Necesitaba dinero, recién se percataba de que no había leche para Bolt. Como ama de casa, no manejaba mucho dinero en efectivo y lo poco que tenía lo había gastado en unas compras el día anterior.

Dolorosamente dependía mucho de su inmaduro esposo. Odiaba admitirlo, pero esa era la otra razón, aparte de que lo amaba demasiado, del porque continuaba con él. Sin su apoyo económico no era nadie. No tenía nada. Y con un hijo de por medio no se arriesgaría.

No contestaba el celular, así que decidió llamar a Teuchi, su jefe en su segundo trabajo. Naruto por las mañanas era instructor de gimnasia en la escuela de Konoha, pero por las tardes servía como mesero en un restaurante de ramen para poder cubrir sus gastos como familia y los suyos, pues, ¿Para qué negarlo? Para salir de fiesta se requería de financiamiento, ¿no?

Rodó los ojos al pensar en ello. Cuanto le desagradaba ese nuevo Naruto. No era nada comparado con el Naruto del que se había enamorado, pero claro, ¿Que más podía esperar si habían comenzado a salir desde los 13 años?

Evidentemente eran solo unos niños, pensó con frustración.

Por todo ello no podía evitar sentirse confundida de sus sentimientos por él. Estaba atrapada en una relación amor-odio. ¿Realmente lo amaba o solo estaba con él por costumbre? ¿Por necesidad?

- ¿Aló, señor Teuchi?

- ¡Hola Hinata!, ¿Cómo estás? -le saludó jovialmente pues era un allegado desde antes que Naruto trabajara para él, más por el hecho de que su esposo desde muy pequeño fue su cliente número #1. De hecho, al enterarse de que estaba embarazada, él fue el primero en ofrecerle trabajo a Naruto. Aun recordaba lo desesperados que estaban luego de que Minato y Kushina decidieran darle una lección a su hijo y cortaran toda ayuda económica.

Fueron tiempos realmente difíciles.

-Bien, ¿y usted?

-Igual, el mismo viejo de siempre-rio- ¿Qué tal tus vacaciones con Naruto?

¿Vacaciones?

Trato nuevamente de procesar esa información.

¡¿Vacaciones?!

Se frotó el puente de la nariz con sus manos temblorosas. Estaba entre molesta y a punto de romper a llorar, pero debía relajarse para evitar que ello se notase en su voz.

-Hum, eh...p-pues bien. Llamaba para ver cómo le va en el negocio sin el apoyo de Naruto, é-él está muy preocupado.

- ¡Para nada!, en estos tres días me las he arreglado con Ayame. ¡No tienes por qué preocuparte niña!

-E-Eh, claro.

-Naruto me explicó que ya tenía tiempo planeando unas vacaciones contigo. Es un chico muy dulce. Se nota que está muy arrepentido por lo de Shion. Fue un error. Si tan solo hubieras visto lo mucho que sufrió. Esa semana quebró como dos vajillas de platos.

Si tan solo supiera que no estaba en unas vacaciones de reconciliación con Naruto, pensó Hinata con amargura.

Lo conocía tan bien que ya se hacía una idea de qué podría estar haciendo. Y con quién.

-S-si, por suerte ya conseguimos superarlo.

Como todas las otras veces.

Pero esta vez no sería lo mismo, se dijo asimisma.

En algún momento se había cuestionado sobre cuál sería su límite de tolerancia. Sintió que en ese instante había llegado a su límite.

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-Creo que debes de darle una oportunidad más Hinata. Ya han pasado por mucho como para que todo se desmorone por una más.

No comprendía a Sakura, había prácticamente corrido hasta su casa para buscar apoyo, pero, ¿Qué clase de consejo era ese?

-P-pero es que...-Hinata escondió su rostro entre sus manos, apenada de que lagrimas salieran de sus ojos. Odiaba llorar por él, él no se merecía ni una gota más. Ya la había hecho llorar todos esos años lo suficiente.

