-¡Hermana despierta!
Abrí los ojos pesadamente y me di cuenta que estaba tendida en mi cama y arropada, mire a Sota que me movía con rapidez, estaba muy contento, demasiado.
-¿Qué pasa Sota?-le pregunte bostezando sin demasiado entusiasmo-
-Vamos a ir a la ciudad de aquí al lado hermana verdad que vendrás-le oí decirme ilusionado –
-No-fue mi respuesta tajante lo que hizo que mi hermano se quedara con cara de tonto y yo soltara una risita mientras él me reclamaba que porque yo solamente dije un estoy cansada id ustedes total no me perderé nada, refunfuñando salió del cuarto mientras yo me volvía a echar en la cama, no sabía porque pero había dormido mucho mejor que otras veces…muchísimo mejor…
Mis padres y mi hermano se fueron con viento fresco dejándome la casa para mi sola, si tuviera amigas estaría bien pero…no era así…sonreí tristemente mientras bajaba a la cocina y me preparaba unas tostadas con mantequilla, ahora que lo pienso…
-Yo me quede dormida en la ventana…-susurré sin comprender, entonces como había llegado a parar a la cama…quizás me fui sola o mi padre me llevo…si seria eso, si no quien podría haber sido ¿El fantasma de la ópera?, reí por mis ocurrencias y me tome mis tostadas estaba muy hambrienta, en cuanto desayune me subí de nuevo a mi cuarto y aun en pijama puse la radio, tenía ganas de música…
-Lo que no encaja conmigo es que eres fruto prohibido
Cuando te quito el vestido no dices eso mi amor
Cuando yo bailo y te miro te pones tan agresivo
Es que mi vicio eres tu oh this is for you
Me gustaba la canción aunque era algo repetitiva pero la tarareaba mientras movía un poco las caderas y terminaba de colocar las cosas en mi cuarto, en 10 minutos había terminado con todo…después de todo…tampoco tenía tantas cosas…seguí escuchando música y me tumbe en la cama boca arriba.
-Odio mi vida, no es interesante, es monótona y aburrida, por no hablar de triste…tengo una vida muy triste…-sola…así es como me siento…sola en una casa que aunque estuviera llena de gente la cosa no cambiaria…no tengo nada interesante en mi vida…ya había dejado de lado cualquier amistad y por supuesto el amor…si no estaba en un sitio mucho tiempo como demonios me iba a enamorar…el amor era de tontos…además yo…soy un bicho raro…
-Mejor voy a hacerme la comida para más tarde…-susurré mientras me levantaba de la cama para evitar aquellos pensamientos que me dolían tantísimo y bajé con rapidez las escaleras-
-Bien mmm comeré… tortilla de patatas –dije contenta mientras sacaba las patatas y las comenzaba a pelar era algo que se me daba muy bien –
De pronto el cuchillo se me resbalo y me hizo un corte bastante profundo en la mano, justamente en la palma por lo que grité de dolor y rápidamente puse mi mano sangrante bajo el grifo del agua, pero esta no paraba de sangrar no es que fuera mucho pero…sollocé…me dolía…estaba cansada…y sola…
Saque la mano del grifo mirando como la sangre caía por mi mano…ya casi no sangraba, me separe del grifo y comencé a andar hacia el salón para sentarme y tranquilizarme…pero me tropecé con el monopatín de Sota y justamente cuando me iba a experimentar la caída de mi vida unas manos me sujetaron por la cintura y me mantuvieron ilesa, lejos del suelo en donde debería estar estampada en esos instantes…pero eso no era lo que más me preocupaba…si no que…se suponía que no había nadie en casa ¿verdad?
Me giré con miedo y mire a mi "salvador" comencé a mirarlo de la cintura para arriba…llevaba un extraño traje rojo me recordaba a los antiguos trajes japoneses…seguí subiendo la mirada y vi un rosario negro y malva, el cabello lo tenía plateado y largo…muy largo…más de lo que lo tenía cualquier muchacho de mi edad, le mire a la cara…era increíblemente guapo, muy varonil y tenía dos hermosos ojos dorados como el sol…lo último que vi fue lo que me asusto…
-¡AHHHH!-grite con todas mis fuerzas-
-¡No grites!-me dijo el extraño con una voz sumamente varonil y sensual con un toque de enfado- ¡encima que no te dejo caer y así me lo agradeces!
-¡¿Qué haces en mi casa?-dije separándome de él con rapidez y mirando su cabeza…en la que había… ¿¡¿¡DOS OREJAS DE PERRO?
-¡Tranquilízate niña! Odio que me griten-le oí decir mientras se acercaba a mí con determinación-
-¡¿Que eres un cosplayer?-dije sin pensar y alejándome de él-
-¿Un qué?-me pregunto frunciendo el ceño y en ese momento me fije en sus garras-
-Dios mío…-mi cara reflejó horror- ¡Eres un asesino!
-¡No soy ningún asesino!-me gritó enfadado- ¡Déjame que te explique las cosas!
-¡No te acerques!-le dije amanzanándole con una lámpara de mesa, lo primero que cogí-
-¡Ni se te ocurra lanzármela!-tarde ya se la había lanzado y le dio en toda la cabeza, al ver que no surgía efecto le lancé todo lo que pude hasta que le di demasiado fuerte y se desmayó-
-Gracias a Dios-susurré como podía cogí la comba de sota y le até con fuerza y para defenderme por si despertaba cogí la raqueta de bádminton…
Estaba asustada…muy asustada, la mano me dolía, estaba sola en casa, un completo extraño había entrado en mi casa como si nada, le había lanzado de todo hasta dejarle K.O y encima…parecía un… ¿Monstruo?, me acerque a él un poco y le toque las extrañas orejas y pude ver que eran reales…eso sí que me asustó pero no por ello dejé de acariciarle las orejas, no sabía porque pero me gustaba hacerlo.
