-Encuentro-
El frio de la noche era acentuado por las saldas aguas del mar, que subían y bajaban por la playa en la cual reposaban. Consigo traían basura marina, entre ella las algas que ahora cubrían sus extremidades y su abdomen desnudo. Lentamente abre los ojos, de forma pesada y cansada, todo su cuerpo se sentía pesado y aletargado, como si acabara de despertar de una siesta, luego de haber participado en algún triatlón de varias horas.
-Cof, cof
De su boca lanza algunas bocanadas de aire, mezcladas con agua de mar y arena, los cuales había tragado durante su estadía en el mar, antes de que las corrientes marinas lo trajeran hasta la playa en la que ahora se encontraba recostado, lentamente se endereza, usando más fuerza de la normal, debido a su cansancio. Cuando lo consigue se encorva debido al cansancio, dejando que el peso de su parte superior descansara en su estómago, para luego observar hacia enfrente, admirando las olas que se alzaban a los lejos, negras como la noche que lo cubría.
Inspira profundamente, llenando sus pulmones del tan preciado oxigeno que en estos momentos sentía que le hacía falta, con un fuerte suspiro deja salir todo el aire de su interior y estira su espalda, haciendo tronar los huesos de su columna con un ruido sordo. El estirarse le dio una sensación gloriosa, para luego poner su mano izquierda en la arena detrás de él, valiéndose de ella como soporte y abandonando así la posición encorvada para adoptar una que lo hacía parecer un joven admirador del firmamento.
La arena en su nuca le incomoda, y la que se había adentrado en su cabellera era incluso peor, molestándolo al punto de hacer que pasara su mano libre por la parte posterior de su cabeza, tanto por sus rubios cabellos como por su nuca, intentando eliminar el exceso de arena que había invadido esas áreas.
-¿Dónde estoy…? Dattebayo…
Retira la mano de su cabellera, ahora que la comezón producto de la arena había parado. Dobla su cuerpo hacia adelante y apoya ambas manos en la arena, para luego enderezarse, poniéndose en pie admirando una vez más el basto océano frente a él.
-¿Estaré en una isla? Pero esta no parece la isla tortuga…
Gira en torno a si mismo, para quedar de frente a la espesa selva que antes había estado a sus espaldas. La observa con mirada confusa, de verdad que se sentía confundido, lo último que recordaba, era a aquella espectral mujer, flotando en medio de la habitación en donde había entrado para enfrentarse a la bestia que dentro de él habitaba, pareciese que nadie más que él podía verla, intento agarrar su mano, teniendo éxito, pero luego esa mujer fue empezada a ser absorbida por una extraña luz a sus espaldas, intento salvarla, pero la luz incluso se lo llevo a el, mientras intentaba jalar de ella… Y luego había despertado ahí, en esa playa.
No estaba seguro si ahora estaba en una isla o era parte de un continente, ni siquiera estaba seguro de donde era el norte y donde era el sur. Empiezo a revisar su cuerpo, encontrando algunos pocos raspones sobre su piel, sin duda producidos cuando estaba flotando en el mar, ya que sin duda había estado flotando en el mar, todo su cuerpo estaba totalmente húmedo, cubierto de la sensación de haber estado sumergido, era un milagro que hubiese podido llegar hasta esa isla flotando desde donde hubiera estado luego de haber sido absorbido por la luz.
-¿Dónde estaré ahora?
El joven pregunta esto con voz relajada, ahora que había recuperado el sentido y que había puesto sus ideas en lugar, se sentía más entero, más atento, ahora había recuperado su mentalidad como Shinobi, por lo cual lo primero sería saber dónde estaba, ante lo cual empieza a caminar siguiendo el borde de la playa, antes de querer entrar a la selva, prefería buscar alguna cabaña o a alguna persona por el borde de la playa, era mejor y más seguro.
Paso a paso fue avanzando por la arena, recibiendo en sus pies de vez en cuando las olas que llegaban ya solo como una ligera salpicadura de agua, hasta cierto punto relajante. Cuando ya hubiera avanzando durante poco más de 30 minutos, se detiene, ya convencido de que no llegaría a ningún lugar si seguía como iba, ante lo cual decide ingresa al bosque, pero tomaría un rumbo más rápido, quería encontrar pronto algún ser vivo que le pudiera indicar donde estaba, así que no podía perder tiempo. Decidido a acelerar el proceso, el joven de rubios cabellos hace un sello con ambas manos, en forma de cruz, para luego repetir esas palabras que tan seguidamente hubiera usado durante sus combates y entrenamientos.