-Sé que lo que diré suena horrible de cualquier forma, pero los humanos, principalmente los hombres tienen necesidades. Que él salga con otras chicas no significa que no te amé, ellas no significan nada para él. Dale tiempo.

-¿Entonces para ti está bien que lo perdoné?-le cuestionó con incredulidad. -¿E-está bien que destruya mi autoestima como mujer? ¿Q-que me haga sentir qué no soy suficiente?

-Pues no está bien...pero, creo que es la decisión correcta, para Bolt.

-Por Dios Sakura, ¡Me mintió!, ¡Toda esta semana no ha estado trabajando! ¡Probablemente ha estado con ella!

-Podría ser otra cosa, quizás...

-No, no-se limpió el rostro y sonó la nariz con un pañuelo para sonar menos nasal-E-escuché que Shion salió de viaje. Sakura, é-él nunca me lleva a una c-cita. P-pero con ella...-contuvo su respiración-P-podría perdonarle que solo h-hiciera c-cosas, p-pero...L-la ha llevado de vacaciones, ¡Con nuestro dinero!

Hinata solo hundió aún más su rostro entre sus manos. Perdida. Estaba tan dispuesta a dejarlo, pero siempre su Bolt la detenía.

Su bebé no tenía la culpa.

-E-esta vez no puedo, n-no puedo. Esta vez se metió con alguien del vecindario. Me ha hecho el hazmerreír de todos. Lo p-perdone una vez, pero no ha dejado de verla. Me mintió. M-me prometió que era la última vez. N-no puedo perdonarlo. ¿Después que sigue? ¿Una de mis amigas? Cada vez me respeta menos.

Sakura tragó saliva y dirigió su mirada hacia el suelo.

-Sé que defiendes a Naruto porque es tu amigo, pero no es justo para mí.

-Lo defiendo porque Sasuke y yo pasamos por lo mismo. ¿Y míranos ahora? Todo esto nos ha hecho más unidos, ¿no lo crees?

Y tenía razón. Unos meses atrás, en una noche llena de alcohol Sasuke había engañado a Sakura con una mujer de la cual no recordaba ni su nombre. Naruto había probablemente jugado un papel en ello, pues él había insistido en llevar a Sasuke a esa fiesta. Sakura no le habló por meses, pero de un día para otro lo perdonó.

Pero, volviendo al tema. La situación de Sakura era distinta a la de Hinata.

A diferencia de Naruto, Sasuke de inmediato se lo confesó a Sakura y trabajaron en reconstruir su relación.

También, ellos corrían con la suerte de no estar casados.

No tenían hijos de por medio.

También...

-Sasuke solo lo hizo una vez. Naruto...-suspiró-Esta es la novena vez.

Sakura suspiró. Obviamente Hinata no la tenía fácil. Era evidente que Naruto no era un hombre de fiar.

Seis de esas mujeres no tenían nombre ni rostro. Eran ¨especulaciones¨, pues que Naruto regresará a las 3 de la mañana con aroma a mujer hacía muy obvio de que le había sido infiel. Él ni siquiera se había atrevido a negárselo cuando discutieron al respecto.

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Observó a su pequeño hijo, bailando al son de una canción que sonaba en ese canal infantil. Tan jovial, tan ajeno a los problemas de sus padres.

-Mami, ¿Por qué empacas? -le cuestionó, corriendo hacia donde estaba Hinata y señalándole la gran maleta que ella hasta hacia unos momentos llenaba con su ropa.

-Iremos de vacaciones-le mintió, luchando porqué su voz no sonará rota.

No podía quedarse en esa casa, al final de cuentas quién pagaba la renta era Naruto y ella no podía costeárselo sol. Tenía la suerte de que Sakura le había ofrecido alojo en su casa mientras encontraba un sitio más pequeño que rentar.

Desde hacía dos meses había comenzado con sus planes. Luego de que se destapará el idilio de Naruto con Shion supo que había llegado el momento de prepararse y tener un plan de emergencia, de forma tal que estuviese lista de separarse de él ante un mínimo error más.

