Gracias a Tlacuilo1 por leer mis fics y dejar comentario.

Especial, capitulo doble. ;)

El despertar de un Dragón.

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1980.

La vida de un noble no es algo fácil, menos si se era mago y además vivían en una zona de peligro. Bueno, no es que Wiltshire fuera una zona de guerra... Pero guerra había... Una silenciosa, una que te susurraba las cosas que perderías sin importar el bando que eligieras.

La mayoría de los nobles en Inglaterra eran pura sangre, es decir hijos de hijos de hijos magos, no habían ni muggles o sangre sucias - magos hijos de muggles -, tampoco Squibs - al menos no oficialmente - y muchos de estos, mas que nobles y ex alumnos de Slytherin en Hogwarts, eran actuales mortifagos.

Aunque El era la excepción... Excepción a muchos de los canones de los sangre pura.

Por supuesto; había asistido a la casa de las serpientes, y además había sido prefecto pero decir que su sangre pura, por mas que la genealogía lo corrobore, no era cierto. Por supuesto, sus padres y abuelos habían sido magos, al igual que sus bisabuelos... Pero hasta ahí llegaba la pureza de sangre.

—¿estas bien?— Narcissa se movía con cuidado para llegar a El; aun con su volumen, sus movimientos eran gráciles.

—Padre me envió una nueva nota— levantó el pergamino. Con parsimonia lo tomó entre sus dedos y leyó rápidamente. —¿te has sentido bien?

Ella asintió pero una vez leída la nota se sentó frente a El en el escritorio. —Nuestra cria se mueve pero estamos bien— si El no hubiera sido un Malfoy hubiese rodado los ojos, pero se abstuvo a ello.

—no le llames cria a nuestro heredero.

—le llamo cria como corresponde. Pero sabes que solo lo haré cuando estemos a solas— acercó su mano con tranquilidad y cuidado la posó sobre la suya. —Me preocupas tu ¿Cómo te has sentido con todo esto?

—padre esta inquieto. Le interesa que me una a la causa, pero no confía en ese Lord...— Narcissa negó.

—Me preocupas tu y tus cambios de humor. Desde que mi embarazo inició tu...— pero dejó en el aire las palabras. Quitó su mano bajo la de Narcissa.

—No me molesta tu embarazo, es lo que debía ser; pero no me pidas que ande detrás tuyo sobre protegiéndote o acompañándote mientras decoras su dormitorio. No es algo que me agrade.

—no te agrada por como fuiste criado o...

Sin quererlo, su pie empezó a moverse inquieto. Ese pequeño y molesto tic que le aparecía cuando se sentía presionado. Últimamente Narcissa le parecía desagradable, incluso con el cambio de su cuerpo. No podía creer que estuviera casado con esa mujer.

—que quieres que te diga. Ni mi padre ni el abuelo estuvieron cerca de sus mujeres cuando estábamos en el vientre. Es algo normal en los Malfoy. No me pidas que actúe como un esposo amoroso cuando no lo soy.— y tener que explicarle una y otra vez lo mismo. Era el colmo. Necesitaba salir de ahí.

—tranquilo— su voz se escuchó lejana pero no era molesto. —no era eso lo que quería decir. No quiero que te alteres.

¿que se altere? Pero si estaba la mar de tranquilo ¿Y porque su rostro se veía temeroso...? Se llevó una mano a su frente. Cerró sus ojos y suspiró un par de veces.—Lo lamento, estoy empezando mi época, la medicina no parece ser muy efectiva en estas fechas y el verte en estado sabiendo que el bebé es mío me pone... Temperamental.— Al abrirlos, Narcissa se estaba poniendo de pie.

—Voy a estar sabes donde. Sabes que siempre serás bienvenido— El asintió y ella le sonrió. Con el mismo cuidado se movió hacia la puerta y salio de la oficina.

Una vez la puerta se cerró. Se recostó en su silla de piel. Gruñó frustrado en la intimidad de su salita y solo deseo eliminar esa parte que solo le atormentaba.

Estúpido tatarabuelo que se dejó encantar por una de ellas. Pero aun mas estúpido por después haberle abandonado. No solo eran tres generaciones arruinadas si no que su pequeño descendiente; su heredero, también estaría maldito.

