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Aquí el segundo capítulo. Apenas estoy dándole forma a la historia. Saboreándola un poco, pensando que dirección tomará. Espero que los pocos lectores (si los hay) hayan disfrutado de la entrega anterior y disfruten esta también. A mí me pareció un poco flojo u_u pero créanme cuando les digo que tengo grandes planes para este Fic jojojo. Paciencia.
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CAPITULO 2 — CASI COMO ESTAR MUERTO
— Tenemos un boletín especial de última hora, al parecer se ha desatado un fuerte incendio abarcando varios edificios en el lado noroeste de la ciudad de Osaka. Se desconocen las causas del siniestro, aunque se escuchan algunas explosiones por material inflamable en la zona. Se cree que la causa pudo haber sido provocado por una falla en una línea de electricidad cercana. Tenemos al aire a uno de nuestros reporteros en la zona, el cual tiene una entrevista con el jefe de bomberos a cargo… Adelante —
Vanessa se levantó del sofá para servirse un plato más de cereal. Habían pasado algunos días desde que la pelea de Iori le había provocado sus heridas, pero se encontraba relativamente bien. Sólo había tenido que faltar un día al trabajo puesto que el fin de semana se avecinaba y ahí podría descansar lo que hiciera falta para recuperar sus fuerzas. Casi había olvidado por completo lo que había ocurrido ese día sino es porque se mantenía firme con la esperanza de que K' volviera con buenas noticias.
* TOC TOC *
Vanessa dejó de lado el plato y el cereal para apresurarse hacía la puerta. El corazón le latía con fuerza.
— Soy yo — Dijo la voz que esperaba al otro lado de la puerta. Los latidos de Vanessa se hicieron más fuertes.
Al abrir la puerta K' entró sin esperar invitación. Vanessa lo veía fijamente sintiendo que el estómago le daba vueltas. ¿Sería acaso…? K' suspiró.
— Tengo una noticia buena, una mala y una peor. La mala noticia es que los discos duros no tenían información relevante para ninguno de nosotros — Sentenció sin quitarse las gafas oscuras y sentándose en el sofá de la sala — La buena noticia es que recuperamos más cosas del escondite que te comenté. Máxima estará revisándolas toda la semana —
Vanessa soltó un suspiro largo y se dejó caer sobre el sofá, cubriendo su rostro con una mano.
— Aún no me has preguntado por la peor — Dijo el platinado metiendo la mano a uno de los bolsillos de su chaqueta de cuero negra.
— Que importa — Dijo Vanessa con frustración quitándose la mano del rostro y golpeando el sofá con suavidad.
— La peor es que esto se quemó bastante. Alguien intentó borrar toda evidencia — Dijo K' mientras acercaba la cara de Vanessa la foto que sacó de su bolsillo.
Vanessa recupero la compostura inmediatamente y arrancó la fotografía de las manos de K' mientras se ponía de pie. La fotografía en efecto se encontraba quemada, a tal grado que faltaba alrededor de dos tercios de la fotografía original. Lo que quedaba de ella formaba una letra "L" chamuscada por los bordes. En ella se veía un hombre vestido con un traje azul marino que sostenía un fusil de asalto mientras sonreía para la cámara.
— E—Es… Es el… — Dijo Vanessa sintiéndose desvanecer. Sus piernas dejaron de responder mientras caía de rodillas al suelo, pero sin dejar de mirar la fotografía — Es el. ¿Qué pasó? — Lanzó la pregunta sin esperar respuesta.
— El lugar era una autentica pocilga. Habían fotografías en las paredes. Esta era una de ellas. Máxima supo que era el mismo porque cuando formamos equipo en el torneo nos enseñaste una fotografía preguntándome si lo habíamos visto, ¿Recuerdas? — K' se encorvó — Yo no lo recordaría, pero el cerebro de metal del grandulón no olvida nunca una cara. Por desgracia fue lo único que encontramos… Al menos por ahora —
Vanessa dio vuelta a la fotografía y miró una fecha escrita en ella: 17/07. Él había muerto mes y medio después. ¿Dónde se había tomado la foto? ¿Qué había pasado después? ¿Porque? Sentía un gran dolor en el pecho y en el alma. Vanessa depositó la fotografía sobre la mesa de centro frente al sofá. Sentía que si continuaba mirándola solo por un segundo más rompería en llanto.
