¡Hola hola! Aquí está el segundo capítulo de esta historia que espero que os guste xDDDD. En este capítulo ya aparece algo más de "acción" (por así decirlo) y espero que os guste. Os dejo con el capítulo.
Disclaimer: ni Naruto ni sus personajes me pertenecen.
NOCHE DE LUNA LLENA:
Capítulo 2: "Cree en ti misma"
Hinata se quedó anonadada, allí plantada mirando fijamente al rubio que a su vez también la estaba mirando. De pronto éste sonrió y la soltó, rompiendo aquel contacto visual. Hinata se recuperó de la impresión y se giró para seguir a sus amigas, aun resonando en su mente las palabras de Naruto.
- ¡Hinata-chan!- la llamó Tenten- ¡vamos o te quedarás atrás!
- Ah, hai- la morena apresuró el paso hasta situarse a la altura de los demás.
- Aniki, quiero un helado- dijo entonces uno de los gemelos.
- Yo también, yo también- dijo el otro.
- ¡Yo lo pedí primero!
- ¡Pero yo también quiero uno!- ambos empezaron a discutir hasta que Ino los separó.
- ¡Ya basta! Os compraremos un helado a cada uno ¿de acuerdo?- la chica cogió su cartera y comenzó a rebuscar- vaya, no tengo nada suelto¿tienes tú suelto Naruto?
- Ya sabes que nunca traigo dinero si tengo que dejar la mochila en los vestuarios, no me fío- los niños hicieron pucheros.
- Ano… chicos- interrumpió Hinata- yo puedo dejaros si queréis.
- ¡De eso ni hablar!- saltó Naruto a lo que todos se lo quedaron mirando- quiero decir… no vamos a permitir que cargues tú con los caprichos de mis hermanos.
- Naruto tiene razón Hina, no te molestes- le dijo Ino.
- ¡Pero si no es molestia! A ver niños¿de qué lo queréis?- dijo inclinándose hacia los gemelos. Los niños sonrieron contentos y tiraron de Hinata hacia el puesto de helados, Ino suspiró.
- Que se le va a hacer… Hinata tan servicial como siempre- sonrió Sakura- a todo esto Naruto¿por casualidad te gusta Hinata?- el chico sintió que todas las miradas estaban fijas en él.
- ¡Por supuesto que no!
- ¿Seguro¿Ni siquiera un poquito?- le preguntó Temari, Naruto se ruborizó y desvió la mirada, Sakura sonrió para sus adentros.
- "Tengo que conseguir que estos dos acaben juntos"- se dijo observando a su mejor amigo que la miraba interrogante.
- Cambiando de tema¿Cómo vamos a convencer a Hinata de que se presente al campeonato de patinaje sobre hielo?- preguntó Ino.
- Podríamos hablar con papá para que busque un entrenador y un patrocinador, seguro que nos ayudará, luego habría que buscar un modo de que la vean patinar sin que ella sospeche nada- dijo Naruto pensativo.
- Bien pensado hermanito.
- Nosotras podemos encargarnos de eso- dijo Tenten- tú avísanos cuando esté todo listo que nosotras ya la llevamos- en ese momento llegó la mencionada y comenzaron a hablar todas a la vez. La chica se las quedó mirando interrogante.
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- Ya estoy en casa- dijo una voz masculina entrando por la puerta.
- ¡Bienvenido papá!- el aludido se volvió para encontrarse a sus dos hijos sonrientes.
- Esa expresión quiere decir que me queréis pedir algo ¿verdad?- ambos asintieron, su padre suspiró y se sentó en el sofá- ¿y bien?
- Verás, tú conoces a mi amiga Hinata Hyuga ¿no?- su padre asintió- bien, pues resulta que se le da muy bien el patinaje sobre hielo, y estamos tratando de convencerla para que compita en el campeonato de este año, pero…
- ¿Pero qué? No veo en lo que os pueda ayudar yo.
- Pues verás- empezó Naruto- para entrar en el campeonato, como supongo que sabrás, te hace falta un entrenador y un patrocinador, y como tú conoces a tanta gente del mundo de los deportes y tal…
- Habíamos pensado que podrías ayudarnos- concluyeron los mellizos. Kaseyo Uzumaki suspiró y se quedó un momento pensativo.