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Una vez estuvo fuera de la vista de Lucius, Narcissa se permitió tomar un largo respiro. Ellos se conocían desde hacia mucho tiempo, incluso antes de entrar en Hogwarts. Solo se llevaban por un par de años, si bien Lucius había demostrado ser exactamente los que se esperaba de un noble de su categoría, era lejos alguien frío; en realidad lo que le había gustado de El, era la forma de tratar a sus cercanos. No solo a ella, Severus era un claro ejemplo. Todos sabían que la linea Prince había muerto cuando su hija Eileen fue desheredada por manchar su sangre, pero Severus; incluso mestizo, había elegido la casa Slytherin y por lo que conocía de El, se había hecho de renombre. Lucius se le había acercado desde el inicio, cosa que ayudó a su confianza; lejos de la mascara de apatía, con Severus, Lucius mostraba muchas de sus caras...

Casi sentía envidia... Casi

Subió las escaleras con paso tranquilo. Su embarazo estaba en la ultima etapa, pronto nacería el heredero Malfoy. El único hijo de esa unión. Aquel que por mas que trataron traía la maldición; bueno, lo sabia ella que podía sentir las emanaciones de energía de aquel pequeño y como le iba drenando la suya.

Para nadie era desconocido, que casarse con un Malfoy y tener su descendencia significaba una vida corta.

El mismo Lucius apenas y si había conocido a su madre.

Caminó por los pasillos mientras ponía sus manos sobre su hinchado vientre. Ella aceptaba ser con ojos cerrados; la esposa de Lucius y madre de Dragón, pero no dejaría pasar su vida sin luchar por ella.

—madre proveerá— susurro antes de abrir la puerta frente a ella.

De inmediato encontró una gran habitación. Las paredes tenía un tapiz delicado y de azul cielo; grandes ventanales cubiertos de visillos de encaje con decoraciones bordadas.

Se sentó en una de las mecedoras mas mullidas y confortables que habían comprado y llamó a Maddy.

De inmediato una elfa de ojos verdes apareció junto a un pequeño elfo que la miraba con ansiedad.

—¿Que hace Dobby aquí?— de inmediato Maddy se puso nerviosa y le hizo una reverencia casi tocando el suelo con la punta de su nariz, el pequeño elfo hizo lo mismo .

—Dobby estaba emocionado, ama. El quería ver los aposentos del pequeño amito, ama.— dijo temerosa la elfa.

Narcissa vio como ambos temblaban no podía enojarse por ello, le tranquilizaba saber que la servidumbre esperaba con ansias la llegada de un nuevo amo. —que no estorbe— dijo y de inmediato el pequeño Dobby se quedó junto a Narcissa esperando sus ordenes Maddy frente a ella hizo lo mismo. —quiero mi te y comienza con lo que habíamos quedado ayer.

Pasó la tarde sin mayor problemas, mientras Narcissa bebía del té que Dobby le servía, Maddy se encargaba de hacer lo que su ama le decía. Si debía cambiar el color en una cortina; si debía mover algún mueble, la pequeña elfa lo hacia.

Cerca de la media tarde Narcissa se puso de pie y caminó un poco. El dormitorio finalmente había quedado como quería. El pequeño en su interior se removía inquieto.

Últimamente había estado así, Narcissa sabia que era porque estaba ya en su término, pero aun no era tiempo de que naciera.

La puerta se abrió con suavidad. Y de esta emergió un Lucius intranquilo. Caminó hasta ella de forma rápida y casi depredadora. Ella con total confianza se dio la vuelta y esperó.

Unas manos frías y dedos alargados pasaron por entre el espacio de su costado y brazos. Sintió el cuerpo de su esposo tras ella. Apretando su torso contra su espalda. Sus manos posarse sobre su estómago y calmando de inmediato al pequeño en su interior.

No hubieron palabras, no hubieron caricias. Solo ambos cuerpos apegados mientras Lucius deseaba fusionarse con su esposa, y ser El quien cargara aquella preciosa carga. Asi lo decía su sangre.

De fuera, aquella escena podría verse romántica, tierna y prometedora, pero ellos sabían que esa era la extraña manera en la que Lucius podía sentir que ese niño era parte de El, incluso si no era El quien lo cargaba.