K' permaneció con la cabeza baja, mientras miraba la silueta inmóvil de Vanessa. En momentos como este le daba gusto no tener ningún tipo de memoria fuerte que le atara al pasado. No se imaginaba vivir con un dolor tan grande como con el que vivía la pelirroja. Pensó que sería mejor esperar un momento a que ella saliera de sus pensamientos para volver a articular palabra. Al cabo de algunos minutos en silencio, decidió que era momento.
— Quisiera pedirte un favor — Dijo K' quitándose las gafas — Es sobre Sahori —
— ¿Que hay con ella? — Vanessa se levantó del suelo, y caminó lentamente en dirección a la cocina y a la caja de cereales que minutos antes había abandonado. Quería asegurarse de no acercarse mucho a la fotografía. No mientras K' estuviera ahí.
— No sé exactamente como pedírtelo — Dijo el platinado recargándose en el marco de la puerta de la cocina. Suspiró. — ¿Crees que pudieras…? Ya sabes… ¿Ser su amiga o algo? —
— No tengo idea de lo que quieres decirme — Dijo Vanessa muy seria recogiendo su plato. Aun pensaba en la fotografía.
— ¿Sabes? Tener Yagami como apellido no es una cosa muy común y en lugares como este es casi como estar muerto —La última palabra pareció atraer la atención de la pelirroja quien se giró hacia él — Tú la viste. Viste que clase de chica es. Tan pronto como alguien se entera de su apellido, la gente le huye. Pocas personas quieren algo que ver con Iori Yagami —
Vanessa parpadeó. "Es casi como estar muerto" repitió en su mente.
— Ella es una buena chica, pero no tiene amigos ni familia si tomas en cuenta que su familia son la razón por la que todo el mundo la desprecia. Kula la visita a veces, pero Kula tiene a Diana, a Whip, a Máxima y a mí. Nosotros somos su familia. ¿Pero Sahori? Ah, Sahori tiene a Iori Yagami — Dijo K' soltando una risa sarcástica
— ¿Porque es tan importante para ti que yo sea su amiga? — Vanessa se sentía confundida.
— Porque cuando yo me sentía más solo, Máxima llegó a ayudarme. Me toca asegurarme de que otra persona no se sienta totalmente sola — K' miraba al suelo — No se puede salvar a los muertos, pero si a los muertos en vida... —
Vanessa entendió a lo que se refería. El hombre de la fotografía estaba muerto, pero Sahori aún vivía. Tal vez a veces su sed de venganza por el pasado era bastante egoísta.
— Si quieres no lo hagas por ella, hazlo por ti. Te hará bien un cambio de aires. No te preocupes demasiado por lo de NESTS, Máxima y a mí no hay nada que nos guste más que salir de excursión a buscar rastros de lo que era NESTS y de nosotros mismos — K' se puso de nuevo sus gafas oscuras — También algo que te sirva, claro —
K' caminó hacía la puerta y salió de la casa. Vanessa no hizo ningún esfuerzo por detenerlo. Mientras comía su cereal pensó en la petición del platinado. De alguna extraña manera, estaba segura de que K' hablaba desde la verdad: Desde sus inicios en el torneo K' había logrado no solo hacerse de amistades grandes, sino también recuperar parte de su familia cuando se enteró de que Whip era su hermana. K' había entendido que si bien no había encontrado las respuestas de su pasado, ahora tenía mucho más y eso le era suficiente. Máxima parecía más interesado en buscar respuestas de K', que el mismo K'.
Vanessa le lanzó una mirada a la argolla de su mano izquierda.
