Hola!!

Una disculpa enorme por no contestar sus comentarios anteriores, pero he tenido problemas con el sistema. Ahora sí prometo contestarlos y espero les guste este cap. Gracias como siempre por leer!!


Conociendo a la familia

A la mañana siguiente me negaba a despertar, sentí el sol en mi cara pero no quería abrir los ojos. Tenía miedo de que lo vivido la noche anterior hubiera sido sólo un sueño. No sé cuánto tiempo pasé despierta sin moverme ni un solo centímetro; no me hubiera puesto nerviosa si pudiera sentir su calor, si sus brazos me abrazaran, pero la cama estaba fría, eso significaba que él no estaba ahí, abracé mis rodillas con mis brazos y me oculté entre las sábanas. No quería saber nada y sin más empecé a llorar.

De pronto sentí como alguien lentamente levantaba parte de la sábana y sorprendida abrí lentamente mis ojos, él estaba ahí, el no se había ido, y contrario a mis pensamientos no podía estar más cerca de mí. Sin pensarlo dos veces me abalance hacia él con el más grande de los abrazos y el respondió de la misma manera. No quería separarme, pero él me indicó que mirara hacia el comedor, toda la mañana mientras yo sufría por su ausencia, él se había dedicado a preparar el desayuno.

Rápidamente tomé mi camiseta favorita de Mikey Mause que me servía de pijama y me dirigí a desayunar. La manera de comportarse de él seguía reflejando nerviosismo, ninguno de los dos había mencionado lo ocurrido en la noche anterior, y no estaba segura si era bueno o no hablar sobre "eso" pues yo nunca había estado en esa situación.

—Lo de anoche fue maravilloso— Me atreví a pronunciar con la boca llena de cereal, pues deseaba que se viera lo más natural.

—Sin palabras— Me sonrió — ¿A qué hora crees que sea prudente hablar con tus padres?

— ¿Qué ¿ ¿Quieres ir hoy? — Me había tomado totalmente desprevenida. Obvio que esperaba ir con mis padres pero ¿tenía que ser tan rápido?

— Por supuesto, esta tarde tengo que partir y no quiero irme sin antes pedir tu mano. Es lo mínimo que puedo hacer, sí casi literalmente les estoy arrebatando a su bebé.

—No te estás robando nada, este bebé te quiere a su lado por siempre, y no tienes que preocuparte por ellos, mientras yo sea feliz, ellos también y nunca he estado más feliz en mi vida.

— En verdad espero que así sea. — Concluyó.

Al terminar el desayuno, tomé un baño y nos dirigimos al a casa de mis padres. Todo el camino a casa no dejo de sostener mi mano. Los dos éramos un manojo de nervios, en cualquier momento uno de los dos se desmayaría antes de llegar a la puerta.

Perdí la cuenta de las veces que Remus se acomodó su corbata, pero puedo asegurar que fueron nada en comparación a las miles de veces que lo vi ensañar mentalmente el discurso que les daría a mis padres, quines para variar se encontraban en el patio trasero disfrutando de un cálido día de verano.

— ¡Mamá!, estoy en casa — Temerosa la llamé y no tardó en llegar a la sala acompañada de papá. Mi mano aún estaba sosteniendo la de Remus, por lo que esperaba que les diera el infarto al vernos pero no fue así.

Ella nos sonrío y nos invitó a tomar asiento, no fue la mejor de sus sonrisas pero tampoco fue la peor de las reacciones, por su parte, papá reaccionó casi de la misma manera, era algo muy pero muy raro, nunca en mi vida había llevado a una "pareja", "amigo" o como quieran llamarle y ahora me presentaba ahí de la mano de un licántropo y no decían NADA, o se encontraban en shock o de plano, había vivido 23 años con unos desconocidos.

— Andrómeda, Ted. Gracias por recibirme en su hogar, sé que esta situación puede resultar de lo más extraña, ni siquiera sé por dónde comenzar…… — Remus tenía un nudo en la garganta, y cada palabra que salía de su boca representaba un esfuerzo, por lo que decidí salir en su ayuda.

— Hummmm creo que lo que Remus intenta decirles es lo que ustedes han visto en mí estos últimos meses: él es la persona por la que he sufrido, por la cual perdí literalmente el color, y si esto pasó fue porque no estaba a su lado. Hoy puedo decirles con toda la seguridad del mundo que lo amo como nunca he amado a nadie y quiero pasar hasta el último momento de mi vida a su lado. Ustedes mejor que nadie saben las barreras que por amor tenemos a veces que enfrentar y estoy más que dispuesta a pelear contra lo que sea por estar a su lado.

