos estado corriendo por todos lados, sin contar que nos levantamos a las cuatro de la mañana…- hablo molesta –por favor por lo menos desayunemos- rogó y se sentó en una silla en un café, para dejar la filmadora y derrumbarse por el agotamiento. Katherin solo refunfuño y acompaño a su amiga, aun faltaba mucho, pensó.
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Cada caballero se encontraba en su puesto vigilado, Aioria y Aldebarán vigilaban los jardines del este, mientras que seiya y Shun cuidaban el templo de Atena, Shura y Aioros se encontraban en la entrada, cada uno con su correspondiente armadura.
-¿Quiénes crees que sean?- pregunto en una ocasión Shura, Aioros solo se resigno a suspirar.
-No lo se, pero… temo por la vida de Atena- hablo con un tono melodramático
-Primero nos quitan la vida antes de llegar a ella- hablo Shura
-Entonces será mas pronto de lo que piensan- se escucho una voz, era uno de los guardias que vigilaban la entrada con ellos, sin embargo sus ojos estaban totalmente blancos y un tono azulado cubría su piel, el sujeto tenía una lanza en las manos y los apuntaba.
-Pero que demo…-
El guardia lo interrumpió
-tienen miedo- soltó una risa –pero no me confundan porque no soy el mismo que les hablo anteriormente… pero gracias porque debido a su lengua floja en los chismes me he dado cuenta que no soy el único que quiere la vida de Atena- sonrió –Aunque al parecer ese ignorante de los dioses es muy fuerte… creo conocerlo, solo espero que coopere- hablo mas para si que para los dos santos, el sujeto levanto la lanza pero antes de que pudiese atacar Shura ya le había partido la lanza
-¿Quién eres? ¿Conoces al sujeto del símbolo? ¿Son aliados?- interrogo sujetando al guardia por el cuello.
-¿Para que decirlo? Si muy pronto lo sabrán…- Shura aplico mas fuerza casi partiendo el cuello de su adversario, si embargo este reía con mas fuerza de la que parecía tener –Solo te digo que si Amt no mata a Atena seré yo… - la voz del sujeto ceso y ante la mano de Shura solo había un cadáver frió y tieso.
-¿Cómo mato al guardia si estaba con nosotros?- pregunto Aioros mientras observaba el cadáver, Shura solo se limpiaba la mano
-No lo se… pero esto cada vez me gusta menos-
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En medio de una calle sola, poco transitada, tres figuras se deslizaban, iban en dirección al mediterráneo, cada uno rodeado por el mayor silencio posible pero en sus mentes cada uno divagando por el oasis de la memoria.
-Pero… tu quien eres…?- interrogo en su mente la joven rubia, al parecer revivía sus recuerdos, y entre ellos aparecía en medio de la nada una joven de cabellos negros hasta sus caderas… en sus ojos mostraba inocencia y miedo, ella se encontraba totalmente desnuda.
-¿Dónde estoy?.- le pregunto a yuriko, quien solo paso saliva y se quito su chamarra para dársela a la pobre joven.
-No se donde estamos, a decir verdad creo que esto es un sueño….- hablo sin credibilidad Yuriko
-¿entonces soy un sueño? Entonces ¿Por qué este miedo es tan real?- pregunto la joven, su voz era sumisa y pacifica, no inspiraba temor, al contrario daba encanto.
-No lo se-
El sonido de una gota golpeando el suelo trajo a la realidad a la joven, aun caminaban en medio de aquella calle, juntos ingresaron en un edificio y tomaron dirección vía subterránea, a través de un ascensor.
-¿y que haremos aquí?- intervino Kholer
-Reabastecer- sonrió –No estamos solos y los sujetos que un día me hicieron esto…. Hoy trabajan bajo mi esclavitud- la puertas del ascensor se abrieron y a través de ella se vio un desolado túnel oscuro, daba un miedo incesante entrar a la oscuridad, sin embargo al introducirse una luz se encendió y a medida que avanzaban cada luz se prendía mientras las de atrás se apagaban.
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Milo se encontraba en medio del pueblo Ateniense, quería averiguar si gente extraña había ingresado al pueblo sin embargo para su mala suerte se encontró en temporada de turistas, cada no tomando fotos y filmando, suspiro resignado y se dio la vuelta para irse, tropezando sin evitarlo con una joven.
-lo siento- Milo detallo la joven, su fachada era de ser extranjera, quizás americana, sus ojos eran azules y sus cabellos castaños cortos.
-Disculparme- dijo ella y le sonrió extendiéndole la mano –Mi nombre es Katherin- Milo gustoso acepto su mano y al poco tiempo ya entablaban una amena conversación
Katherin le contó maravillas, le dijo que ella era reportera y presentadora, y que por ello viajaba todo el tiempo, en ese instante hacia un reportaje sobre Grecia, los dioses y la mitología, ella era como Milo lo supuso norteamericana, y trabajaba para una prestigiosa empresa.
-¿Y vienes sola?- le pregunto Milo y la joven sonrió
-Vengo con una amiga pero ella es muy joven y no tiene experiencia pero me ayuda a filmar-
Al poco tiempo katherin y Milo se habían hecho grandes amigos, aunque el escorpiano planeaba algo mas, no obstante al recordar los momentos difíciles del santuario, solo se resigno a dejar esta conquista para otro momento.
-¿Cuándo nos volvemos a ver?- le pregunto Milo y ella sonrió, saco un papel y anoto su dirección y un número telefónico
-Cuando puedas- la joven le dio un beso en la mejilla y se fue corriendo.
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-Me alegra verte de nuevo por aquí- un hombre de edad mayor y piel robusta se acerco a sus invitados, sus cabellos eran blancos debido a su avanzada edad, se sostenía en un bastón y con un dejo de la mano les indico que le siguieran.
-¿Y como va todo?- pregunto mientras tosía y llevaba un pañuelo blanco a su boca
-Intentando asimilar mi existencia- respondió secamente Amt, sus manos en sus bolsillos y sus ojos cerrados.
-No eres el único-
-Pero el más fuerte- interrumpió
-Ellos dicen que te apoyaran en tu guerra-
-Es la más sabia decisión que tomaron-
-Entonces no me hagas dudarlo- Las cuatro figuras se detuvieron enfrente de una puerta metálica enorme, en ella había un aparato de seguridad, el anciano se acerco y un lector de retina desactivo la seguridad, así juntos entraron al laboratorio.
-esto esta muy vació- hablo Kholer, no se refería a cuestiones de aparatos, al contrario se refería en cuestiones humanas, no había nadie solo el frió aire de una soledad infinita.
-Eso se debe a que están en otros laboratorios- intervino Amt. -Estamos a más de 5 kilómetros bajo tierra-
-Comprendo- acato Kholer impresionado.
-Y esto es para ti- el anciano le entrego un maletín de aluminio a Amt, este ni lo miro solo se lo entrego a la joven rubia quien confusa lo acepto.
-Dale las instrucciones a ella, ya que ese será su trabajo- Yuriko miro con un destello al anciano quien solo suspiro y llamo a la joven dándole a entender que lo que llevaba en ese maletín no era cualquier cosa.
Continuara……..