Su padre y abuelo no habían hecho aquello y por eso no podían evitar sentirse desapegados de sus hijos. El había descubierto que haciendo eso, podía sentir un mínimo lazo que los unía y era suficiente. Era su hijo, en otro vientre pero lo era.

—Amita. Disculpe amita— un elfo apareció a su costado —tiene visitas, el joven Black...— el elfo dijo con rapidez y doblándose casi llegar al suelo. No podía ser que interrumpiera justo aquel momento con sus avisos.

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Unos minutos después; un muchacho aparecía frente a la entrada principal. Parecía agitado pero sonrió de inmediato cuando vio el rostro de su prima favorita.

—¡Cissy!— Regulus tenia las mejillas rojas y parecía algo golpeado pero sin duda estaba bien.

—¡¿Regulus que pasa?!— el menor en cuanto pudo se dejó caer en el sillón de la estancia.

—Necesito esconderme un tiempo. Ni madre ni mi hermano deben saber donde estoy.— Le dijo mientras le tomaba de las manos. Estas temblaban.

—y me lo dices porque...

—Porque se que vosotros no tenéis la marca, son confiables.— dijo para luego desplomarse desmayado en el mueble.

—ahora vez lo que te decía. Imagina como lo trata a él que es un sangre pura reconocible. Que mas seria con aquellos que... Son mestizos..— Narcissa había mirado a su esposo. Lucius se había volteado hacia la ventana.

—A tu hermana la trata bien.— Le dijo con un deje de burla. Ahora se sentía más tranquilo.

—mi hermana y sus gustos extraños, ella bebe los vientos por el. Y le excita cuando la regaña.— Arrugó la nariz.

—eso... Parece muy de Bella...— dijo con una mueca que intentaba ser una sonrisa, Regulus; quien recién se despertaba.

—¿estas bien Regi?

—lo siento prima. Madre me convenció de ir con él, a medio camino fuimos emboscados por un grupo, eran ellos mismos, querían probar que tan fuertes podíamos ser, no se que pasó con los otros, yo me desaparecí de inmediato.

—¿y viniste aquí como primera opción?

—no, fui de un lado a otro hasta llegar a aquí.— Tomó las manos de su prima —Por favor Narcissa, dame asilo.

—aquí no. Levantarías sospechas. Pero mi casa en Francia tiene un acceso directo por chimenea.— Lucius estaba del otro lado, algo mas alejado mirando a la ventana, se volteó para ver a Regulus. Este asintió y sonrió un poco.

—¿ni siquiera a Severus o Sirius?

—mucho menos a ellos, no me han dicho exactamente en que andan, pero desde que Sirius terminó la academia, anda junto a Potter cazando a todos los mortifagos, no me molesta pero; últimamente andan mas a la defensiva que de costumbre.

—Puede deberse a que James y Lily se enfrentaron una vez al Lord.— caviló Lucius, para nadie era desconocido como Potter se había hecho de renombre al defender una plaza con muggles cuando El y su esposa iban de visita quien sabe donde.

Desde entonces el Lord tenía algo contra Potter y mas contra su mujer sangre sucia.

—Descansa Regulus, por la tarde te irás a mi casa en Francia.

—yo... Gracias.

—sabes que Sirius se volverá loco como creas que has muerto.— Narcissa le miraba serio. Desde que vivía con Severus, Sirius se había vuelto demasiado apegado a sus amigos, hermano y esposo por supuesto. Narcissa temía que Black hiciese alguna estupidez en cualquier momento, defendiendo a alguno de sus preciados.

—yo... No quiero que sepa que intenté unirme, si sabe que fue por madre, entonces... No quiero darle motivos para que regrese a esa casa. Incluso si es para enfrentarse a madre.

—Tu ¿no volverás...?

—tal vez... Algún día.. Por ahora no.

Ambos mayores quedaron en silencio. Regulus había sido muy apegado a su casa, a su familia, solo después de ingresar a su quinto año había cambiado un poco su actitud.