Una lágrima recorrió el rostro de mi madre y sin decir más fue hasta donde yo me encontraba y me abrazó tan fuerte como sus fuerzas se lo permitieron y fue cuando Remus tomó de nuevo la palabra.

— Yo jamás podría haberlo hecho mejor de lo que ella lo ha dicho. Estoy conciente que yo no tengo nada que ofrecerle, y que al aceptar estar conmigo corre un riesgo innecesario, pero también me gustaría que supieran que hasta que la conocí el amor no entraba para nada en mis planes, y lo consideraba apenas tolerable en argumentos literarios o musicales, pero impropio en mi vida cotidiana; pero ella llegó a cambiar esa concepción devolviéndole la vida a este corazón hasta entonces marchito y ahora no concibo un día sin ella a mi lado; por eso mismo me atrevo a presentarme ante ustedes para pedir la mano de su hija.

Mis padres que hasta el momento no se mostraban sorprendidos ya no pudieron seguir aguantando, supongo que esperaban que fuera algo pasajero y que sólo nos presentáramos como novios y no como futuros esposos. Mamá me miró directo a los ojos, como si quisiera ver en ellos algún rastro de duda, pero lo único que vio fue amor así que tomó la palma de la mano de Remus y pronunció:

— Mentiría si no te dijera que tengo miedo sobre esta relación, me odiaría a mi misma si no te dijera que no eres el hombre que esperaba para mi hija, pero también mis padres tenían los mismos pensamientos sobre Ted y yo, y míranos aquí juntos después de veinticinco años — Mamá miró a mi padre con sus ojos llenos de amor y éste tomó la palabra.

— Remus, conozco a mi hija y sé que puede ser impulsiva, torpe, apasionada, y que suele tomar la mayoría de sus decisiones más con el corazón que con la razón — En ese momento lo fulminé con la mirada, ¿acaso no tenía confianza en mí? Quise interrumpirlo en ese preciso momento, pero el me hizo señas de que lo dejara continuar — Pero también sé que si no estuviera segura de sus sentimientos hacia ti no estaría aquí enfrentándonos y sí ella quiere estar contigo yo no me interpondré, sólo quiero que te quede bien en claro que eso no significa que yo permita que tú le hagas daño, y sí en algún momento veo que algo no está bien, tampoco me detendré en hacértelo saber. No soy nadie para juzgarte así que te daré el beneficio de la duda por el amor que le tengo a Dora.

No me gustaba que mis padres vieran a Remus como una amenaza pero al menos le estaban dando una oportunidad así que no quise hacer más grande el problema y acepté sus condiciones.

Remus por su parte les agradeció su confianza y les prometió que él sería el primero en retirarse si se llegase a presentar alguna situación que representará peligro hacia mi persona y que de igual forma se comprometía a dar su vida por mi.

Sus palabras fueron profundas y emotivas, tanto que me hicieron olvidar que me estaban tratando como un ser indefenso e incapaz de defenderse por sí mismo. Pude armar un alboroto, pero no pude. Sentados ahí no había enemigos sino seres que me amaban profundamente y tenía que sentirme muy afortunada al contar con ellos.

Mis padres estuvieron de acuerdo con Remus y decidieron darle final a tan incomoda conversación invitándonos a comer ja pero sí la conversación anterior era incómoda la que nos esperaba era peor.

— Entonces ya saben donde se hará la ceremonia— Preguntó mamá y ni Remus ni yo nos atrevimos a contestar puesto que obvio no podíamos decir las Vegas, afortunadamente Remus es más diplomático que yo y tomó el control.

—Pues desgraciadamente mi condición impide que podamos realizar una ceremonia bajo las leyes mágicas, así que sólo nos queda recurrir a alguna instancia muggle. —

— De la misma forma quisiéramos hacerlo lo más rápido posible, puesto que bajo las circunstancias actuales no sabemos cuándo deberemos regresar a la lucha — Concluí. Dejando muy en claro lo que quería antes de que sugiriera hacer algo en grande.

— Y supongo que tampoco quieres el gran Show, ¿cierto? — Preguntó de nuevo mi madre.

— Exacto, no quiero nada de niños levantándome la cola , ni palomas volando sobre nosotros —

— Entiendo, pero por lo menos usarás un vestido ¿verdad? —

Me hubiera gustado negarme a esa pregunta, pero no pude evitar notar un brillo en los ojos de Remus al mencionar la palabra vestido, así que no me quedo otra más que aceptar.

