Nuevo fic y de Harry Potter, sí, estoy loca, pero la idea ha surgido sola. Los personajes no me pertenecen, le pertenecen a J.k. Rowling. Espero que les guste.
1.- Presentaciones oscuras.
Oscura y estrellada así era la noche en que los jóvenes magos y brujas volvían de nuevo a Howarts. Harry Potter junto con sus amigos Ron y Neville hablaban mientras veían a los grupos de primero siendo seleccionados. Era el último año para Harry y sabía lo que vendría después: la lucha contra Lord Voldemort. En esos 7 años de educación mágica. Harry se había enfrentado muchas veces a Voldemort y Harry siempre había vencido de una manera u otra. Hacía apenas 3 meses que no se sabía nada de Voldemort y sus secuaces y aunque Harry agradecía un poco de paz, tenía un mal presentimiento de que Voldemort estaba tramando algo malo.
Los últimos alumnos fueron seleccionados por el sombrero y fue la profesora Mcgonagall la que presidió el acto ya que el profesor Albus Dumbledore estaba ausente, cosa extraña, porque nunca se había perdido una cena de selección. Las puertas del Gran Comedor se abrieron y dejaron paso al ilustre Director que con paso calmado se dirigió a su puesto en el centro de la mesa de profesores y dijo:
-Otra año más, mis queridísimos alumnos. Bienvenidos alumnos nuevos y bienvenidos alumnos viejos. Como ya sabéis…
Las puertas del Gran Comedor abriéndose, interrumpieron el discurso. Una chica caminaba por los pasillos con paso firme y con la cabeza alta con una pose altiva y orgullosa. La chica tenía el pelo moreno largo y rizado, unos ojos castaños claros que ahora mismo reflejaban hostilidad, tenía un cuerpo con curvas y era de una estatura media. Vestía el uniforme del colegio, aunque no llevaba la corbata y la camisa la llevaba desabrochada dando a revelar un bonito escote ya que la capa también la llevaba desbrochada. Todos se la quedaron mirando. La chica se paró enfrente del director y este dijo:
-Ya creía que tendría que ir a por ti.
La chica no respondió y Dumbledore posó su varita en la cabeza de la chica y los colores de su uniforme, antes neutros, se volvieron rojos y dorados. La chica le dirigió una mirada hostil y fue caminando hasta la mesa de los leones, hasta que un chico de la mesa de Slytherin dijo:
-Otra sangre sucia más.
La chica levantó la cabeza y escaneó todas las mesas y todos los alumnos hasta que dio con el que había dicho el comentario que la miraba con una risa burlona. Jane sacudió su varita y el chico chilló de dolor ya que todo su cuerpo estaba lleno de heridas que sangraban. Todos los alumnos empezaron a chillar, mientras que la chica se quedó allí impasible viendo al chico con una sonrisa burlona.
-Vaya, tu sangre es roja como la mía. ¿Quién lo iba a decir?- dijo Hermione burlándose del chico que se retorcía de dolor y del susto.
Los profesores corrieron hacia el chico que cada vez se ponía más blanco hasta que Severus Snape la miró y dio una sacudida con su varita al chico y todas las heridas y la sangre desaparecieron. Severus se dirigió a la chica y le dijo:
-En Howarts está prohibida cierta clase de magia.
La chica ni se inmutó y se dirigió a la mesa de Griffindor en donde sus compañeros se hicieron a un lado.
El director volvió a su sitio y dijo con voz pesar:
-Hoy se ha incorporado a nuestras filas una alumna nueva, que viene del colegio de Durmstrang y que ha sido seleccionada para la casa Gryffindor, la señorita Hermione Jane Granger.
Nadie aplaudió, solo se la quedaron mirando hasta que Neville dijo:
-¿Granger?
-¿Pasa algo señor Lombotton?-preguntó el Director.
-¿Ha dicho usted Granger?
-Si, me apellido Granger, Lombotton y sí soy la hija de los famosos mortífagos que murieron en la primera guerra.- dijo Hermione Jane Granger.
Silencio. El Gran Comedor, era un silencio absoluto, hasta que Harry Potter se levantó de la silla y la señaló con la varita.
-Quita eso de mi cara, Potter, porque si no Lord Voldemort será el último de tus problemas.-dijo Hermione quedamente mientras se servía pudín de calabaza.