Y vale que había tomado una sabía decisión.

Comenzó a tomar clases de inglés y gastronomía en internet. Sakura se lo había sugerido, pues la familia de Sasuke era propietaria de una importante cadena de hoteles. Una vez que tuviera las cualidades, el puesto sería suyo, o eso le había garantizado Sakura.

También, había comenzado a ahorrar, por lo menos lo suficiente como para el alquiler de un apartamento por un mes. Era una reserva que había resguardado a escondidas de Naruto. Era un dinero que trataba de no usar, pero claro, como su esposo estaba muy ocupado con Shion, había tenido que usar un poco para comprar la leche de Bolt.

Ese pequeño ahorro lo había conseguido de cuidar los hijos de sus vecinas y afiliarse a una compañía de cosméticos para vender productos por catálogo y ganarse una ínfima comisión de ello. Algo era algo.

-¡Yey! ¡Vacaciones! -exclamó su hijo, emocionado con la idea-¿Iremos a la playa? ¡Di que sí! ¡Di que sí! ¡Papá prometió llevarme!

Ser madre era difícil. Recién se daba cuenta.

-I-iremos a un lugar mejor que la playa.

-¿Mejor que la playa?-si no fuera porque estaba en una situación realmente seria, habría reído de ver como los ojos azules de su hijo brillaban de entusiasmo.

-Sí, mejor que la playa-le pinchó la nariz con ternura y Bolt de inmediato comenzó a revisar el interior de la maleta.

-Pero...-el pequeño frunció el ceño con confusión mientras desordenaba todo el trabajo que Hinata había hecho. - ¡Olvidaste mi traje de baño!

Antes de que Hinata pudiera explicarle de que a donde iban no necesitarían un traje de baño, el pequeño de cabellos dorados había salido corriendo como un rayo hasta su habitación.

Sonrió con ternura, su hijo sí que era adorable. Era la réplica de su padre. Solo esperaba que cuando creciera no se pareciese a él y fuera un chico de bien. Con esa idea positiva en mente, retomó su trabajo de empacar la ropa.

En ese momento el sonido de la puerta principal abriéndose la sacó de sus pensamientos. Hinata supo que había llegado la parte fea de todo ese embrollo.

Tragó saliva y no se molestó en siquiera dirigir su vista hacia la entrada. Ya sabía quién era.

- ¡Estoy en casa! -anunció jovialmente, como siempre lo hacía.

Hinata no se inmutó.

Solo se escuchó un silencio cortante, hasta que de la nada sintió como unos fuertes brazos se enroscaban en su cintura y la levantaban del suelo- ¿Qué haces bebé?-le cuestionó juguetonamente. Hinata pegó un gritillo, pues no se lo esperada. ¿En qué momento se había acercado tan rápido?

Típico de Naruto y sus actitudes infantiles. Su esposo era otro niño más. Era un milagro que no se hubiese vuelto loca a esas alturas.

Sin poder detenerlo, sintió sus labios plantar un sonoro beso en su mejilla.

Sintió asco.

- ¡No me toques! -le gritó y se liberó bruscamente de su agarre, agitada para la sorpresa de Naruto.

- ¿Que sucede Hinata?-le cuestiono, confundido mientras daba dos pasos hacia ella.

-No te acerques-lo vio con resentimiento-Y no quiero que jamás vuelvas a tocarme. Solo Dios sabe dónde esa boca a estado antes-le dijo asqueada.

- ¿Y se podría saber qué hice esta vez para merecer estas ofensas? -le preguntó notoriamente ofendido e indignado, cruzándose de brazos.

-N-no quiero hablar. N-no quiero ni siquiera verte-le dio la espalda y se dirigió hacia la mesa-Solo toma estos papeles y fírmalos. Quiero terminar con esto lo más pronto posible.

Naruto frunció el ceño mientras tomaba los papeles. Hinata notó como su rostro paso de la confusión al shock en un instante.

-¡¿Divorcio?! ¡¿Por qué me das esto?!-gritó, totalmente asustado.