- Mmm… Conozco a una entrenadora, en su día fue una patinadora excelente pero ahora ya no compite, trataré de convencerla pero debéis saber que es muy exigente. ¿Esa chica vale la pena?- les preguntó serio.
- ¡Tendrías que verla patinar papá¡Es maravillosa!- le dijo su hija totalmente convencida.
- Bien, en ese caso hablaré con mi amiga, y en cuanto a lo del patrocinador, será mejor esperar a ver qué tal. La gente tiene que ver que es una inversión segura.
- ¡GRACIAS PAPÁ¡Eres el mejor!- exclamó Ino abrazándolo.
- Mensaje captado, la llamaré ahora mismo, pero deja de asfixiarme- la chica lo soltó y en cuanto su padre se alejó hacia el teléfono se abrazó a su hermano contenta.
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El padre de los mellizos se encontraba en una cafetería en el centro de Shibuya aparentemente esperando a alguien.
- Vaya, vaya, hacía tiempo que no me llamabas¿a qué debo el honor de esta inesperada cita?- Kaseyo alzó la cabeza y vio ante él a una mujer de treinta y tantos años de pie delante de él. Llevaba el pelo negro recogido en una coleta alta y vestía un conjunto de falda y camisa de colores oscuros.
- Anko, yo también me alegro de verte- dijo Kaseyo sonriente levantándose para saludarla- tienes muy buen aspecto¿qué tal todo?
- No puedo quejarme, aunque la verdad, ninguna de mis patinadoras está en plena forma. La mayoría sólo practican porque les obligan- dijo sentándose- ¿y tú qué tal? Ya vi ayer que tu hijo Naruto está en plena forma. De tal palo tal astilla ¿eh?- Kaseyo rió y Anko rió con él.
- ¿Y de que querías hablarme?- le preguntó una vez hubieron pedido.
- Verás, mis hijos me han dicho que una amiga suya es única patinando, y que tiene el nivel para ir al campeonato. Me dijeron si conocía a algún entrenador que estuviera interesado en reclutar a alguien y te llamé a ti. No te estoy pidiendo que la tomes bajo tu cargo, sólo que la veas patinar y des tu opinión, si vale la pena o no, y luego tú decides si entrenarla o dejarla.- Anko se quedó pensativa un rato.
- De acuerdo, sé que tanto Naruto como Ino tienen buen ojo para estas cosas, así que observaré a esa chica- Kaseyo sonrió- y dime¿cuándo podré verla patinar?
- Mis hijos me dijeron que fuéramos a las 4 a la pista del centro comercial, si puedes claro.
- Hoy tengo el día libre así que no hay problema. Pero primero habrá que pagar.
- Yo invito- dijo Kaseyo convencido.
- Bueno Kaseyo¿y quien es esa chica en la que tus hijos están tan interesados?- preguntó Anko cuando ya estaban en las gradas de la pista esperando.
- Hinata Hyuga- Anko giró la cabeza hacia él bruscamente y luego sonrió.
- Así que la heredera de los Hyuga prefiere patinar antes que dirigir la empresa familiar.
- Eso parece… Míralos ahí están- Anko fijó su vista en la entrada de la pista, donde un grupo de chicas entraba en esos momentos. No le costó mucho distinguir a Hinata entre ellas, era la única que tenía los ojos de un tono blanco. Enseguida se dio cuenta de que se desenvolvía perfectamente sobre el hielo, no le costaba ningún esfuerzo mantener el equilibrio, se movía con una facilidad asombrosa. De pronto una de sus amigas la apremió a que hiciera algo, ella negó con la cabeza, pero su amiga insistió, Hinata suspiró y empezó a girar, cada vez más deprisa hasta detenerse. La chica sonrió y luego patinó hasta el centro de la pista. Otra de sus amigas la alcanzó y le dijo algo, ella se extrañó por la petición, pero la otra siguió hablando y luego sonrió y asintió. Se colocó a su lado en un sitio en el que no hubiese mucha gente y le indicó como hacer algo, ella se esforzó por intentarlo pero no lo consiguió, así que se dirigió nuevamente hacia Hinata y le susurró algo. La morena respiró hondo y separándose un poco de su amiga hizo un triple para luego volver a caer y girar agachada con los brazos y una pierna estirados hacia delante. Su amiga aplaudió entusiasmada y Hinata sonrió tímidamente.