Chillidos por parte de la mayoría de los alumnos y profesores al escuchar el nombre del mago más tenebroso de todos atravesaron la sala, Albus pidió calma y dijo:
-Harry baja tu varita, no sabes nada de la señorita Granger y no puedes juzgar a la gente solo por su sangre o por sus familiares, porque los hijos no tienen culpa de las decisiones de sus padres.
Harry bajó la varita avergonzado, era cierto, él no sabía nada de ella, a lo mejor era una víctima más de la guerra, quizás sus padres fueron obligados o estuvieran bajo la maldición imperio. Harry volvió a su asiento y empezó a comer, pronto la mesa de los leones lo secundó y las demás casas también.
En la mesa de los profesores, nadie probaba bocado y el director solo tenía ojos para la chica nueva, se acordaba de la discusión de hace una hora con la chica.
*********Recuerdo*********
Estaba en su despacho, mirando a la jovencita que tenía en frente, una jovencita peculiar, con un temperamento explosivo.
-Buenos, estarás aquí en Howarts donde serás mi responsabilidad y quedaras en la casa Gryffindor.
-¿Tiene miedo de que me vuelva malvada si me pone en Slytherin?-dijo la chica con una mueca burlona.
-No eres malvada.- dijo Dumbledore y la chica abrió mucho los ojos, sorprendida.
-Sabe lo que hice.
-Lo sé, pero no eres malvada, quizás explosiva sea la palabra.-dijo el Director con una sonrisa.
La chica lo miró y también sonrió, el director no la miraba mal, sabía porque lo hizo y aunque su actuación no estaba justificada, lo entendía. Una oleada de gratitud sintió Hermione por todo su cuerpo. La puerta se abrió de pronto, dejando ver a la profesora Mcgonagall.
-Minerva, la chica estará en su casa, ya he mandado su baúl y sus cosas a la torre.
Minerva asintió, sin despegar la mirada del director.
-y ¿Neru?-preguntó Hermione.- ¿estará conmigo, cierto?
-Su lechuza estará en la Lechuceria.-dijo Minerva sin mirarla.
-Neru no es una lechuza, es una serpiente.- dijo Hermione, mirando seria a la profesora.
-¿¡UNA SERPIENTE!- gritó Minerva.- esa cosa no puede estar en el castillo.
Hermione se levantó de golpe, tirando la silla al momento.
-Ni se le ocurra hablar de Neru en ese tono tan despectivo.-dijo Hermione con los ojos llenos de furia.
-Albus, dígale a la señorita Granger.-cuando pronunció el apellido, lo hizo como si le costara, y ella lo notó.- que no puede tener una serpiente, esto es Howarts.
-Señorita Granger, sabe usted que no puedo dejarle que su serpiente este por el castillo, eso causaría una gran conmoción.
Hermione abrió los ojos indignada y luego decepcionada, nadie la entendía, nadie entendía el cariño que le profesaba a su serpiente, ella creía que el profesor lo entendería, pero no. Sintió la furia por todo su cuerpo y los objetos de la habitación empezaron a vibrar.
-Si Neru no está conmigo, yo no estaré en este colegio.- dijo Hermione.
-¿Acaso cree usted que le admitirán en otro colegio?- dijo Minerva con burla.
-¿Y quién ha dicho que yo iba a ir a otro colegio?- dijo Hermione mirando con altanería a la profesora.
Albus había comprendido las palabras de Hermione y suspiró.
-Hermione, tendrás a tu serpiente en Howarts, pero nada de sustos, nada de dejarla libre por las noches.
Hermione asintió y se tocó una cicatriz que tenía en su dedo índice. A los pocos minutos una sombra venia deslizándose por el suelo y trepó hasta el cuerpo de Hermione. La serpiente miraba con ojos feroces a los dos adultos allí presentes.
-Nos quedamos en Howarts Neru, pero nada de asustar a los valientes Gryffindor, no queremos que piensen cosas inapropiadas.
Hermione salió del despacho del director, dejando a una profesora lívida y un director preocupado.
*******Fin del Recuerdo*******
Severus Snape también estaba viendo la mesa de Gryffindor, el hechizo que había realizado la chica era de magia negra, un hechizo ilusionador, creando la imagen de las heridas y la sangre. Una ilusión, magia negra. Esa chica era poderosa.