-No tengo porque responder a esa pregunta-con indiferencia, ella continúo arreglando las maletas. Haciendo que Naruto finalmente notase lo que estaba haciendo.

-¿Acaso me estas dejando?

Hinata rodó los ojos y suspiró escandalosamente, respondiendo con ello a su pregunta.

-Incluso te tomaste la molestia de buscar a un abogado, ¿Todo este tiempo te burlaste de mí, ¿no? Es obvio que llevas tiempo planeando esto-le dijo mientras leía rápidamente cada hoja con sus ojos y mejillas tornándose de un tono carmín cada vez más. Ahí iba el hombre que tenía por esposo, aquel que lloraba cada vez que intentaba dejarlo, victimizándose. Pero no, no caería nuevamente. Quién debería de ser consolado era ella, no él.

-Tres meses exactamente. Y sabes muy bien que no soy yo quién se ha estado burlando del otro aquí. Ni siquiera intentes echarme la culpa.

Naruto bufó con frustración.

-Creí que habíamos superado lo de Shion-gruño, ya con lágrimas en los ojos. –Sabes que me he odiado a mí mismo desde aquello. No hay día en el que no piense en ello. P-pensé que me habías perdonado.

-Eso pensé también.

-¿Entonces porque haces esto? ¡¿Por qué me pides el divorcio?!-le cuestionó sumamente alterado

-¿Que es divorcio papá?-a ambos casi se les sale el alma del cuerpo al ver al pequeño Bolt en la sala, con un traje de baño en sus manos muy grande para él y observándolos con curiosidad.

-E-eso es de tu papá. É-él no nos acompañara en las vacaciones. Papá está muy ocupado-le explicó Hinata mientras le quitaba el traje de baño-V-vamos a tu habitación a buscarlo-le tomó de la mano, tratando de así distraerlo del tema del divorcio. Lo menos que quería era explicarle que era un divorcio a su hijo de cuatro años. No estaba listo. No lo entendería.

-Pero mami, ¿Por qué papá no irá a la playa con nosotros y que es el divorcio-su hijo si que había heredado la insistencia de su padre?

-Y-ya te lo dije bebé, papá está muy ocupado. Y divorcio no es nada, s-solo significa...

-Significa que mamá no invitó a papá a la playa-la interrumpió Naruto. Hinata se giró a verlo con reprobación e incredulidad.

-Eso no es…

Pero ya fue muy tarde.

-¿Papá no está invitado?-La pequeña nariz de su hijo se tornó roja y comenzó a llorar.

Mataría a Naruto, se dijo asimisma.

-N-no es eso, y-yo...

-Oye, no llores campeón-Naruto tomó al niño entre sus brazos y le dio palmaditas suaves en su espalda, tratando de calmarlo. -Si tú me invitas, papá irá. No llores.

Entonces, como si Naruto fuese un mago, mágicamente detuvo el llanto del pequeño.

-M-mamá, ¿P-papá puede ir? N-no seas mala-le preguntó con los ojos llorosos, haciéndola sentir la peor madre del mundo.

-Por favor Hinata-le vio Naruto con suplica.

Ahora eran dos pares de ojos azules clavándole la mirada, haciéndola sentir la mala de la película. Siempre era así.

Quiso llorar, pero no lo haría frente a su hijo.

-E-está bien. P-papá puede ir con nosotros.

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-Ya se durmió-le dijo Naruto, quién frotaba los cabellos de un dormido Bolt.

Habían quizás pasado dos horas tratando de convencerlo de que no irían a la playa. Al final Naruto tuvo que prometerle que el próximo fin de semana irían, pues el pequeño estuvo a punto de armar una rabieta cuando le dijeron que se quedarían en casa.

En casa, pensó Hinata con amargura. Naruto sí que se las había ingeniado muy bien esa vez para sabotear sus planes.

Salió de la habitación sin decir una sola palabra, escuchando los pasos de Naruto seguirla.