— Seguro que tú estarías contento de ayudar a un alma en pena, ¿Verdad? — Dijo abrazando la mano y el anillo junto a su pecho — Creo que es lo que debo hacer — Dijo abandonando el plato sobre la mesa.
Salió de la cocina hacía su habitación, tomó la primera chaqueta que encontró y se encaminó con la misma rapidez fuera de la casa.
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Sahori bostezó con pereza mientras se acercaba a su consola de videojuegos, una vez que la encendió se sentó en el sofá y agarró un control para comenzar el juego. Quería ver si esta vez podía vencer su récord anterior y terminar el juego en menos de 30 minutos.
Tras unos minutos de juego, la puerta de la habitación de Iori se abrió. Dejando salir al pelirrojo, quien ya se encontraba listo para salir. Sobre la ropa llevaba una gabardina de color negro y en la mano un enorme estuche del mismo color.
— ¿Vas a salir? — Dijo Sahori sin despegar los ojos de la pantalla.
Iori suspiró. Se agachó un poco para dejar el estuche en el suelo y se sentó en el sofá junto a su hermana. Tomó el segundo control para la consola para unirse al juego con ella. Ella luchó un poco para contener una sonrisa, pero el gesto no pasó desapercibido para él.
Habían pocas cosas que hacían salir a Iori de su típica faceta de monstruo sin sentimientos: La música y su hermana. Ambas cosas a las que Iori les guardaba un profundo apego; Las dos le habían conocido cuando él era solo un niño normal, le acompañaron cuando recibió el entrenamiento al que le debía toda su forma de ser y permanecían a su lado en la actualidad con el Iori que todo conocía.
A veces deseaba haberse despegado por completo de ella mientras crecían. Ella podría haber crecido en otras circunstancias, con otro nombre y donde nadie supiera de su apellido o familia. Pero al mismo tiempo sabía que de no haber sido por su hermana, no hubiera podido sobrellevar toda la preparación para utilizar el fuego de los Yagami siendo solo un chico. Probablemente se hubiera vuelto loco o hubiera…
— ¡Moriste! — Dijo Sahori riendo — Presiona ese botón — Dijo señalando el control de Iori — Con eso puedes revivir —
"Contigo pude revivir, tonta" pensó Iori. Decidió pasar su concentración al juego para ayudarle a terminar lo más rápido que pudiera, tenía planes para ensayar en la noche y no quería ser interrumpido. Después de todo, no había tenido oportunidad de participar en una banda desde hacía bastante tiempo. Varios minutos más tarde, la partida había terminado.
— No quiero que me sigas más. Casi provocas que me maten el otro día — La voz de Iori era severa — Si no hubieras estado acompañada no dudo que ESE también te hubiese matado a ti — Iori frunció el ceño recordando.
— No quiero que mueras — Dijo Sahori abrazándose de él.
— Entonces confía en mi — Dijo Iori rodeándola con un brazo mientras que con el otro le acarició la cabeza — Tengo que irme. Volveré tarde, no me esperes — Y se levantó el sofá no sin antes darle un pequeño beso en la cabeza a Sahori — Y no me sigas, tampoco —
— ¿Y que se supone que voy a hacer aquí toda la tarde a solas? — Sahori se cruzó de brazos.
— Podrías comenzar por limpiar mi habitación, está hecha un asco — Dijo Iori sonriendo mientras salía de la casa.
Sahori resopló con indignación.
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— Iori no mentía — Dijo para sí misma — Este lugar es como un campo de guerra abandonado — Al no tener nada mejor que hacer, Sahori le dio un poco de forma a la habitación de su hermano: Levantó las cosas tiradas del suelo, tendió la cama, pasó la aspiradora y puso la ropa en su lugar. Aún con todo lo que había hecho le pareció que la habitación tenía mal aspecto.
* TOC TOC *
Sahori dio un respingo. ¿Acaso Iori habría olvidado algo? Se había ido hace más de 30 minutos, para entonces sería muy tarde para volver. Se acercó con curiosidad a la puerta y echó un vistazo por la mirilla. Sonriendo se apresuró a abrir la puerta.
