Las manos de Naruto vagaban por encima de la camiseta, tratando de memorizar cada contorno, esperando contra toda esperanza que ella le permitiera marcarla como su pareja, desnudarla y hacer sus cuerpos uno.
Antes de que el tomara el valor suficiente para deslizar sus manos bajo la tela que la cubría, ella la tomo del dobladillo y se la quito. Vale decir que la mirada hambrienta que mostró Naruto al ver sus llenos y turgentes pechos, la hizo sentirse aun más viva y sexy de lo que nunca se había sentido.
Tomo sus rostro entre sus manso y después de un corto beso donde solo los labios intervinieron lo miro a los ojos antes de guiar su boca hacia su pecho. Después de todo lo que el le había develado sabia que si ella no le daba permiso para tocarla más de una vez, el tal vez se contentaría con poco dejándolos a ambos anhelantes por descubrir lo que seguía.
El dejo un sendero de besos desde sus labios hasta sus cumbres, pero se detuvo antes de saborear el oscuro botón que coronaba sus picos. Decidió, primero acomodarla en el lecho, antes de hacer lo que tenia planeado. Durante un par de segundos estuvo agradecido que sus maestros fueran tan pervertidos. Por ellos sabia más o menos como debía actuar en esos momentos.
La cargo pasando un brazo bajo sus rodillas y alzándola en vilo gentilmente. Le dio un corto beso, a la vez que la depositaba en el lecho amablemente, para después acomodarse junto a ella. Aun no podía creer lo que estaba pasando haría por primera vez el amor con la mujer que mas amaba en este planeta y la idea tan solo lo hacia estremecerse y querer gritar a los cuatro vientos lo feliz que era.
Los dedos de Naruto lentamente rozaban el rostro de Hinata. Dibujando sus facciones, acariciando sus ojos su pequeña nariz sus delicados labios. Con una parsimonia increíble como si aun temiera que fuese a desaparecer acerco sus labios a los de ella tocándolos apenas antes de que ella se apretara contra el y profundizara el beso. Sus lenguas jugueteaban juntas explorando saboreando el exquisito elixir que yacía encerrado allí.
Al separarse Naruto no abandono sus labios, sino que empezó a mordisquear su labio inferior, jalándolo muy despacio y lamiéndolo antes de hacerle lo mismo el de arriba.
Sus besos se volvían cada vez mas ambiciosos, tratando de conocer todas las formas de satisfacerla de lograr que de sus garganta escaparan esos adorables gemidos y ese maullido ahogado que era ahora su nombre.
Después de algún tiempo decidió aventurarse en su cuello. Lamerlo, besarlo mordisquearlo apretar sus labios junto donde su pulso latía
Lentamente planto un sendero de besos desde sus labios hasta las cumbres que lo esperaban. Aunque se quedo anonadado algunos instantes ante la belleza de la mujer, sus ansias por probar su piel pudieron más. Su aroma encendió su ser. Era una mezcla extraña entre jazmines y rayos de sol, a pesar de que su piel era casi transparente. Su sabor casi lo lanzo más allá del abismo de la locura, era casi tan dulce como un mango maduro pero con la textura y ese penetrante sabor que tiene los pélalos de rosa.
Desde el instante en que uno de los duros botones se coló entre sus dientes supo que nunca más pensaría que nada era mejor que el ramen. Lentamente uso su lengua, sus dientes, sus labios, para torturar el henchido montículo. Paso la lengua y los dientes por la base para probar si era diferente a la cima. Creo un camino entre de besos y pequeños mordiscos entre ambos y aunque sometió al pico gemelo al mismo tratamiento. Finalmente los junto usando sus manos y aprovechando su generoso volumen atormento ambos pezones a la vez.
Hinata hace mucho que abandono la modestia los ahogados gemidos, ahora gritaba el nombre de su amado mientras su cuerpo se tensaba y su espalda se arqueaba para lograr un mayor contacto con la boca de Naruto. El y sus jugueteos la estaban volviendo loca.
Finalmente el muchacho decidió explorar que había más allá del principal protagonista de sus sueños. Aun más de que hizo al llegar a las generosas cumbres de Hinata. Estaba decidido ha hacer todo lo que sus sueños y sus hormonas lo impulsaban a hacer.
Allí acostado junto a ella Naruto se dedico a trazar un mapa de su cuerpo gravando en su memoria cada centímetro de su cuerpo explorando cada rincón disponible. Poco después unió su boca a la sensual exploración dejando un camino de besos desde sus labios presionándose contra su cuello y sus hombros
HInata se sentía en el paraíso, las manos de Naruto parecían encender pólvora sobre su piel quemándola y sin embargo dejándola anhelante por mas. Sus nervios sobreexcitados detectaban cada una de las caricias de su amor, el aire que salía de su nariz y acariciaba su piel los gemidos ahogados que escapaban de su garganta como susurraba su nombre siempre acompañándolos de palabras como: inmensamente bella, deliciosa y no puedo creer que seas mía.
Temblaba ante su contacto y aun así pedía mas lo quería todo de el sentir sus manos sobre ella ya no le era suficiente quería mas pero no sabia exactamente que era. Por suerte su amado si lo sabia.
El ninja se acomodo entre los tersos muslos de su dulce kunoichi, alistándose para lo que sabia seria el punto sin retorno de esa noche.
Ella gustosa separo sus piernas para dar cabida a su amado, dejando que este se acomodara cómodamente para el evento final.
Naruto aun se sentía indeciso. Por una parte deseaba reclamar su inocencia y llevarla mas allá de las cumbres del placer, por otra necesitaba saber que no le robaba su don mas preciado solo por ser el tan egoísta de no poder resignarse ante su solitario destino. La miro a los ojos tratando de encontrar en ellas alguna afirmación de sus temores o de su dicha.
Ella lo supo, en el instante en que sus ojos estuvieron conectados ella supo que si no tomaba cartas en el asunto Naruto no tomaría el paso final para reclamarla como suya. Dejo vagar sus manos por el varonil pecho y sus marcados abdominales, acariciando su sello, trazando un sendero de fuego lista para tomar la dura y sensible carne de NAruto y guiarla al interior de su cuerpo. Este no era el momento para sonrojarse y desmayarse, era el momento en que concientemente lo elegía a el sobre cualquier otro para siempre.
Apenas su miembro toco los húmedos pliegues que escondía el entrada al cuerpo de Hinata, Naruto supo que estaba perdido. La haría suya y al cuerno con las consecuencias.
Lentamente se fue deslizando en su interior, tratando a cada paso de no dañarla, de darle el tiempo necesario para adaptarse a sus muy generosos 25 cm. Cuando llego a la barrera que probaba su inocencia, NAruto se detuvo incierto si debía continuar, no quería dañarla, por sobre todas las cosas eso era lo que más le asustaba. Sin embargo Hinata anclo sus pies juntos tras su espalda y lo empujo a la vez que movía sus caderas para obligarlo a perderse definitivamente dentro de su cuerpo.
El rubio se quedo inmóvil cuando llego tan profundo como podía dentro de su amada. ¡eran uno solo!. No lo podía creer al fin era uno en cuerpo y alma con la mujer que amaba. La beso gentilmente, acaricio su cuerpo hasta que estuvo segura que ella estaba preparada para la siguiente etapa.