-Hinata...-le tomó de la mano, pero Hinata lo alejó de inmediato.

-Ni lo intentes-le dijo entre dientes, conteniéndose para no gritar. –No puedo creer que no te importará hacer llorar a Bolt solo para obligarme a quedarme aquí. Eso fue cruel.

-Por favor, ¿Que esperabas? ¿Qué dejará que te llevarás a nuestro hijo y que firmará esos estúpidos papeles? -ahora él era el molesto. -¿Crees que Bolt no lloraría cuando no estuviese a su lado en donde sea que planeabas quedarte?

-Él tiene que entender que ya no podemos estar juntos. Tiene que entender que su padre no es un santo.

-¡Mierda!-Naruto pateó la pared-Si no me explicas que fue lo que hice esta vez no puedo defenderme. Me estas acusando injustamente.

-¿Para qué me preguntas si ya sabes?

-No tengo ni puta idea.

Hinata bufó. Quería reír. ¿Qué tan estúpida la creía?

-Lo sé todo. Sé que no has ido a trabajar estos días-disfrutó de ver como los ojos de su todavía esposo se abrieron de la sorpresa. -¿A que no esperabas que me enterará?-sonrió con suficiencia-Pues lo sé. Hazme un favor y no comiences a darme excusas, pues ya sé muy bien que has estado con Shion todo este tiempo. Ahórranos el drama, ¿sí? -dijo y se dio la vuelta, dando por terminada la conversación. -Me quedaré esta noche por Bolt, pero mañana a primera hora nos vamos de aquí.

Justo cuando cruzaba la puerta de su habitación él la abrazo desde atrás.

-Suéltame-intentó forcejear, pero él era mucho más fuerte que él.

-Te juró que no es lo que piensas-sintió su agitada respiración chocar contra su cuello.

-N-no me mientas. D-dime la verdad, ¿Estabas con ella verdad? -tenerlo tan cerca rompió su máscara, revelando sus verdaderos sentimientos. Ella no quería gritarle. Ella no quería ser dura. Solo quería llorar y ahogarse en sus penas.

-No la he visto, te lo juró. He cumplido con mi promesa.

-Entonces, ¿dónde estabas? -le preguntó con la voz nasal, no pudiendo ocultar más que estaba llorando.

-Estaba...reflexionando, lo juró. He pasado en casa de mis padres. S-solo quería pasar un tiempo a solas. No pienses mal, solo quería pensar y aquí no podía hacerlo. Quiero ser un mejor esposo y padre para ustedes. Lo juró.

Hinata se mordió el labio.

-No te creo. No tiene sentido, no te gusta visitar a tus padres porque siempre dices que solo te dan órdenes.

-Hinata por favor. Exactamente por eso lo hice, para retomar los lazos que he roto por mi estúpida forma de ser. Quiero madurar.

-No te creo. En 21 años de vida que tienes nunca te has molestado en madurar. Y yo no quiero estar con alguien así, solo puedo cuidar de Bolt. Admítelo, aún eres un niño.

-No hables como si tu no lo fueras. Hasta ahora ambos hemos sabido salir adelante. Tan solo ten paciencia, te prometo que...

-No, no digas más cosas que no puedes cumplir.

La liberó de su abrazo y la obligó a verlo al rostro, tomándola por los hombros. Naruto quiso golpearse asimismo al verla llorar por su culpa.

-Mierda, Hinata, te amo, créeme-la vio con suplica, tomándola del rostro al ver como evitaba verlo a los ojos. –Hay muchas cosas que aún no sé y no comprendo. Pero si hay una cosa de la que estoy seguro, y es que te amo. Te amo.

-Mentira.

-¿Cómo puedes dudar de mí? Hemos estado juntos desde...-puso los ojos en blanco-Desde siempre. ¿Cómo puedes pensar que no te quiero?

-Tus acciones hablan por sí solas. No me amas. Y-y, yo tampoco. Solo terminemos con esta farsa de una vez, que Bolt no te ate a mi ¿sí? -decidida, alejó sus manos de sus hombros y entró a la habitación, pero justo cuando estaba a punto de cerrarle la puerta en la cara, el colocó su pie entre ella.

