TODOS LOS PERSONAJES SON DE JK ROWLING, YO SOLO CREO LA BASE DE LA HISTORIA Y LA MODIFICO.
Capítulo 2. La Sirena.
Llevarían andando diez míseros minutos cuando Draco se tuvo que parar para que la castaña se callase. Llevaba todo el camino regañándole, y haciéndole las mismas preguntas; que sí... "¿Qué haces aquí?" que sí... "¿Porqué no respetas más a los muggles?" que sí... "¿Podrías contestarme de una vez?"… en fin, las típicas preguntas que un Malfoy no contestaría simplemente porque son realmente obvias. Excepto la primera.
- ¡Por todos los magos! ¿Puedes cerrar esa sucia boca de una vez? O te la cerraré yo, y no como te gustaría.
Dijo el rubio haciendo gala de la poca paciencia que tenía.
- ¡Malfoy, me preocupa el estado de estos muggles sabiendo que tu rondas por sus calles!
Aclaró Hermione alzando la voz, haciendo que algunas de las personas que estaban cerca se le quedasen mirando como si estuviese loca. Ella lo notó, y eso hizo que se sonrojase hasta la médula.
Malfoy la miró para reírse de lo que había provocado; que toda la gente la mirase como si la faltara un tornillo. Se encontró con una Hermione con la cabeza gacha y se fijó en que en sus pequeñas orejas tenían un color rojizo, más fuerte de lo natural. Al tener la cabeza gacha, él se quedó observando su pelo, en el cual tenía montones de copos de nieve, y eso le hizo sonreír de medio lado sin darse cuenta. Cuando se dio cuenta de tal gesto, frunció el ceño como si ahora el idiota fuese él. Resopló regañándose a sí mismo por lo que anteriormente había hecho. Metió una de sus níveas manos en el bolsillo derecho de su abrigo, y sacó un pequeño papel de pergamino roto, arrugado, y algo amarillento. Lo alzó, haciendo que la castaña lo mirase mientras fruncía el ceño y habló:
- Llévame aquí.
Prácticamente fue una orden, no una petición. Hermione cogió el papel con cuidado de no tocar las manos de Draco, ya que sabía que si eso ocurría él se pondría hecho una furia y comenzaría a decirle cosas como... " Granger, ¿Cómo te atreves a tocarme? Deberías pagar con solo mirarme."
Cuando lo leyó frunció el entrecejo, pues lo que había en el papel era la dirección de un motel, un motel cercano a su casa.
- La Sirena, motel de 4 estrellas... – Leyó en voz baja, para sí misma.
"Esto de que sea de 4 estrellas no le gustará..." pensó Hermione con una sonrisa traviesa, que no pudo controlar en el instante.
- ¿Qué diablos es un "montel", Granger?
- Montel no, motel... -Refunfuñó la castaña, mientras guardaba el papel en el bolsillo. -Es un establecimiento hotelero de carretera. Está formado generalmente por pequeños apartamentos independientes. -Comenzó a explicar Hermione con su típico tonito sabelotodo, mientras movía con suavidad el dedo índice como si de un compositor de música se tratara.
- ¿Departamentos... independientes? ¿De que narices me hablas? Yo no puedo vivir en un departamento, yo necesito vivir en un lugar con clase... como mínimo una mansión. No importa que tenga uno 20 metros cuadrados menos que la mía…
- Malfoy, ¿Porqué tienes que vivir aquí, en el mundo muggle? -Dijo la Gryffindor de inmediato, no pasando por alto ese detalle. Había dicho vivir. Malfoy tenía que quedarse a vivir en Londres, en el mundo muggle… ¿Cómo sería el día a día con el "miedo" de verle pasear por las calles?
El rubio solamente clavó sus ojos, fríos como el hielo, en los de la castaña, que estaban abiertos como platos. Después de un par de segundos sin bajar la mirada, solamente mirando ambos pares de ojos, el rubio alzó la cabeza con superioridad, queriendo decir de ésta manera que en aquella lucha de miradas él siempre sería el vencedor. Hermione captó lo que su mirada dijo, pero eso no hizo que ella mirase el suelo ni desviase la vista. No. Eso hizo que entrecerrase los ojos en forma de desafío. Malfoy se tensó tanto que tuvo que pestañear, y con eso Hermione quedó como ganadora. El Slytherin apretó las mandíbulas mientras en su interior juraba que aquello no volvería ocurrir.
- ¿Quieres llevarme a ese maldito lugar, o tendré que buscarlo yo solo amenazando a un par de muggles con mi varita? -Dijo mientras deslizaba su mano hacia el bolsillo derecho de su pantalón. Pero al ver que Hermione negaba repetidas veces, con un gesto de terror en sus facciones, el sonrió de medio lado y alzó ambas cejas.
- Desaparezcamos. -Ordenó.
Hermione sin dudar, se dirigió a un pequeño callejón justo detrás de un montón de tiendas sobre cosmética y productos de limpieza. Notando que el rubio la seguía, entró en el, y cuando creyó que estaban en un lugar donde nadie podía verlos, se apoyó en la pared. Al apoyarse, notó un gran dolor en el costado derecho, y enseguida se apartó soltando un gemido de dolor. Draco, que estaba frente a ella, tiro hasta apartarla un poco más de la pared. Alzó un poco la voz para hablar.
- ¿Sabes que no es momento para fingir que te duele la cabeza?
Titubeante, Hermione llevó su mano al lugar que le dolía. Cuando la retiró se pudo ver que estaba manchada de sangre.
- ¡Maldita sangresu…! ¿Qué has hecho? -Miró hacia el lugar donde ella se había apoyado y observó que un par de cristales sobresalían de la pared, clavados, como si de una trampa se tratasen. Soltó un bufido, agarró la mano de Hermione, la que estaba manchada de sangre y se desaparecieron.
