Disclaimer: naruto ni sus personajes me pertenecen, le pertenecen al gran masachi kishimoto.
Esto debe ser una broma… ¿o no?
Capítulo I
¿Dónde estamos?
El paisaje que se mostraba ante el jamás en su vida lo había visto. Estaban en lo que al parecer era un bosque. Salió a lo que ahora era el patio de la casa.
—Esto definitivamente no es Santiago— dijo mientras se rascaba la cabeza y miraba hacia todos lados tratando de encontrar algo que le pareciera familiar. Sin embargo lo único familiar era su casa.
—valla, ¿Cómo lo haces para ser tan inteligente? — cuestiono su hermano mientras se ponía a su lado.
Ignorando el comentario de su hermano, siguió observando el lugar y noto que detrás de su casa había una gigantesca pared, a los costados arboles y frente a ellos, detrás de los arboles se podían notar algunos edificios.
—al menos hay rastros de civilización.
—no sé hasta qué punto eso es una buena noticia, recién salí a investigar un poco el área y me encontré con una señora que al verme puso una cara de terror y salió corriendo gritando un nombre que no le alcance a entender mucho.
—Se asusto de lo feo que eres— bromeo el hermano menor con una media sonrisa.
—Por suerte no te vio a ti, porque ahí la pobre viejita se desmalla— contesto el mayor siguiéndole el juego.
—muy chistoso.
—hmp, fuera de bromas, hay que ir a ver qué onda, y en que puta ciudad estamos y en qué país. Porque esto nica es Chile.
—se parece un poco al cajón del Maipo.
—no, esto no es el cajón del Maipo, estuve una maldita semana acampando ahí, bañándome con agua congelada, tomando agua con sabor a plástico. Me sé ese lugar de memoria y esto ni se parece.
— ¿entonces dónde estamos?
—ni la menor idea. Por eso, vamos a investigar —ofreció el mayor con un ademán para que el chico se moviese.
—de acuerdo, con tal de que no aparezca una vieja y se ponga a gritar por lo feo que eres está todo bien.
El hermano mayor volteo los ojos y le dio un capón en la cabeza a su hermanito por las tonterías que decía.
—cielos… ¿Cuándo maduraras? — cuestiono mientras se ponía a caminar delante de su hermano menor —ya tienes dieciséis.
—tú tienes veintiuno y todavía no lo haces. Con esos antecedentes lo veo bien difícil.
—hmp, muy gracioso—musito el mayor con una media sonrisa.
Cuando salieron de los arboles se encontraron con una pequeño lago, y unas casas abandonadas, que parecían estar en ese estado desde hace años.
—El lago esta bueno para bañarse, aunque hace bastante frio para hacerlo— dijo mientras miraba el lago —no debería hacer tanto frio, después de todo estamos en primavera.
—Calentamiento global— dijo su hermano mayor —con eso te lo digo todo, hace frio cuando debe hacer calor y los patos se caen asados cuando debe hacer frio—Dijo para luego hacer una pausa — ¿es idea mía o el aire está limpio? No hay presencia de smog por ningún lado, puede que estemos en el sur, allá no hay tanta contaminación. Por lo menos explicaría el hecho de que haga frio.
—el problema ahora es saber como la casa se movió desde Santiago hasta aquí… ¿alienígenas? — Su hermano levanto una ceja con incredulidad —¿Qué?... es bastante posible.
—sí, seguro.
Cuando llegaron al sector de las casa, se dieron cuenta de que parecía ser una villa o un barrio, deshabitado completamente.
— ¿algún tipo de ciudad fantasma? — cuestiono el chico a su hermano mayor mientras se desordenaba sus mojados cabellos azabaches con duda.
—Muy posible— dijo mientras miraba detenidamente las construcciones.
Al cabo de un rato el mayor de ambos hablo con confusión.
—he ido al sur ¿sabes? Y en ningún lugar las casas son de este tipo, parecen estilo japonés. Y si a eso le agregamos este cartel que por ningún lado es español, parece caligrafía china, japonesa, coreana... no se…debe ser algo de por allá.
El chico de cabellos azabaches miro a su hermano y luego miro las construcciones, reparando recién en los detalles que su hermano decía…e incluso se dio cuenta de otro detalle.
—no sé si te diste cuenta, pero…todas las casas tienen ese símbolo, parece un abanico, la parte de abajo es blanca y la de arriba roja.
—también me llamo la atención eso, las paredes también están llenas de ese símbolo —dijo mientras pasaban por unas paredes algo gastadas por el tiempo, pero que aun mostraban aquel emblema desconocido para ellos.