-Kage Bunshin No Jutsu
Las palabras salen de su boca mientras espera el momento en que los clones aparezcan junto a él, saliendo de sus nubes de humo para empezar una búsqueda por el bosque, con la intención de lograr abarcar una mayor área con más rapidez y lograr descubrir en que parte del mapa se encontraba…
Pero algo estaba mal…
Ya habían pasado los segundos, pero nada sucedía, no solo no habían aparecido los clones, sino que tampoco sentía el chakra fluir por su cuerpo, no… No podía ser cierto, no podía sentirlo, ¿Qué estaba pasando?
-¡¿Por qué no lo puedo sentir?!
Lentamente y con un pánico creciente separa sus manos, observándolas con una alarma controlada, como el verlas le pudiera explicar que era lo que ocurría. Varios pensamientos cruzan su mente, intentado buscar una explicación a lo que sucedía. Cuando la alarma en su mente llega a un punto crítico, se deja caer con fuerza en la arena, olvidándose por completo que aún continuaba al alcance del agua, una vez más, con la selva a su espalda y el mar frente a sus ojos.
Rápidamente vacía su mente, tal como había aprendido a hacer durante su entrenamiento junto a los sapos, dobla sus piernas poniéndose en su pose de meditación. Ambas manos caen sobre su regazo, mientras unía los dedos índice y pulgar de cada mano, formando así la pose que había aprendido a hacer durante su estadía en el antiguo lugar de entrenamiento de su padrino.
-(Concéntrate… No puedes haber perdido todo tu chakra de un momento a otro… Concéntrate…)
Un fuerte suspiro sale de sus labios, estaba empezando a relajar su cuerpo, logrando sentir el fluir de su propia sangre, el como el aire circulaba por sus pulmones y era exhalado por su boca y nariz, podía sentir circular todo fluido en su cuerpo… Menos su chakra…
-(N-No… No lo siento)
No podía sentirlo, ahora estaba seguro, ya no podía sentir su chakra dentro de él, no había rastro de él, ¿Qué era lo que estaba pasando?, ¿Por qué ya no podía sentir ni usar su chakra?
Ahora todo era mucho más confuso, no sabía dónde estaba, no podía estar seguro ni de qué día era, y ahora era mucho peor, no podía usar su chakra, ni siquiera podía asegurar que aun tuviera chakra dentro de su cuerpo, en estos momentos lo que daría por que Neji o Hinata estuvieran junto a él, sus compañeros de perlados ojos podrían ver dentro de él y decirle que rayos pasaba por su cuerpo.
-Kuso… ¡KUSO! ¡¿Que rayos está pasando?!
La frustración lo invade, por acto reflejo cubre su rostro con sus manos mientras arquea su espalda hacia delante, doblándose sobre su abdomen. Se había esforzado tanto en derrotar al demonio que dentro de él habitaba, había puesto su vida al límite para poder al fin tener control sobre él, por unos pocos segundos había podido admirar el nuevo grado de poder que había adquirido, un nivel que nunca antes hubiera imaginado que podría obtener. Ahora lo había perdido, ahora estaba privado de la fuente de todo su poder, sin chakra él no podía usar ningún Jutsu, sin chakra él estaba privado de las técnicas que conformaban la base de su estilo de pelea, ahora no podía luchar, si era atacado no se podría defender, ¿Qué era lo que le quedaba?
Solo una cosa…
Sobrevivir… Y descubrir que era lo que estaba pasando…
Detiene los golpes que estaba propinando contra la arena debajo de él, tan sumido estaba en sus pensamientos y frustraciones que no había caído en cuenta que había estado golpeando la arena para desahogar sus penas. No podía quedarse ahí lamentándose, si el viejo pervertido que era su padrino lo viera así seguro se burlaría de él. No… No se rendiría así nada más, podía estar privado de su chakra, pero tenía un cuerpo entrenado, su velocidad y fuerza básica le permitirá sobrevivir contra personas normales, pero si se encontraba con algún ninja enemigo estaría perdido, sin su chakra no podría defenderse… Pero…
-No tengo mi chakra… Pero…
Se levanta del suelo con una mirada seria, todavía faltaba algo por probar, si funcionaba todavía tendría un arma con la cual podría hacer frente a enemigos que se le apareciesen, aquella habilidad que había adquirido tras haber perdido a su padrino.