Ambos sabían que era debido a que pasaba mas tiempo con los amigos de Sirius que con los otros Slytherin. No podían culparlo, si era cierto lo que Severus decía; los jóvenes estaban ansioso por unirse a Voldemort sin saber realmente que iban a hacer.

Narcissa acarició la mejilla de su primo. Era tan joven pero ya había vivido un ataque y sobrevivido. Se preguntó que tan malo debió haber sido como para que Regulus hubiera escapado, como para que la mirada oscura y reluciente de antaño se hubiese opacado.

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—¿como has estado?— Narcissa se hallaba de visita en casa de Severus. El joven habia tenido unos dias libres esta semana y quiso invitarle a su casa.

—yo bien. Eres tu quien me preocupa. Tu y Sirius ¿Cómo ha estado?— Narcissa tenia un rictus permanente en su rostro. Durante la semana se habia sentido incomoda y por mas que quiera aparentar siempre terminaba molesta.

—bien ¿porqué deberíamos preocuparnos?— respondió Severus alzando una ceja.

—ah~ no creía que...

—¡Sev!— la voz de Sirius se escuchó desde la entrada. Severus se puso de pie y dejó a Narcissa en el patio siendo atendida por Kuki quien le servía mas te y galletas.

"¿Sirius? ¿Que pasa?"

"mi padre... Orión y Regulus.. Están desaparecidos" Narcissa intento agudizar el oído, aunque ese par parecía hablar mas alto de lo normal. Seguramente acostumbrados a la bulla.

Regulus estaba en Francia ella lo sabia, días atrás había llegado a su casa, pidiendo ayuda. Aunque no le había mencionado algo sobre Orión Black.

"¡¿Regulus?! Pero como..."

"dicen que se iban a unir a los mortifagos, pero fueron atacados."

"¿por los aurores?"

"no se. En el cuartel no han dicho sobre el dichoso ataque, sabes que James y yo hubiéramos sido de los primeros en ir."

"lo siento... Cariño..."

"esta bien, amor, solo quiero encontrar a mi hermano... Es lo único que me importa..."

"ven aquí..."

Para ese momento Narcissa deseó hablar y que su amigo recordara que ella estaba en casa. Severus aun estaba en el interior de la casa. Podía escuchar algunas cosas moverse y otros sonidos. Ella no era tonta y reconocía lo que estaba sucediendo.

Así como su incomodidad por su embarazo aumentaba también lo hacia el estar en esa silla.

—señora Malfoy ¿le aviso al amo que sigue aquí?— Narcissa miró a la elfa, esta le miraba y hablaba con seguridad, mucho mas de lo que alguna vez había visto en algún elfo.

Negó, no era quien para molestarlos, incluso si era una invitada. Pero un gemido de dolor le hizo preocupar a la elfa —voy a llamar al amo— dijo de pronto. Ella no entendió. Un elfo que no hacia caso de una orden. Pero al ponerse de pie un dolor intenso le hizo quejarse.

—¡¿Narcissa?!— exclamó Severus desde la salida al exterior.

—¿Narcissa?— ese había sido Sirius.

Unos momentos después, ambos varones se acercaban a ella. Narcissa estaba mas preocupada en las contracciones musculares que en si Severus estaba sin su suéter o Sirius con la camisa abierta.

—Severus, tengo que ir a casa, creo que ya es hora.

—vamos contigo— Sirius dijo de pronto tomando su túnica y la de Severus de las manos de Kuki.

Abrieron la red flu y Severus pasó primero, avisando a Lucius que su mujer había entrado en labor.

Después Narcissa y Sirius quien salió casi de inmediato para sostener a la mujer.

La llevaron a su dormitorio. El medimago estaría en la nada misma ahí.

Lucius le acompañó hasta que se recostara en la habitación. Las contracciones venían cada 5 minutos cuando el medimago llegó. Fue llevado de inmediato a la habitación de Narcissa y preparado.

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Fuera de la habitación Severus y Sirius esperaban en el pasillo, frente al dormitorio de Narcissa estaba el del heredero Malfoy, la puerta estaba abierta, miraron al interior y vieron el hermoso lugar que la rubia había arreglado.

Móviles en el cielo; flotando sobre la cuna. Las paredes tenían diseños de nubes que se movían lentamente, mostrando un fondo celeste pálido pero hermoso y alrededor del dormitorio juguetes y peluches por montones.