— ¡Hola! — Dijo Sahori con emoción.
— ¡Hola, Sahori! ¿Cómo estás? — Dijo Vanessa sonriéndole con una bolsa en la mano.
— ¡Bien, yo estaba…! ¡Pasa, por favor, adelante! — Sahori abrió la puerta de par en par para dejar pasar a Vanessa.
— Gracias — Le contestó Vanessa quien observaba el sofá donde hacía pocos días había despertado de repente.
— Toma asiento por favor — Dijo señalando en dirección a la sala. Sahori se sentó en un sofá distinto — ¿Qué haces por aquí? —
— Bueno, yo... es que salí a caminar para tomar un poco de aire. Y se me ocurrió pasar por aquí a ver como estabas. Traje algunas bebidas para charlar un rato, ya sabes — Vanessa levanto la bolsa que tenía en la mano y la puso sobre la mesita de centro.
— ¿Cerveza? — Dijo Sahori — Yo nunca he bebido cerveza — Agregó algo avergonzada.
— ¿¡Eh!? ¿Nunca has bebido cerveza? ¡La cerveza es la bebida perfecta para todo luchador! ¡No hay nada mejor que una cerveza bien fría después de un duro combate! — Vanessa se apresuró a sacar una lata de la bolsa, abriéndola hábilmente con una mano y entregándosela a Sahori — Anda, toma… —
Sahori la sostuvo con la mano mientras Vanessa abría una para ella y le daba un largo trago. Sahori quiso imitarla pero el sabor amargo casi la hace escupir.
— Ugh, no te ofendas pero — Sahori se limpió la boca — Esto tiene muy mal sabor… —
— La cerveza es así, pero te aseguro que después de la tercera no te arrepentirás —
Sahori la veía beber con tanta naturalidad que pensó que probablemente tenía razón. Ambas continuaron bebiendo y charlando sobre cosas sin importancia ya que de inmediato pasaron a la consola. Después de muchas horas jugando y charlando sobre videojuegos (y muchas más cervezas) ambas se gritaban y reían frenéticamente mientras intentaban superarse la una a la otra en un popular juego de combate.
— ¡Maldición! — Grito Vanessa dejando el control en el sofá — Esta bien, tu ganas. No entiendo como alguien puede ser tan buena para todos los juegos a la vez… — Dijo sin dejar de sonreír.
— ¡Ya te lo dije! Tengo tiempo de sobra para jugar a todos. Una vez intenté jugar con los ojos cerrados y llegué hasta el nivel 8 — Dijo Sahori orgullosa de su hazaña.
— Bueno, eso significa que tendré que venir más seguido para poder derrotarte. Quien sabe, tal vez hasta me compre mi propia consola — Vanessa busco la forma de asegurarle que no sería la última vez que se verían, antes de retirarse a su casa — Bueno, creo que se está haciendo bastante tarde y yo vivo e… —
Un fuerte estruendo se escuchó afuera, seguido de algunos pasos sonoros y pesados, luego otro estruendo esta vez algo había chocado en contra de la puerta de entrada.
— Tranquila — Dijo Vanessa poniéndose frente a Sahori — Yo me encargaré —
Una respiración pesada y gorgoreante se escuchaba al otro lado. Vanessa dio una rápida mirada por la mirilla de la puerta, pero sea lo que sea, estaba bloqueando la vista. Giró la manija de la puerta con mucho cuidado y de un solo movimiento la abrió. El cuerpo de Iori cayó duro como una tabla hacia el interior de la casa. Sahori corrió al lado de su hermano.
— ¡IORI! ¿¡Puedes oírme!? ¿¡IORI!? — Sahori tocó con suavidad el pecho de su hermano.
Tenía la camisa manchada de sangre, muchas de las heridas de su pelea anterior que comenzaban a sanar habían vuelto a abrirse. Iori despedía ese característico olor a quemado que provocaba su pelea con Kyo, además de la ropa carbonizada y un poco de humo brotando de las heridas más grandes, aun ardiendo por dentro. Iori no articuló respuesta alguna por lo que su hermana acercó su oído a la boca de su hermano, para comprobar que aún respiraba.