Ambos hermanos se detuvieron cuando vieron algo que los confundió, era unos de esos símbolos, solo que un arma,-lo que ellos gracias a sus clases de artes marciales, reconocieron como kunai- estaba limpiamente incrustada en medio de este, provocando una grieta en el símbolo.
El hermano menor se acerco a paso cauteloso y saco el arma mientras lo miraba y luego se lo tiro a su hermano, este lo atajo con bastante habilidad y lo comenzó a observar.
—Hermano, esto no es el sur, ni siquiera es Chile y creo que no estamos en América y tengo mis sospechas que ni siquiera en el planeta tierra, es oficial— dijo devolviéndole el kunai.
—mierda… ¿Dónde estamos? —cuestiono mientras con algo de desesperación se desordenaba los cabellos que ya se habían comenzado a secar.
¿En qué puto lugar estaban? Ni idea… ¿Cómo mierda habían llegado ahí? Era poco probable que esa pregunta tuviera respuesta… ¿regresarían alguna vez a Santiago? Realmente era lo que más deseaba, no solo para estar en un lugar que conocieran, si no para estar con su familia, que aunque a veces tuvieran problemas, seguían siendo lo más importante para él junto a sus amigos y su novia.
Al recordarla, sintió una opresión en el pecho y un temor inmenso de no volver a verla nunca más…y mas encima el día anterior se habían peleado por una tontera. No volver a verla nunca más, no volver a ver su angelical sonrisa, ni volver a acariciar su rojo cabello, sedoso y brillante, no volver a contemplar su perfecto rostro, según sabia, las personas pelirrojas solían tener pecas debido a la sensibilidad de la piel. Sin embargo, su novia no tenía ni una sola peca en todo su cuerpo, si no que una tersa piel blanca.
El pelinegro mas mayor, supo de inmediato que estaba pensando su hermano cuando noto la desesperación en los ojos del chico, del mismo color de los suyos propios.
—No te preocupes la volverás a ver— dijo tratando de cambiar la expresión de su hermano menor.
—Eso es lo que espero—dijo mientras esbozaba una sonrisa triste— ¿sabes lo que más me molesta?
El mayor se quedo en silencio.
—lo último que le dije cuando la vi fue que desearía no volverla a ver. Creo que se cumplirá después de todo.
— ¿te puedo decir algo? — El menor asintió cabizbajo —eres el rey de los idiotas.
Miro a su hermano mayor molesto, pero luego encontró bastante razón en sus palabras. Realmente era la persona más idiota de todo el mundo. Se habían enojado por una tontería y desde luego, la culpa había sido de él. Era un tonto al enojarse porque su novia y el mejor amigo de ambos, se quedaran a estudiar en la casa de ella para la prueba de química. Al chico le costaba química y ella solo lo quería ayudar, y el por sus celos lo había echado todo a perder.
¡Cómo podría tener celos de su mejor amigo! Su amigo era incapaz de hacer nada y además ya tenía una novia por la que vivía babeando. Había cometido un gran error, además de discutir con su novia, se había peleado con su amigo, esperaba que cuando volviera pudieran perdonarlo.
—no te preocupes, las cosas se solucionaran, solo te pido que para la próxima no seas tan celoso— dijo el mayor para luego seguir caminando.
Lo miro sorprendido, preguntándose si su hermano era capaz de leer el pensamiento.
—no, no que yo sepa, lo que sucede es que tus pensamientos son bastante predecibles— contesto sin mirarlo siquiera— por cierto creo que estas no son las únicas casas que hay.
Al oír a su hermano se dio cuenta que este tenía razón. Cuando llegaron a lo que era la salida de ese extraño barrio, pudieron divisar otros edificios, una gran cantidad a decir verdad, y que eran igual de extraño como lo que estaba en ese barrio.
Caminaron por un camino de tierra –todos los caminos eran de tierra- que era rodeado por árboles frondosos y verdes, un poco más allá divisaron un edificio que parecía imponerse sobre ellos. Se detuvieron para contemplarlo y notaron que este también tenía pintado ese abanico blanco y rojo que habían visto entes, solo que este estaba dentro de una estrella, una estrella parecida a la de los policías.
— ¿un cuartel policial sin policías? — cuestiono mirando a su hermano mayor cuando se dieron cuenta que dentro del edificio no parecía haber movimiento.
Su hermano se encogió de hombros mirando el edificio.
—Adelántate— dijo luego de unos minutos, siendo obedecido de inmediato por su hermanito, como le gustaba llamarlo para molestarlo—quiero quedarme viendo este edificio por más tiempo.
El menor apenas había dado un paso, cuando diviso la figura de alguien corriendo, venia al parecer de los edificios de mas allá.
—bueno, no todo está deshabitado, y creo que puedo descartar la teoría que la vieja loca que me vio sea la única que viva por aquí dijo el hermano mayor cuando diviso también la figura.