—es hermoso— dijo Severus con un nostálgico sentimiento.

—luce bien— Sirius le hecho un vistazo, en realidad a El no le gustaban mucho los niños.

—¿Narcissa?! Donde esta Narcissa — ese tono de voz seria reconocido por ambos incluso si no lo querían.

Pronto un joven de piel blanca y cabello negruzco apareció por entre los pasillos.

—Regulus...?!

—Ah-...— El menor se quedó de pie a medio pasillo. Sus mejillas enrojecieron y pareció hundir su cabeza entre los hombros. —¡Severus! Un elfo me dijo que Cissy estaba en labor y...— pero de inmediato Sirius se había interpuesto cuando Regulus estuvo frente a Severus.

Regulus sabia que la noticia de su fallido intento de unirse a Voldemort ya era público y que Sirius definitivamente iba a golpearle cuando lo supiera. Prefería pasar por muerto que ver a Sirius y Severus decepcionado.

—Idiota— Sirius le había abrazado de forma intensa. Aunque los años pasaban, Sirius seguía siendo al menos media cabeza mas alto que El. Por lo que Regulus podía sentirse cubierto cuando Sirius le abrazaba - cosa que casi no sucedía porque de por si a ellos no les gustaba hacer eso -. —cuando me dijeron del ataque, cuando mencionaron quienes estuvieron ahí...— se calló de pronto. Como aguantando algo —Creía que habías muerto.

—¿No había algun cuerpo?

—sabes que ese monstruo no deja cuerpos. Todos los convierte en inferis.

—entonces padre...— dijo Regulus con la voz estrangulada.

—Regulus... Tienes que decirme que sucedió.— Sirius se alejó un poco de El. Tenia la mirada seria pero parecía mas tranquilo ahora. Aun le sostenía entre sus brazos.

El menor de los Black negó asustado. Parecía incluso mas joven en ese momento. —si lo hago, madre... La casa... Voldemort...

—Después hablaremos de esto.— Severus se había acercado a ellos. Regulus le miraba asustado. Severus le acarició la mejilla —lamento tu perdida— tocó el hombro de Sirius —la de ambos. Pero les recuerdo que estamos en casa de Narcissa por el nacimiento de Dragón.

Y como si eso hubiera sido su pase para entrar; desde el interior se escuchó un pequeño llanto y de igual manera un gruñido. Severus sintió la magia desbordarse de la habitación pero de igual manera esta fue absorbida al interior. Se preguntó si todos los nacimientos en la familia Malfoy eran así.

Una elfa salió a anunciarles que podían entrar a ver al heredero en cuanto el medimago terminara de atender a la amita y su hijo.

Unos minutos después el medimago salía del dormitorio junto a la misma elfa y daba paso a que el trío de pelinegros entrase.

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Severus fue el primero, ambos Black quedaron mas en la entrada.

En la cama, Narcissa tenia la mirada adormilada. Tenia una de sus manos en la rodilla de Lucius, quien estaba sentado al costado de la cama con un bultito en brazos. Tenía su mirada fija mientras susurraba cosas. Severus se acercó despacio a su lado y con cariño le acarició el cabello a la mujer mientras le felicitaba por el nuevo integrante a la familia.

Luego se mantuvo a una distancia prudente de Lucius.

—¿Puedo acercarme?— preguntó a un Lucius diferente al usual. Su rostro lucia algo pálido pero brillaba tenuemente, sus mejillas mas marcadas y su cabello de un color plata intenso. Severus no podía verlo pero si sentirlo. La magia de la bestia en su interior le reconocía si bien como una especie diferente una bestia al fin y al cabo. Lucius le vio un momento, sus ojos grises parecían lunas llenas; entonces pestañeó y asintió, entregándole al bebé.

Severus no podría explicar aquello que sintió en cuanto tuvo aquel indefenso y delicado bulto en sus brazos. El pequeño infante, con apenas unas pelusas doradas en su mollera, sus labios fruncidos ante el cambio de brazos y unas manitas pequeñitas que apenas se movían. Su interior se removió inquieto. De pronto sintió un vacío. Pero no sabría explicarlo, sentía que algo le hacia falta, algo anhelante. Miró a Lucius que le miraba mordiéndose el labio inferior. Tan impropio de un noble como El. De un Malfoy.