Mientras en la mesa de Gryffindor todos comían mientras le echaban miradas de soslayo a Hermione que continuaba impasible comiendo. Al terminar la cena y los postres, todos los alumnos fueron conducidos a sus respectivas salas comunes. Una vez dentro de la sala común, Hermione que había entrado la última, vio como todos los chicos estaban pálidos mirando un punto en concreto. Hermione vio adonde se dirigían las miradas y vio que era Neru, la causante de esa palidez ya que estaba sentada cerca del fuego. Hermione se dirigió hacia la serpiente y ésta al olerla se enrosco en su cintura posando la cabeza en su hombro, mientras Hermione la acariciaba.
-No os hará daño, es mi serpiente.-dijo Hermione.
-Esa cosa es tu ¿mascota?-dijo una chica.
-Cuida tu lengua cuando te vayas a referir a Neru.-dijo Hermione mirándola con furia.
-Tú eres una hija de los mortífagos más poderoso y malvados de la historia del mundo mágico, has herido a un chico delante nuestra con magia negra, tienes una serpiente de mascota, vienes del colegio con más mala reputación del mundo. ¿Qué haces aquí?-dijo Neville
-Me expulsaron de Durmstrang y Dumbledore me acogió en el colegio.-dijo Hermione con aburrimiento.
-¿Por qué te expulsaron de Howarts?-preguntó una chica
-Por matar a un compañero de clase.-dijo Hermione sin ninguna emoción en la voz.
Silencio. Un silencio tenso que se podía cortar con un cuchillo, mientras Hermione seguía acariciando a su serpiente.
-¿Y lo dices así?-dijo Harry Potter con furia.- Eres como tus padres.
Hermione lo miró, Neru siseó y un segundo después Hermione tenía su varita apuntando el cuello de Harry.
-Nunca, ¿me oyes? Digas que me parezco a ellos. JAMAS. ¿Lo entiendes?
Hermione apretaba con furia su varita, varios chicos sacaron su varita para defender a Harry, pero Neru se irguió en todo su largo y no los dejaba pasar.
-No me conoces, no sabes quién soy. ¿Quién te crees que eres? Tú el que dicen que eres el héroe del mundo mágico. Tú que solo eres un niño que no sabe nada de la vida. Nunca más vuelvas a compararme con esos traidores.
Harry la miraba, sentía miedo, ya que podía sentir como el poder mágico de Hermione le asfixiaba. Hermione bajó su varita y se dirigió a los dormitorios.
-Nunca me compares con esos sucios mortífagos, ya que ellos me condenaron a esta vida. Por culpa de ellos he pasado 17 años de mierda. No me interesa la pureza de la sangre ya que yo misma soy sangre sucia, mis dos padres eran muggles y los dos fueron tan idiotas para traicionar a los suyos. Así que JAMAS VUELVAS A DECIR QUE ME PAREZCO A ELLOS.-dijo Hermione, gritando la última parte mientras los cristales de todas las ventanas de Howarts explotaban.
Todos en la sala común estaban sorprendidos por esa declaración y gritaron asustados cuando las ventanas estallaron. A los pocos minutos llegaron Albus Dumbledore, Severus Snape y Minerva.
-¿Fue ella?-preguntó el director.
Los alumnos asintieron y el director y el profesor Snape subieron la escalinata que llevaba a los dormitorios. En una de esas habitaciones estaba Hermione acariciando a Neru, mientras que Neru pasaba su lengua por el cuello de ésta. Los profesores entraron en la habitación y no dijeron nada.
-Me compararon con ellos.-dijo Hermione con sequedad.- Saben lo que hice.
-Debes controlarte, así solo llamaras su atención.- dijo Snape.
-Él ya sabía que estoy viva y ahora también sabe que estoy en Howarts.- dijo Hermione mientras se levantaba y se quitaba la camiseta dejando ver su espalda desnuda en donde se podía ver la palabra "MIA"
Mientras en una habitación, el Señor Oscuro estaba sentado en su sillón viendo un espejo. Un espejo que no le reflejaba a él, sino a una chica. Su Chica. Su Hermione.
"Por fin estas aquí, serás mía, mi reina, la hija de mi heredero, no podrás escapar a tu destino, no podrás escapar a la profecía, no podrás escapar de mí. Tu poder me pertenece, tu cuerpo me pertenece, tu alma y tu corazón deben ser míos. Tú eres mía. Estamos unidos por sangre, estamos unidos por la oscuridad que reina en nuestros corazones, por más que huyas, por más que luches, la oscuridad es tu única forma de mi vida. No volverás a escapar de mí. No sabes cuánto ansío esos ojos llenos de odio. Tu mirada de odio me excita y me llenan de dicha."
Muchos Besos
***Lynx***