-¿Que no me amas Hinata? Solo tú te crees esa mentira.

-Tú no tienes ni idea de que pasa por mi cabeza, así como yo no tengo idea de qué pasa por la tuya. No entiendo porque luchas por algo que ya no existe. No hay amor, no hay pasión, no hay nada. Nada.

Eso pareció molestarlo, Hinata lo notó. Pero ya no había vuelta atrás.

-Solo déjame sola. No soporto respirar el mismo aire que tú.

-Pues lo siento por ti, desafortunadamente nacimos en el mismo planeta y tenemos que compartir el mismo aire. Y ¿Dices que no hay amor? ¿No hay pasión? Pues cariño, estás equivocada. Por lo menos yo todavía te deseo. Y mucho.

Hinata se ruborizó por la forma en que dijo esa última frase. Naruto aprovechó que esa frase la descolocará por completo para conseguir abrir la puerta.

-E-estás loco, ¿Que pretendes como todo esto? -retrocedió dos pasos, intimidada pues Naruto cada vez se acercaba más a ella con una sonrisa llena de confianza.

Cuando ya no había más espacio, Hinata sintió su espalda chocar contra la pared. Tragó saliva cuando Naruto la acorraló al colocar sus brazos sobre la pared, uno a cada lado de su cabeza.

- ¿Q-que pretendes? -insistió.

-Demostrarte que estás equivocada con acciones. ¿Sabes que te ves muy sexy cuando estás molesta?

-P-pues no conseguirás nada.

-Dime, ¿Cuándo fue la última vez? No me extraña que quieras dejarme, he sido un mal esposo.

-En eso si estoy de acuerdo-colocó sus manos sobre su pecho, para establecer distancia.

-Entonces déjame redimirme-se inclinó hacia ella.

-Ni te atrevas…

-Muy tarde-dijo con una sonrisa de victoria, antes de besarla en la boca.

Al principio Hinata quiso resistirse, pero al final cayó presa de sus emociones, como siempre.

Tenía tanto tiempo de no besarlo que había olvidado lo muy bueno que era en ello.

Pero no. Eso no estaba bien.

Estaba haciendo exactamente lo que él esperaba que hiciera.

Entonces, ya recobrando la lucidez, y con el rostro de Shion en mente, le mordió el labio inferior lo más fuerte que pudo, consiguiendo así que se alejará de ella de una vez por todas.

-¡Hinata!-Lo escuchó gemir de dolor. Aprovechó esto para sacarlo de la habitación.

-Ya te lo dije antes, no quiero que me vuelvas a tocar. Reitero, solo Dios sabe en qué lugares a estado esa boca.

Y entonces, le cerró la puerta frente a su cara.

.

.

-Cariño, por favor, sal conmigo solo por esta noche, ¿sí? -le rogó Naruto.

Hinata solo suspiró y frotó el puente de su nariz. Siempre era lo mismo. Él le engañaba, lo atrapaba y después él actuaba como un esposo arrepentido durante el resto de la semana.

¿Por qué seguía en esa casa?

Pues resultaba que irían a la playa ese sábado. Con esa idea en mente, era prácticamente imposible sacar a Bolt de esa casa. Naruto había jugado muy bien sus cartas. Inclusive no se había despegado de su lado en ninguno de esos días con la ciega idea de que la haría cambiar de idea.

Naruto pasaba los días jugando con Bolt, ayudándola en los quehaceres y comprándole dulces. Hinata se reía en su interior pensando que con eso la recuperaría.

-Bebé, por favor.

-No me llames así-le hizo mala cara y se adentro a la habitación de Bolt para cambiarle de ropa.

-Está bien, Hinata-puso los ojos en blanco-Por favor, solo dame otra oportunidad y sal conmigo.