—Voy para que Sirius y Regulus le conozcan.

Lucius parecía dudar. —debes avisarle a tu padre y los míos.— la voz de Narcissa se escuchaba apagada pero firme.

—pero... la cria...— había dicho en un susurro.

—Cuidaré de él. Lo sabes.— le dijo Severus posando su mano en el hombro de Lucius.

Al hacer aquello el rostro y color de piel de Lucius pareció regresar a la normalidad. Asintió a regañadientes y se puso de pie. Caminó con Severus a la entrada y se alejó sin mas. Incluso sin querer ser felicitado por en nacimiento de su hijo.

—un estirado siempre será un estirado— dijo Sirius algo molesto. Y El que se había preocupado en cuanto Narcissa entró en labor.

—Sirius, Regulus... Miren a Draco.

—¿Entonces si se llamará Dragón? Creía que solo era un apodo.

—Es un nombre grandioso— dijo Regulus mientras se acercaba a Severus. El al igual que Sirius no era muy dado a los niños pequeños pero ver a Severus con un bebe en sus brazos le había hecho sentirse seguro de acercarse y tocar al pequeño.

—Hola pequeño Dragón.— dijo mientras tomaba una manita con delicadeza —en serio es idéntico a Lucius.

—Todos los Malfoy se parecen.— dijo Severus a ambos Black.

—Tienen buena genética.— dijo Narcissa mas lejos de ellos.

—Ustedes los Black también se parecen mucho entre si.— respondió Severus acercándose a ella.

—Solo los varones.— rebatió Narcissa un poco mas repuesta. Tomaba algo de te espeso.

—Es precioso.

—Es un digno Malfoy.— la mirada de Narcissa demostraba la devoción que sentía por su hijo.

—y debes criarlo para que sea como tal... Pero también...

—Lo se. Severus; y...— le miró un momento. Regulus se acercaba a ella y Black parecía algo mas alejado. —lo hablamos con Lucius antes. Nos gustaría que fueras su padrino

—¿Yo?— dijo Severus que mecía suavemente al niño mientras hablaba con Ella. Lo hacia de forma tan natural que ni cuenta se había dado de que lo hacia.

—Se que serás de gran ayuda con nuestro pequeño Dragón.— las palabras encerraban mas de lo que podía expresar. Al menos no sin revelar parte de la realidad de Lucius y de los Malfoy en general.

Severus asintió mientras miraba de reojo a Sirius. Este asintió con una pequeña sonrisa mientras ponía una mano en el hombro de Regulus. El menor de los Black asentía energético. Severus sonrió un poco.

—Bien. Si es deseo de ambos, no me negaré. Acepto ser el padrino de Draco Malfoy.

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Así Draco Malfoy, heredero de la casa Malfoy, descendiente de la honorable casa de los Black llegaba al mundo; cargando el peso de un secreto y una sangre maldita, pero que con El mismo llegaría a su fin.

Hijo de Narcissa Malfoy - Black -, una de las pocas brujas de Gran Bretaña con el conocimiento de historia mágica Antigua. De esa que ni los abuelos recuerdan. Esa que la Naturaleza susurra pero no todos escuchan.

Para su suerte, seria el ahijado - único - favorito de Severus Black-Snape, una joven promesa del circulo de pocionistas de Reino Unido.

Y aunque le adoraban como si fuera el único mas preciado, Pronto el mismo descubriría que no era el único niño en sentirse así...

Y el como reaccionó a aquello es algo que veremos mas adelante.

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Continuará

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*se supone que Regulus y Orión se mueren algo asi como en el 85 creo. Pero lo adelante. Debido a que las cosas han cambiado desde ese años del 76 creo que presto para que ciertos eventos ocurriesen antes y de formas diferentes.

La muerte de Orión sigue siendo un misterio y pos aunque aunque Regulus no hizo lo que hizo en el libro si se libros e una muerte.

** Es un capítulo especial. Algunos son asi; les doy dos capítulos seguidos pero es porque hay algunos que si o si deben ir de a par.

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