Camina lentamente hasta llegar a la zona donde acababa la arena y empezaba la tierra firme, cubierta de las hierbas de la selva. Avanza con paso lento llega hasta la base de un árbol, para dejarse caer de espaldas a él, quedando primero con la vista al cielo, admirando la copa que le proporcionaba una mayor oscuridad al obstruir la luz de la luna. Luego baja la vista para una vez más admirar la profunda oscuridad del océano, observando las olas que a lo lejos se alzaban y que llegaban con debilidad a la orilla de la playa, mojando la arena en donde antes había desquitado su frustración.
Una vez más adopta su pose de meditación, recordando esos momentos en donde había estado manteniendo el equilibrio a varios metros de altura del suelo, llevando su concentración al máximo para evitar caer. Por segunda vez en la noche vacía su mente, suspirando lentamente, concentrándose al máximo, debía sentirlo, tenía que lograrlo una vez más, tal vez ya no podía sentir el chakra circundar por su cuerpo, pero si el problema estaba dentro de él, tal vez aún quedaba una fuerza que no le pertenecía, sino que lo rodeaba, y existía en todo lo que estuviera en este mundo… Y ahí estaba…
-Lo siento… Lo puedo sentir… La energía natural…
Una sensación de extrema tranquilidad lo rodeaba, el sonido de los pequeños animales que más adentro de la selva habitaban llegaban a sus oídos, cada poro de su cuerpo se sentía abierto, cada uno de sus sentidos estaba siendo afinado hasta un límite que rebasaba al humano. Una vez más sentía esa fuerza que sabía que no provenía de él, sino que le estaba siendo entregada por la misma tierra, la misma madre naturaleza le estaba dando un arma con la cual poder luchar.
Una sonrisa adorna su rostro, una sonrisa nostálgica y sumamente agradecida, mientras que en sus ojos aparecían esas distintivas sombras rojizas, lentamente los abre, admirando el oscuro horizonte, admirándolo con aquellas amarillas iris de vertical pupila.
-Gracias ero-sennin… Aun desde el cielo me cuidas… Muchas gracias ero-sennin, muchas gracias…
Un nuevo suspiro sale de sus labios, un suspiro de alivio que le regresa su fuerza, sus energías, un suspiro que reafirma su voluntad. Con tranquilidad se levanta, había estado sentado unos pocos minutos, pero con eso había podido juntar una cantidad respetable de energía natural. Una vez más admira sus manos, ahora sin miedo, para luego juntarlos en forma de cruz, repitiendo aquellas palabras que hacia algunos minutos había pronunciado.
-Kage Bunshin No Jutsu
Nada pasa, ninguna nube de humo aparece a su lado, ningún cuerpo se forma a su alrededor, ningún otro rubio de ojos amarillentos se forma en medio del aire para hacerle compañía, pero no esperaba que sucediese, había aceptado, ahora con tranquilidad, que estaba privado del uso de su chakra, por algún motivo fuera de su entendimiento, y que si podía usar la energía natural era por el hecho de que esta existía fuera de su cuerpo, la energía natural era un poder que procedía de la misma naturaleza y que el solo absorbía tal cual esponja, para usarla como un potenciador de su propio poder. Pero algo no cuadraba, se suponía que la energía natural se combinaba con su energía física y su energía espiritual, para así formar su chakra en un nivel superior, no podía usar su chakra, pero si podía entrar en su modo sabio, no entendía el cómo, pero sabía que aunque lo pensara por días no hallaría la respuesta, por lo cual solo podía ser agradecido y aprovechar que con el senjutsu, su poder, resistencia y velocidad eran superiores al humano, lo único malo es que al estar privado de su chakra, la única técnica con la que contaba seguramente sería el Kawazu Kumite, y ya que no podía crear clones, le tomaría tiempo el reunir la energía natural necesaria para una pelea.
-Debo moverme… Encontrar algún pueblo o algo en el cual pueda averiguar dónde estoy…
Separa su espalda del tronco del árbol, para empezar a avanzar una vez más por la playa, pero ahora más cerca de la tierra, para evitar mojarse más de lo que ya estaba. Mientras avanzaba mantenía el chakra natural dentro de él, hasta encontrar alguna persona no se podría sentir seguro, y mientras no peleara, la energía natural se gastaría al mínimo, así que la que había reunido le debería de durar un par de horas, siempre y cuando no se viera obligado a usarlo.