Desde las gradas Anko lo observaba todo muy interesada- "La chica tiene talento y materia prima, eso no se puede negar. Además, se nota que disfruta cuando patina porque porta una gran sonrisa en el rostro. Ha logrado una pirueta de las difíciles sin perder el equilibrio ni un segundo, y le ha salido perfecta. Creo que he encontrado lo que andaba buscando"- pensó sonriente- Kaseyo- el aludido volvió la vista hacia ella- creo que tus hijos han acertado, esa chica es justamente lo que andaba buscando, voy a bajar a hablar con ella- se levantó y Kaseyo la siguió con una sonrisa.
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- ¿Se puede saber por qué hoy me estáis pidiendo que haga estas piruetas? Normalmente también me las pedís¡pero lo de hoy es exagerado!- les dijo Hinata a Temari y a Sakura, ellas sólo sonrieron y se alejaron. Hinata suspiró y meneó la cabeza sin entender nada.
- Será que las haces mejor que nadie- Hinata se sobresaltó al escuchar la voz detrás de ella.
- ¡Naruto-kun!- exclamó- me has asustado- el chico rió.
- Pues lo siento, no era esa mi intención- dijo acercándose más a ella. Volvió su cabeza a la entrada de la pista donde descubrió a Tenten que los estaba llamando. Fueron hacia allí, Hinata estaba sumida en sus pensamientos. Hacía ya una semana que conocía a Naruto y le sorprendía que en tan poco tiempo hubieran hecho tan buenas migas con lo tímida que era ella.
- Ha estado bien ¿verdad?- el comentario de Ino la devolvió a la realidad y asintió con una sonrisa.
- Gracias por traerme chicas- les dijo mientras se quitaba los patines.
- No tienes por qué dárnoslas, en realidad fue idea de Naruto- dijo Sakura sentándose a su lado. Hinata se sorprendió y miró al rubio que asintió levemente sonrojado, ella también se sonrojó y bajó la vista hacia el suelo.
- Habéis patinado muy bien- dijo una voz detrás de ellos. Se volvieron y Naruto e Ino se acercaron.
- Hinata queremos presentarte a alguien- la chica se acercó a los dos- este es nuestro padre, Kaseyo Uzumaki- dijo Ino sonriendo.
- Me alegra conocerte por fin Hinata-chan- la chica sonrió tímida.
- El placer es mío Sr. Uzumaki- dijo inclinándose, Kaseyo correspondió al saludo.
- Yo también quiero presentaros a alguien- dijo girándose. Detrás de él vieron a una mujer a la que Naruto e Ino reconocieron enseguida y a la que ambos saludaron efusivamente- ella es Anko Mitarashi, una vieja amiga- la aludida sonrió en señal de saludo y los demás le correspondieron.
- ¿Anko Mitarashi¿No eres tú la patinadora que ganó los internacionales hace tiempo?- le preguntó Tenten. Anko sonrió aun más.
- Así es, esa soy yo.
- Debimos imaginarlo- dijo Naruto- pero gracias por venir Anko-san. Bueno¿qué te ha parecido?- Hinata los miraba sin entender nada¿por qué estaba allí la legendaria patinadora¿y por qué Naruto le había preguntado eso?
- Será mejor que hablemos en otro sitio más tranquilo- Sakura, Tenten y Temari asintieron comprendiendo.
- ¡Ya nos contarás que tal cerdita!- Ino asintió y agitó la mano en señal de despedida. Hinata cada vez estaba más perdida y confusa.
- ¿Te apetece venir a tomar algo con nosotros Hinata-chan?- le preguntó Naruto, ella asintió, no quería parecer descortés ante el padre de Ino y Naruto.
- Bueno Hinata, supongo que te preguntarás de qué va todo esto- la chica asintió- verás, Kaseyo me ha pedido que te observase para ver qué tal patinabas- la chica se sorprendió al oír esto.
- Y… ¿puedo preguntar por qué?- dijo confusa, Naruto e Ino se miraron.
- Fue idea nuestra- contestaron al unísono.
- En realidad fue idea de todas nosotras- dijo Ino- le pedimos a papá que la llamase para que diera su opinión- Hinata se quedó sin habla.
- Hinata- la aludida giró su cabeza hacia Anko- no sé si sabrás que ahora soy entrenadora, y estaba buscando a alguien como tú.
- ¿Cómo… como yo?