— ¡Vanessa! ¡Ayúdame a llevarlo hacia su habitación, rápido! — Ambas chicas lo trasladaron fácilmente hasta dejarlo tumbado en la cama.
— ¿Crees que puedas quitarle la ropa? — Dijo Sahori en un tono muy serio.
— ¿¡Que!? — Vanessa se sonrojo un poco. No estaba segura de si ella hablaba en serio o se le había pasado la mano con las cervezas.
— Debo preparar un remedio para sus heridas, es un poco complicado, pero no me tomará más de 15 minutos hacerlo. Debo colocarlo directo en sus heridas, por eso necesito que le quites la ropa — Sahori salió disparada a la cocina donde de pronto sonaron trastes volando y puertas abriéndose — ¡Si no lo hacemos rápido, el daño puede ser permanente! — Gritó Sahori desde la cocina.
Vanessa tragó saliva. Bueno, por lo menos el pelirrojo se encontraba inconsciente y no se daría cuenta de lo que estaba a punto de hacer. Se dispuso a comenzar su tarea deshaciendo las cintas de las pesadas botas que llevaba y jaló fuertemente para quitar una y después la otra. Con mucho cuidado de no tocar algo equivocado, Vanessa desabotonó el pantalón y tiró de el por la parte que iba hacia los pies para deslizarlo hacia el suelo. La cara de Vanessa estaba roja como un tomate mientras hacia un esfuerzo por no mirar. "Debí haber comenzado por la camisa" pensó. Pero cuando desabotonó y retiró la camisa de Iori supo que se equivocaba ya que no importando de qué lado hubiese empezado, le costaba trabajo no mirar.
— Ya estoy aquí — Dijo Sahori entrando a la habitación con una olla pequeña — Ya estoy aquí, Iori — Repitió bajando la olla y mojando una pequeña franela en los contenidos de la misma.
Vanessa salió de la habitación para no ver y para evitar que Sahori se diera cuenta de lo avergonzada que se encontraba tras encontrarse en tan penosa situación. Fue hacia la mesita que se encontraba en la sala y rápidamente abrió una cerveza, bebiéndola de golpe. El amargo sabor le hizo girar la cabeza a los lados. Gritos desgarradores salían de la habitación de Iori, junto con intentos de Sahori de tranquilizar a su hermano.
— Tranquilo, solo soy yo — Se escuchó a Sahori decir — Sabes que tengo que hacerlo o te tomaría meses recuperarte de tales heridas — Iori aulló de dolor — Lo siento, tengo que hacerlo — Su voz reflejaba tristeza.
Vanessa bebió otras cervezas más. Una hora después los quejidos y gritos cesaron, Sahori emergió de la habitación con un semblante cansado y puso la olla aún con algo del remedio sobre la mesa. Sahori se acercó a Vanessa.
— Gracias por tu ayuda — Le dijo con una voz cansada — Creo que tenía tantas heridas que de no haber sido por tu ayuda y por la calma que me provocó la cerveza, no hubiera alcanzado a curarlas todas — Sahori tenía una sonrisa un poco fingida.
— No hay problema — Dijo Vanessa — Aunque creo que es un poco tarde para que vuelva a mi casa. Y además creo que me pasé de la cuenta con las cervezas. ¿Te parece si me quedo en el sofá? —
La cara de Sahori se iluminó.
— ¿¡Como, una pijamada!? —Dijo emocionada.
— Bueno, supongo que no es muy tarde para ver una película — Vanessa sonrió al verla más contenta y empezó a buscar el control de la televisión.
— ¡Haré palomitas! — Dijo Sahori que no podría creer que tendría una invitada toda la noche. A pesar de lo que había pasado con Iori, este sin duda era uno de los mejores días que había pasado. Y no quería que terminase pronto.