Camina de forma lenta, pero constante, avanzando con tranquilidad en medio de la oscuridad. Gracias a que había entrado en el modo sabio, había podido sentir la presencia de vida en la dirección a la que ahora avanzaba, pero no había podido identificarlas, no sabía su número o si era un pueblo o solo algunas personas acampando, la fatiga sobre su cuerpo era bastante, la adrenalina que había obtenido al ver que había sido despojado de su chakra se estaba acabando, sentía su cuerpo pesado y el sueño se cernía sobre él a cada segundo, aumentando gradualmente.
¡BUM!
Rápidamente el chico de rubios cabellos alza su mirada al cielo, el lugar en donde había odio ese gran estallido. En medio del cielo, a varios cientos de metros de donde él estaba, se podía ver un magnifico fuego artificial, que iluminaba la oscura bóveda celeste. Rápidamente le siguen otros estallidos que llenan el cielo de fuego multicolor.
-(¿Será un festival? Que importa, eso me indica que hay alguien ahí)
Sin perder más tiempo el joven chico utiliza las fuerzas de su cuerpo para iniciar una rápida carrera, para la cual se adentra en el bosque, saltando de rama en rama para llegar más rápido a su destino, en su cuerpo una vez más circula un poco más de adrenalina, con lo cual el cansancio desaparece momentáneamente de su cuerpo, siendo remplazado por la energía.
Luego de cerca de un minuto corriendo, llega a otro lado de la playa, en donde poda admirar a la lejanía lo que parecía un ostentoso hotel que parecía salido de algún lugar de fantasía. Desde un lugar un poco retirado el joven cabellos de oro podía observar a un par de chicos que de una forma inexplicable, parecían estar causando los fuegos artificiales. Desde la posición en donde estaba podía observar como uno de los chicos, los cuales no podía vislumbrar más que como siluetas oscuras, lanzaba haces de fuego desde su boca, los cuales explotaban en el cielo, otro parecía juntar las manos y lanzar cúpulas de hielo, las cuales formaban hermosas flores de hielo en el firmamento. Desde donde había estado antes le habían parecido simples fuegos artificiales, pero ahora que estaba más de cerca se daban cuenta que mientras que algunos eran de fuego puro, otros eran y hielo y unos últimos parecían estar formados por luz.
-(¿Qué… Como están haciendo eso?, No había visto a alguien que pudiese controlar el hielo desde Haku, ¿Y como hacen esas técnicas sin hacer sellos?)
El joven cabellos de oro no puede evitar admirar lo que hacían esas tres siluetas a la distancia, para luego ser cautivado por las explosiones en el cielo, observando las distintas formas que creaban, pero a cabo de algunos segundos, hoye una fuerte voz, una voz que se le hacia sumamente familiar.
-¡Que os vaya bien!
Rápidamente el joven baja la vista de nuevo a tierra, ahora observando hacia un lugar cerca de la costa, gracias a la luz de las explosiones, podía ver algo más claramente, en lo que se encontraba distraído, las 3 siluetas habían avanzado hasta quedar cerca de la orilla, juntándose con una más, mientras que en el agua ya se encontraba un bote, donde había unas cuantas personas, alejándose. Desde donde estaba observaba como ambos grupos se iban despidiendo, pero la atención del rubio se centra esta vez en la chica en medio de todos, la que en su mano portaba una especie de lanza en cuya punta se podía observar una bandera, con un extraño símbolo que nunca antes había visto. El pelirrojo cabello de esa chica le resultaba muy familiar, y luego de algunos segundos al fin pudo atinar el por qué.
-Es ella…
oooooooooooooooooooooooooooo oooooooooooooooooooooooooooo ooooooooooooooooooooo
Con su mano libre se despedía de sus amigos, mientras lágrimas caían por sus mejillas, lagrimas que albergaban un sinfín de emociones, felicidad, tristeza, alivio, combinadas con muchas más. Junto a ella estaban sus amigos, compañeros del gremio, navegando en un pequeño bote alejándose en el mar, se encontraban sus antiguos amigos, los cuales habían decidido iniciar una nueva vida por su cuenta. No podía evitar dejar las lágrimas, luego de tantas penurias, tanto sufrimiento, veía a sus amigos partir, ahora libres, ahora desatados de esas cadenas de odio que habían significado la muerte de su antiguo y peli azul compañero. Era el turno de ellos de vivir como quisiera, y junto con sus compañeros de gremio habían podido otorgarles una despedida por todo lo alto.
La pelirroja chica se despedía sin dejar de llorar, sin sospechar que algunos pocos metros de ella, entre la espesura del bosque, una sombra de amarillentos ojos la observaba, sin quitar la vista de su persona en ningún segundo.
|Encuentro -Fin-|