- Sí, así es, como tú. Te encanta el patinaje sobre hielo ¿me equivoco?- Hinata asintió- y se te da estupendamente. Por lo que he observado antes sabes hacer bastantes piruetas¿te ha enseñado alguien?
- No, las observo en televisión, memorizo los movimientos y luego practico hasta que me salen bien. Pero¿por qué ese interés en mí?
- Ya te lo he dicho antes, buscaba a alguien como tú, alguien a quien le encantase el patinaje artístico más que nada en el mundo, como a mí, y que también tuviese talento, y tú, Hinata, tienes un talento natural- la chica la escuchó sin acabar de creerse sus palabras.
- Pero sigo sin entender para que me quiere a mí Anko-san- Anko clavó su mirada marrón en la blanca de la Hyuga.
- Quiero que aceptes que te entrene, quiero llevarte hasta los internacionales- la morena la miró sin dar crédito a sus oídos, no podía ser cierto, no podía ser que la gran patinadora Anko Mitarashi le estuviera pidiendo eso.
- Pero no puedo, mi padre me tiene prohibido practicar el patinaje sobre hielo, tengo que hacerlo a escondidas, además, no creo que sea capaz, no soy lo suficientemente buena, seguramente hay muchas chicas mejores que yo- Ino suspiró exasperada y Naruto le pasó un brazo por los hombros.
- Escucha¿crees que Anko-san perdería el tiempo contigo si no estuviese segura de que eres buena?- le dijo.
- Ya lo sé pero…
- Hagamos una cosa- interrumpió Anko- prueba durante esta semana. Si veo que me he equivocado contigo y que no das todo lo que tienes que dar, al cabo de la semana te dejaré marchar, si yo tengo razón, participarás en el campeonato¿qué dices¿Aceptas?- Hinata se quedó pensativa, la propuesta era muy tentadora desde luego.
- Pero mi padre…
- ¡Olvídate de tu padre Hina!- le dijo Ino- es tu vida, se trata de lo que quieres hacer tú, no tu padre- Hinata se mordió el labio inferior sin saber que hacer.
- Tu padre no tiene por qué enterarse- le dijo Naruto- nosotros podemos encargarnos de eso.
- Además, seguro que Neji nos ayudará, no te preocupes- dijo Ino, Hinata miró a Anko que esperaba una respuesta seria, observándola detenidamente, y tomó una decisión.
- De acuerdo, probaré durante esta semana a ver qué tal- Naruto e Ino la abrazaron contentos y Anko sonrió satisfecha.
- Muy bien, te espero mañana a las 5 de la mañana en la fuente de la plaza donde está el museo de historia, no llegues tarde- Hinata asintió y se despidió de Anko mientras ésta salía de la cafetería en la que estaban.
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- ¡Repítelo otra vez¿Qué has hecho QUÉ!- exclamó Hanabi cuando ya estaba su hermana en casa. Nada más llegar los había llamado a ella y a su primo para contarles todo lo que había pasado.
- Me parece estupendo que por fin te hayas decidido- le dijo su primo, la chica enrojeció pero sonrió feliz. Su hermana pequeña también le sonrió contenta.
- ¿Sabes una cosa? Creo que deberías decírselo a mamá, ya sabes que no le gusta que papá te sobreproteja tanto, y mucho menos que te prohíba hacer lo que te gusta, así que seguro que te ayudará- la morena meditó sus palabras.
- Estoy de acuerdo, seguro que tía Satoharu nos ayudará, y por supuesto también puedes contar con nosotros- Hinata se lo agradeció con una sonrisa. Al cabo de un rato hablaron con la madre de ambas hermanas. Satoharu Hyuga los escuchó atentamente y luego sonrió.
- ¡Por supuesto que te ayudaré hija! Tu padre es demasiado estricto, sobre todo contigo. Mira, ya sé lo que haremos.
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Hiashi Hyuga se encontraba en su despacho revisando unos documentos cuando llamaron a la puerta. Suspiró cansado y dejó los papeles sobre la mesa.
- Adelante- la puerta se abrió y por ella entró su esposa- ¿ya está lista la cena?- preguntó con un tono monótono, su esposa respiró hondo y habló.
- No, no es eso. Venía a proponerte algo con respecto a los chicos- su marido la miró un momento.
- Te escucho.