— ¿Quién sabe? Quizás todos por acá sean locos— dijo en tono de broma mientras él se adelantaba y notaba como la figura se acercaba a gran velocidad, a una velocidad mayor superior a la normal. — ¡Al parecer es una chica!— le grito a su hermano cuando vio como andaba vestida.
Cuando la muchacha llego ante él, se sorprendió de sobre manera y ella también pareció sorprendida.
El menor de ambos hermanos pudo reconocer el rostro de la chica inmediatamente, aunque sus cabellos fueran rosados en vez de rojos y el tono de su piel fuera imperceptiblemente un poco mas morena, pero sus delicadas facciones y sus grandes y peculiares ojos verde jade, lo llevaron a tener la certeza que era su novia.
Sin embargo la chica no se había acercado ni un centímetro hacia él, cuando ya debería estarlo abrazando. En cambio pasaba la mirada entre él y su hermano paulatinamente, al parecer sin ser capaz de reconocerlo ya que estaba algo alejado, y luego de nuevo a él.
También extrañado se dedico a observar con más detenimiento a la muchacha, estaba vestida de forma bastante peculiar, sin contar que parecía haberse cortado el cabello y también teñido de rosado.
"¿rosado?" ¿Cuándo se le había ocurrido a la chica teñirse el cabello rosado?, según sabia, la chica adoraba su cabello rojo, ya que el cabello de un rojo tan intenso como el suyo, no era muy común, al menos no en chile. Aparte, ¿cómo era posible que se pudiera teñir el pelo de la noche a la mañana?
— ¿Por qué te teñiste y cortaste el cabello? Pensé que te gustaba tal como estaba— comento sin ocultar su extrañeza —Sabrina… ¿te encuentras bien?
Al notar el rostro de confusión de la muchacha, tomo una actitud mucho más cautelosa. La chica al perecer iba a decir algo, pero un llamado se lo impidió.
— ¡Sakura-chan! —llamo un chico rubio mientras se acercaba.
"¿Sakura? ¿Por qué la llama Sakura? ¿Y que anda haciendo Ángel vestido de esa forma? Pensé que su fanatismo por el naranjo se le había acabado hace tiempo." Pensó extrañado al ver a su mejor amigo, aunque algo diferente, ¿desde cuándo el chico tenia esas marcas en la cara que parecían bigotes? Y también, ¿Qué era esa especie de cintillo que llevaba en la frente?
— ¿Por qué saliste corriendo tan de repente? — cuestionó el rubio a la chica pelirrosa, cuando llego junto a ella.
Sabrina…o Sakura…o como sea que se llame, miro al chico, rompiendo el contacto visual entre ella y el pelinegro, que cada vez estaba más confundido.
—gomen, Naruto, pero esa anciana parecía realmente asustada y pensé que había algún enemigo.
¿Gomen? ¿Naruto? ¿Enemigo?
En primer lugar, ¿Qué significaba gomen? El estudiaba ninjutsu* pero nunca había escuchado es palabra en su vida. ¿Naruto? ¿Por qué lo llamaba Naruto? Que el supiera, el rubio se llamaba Ángel Federico Undurraga Valdebenito y no Naruto. ¿Enemigo? ¿Por qué debería haber algún enemigo?
En ese momento Ángel, pareció darse cuenta de su presencia y lo miro con sorpresa, luego lo miro con una mezcla de felicidad, nostalgia y ganas de golpearlo.
—Hermano, creo que te están haciendo una especie de ley del hielo o algo por el estilo—dijo su hermano mayor que recién llegaba, tocándole el hombro.
Cuando lo escucharon, el chico rubio que debería ser Ángel y la chica pelirrosa que era la novia de su hermano pequeño, voltearon a verlo y una milésima de segundo después ambos parecían estar viendo a un muerto o zombi.
Ambos hermanos elevaron una ceja y se rascaron la cabeza al mismo tiempo, más que extrañados por el actuar de Sabrina y Ángel.
Sakura y Naruto en cambio estaban casi al borde de un colapso al ver a los dos hermanos.
Silencio…un silencio incomodo que duró varios minutos y que luego se vio finalizado por la voz chillona del rubio.
— ¡gua! ¡Un fantasma! — dijo sobresaltándolos a todos mientras apuntaba al hermano mayor. — ¡teme! ¡El espíritu de Itachi no te deja tranquilo! ¡Ahora no te dejara en paz porque lo mataste!— dijo provocando una cierta palidez en el hermano mayor y una gran confusión en el menor — ¿eh? — Dijo el rubio mientras parecía darse cuenta de algo — ¡Sasuke-teme! Volviste idiota, ¿ves? Yo sabía que volverías. ¡Te dije que te traería de vuelta, después de todo yo soy el futuro hokage, Uzumaki Naruto ´ttebayo! — dijo con la intención de ir a abrazar al pelinegro menor.