-¿Para qué?-apretó la pequeña camiseta que sostenía entre sus manos. -¿Para que la gente se ría más de mí? ¿Para que la próxima vez salga en periódico que soy una...-se le dificultaba decir esa palabra-¡U-una cornuda!

Los ojos de Naruto se abrieron a más no poder.

-¡No lo permitiré! ¡No dejaré que nadie te llame así!

-Como si te hubiera importado eso las miles de veces que te acostabas con esas mujeres-le dijo resentida, tirando la prenda de Bolt en la cama.

-Te juro que está vez no hubo alguien. ¡Estuve en casa de mis padres! ¡Lo juró! ¡Pregúntale a mamá!

-Tú madre siempre te defenderá-ahora ella puso los ojos en blanco.

-Sabes que no. Mi madre siempre es la primera en hacer público mis defectos. La conoces muy bien-gruño con frustración

Tenía un buen punto, pensó Hinata.

-L-llamaré a tu madre. Si ella dice que estuviste ahí, iré contigo a esa cena. Estoy muy segura que me dirá la verdad-dijo Hinata, de antemano cantando victoria. Estaba segura de qué solo así le quitaría la loca idea de ir cenar. Era evidente que no había estado en casa de sus padres.

-Hazlo-le dijo con seguridad, sin miedo alguno.

Hinata lo vio con recelo mientras marcaba el número de Kushina.

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Observó el ostentoso plato de sushi frente a ella.

Naruto había ganado. Como siempre.

-¿De dónde sacaste dinero?-le cuestiono mientras probaba un poco. Debía admitirlo, era lo mejor que había probado en años.

-Tengo mis ahorros-le respondió sonriente. –No me importa usarlos si se trata de hacer sentir bien a mi princesa.

Hinata lo observó. Se notaba muy feliz. Algo que la llevaba a cuestionarse lo mismo de siempre. ¿De verdad él la amaba?

Siempre por la forma en que la trataba la hacía sentir segura de que sí. Siempre era atento, gracioso y cariñoso. Si no fuera por sus infidelidades, él sería el esposo perfecto.

¿Por qué no lo era?

Maldijo en su interior. ¿Por qué no podía serle fiel? ¿En qué fallaba ella que tenía que buscarlo en otras mujeres?

Quizás no la miraba atractiva.

Con esa idea en mente, se le escaparon un par de lágrimas.

-¿Por qué lloras Hinata?-dejo de comer, preocupado.

-N-no es nada. E-es que esta delicioso-intentó mentirle, sacudiéndose la nariz y volviendo su atención a su plato.

Pero no lo engañaba. Él la conocía muy bien.

-Por favor Hinata, dime que pasa por tu cabeza.

¨¿Por qué no soy suficiente para ti?¨, eso deseaba preguntarle, pero decidió que era una pregunta necia e inútil, así que opto por…

-¿Por qué estarías en casa de tus padres?

-Porque...-se revolvió sus cabellos-Necesitaba pensar. Tener un tiempo para mí. ¿Sabes? Es difícil reflexionar aquí cuando estas todo el tiempo reprochándome mis errores-Naruto se detuvo, sintiendo que estaba metiendo la pata de nuevo-¡No es que no me lo merezca!-aclaró-Pero luego de lo de Shion ni siquiera me miras los ojos cuando te hablo-Hinata evadió su mirada-Ahora mismo lo estás haciendo. ¿Sabes lo difícil que es para mí? Necesitaba un tiempo para mí, para reflexionar en lo mal que he hecho y en lo que debo hacer para recuperarte. Quiero ser un mejor hombre, por ti, por Bolt-tomó su mano.

-Te tomará mucho tiempo conseguirlo.

-L-Lo sé, pero lo intentaré. De verdad Lo siento Hinata. Y-yo nunca he querido herirte. E-es solo que soy débil. Y s-sé que tu no mereces nada de esta mierda que te hago pasar, p-pero, ¿Sería muy egoísta de mi parte pedirte otra oportunidad? . Solo necesito una. Una última oportunidad. -se mordió su labio, esperando su respuesta.

-Yo...