- Verás, quería pedirte que dejases que este curso se fueran a vivir a la casa de la ciudad- Hiashi iba a replicar pero Satoharu no le dejó- tienen que levantarse todos los días excesivamente temprano para coger el tren a la ciudad, y el viaje es de una hora, Hinata y Neji ahora tienen que estudiar mucho, y esos viajes de ida y vuelta les quitan demasiado tiempo, por supuesto yo iría con ellos, pero como tú tienes la empresa cerca de aquí pensé que era mejor que te quedases, venía a decírtelo nada más. Bueno¿qué opinas?- Hiashi respiró hondo antes de responder.
- ¿Y como sé que allí trabajarán de firmes sin estar bajo mi vigilancia?- Satoharu suspiró, se esperaba una respuesta semejante.
- ¿No confías en tus hijas y en tu sobrino Hiashi¿O es que no confías en mí¿O ambas cosas?- esas palabras hicieron mella en el cabecilla de la familia Hyuga que cerró los ojos un momento.
- Allí estarán bien, no tendrán que madrugar tanto y tienen el colegio al lado- insistió su esposa, Hiashi la miró fijamente y luego suspiró, no tenía alternativa así que asintió. Satoharu sonrió, se despidió de él con un beso en la mejilla y salió del despacho cerrando la puerta tras de sí.
Fuera los tres primos esperaban las noticias impacientes, y cuando Satoharu apareció por el pasillo se abalanzaron encima de ella, y cuando ella les dijo que sí se iban las dos hermanas comenzaron a abrazarse contentas mientras Neji meneaba la cabeza con una sonrisa.
Esa misma nocje lo recogieron todo y se fueron. Hiashi fue a despedirlos y les hizo un montón de advertencias y recomendaciones que ellos aceptaron sin rechistar. Pero cuando la mansión de los Hyuga se perdió de vista en el horizonte Hanabi empezó a dar saltitos de alegría y se tiró encima de su hermana y su primo, recibiendo una reprimenda del primero y un suspiro de resignación de la segunda. Al lado Satoharu se reía de las ocurrencias de su hija menor.
- ¡Hanabi-sama por favor!- se quejó el chófer cuando el coche se bamboleó peligrosamente a causa de que la niña había dado un salto.
- Déjalos Mikado- el aludido sonrió, le agradaba ver que esos tres primos a los que había visto crecer por fin podían actuar con libertad.
Al cabo de más o menos una hora llegaron a la casa, salió a recibirles el ama de llaves que allí tenían para cuidar de la casa, una mujer alegre que siempre portaba una sonrisa en el rostro y que prácticamente había criado a esos tres chicos y a la que ellos llamaban cariñosamente Nana.
- Bienvenida Satoharu-sama- saludó la mujer cuando llegaron.
- ¡Nana!- exclamó Hanabi abrazándola- ¡te he echado de menos!- la aludida sonrió.
- Me alegro de volver a verte Jun- los chicos avisaron de que se iban a sus habitaciones y las dos mujeres los vieron perderse en el interior de la casa.
- Te veo cara de aburrida- dijo Satoharu con una sonrisa.
- El no tener trabajo Sra., pero ahora que esos tres granujas van a estar aquí creo que se me acabó el aburrimiento- Satoharu asintió riendo mientras las dos entraban en la casa.
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¡Riiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiing! Un despertador sonó a las 4 despertando a una adormilada Hinata que se levantó y se apresuró a ducharse. Bajó a la cocina y vio que tenía el desayuno ya listo y una nota de su madre en la que le deseaba suerte y le decía que luego la iría a buscar. Hinata sonrió, desayunó rápido y cogiendo la bolsa que tenía preparada del día anterior se calzó y salió por la puerta. Se encaminó hacia la parada del bus y mientras esperaba se preguntó si hacía lo correcto. Pero cuando vio venir el autobús se subió a él decidida.
Cuando llegó a la plaza de la fuente vio que Anko ya la esperaba al lado de la fuente. Corrió hacia ella y Anko sonrió satisfecha.
- Me alegra comprobar que eres puntual. Hoy te he citado un poco más temprano, el entrenamiento no empieza hasta y media, pero como no sabías en qué pista entrenamos era mejor que te llevase yo. A partir de mañana tendrás que ir tú misma- Hinata asintió y se encaminaron hacia el coche de Anko- deja la mochila atrás.
A los quince minutos llegaron a un pabellón bastante grande. Anko dejó el coche en el aparcamiento y ambas entraron en el edificio. Hinata se sorprendió, nunca había visto una pista tan grande.