-Oye deja de hacer eso, no me gusta que me toquen las orejas y menos la persona que me ha atacado y atado-oí decir al muchacho, le miré con temor, el me devolvió la mirada con esos grandes ojos dorados con un deje de enfado mientras yo tenía cara de tonta aun con las manos en sus orejas y mirándole atentamente a los ojos…
-Te estoy hablando muchacha-no hizo falta que lo repitiera más, me separe con rapidez haciendo que mi venda improvisada con un servilleta se cayera dejando ver mi herida y yo soltara un gemido de dolor, el muchacho me seguía mirando atentamente.
-Muchacha suéltame y déjame ver la herida-me ordeno con voz solemne y sin temblar, no el no temblaba…la que temblaba era yo, simplemente negué con la cabeza y me aleje de él más de lo que ya estaba…
- ¿Qué haces en mi casa?-le pregunte con miedo, el muchacho rió arrogantemente-
-Me tienes miedo-no era una pregunta, si no una afirmación-
-No es cierto-negué lo que era fácilmente visible pues mi corazón latía desbocado-
-No sabes mentir humana además, no te aré daño más bien te ayudare pero suéltame, aunque quisiera hacerte daño no podría-yo dude pero él me miro de una forma tan comprometedora y dura que me mordí el labio y lo solté, el muchacho sonrió y se levanto para coger mi mano y tocar la herida, no sentí ningún dolor ni nada…solo una extraña calidez…y a mi corazón desbocado…cualquiera podía oír mis latidos frenéticos y desesperados…
-Ya esta-dijo el simplemente, soltándome y mirándome-
Me mire la mano…no había rastro alguno de herida…un momento eso era totalmente imposible no había nada que curara así de rápido un corte de esa profundidad…o al menos nada humano…
-¿Qué eres?-le pregunté con temor-
-Por desgracia soy tu esclavo-me dijo mirándome de arriba abajo con una sonrisa en los labios-
Ah mi esclavo, suspire aliviada…¡UN MOMENTO DIJO ESCLAVO! Dios mío…tengo un… ¿Esclavo? negué con la cabeza imposible…no, no podía ser…era algo…estúpido...
-Deja de bromear-le dije con un temblor en mi voz-
-No bromeo, hablo en serio, aunque tú no lo sepas aceptaste el contrato, y no puedes deshacerte de mí, aunque si lo intentaras serias la primera-dijo el distraídamente mientras miraba la casa-
-¿La primera?-repetí mientras intentaba reorganizar mis ideas inútilmente, no podía ser cierto, no he aceptado nada ¿Verdad?, nada de nada
-Eres la más extraña eso sí-me dijo sin mucho ánimo- por cierto debería explicarte como son las cosas, pero es la hora de comer y yo tengo hambre.
Parpadee varias veces y lo mire con el ceño fruncido.
-No me mires así mi señora-dijo él en tono burlón mientras chasqueaba los dedos y en la mesa de la cocina aparecía el almuerzo, que consistía en ramen.
-¡Qué demonios eres!
-Mmm lo acabas de decir-me dijo masticando la comida-soy un demonio
-¿Demonio?-repetí sin creérmelo-estas de broma verdad di que si por Dios.
-Mmm no señorita-él seguía comiendo como si nada-oye puedes comer no lo he envenenado no me servirás de nada muerta.
Me asuste más de lo que ya estaba al oír la declaración tan honesta de él y me senté a la mesa mientras comenzaba a comer…que escena más absurda, acabo de conocerle se supone que no es humano y es mi esclavo…
-El contrato lo aceptaste al coger el libro-me explico terminando de comer su plato con muchísima rapidez-y es irrompible.
-Pero…que acepte…-dije con temor mientras él me miraba y sonreía-
-Aceptaste ser mi ama durante un tiempo…hasta que te canses de mi… y la única forma de desacerté de mi es dejando que yo cumpla tu mayor deseo.
-Mi mayor deseo…-repetí aturdida-
-Así es, lo que más quieras y desees, entonces seré libre…he tenido como 50 o más amas distintas ninguna a sido capaz de conseguirme liberar…aunque tampoco ponían mucho empeño las muy perras…
-Oh entonces…¡ sal de mi vida vete!-dije sin pensármelo ni un segundo el rió por mi comportamiento-
-Eso no sale del corazón, ni es tu mayor deseo chica, así que prueba de otra forma, digamos que seré como el genio de la lámpara maravillosa…solo que…no desaparezco…una vez que me presento ante mi nueva ama cualquiera puede verme incluida tu familia…
No le deje terminar grite mirándole escandalizada.
-¡Quieres decir que mi familia podrá verte saber que estas aquí!
-Sí, pero si me dejaras terminar de hablar podría decirte que no debes preocuparte-refunfuño –
-¡Por qué no debo preocuparme según tu!
-Porque les he implantado unos recuerdos, cuando lleguen pensaran que soy el hijo de unos amigos suyos y que pasare aquí una temporada-dijo con tranquilidad-
-Entiendo…-respondí con suavidad mientras terminaba de comer la verdad es que se me había ido el apetito-
-Por cierto...bonita bata-dijo riendo mientras yo miraba mi bata de ositos y me sonrojaba-