Pensó en Bolt. En su historia. En lo mucho que lo amaba, porque si, todavía lo amaba. Él era lo único que tenía. Él y su pequeño Bolt. Si fuera a separarse de él, le aterraba la idea de estar sola.

-Por favor Hina...

Cerró sus ojos. Tratando de imaginar un futuro mejor para ambos. Intentando creer en que esta vez hablaba en serio.

-¿Dejarás la bebida?-le preguntó von cautela.

-¡Claro, lo que tú digas bebé!-asintió con la cabeza numerosas veces, con una resolución total que le hacía creer que hablaba en serio. Oh...ojalá hablara en serio.

-¿Dejarás de ver a otras mujeres?-se mordió el labio, cuanto dolía decir esas palabras. La Hinata de hace un par de años jamás imaginaría que llegaría a ese punto.

-¡Si!

-¿Juras que serás fiel y que solo me miraras a mí y únicamente a mí?

-Por siempre Hina.

Hinata lo observó. Él también tenía los ojos enrojecidos. Realmente parecía que quería luchar por su matrimonio.

Así que tomo una decisión.

-E-está bien. T-te daré una última oportunidad. C-creo que podemos empezar desde cero- Suspiró, rendida.

Y solo esas palabras bastaron para que Naruto saltará de su asiento para abrazarla y gritará lo mucho que la amaba. Había llamado la atención de todos en el restaurante.

Pero no le importaba.

Esa era una de las razones de porque se había enamorado de él. Él era el único que podía avergonzarla, pero hacerla reír a la vez.

-¡No te arrepentirás!

-Eso esperó-susurró mientras trataba de evitar ahogarse con su fuerte agarre.

Luego le liberó de su abrazo y le vio con sus intensos ojos, llenos de felicidad.

-No sabes cuánto te amo Hinata, no sé qué haría si un día me dejarás. Te prometo que aprovecharé esta ultima oportunidad. Por ti y por nuestro bebé.

Colocó su mano sobre su mejilla y tembló ante su toque y su intensa mirada. Le recordó a Hinata los días de secundaria, cuando compartían un amor puro e inocente. Cuando no había nadie entre ellos.

A cuando se sentía realmente amada. Cuando era la única.

Cuando habían promesas de matrimonio para cuando ambos se graduarán de la universidad de Suna. Al final ninguno estudio.

Naruto lentamente se inclinó hacia ella, haciéndole tragar saliva mientras esperaba el inminente contacto.

Finalmente atrapó sus labios entre los suyos, despertando un sinfín de mariposas en su estómago que creyó que ya no existían. El beso comenzó lento pero a medida que él la acercaba a su cuerpo con su manos en su cintura y ella le rodeaba su cuello con sus brazos, sabía que había mordido el anzuelo.

Todos aplaudieron en el restaurante.

Ahora parecía que un futuro mejor les aguardaría.

.

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Hinata gimió cuando Naruto descendió sus labios a su cuello y le tomó de sus piernas, enroscándolas en su cadera.

No había ni bien cerrado la puerta de su apartamento una vez que se despidieron de Tenten, quién había quedado a cargo de Bolt, para cuando él la empujo suavemente contra la pared y la besó como nunca lo había hecho.

-N-no ahora. B-bolt e-está e-en la otra habitación...-gimió cuando apretó delicadamente uno de sus pechos-...v-viendo t-televisión-nuevamente gimió ante sus caricias, dificultándosele hablar.

Él estaba jugando con ella y como siempre, Hinata estaba a su merced.

-No se dará cuenta si somos silenciosos-le cerró un ojo mientras la tomaba entre sus brazos y la levantaba. -¿Qué te parece si llevamos esto a la habitación?-dijo mientras la guiaba al cuarto.

Hinata tragó saliva y apretó su camiseta sobre su pecho, asintiendo tímidamente.

Él río ante su torpe respuesta.

-Es una maravilla que después de todos años aun seas tímida. ¡Me encanta! -exclamó y cerró la puerta de su habitación.