- ¿Sorprendida? Esta es la pista que utilizan aquellos que van a participar en los campeonatos de más alto nivel, no todos pueden permitirse el lujo de alquilarla para entrenar- Hinata se volvió bruscamente hacia Anko.
- ¿Alquilarla? Anko-san, yo no puedo pagar el alquiler de...
- Tranquila, lo sé- la interrumpió- tu madre me llamó ayer por la noche y ya lo hablamos. Me dijo que hoy, cuando viniera a recogerte, ya hablaríamos con más calma y ultimaríamos los detalles- la chica se quedó muda, pero no objetó nada al respecto, posiblemente su madre tenía pensado contárselo todo cuando estuvieran las tres juntas.- Vamos¿a qué esperas para cambiarte? Los vestuarios están bajando por esas escaleras- Hinata asintió y se encaminó hacia allí. Una vez dentro dejó su mochila sobre el banquito que había y comenzó a quitarse la ropa. Cuando ya casi estaba terminando de ponerse el maillot de entrenamiento se abrió la puerta y por ella entraron dos chicas, una pelirroja de pelo largo recogido en un moño y otra de pelo castaño hasta los hombros recogido con horquillas. Hinata las saludó a ambas con una sonrisa, la castaña la miró un momento y pasó de ella, la pelirroja sin embargo le correspondió la sonrisa.
- Tú eres la chica nueva de la que nos habló Anko-sensei ¿no?- Hinata asintió- mi nombre es Sasame Fuuma, encantada- dijo la chica sentándose a su lado.
- Yo soy Hinata Hyuga, encantada- dirigió su vista hacia la chica castaña que había comenzado a desvertirse sin siquiera inmutarse por su presencia.
- Esa es Mayumi Herikawa, no te preocupes, es siempre así, te acbarás acostumbrando a ella- dijo Sasame comenzando a desvestirese ella también.
- ¿Sólo somos nosotras tres?- le preguntó Hinata mientras las dos terminaban de atarse los patines, Sasame negó con la cabeza.
- Falta otra chica, pero siempre se las arregla para llegar por los pelos. No sé como lo hace, pero tiene más suerte que yo que sé- en ese preciso momento se abrió la puerta y en el vestuario entró una chica morena de pelo largo negro toda apurada- hablando del rey de roma que por la puerta asoma- dijo Sasame sonriente.
- Y nunca mejor dicho- dijo la chica que acababa de entrar mientras se desvestía a toda prisa. Mayumi pasó a su lado y salió del vestuario sin siquiera volver la cabeza para saludarla.
- Veo que ésta no ha cambiado nada- dijo suspirando.
- Roma no se hizo en un día- le dijo Sasame.
- Mira que estás pesadita tú hoy con Roma
- Ya ves, hoy tengo el día "románico"- ambas se echaron a reír, y Sasame se volvió hacia Hinata que las observaba con curiosidad- te presento a Hinata Hyuga, nuestra nueva compañera
- Encantada, yo soy Miyu Makino- Hinata le devolvió la sonrisa y las tres salieron a la pista para calentar.
- Es tu primer día aquí ¿verdad?- le preguntó Miyu, Hinata asintió- no te preocupes, yo llevo tan sólo una semana aquí- al oír esto la chica se sorprendió
- Pero parecía que Sasame-san y tú os llevabáis muy bien.
- Eso es porque somos vecinas desde que empezó el curso. Yo no soy de Tokio, soy de Miyaki, me trasladé aquí por el trabajo de mi padre, así que tampoco nos conocemos desde hace mucho, sólo desde hace un mes nada más.
- Suficiente como para volverse loca- dijo Sasame pasando junto a ellas por lo que Miyu la empujó levemente. Después de un rato calentando Anko las llamó. Había varias personas junto a ella y las chicas se acercaron cada una a un sitio. Hinata se quedó atrás pero Anko la instó a que se acercara.
- Ven conmigo un momento- Hinata la siguió hasta el vestuario, donde las esperaban dos personas que ella conocía muy bien.
- ¡Tsunade-sama, Shizune-san!- exclamó sorprendida.
- Vaya, qué sorpresa Hinata-chan- le dijo Shizune con una sonrisa.
- Así que ella es tu nueva adquisición- Anko asintió.
- Pero ¿qué hacen ustedes aquí?- les preguntó Hinata aun sorprendida.