— Bueno tal vez, siempre y cuando que no sea uno que me haga ver como un merengue con patas y antes de que lo preguntes las personas que hoy estamos aquí serán las mismas y únicas que asistirán al GRAN EVENTO. —

Mis padres se miraron en señal de desaprobar mi decisión, pero sabían que nada podían hacer para cambiar mis deseos así que no dijeron nada y continuaron la comida sin más comentarios.

Remus constantemente miraba su reloj y yo sabía la razón : En pocas horas tendría que marcharse pues esta noche abría luna llena y sin previo aviso mientras yo me encontraba "intentando" lavar los trastes con mamá observé como le pedía a mi padre hablar a solas.

¿Qué quería Remus decirle y que yo no podía saber?

Tuve que contener mis impulsos de seguirlos, pues debía aprender a confiar en él , pero eso no evitó que una descarga de nervios me invadiera.

Afortunadamente su plática no fue tan duradera y a los pocos minutos estaban de regreso y Remus me hizo señales de no preguntar nada. De la misma forma volvió a señalar el reloj y supe que era hora de que se marchara. Lo tomé de la mano y lo acompañé a que se despidiera de mis padres, yo me quedaría esa noche con ellos así que salí al jardín a decirle "hasta luego"

— No fue tan malo ¿verdad? — le pregunté

— No. No lo fue y en el futuro puedo prometerte que recordaremos este día y nos reiremos; pero por el momentos sabes que tengo que irme pero cuando vuelva será para hacerte mi esposa — Sonrío mientras sostenía mis manos.

Una vez más nos miramos el uno al otro en silencio. Tuve miedo de no volver a verlo nunca más así que me esforcé por captar todos los detalles que pudiera. Atesoraría este encuentro y lo rememoraría durante mucho, mucho tiempo. Era algo especial, un premio. Quería tocar de nuevo su piel,

— Buenas noches, Dora— dijo, acariciando mi pelo una última vez.

— Buenas noches, Remus — respondí sonando temblorosa. Te prometo que haré que todo quede listo para tu regreso, así que procura regresar en una sola pieza.

El esbozó una sonrisa de nuevo y en un abrir y cerrar de ojos desapareció.

Me quedé mirando a la nada como una tonta, hasta que sacudí la cabeza y fui a mi propia casa, a acostarme.

Afortunadamente mamá no hizo más preguntas esa noche, y me dejo ir a la cama sin complicaciones. Pero a la mañana siguiente:

— ¡Dora! Levántate tenemos muchas cosas que hacer y poco tiempo—

— ¿Qué No te entiendo? — Balbuce mientras me terminaba de despertar.

— Tengo cita con tres capillas muggles distintas el día de hoy, para que las veas y decidas. Sólo ésas aceptaron hacer la boda con tan poco tiempo de antelación, así que espero no seas muy exigente.

— Mamá, si lo has olvidado aún tengo que presentarme todos los días en el Ministerio, así que es imposible que vaya contigo. En verdad te lo agradezco, pero cualquier lugar será perfecto siempre y cuando Remus esté a mi lado.

— Cariño, ¿estás segura de todo esto?— Me preguntó sin ocultar su consternación. Yo sabía que ella nunca haría nada para alejarme de Remus, pero también comprendía su preocupación.

— Sí lo estoy. Sé que estás preocupa y tienes todo el derecho a estarlo,¡Vaya soy la prometida de un licántropo! pero nunca en mi vida he sido tan feliz. Tú siempre me dijiste que ante todas las cosas buscara un verdadero amor y es lo que he hecho, y yo sé que juntos nada nos podrá detener.

Mi mamá sonrío, tomó mi cara para depositar un beso en mi frente, limpio algunas lágrimas de su rostro, suspiró profundo y continuó.

— Bueno entiendo lo de la capilla pero no podrás decir No a ir en la búsqueda de un lindo vestido.

Sonreí sin darme cuenta. ¡Yo vestida de Blanco!, tal vez no era mi mayor ilusión pero podría apostar mi vida a que Remus esperaba verme como toda una princesa a su lado, así que no me negué a la petición de Mamá y antes de que pudiera hacer más comentarios me dirigí al Ministerio donde las cosas eran un caos total, y si no tuviera el compromiso con la Orden del Fénix, hubiera presentado mi renuncia esa misma mañana.

Cada minuto, hora, día lejos de él era una eternidad para mí, y no importaba qué tan ocupada estuviera con los preparativos, mi mente y mi corazón parecían haber salido de mi cuerpo para buscarlo. En verdad agradecía que mi madre estuviera ahí para apoyarme con todo, mañana él regresaría y en unas horas sería su esposa.