Pero este se lo saco de encima con un movimiento brusco y luego le dio el feroz combo en todo lo que es cara "¿quién es Sasuke?".
—Oye, Seba, definitivamente este se fumó algo— dijo el mayor mientras miraba con lastima al rubio que ahora miraba con rabia a su hermanito.
El chico asintió — ¿Quién es Sasuke? — cuestiono en un susurro.
Su hermano se encogió de hombros —ni idea.
— ¡Sasuke! ¡Eres un maldito! — dijo el rubio mientras hacia algo raro con las manos y a su lado aparecía otro Ángel.
Ambos hermanos se miraron sorprendidos y luego miraron al rubio que venía con la intención de golpearlo.
—oye weon*, ¿Qué mierda estay haciendo? — dijo mientras esquivaba el primer golpe y golpeaba a unos de los rubios, haciendo que desapareciera en un puff.
El rubio sin escucharlo hizo un sello con las manos mientras pronunciaba.
— ¡kage bunshin no jutsu! — dijo y aparecieron seis mas.
— ¿Qué mierda? — dijo mientras esquivaba un golpe y luego golpeaba a un clon, pero luego se dio cuenta que dos más se le venían encima "¿qué es toda esta mierda?" se pregunto mientras se preparaba para recibir una paliza porque aunque practicara ninjutsu* y todo eso, era poco probable que le ganara al rubio siendo que este creaba replicas de la nada.
El hermano mayor a ver a su hermanito en problemas, no dudo en meterse también en la pelea, acabando al instante con dos de esas cosas.
—Sebastián— le dijo a su hermano menor—pateémosle la raja*.
Sebastián sonrió de medio lado, cuando los dos peleaban juntos eran imparables.
—que conste que él empezó.
En pocos segundos acabaron con los clones que el rubio había creado, y este claramente cabreado había gritado mientras volvía a hacer la posición con las manos.
— ¡tajuu kage bunshin no jutsu! — y luego de esas palabras aparecieron tantos Ángel que era imposible contarlos.
—Oye Sebastián— llamo su hermano.
— ¿Qué quieres? —cuestiono tratando de encontrar una forma de salir ileso de todo ese problema, o por lo menos sin ningún hueso roto.
—Fue un honor ser tu hermano— dijo y luego ambos comenzaron a pelear contra las decenas de rubios que se les tiraban encima.
Para suerte de ambos hermanos un temblor en la tierra provoco que el suelo se resquebrajara y que más de la mitad de los clones desaparecieran. Ambos hermanos tuvieron suerte de no caerse.
— ¡basta Naruto! —escucharon luego la voz de Sabrina en un tono algo sombrío.
Inmediatamente los clones restantes desaparecieron dejando una nube de humo, Ángel…o como le decían ahora…Naruto, miro hacia donde provenía la voz.
—Sakura-chan— dijo con la voz temblorosa por los nervios.
Extrañados voltearon a mirar a la muchacha y quedaron horrorizados al ver como Sabrina, mantenía su puño en el suelo, como si lo hubiera golpeado y efectivamente, el epicentro del golpe era donde la chica estaba.
—No te conviene hacerla enojar—dijo su hermano en tono de broma, pero todavía recuperándose del susto y dando gracias a todos los dioses que conocía por tener una buena relación con su cuñada.
—ella no es mi Sabrina, no sé quien será, pero no es mi novia— dijo algo asustado, pero seguro que la chica que estaba frente a ellos y que ahora se dirigía a un aterrorizado Ángel, no era su novia.
—Naruto…—dijo la muchacha con voz sombría y tronándose los dedos de las manos.
—Sa-Sakura…Sakura-chan ¿q-que harás?
La chica puso una sonrisa sádica, que le daba un aspecto bastante tenebroso a su rostro. Se acerco lentamente para al final darle un fuerte coscorrón al rubio en la cabeza, que lo dejo viendo estrellitas y con un posible futuro chichón en la cabeza.
Luego la muchacha lo miro a él y a su hermano, aunque centrando mayoritariamente la atención en él, aunque atenta a cualquier movimiento de su hermano mayor.
Por el rostro de la chica paso una sombra de tristeza, pero luego de unos segundos compuso una cálida sonrisa.
—o kaeri nasai, Sasuke-kun.
Notas de autora:
Bueno, espero de todo corazón que este capi haya sido de su agrado.ç
Como siempre espero con ansias sus reviews y bueno, me despido. Si tienen dudas, ya saben apreten el botoncito verde.