- Examinarte para comprobar que estás en condiciones de practicar el patinaje sobre hielo- le dijo Tsunade- ven aquí y sientate- la chica así lo hizo y Tsunade le puso un termómetro bajo el brazo, esperó 5 minutos y lo comprobó. Sonrió satisfecha y le dijo algo a Shizune que lo apuntó en una hoja- a ver respira hondo- Hinata así lo hizo y Tsunade asintió. Después de un rato haciéndole pruebas, Tsunade se volvió hacia Anko con una sonrisa- tienes a toda una patinadora para ti, está en plena forma- Anko asintió y le indicó a Hinata que fuera a la pista con las demás.
- Ano... Tsunade-sama- la aludida se volvió y apreció el rostro preocupado de la joven.
- Tranquila, no voy a decirle nada a tu padre si es lo que estás pensando- Hinata le sonrió agradecida y se reunió con sus compañeras en la pista.
- Pobre criatura- murmuró Shizune viéndola alejarse, Anko y Tsunade asintieron, las tres estaban pensando lo mismo, que la dulce y tímida Hinata no estaba hecha para soportar el protocolo estricto de los Hyuga.
-¡Bien chicas¡Se acabó por hoy! Buen trabajo- les dijo Anko, todas respiraron aliviadas. Se dirigieron al vestuario dispuestas a darse una buena ducha. Cuando Hinata salió divisó a su madre y a su prima en las gradas hablando con Anko y se dirigió hacia ellas.
- Bueno Hina-chan, Anko me ha contado que lo has hecho de maravilla- le dijo su madre haciendo que su hija se sonrojara, las dos mujeres rieron- En fin, me alegro de volver a verte Anko.
- Lo mismo digo Satoharu- las tres Hyuga se despidieron y salieron del polideportivo.
- Mamá¿de qué conoces a Anko-sensei?- le preguntó Hinata una vez en el coche.
- Estudiamos juntas en el instituto, éramos muy buenas amigas- Hinata asintió pensando que ese día ya llegaba para sorpresas.
El resto de la semana fue igual de duro que el domingo. Hubo un par de días en los que Hinata tuvo que faltar a clase por culpa de los entrenamientos, y tampoco podía quedar con sus amigas, pero a ellas no parecía importarles y la animaban a seguir adelante, además, todos los días recibía un mensaje de Naruto en el móvil en el que le deseaba suerte y le decía que se cuidara.
El último día de la semana, cuando ya salía del vestuario para irse a casa, Anko la llamó.
- ¿Y bien¿Te quedas o te vas?- la chica recordó de pronto la propuesta de Anko, se había sentido tan bien patinando que se había olvidado de ella completamente.
- Yo... me lo he pasado como nunca patinando con libertad, he disfrutado mucho de verdad, pero no me siento capaz de cumplir tus expectativas- Anko suspiró y le pidió que se sentara.
- Escucha Hinata-chan, en esta semana has hecho el doble o el triple que muchs en un mes, no tengo nada que reprocharte, has trabajado de firme y te ha salido todo perfecto; sólo tengo un pequeño consejo que darte- Hinata la miró interrogante- cree en ti misma- la chica se la quedó mirando, las últimas palabras calaron muy hondo en ella y las palabras salieron de su boca antes de que pudiera detenerlas.
- Lo haré. Acepto que me entrenes, iré al campeonato- Anko sonrió satisfecha y se dio la vuelta.
- Mañana a la hora de siempre, y no llegues tarde- Hinata sonrió, por primera vez en la vida estaba segura de algo, y le demostraría a todos que ella, Hinata Hyuga, sí era capaz de creer en sí misma, y haría que su padre se sintiera orgullosa de ella.
Fin del segundo capítulo
Bien, aquí está el segundo capítulo que espero os haya gustado, y ya sabéis, si queréis hacerme alguna sugerencia/crítica o simplemente comentarme qué os pareció dejadme un review. Bueno, y ahora a contestar a los reviews (valga la redundancia U.U)
Elder-sensei: ¡muchas gracias por tu review! Y respondiendo a tu pregunta, sí, es un NaruHina. ¡Espero que éste capítulo también te haya gustado!
Motoko Hyuga Uchiha: ¡muchas gracias por tu review ! Y aquí tienes la continuación que espero que te guste.
En fin, ésto ha sido todo por hoy.
Ja ne!
bruxi
