Me limite a observar apaciblemente a mi amigo, mientras este caminaba con una visible seguridad. El resonar del rio, el tacto del viento y los choque de las hojas de los arboles se volvían mas débiles, conforme mi atención se posaba en las acciones de mi compañero.

Entretanto riolu se acercaba al sujeto, este último se arrodillaba de manera que su articulación derecha tocara el suelo, y la otra quedara al aire. La escena no se mostraba desconfiable, por lo que llena de mayor certidumbre, decidí erguirme con el deseo de acercarme a ellos.

El muchacho levanto el brazo derecho con la intención de tocar la parte alta de la cabeza del pokemon; riolu a cambio no mostro señales de inseguridad, y continuo transitando en el poco camino que le quedaba; mientras que yo buscaba acercarme al próximo evento que parecía que iba a ocurrir.

A lo que el personaje y mi compañero, pudieron estar a una cómoda distancia entre ellos. El extraño sujeto comenzó a acariciarlo en la cabeza, el pokemon parecía encantado ante la acción del joven. Se notaba su alegría, con una sonrisa que dominaba su expresión facial.

En pocos segundos logre estar a una escasa distancia entre ellos. Mi atención se poso en el rostro del muchacho, quería detallar con mayor exactitud la identidad que aquel nuevo personaje, pero desafortunadamente la visera, del gorro que él llevaba puesto, no me permitió ver.

Aunque, el tiempo transcurrido no fue mucha, para que el reaccionara a mi presencia. Finalizo de acariciar al pokemon, para poder levantarse y erguirse. Su altura sobrepasaba la mía, siendo yo, ahora, quien debía de levantar la mirada.

Ya nuestras vistas podían entrechocarse, logrando, por fin, detallarlo bien: su rostro no me inspiraba desconfianza de ninguna manera; además de una suave y tierna sonrisa que él me enseñaba sin temor. Pero, cuando por fin logre observar sus ojos, note algo... Algo diferente, que jamás había visto en otro. Sin duda, el tenia algo que nadie podría poseer. Sin razonarlo, me introduje en mis propios pensamientos, estos giraban alrededor de aquel inhóspito personaje. Perdí todo contacto con el exterior; toda presencia, las aguas, el viento, los arboles y mi amigo, ya no podía sentirlos. Solo mi mente se centraba en saber quién era aquel.

- Me alegra que riolu y tu lleven una estrecha relación – comenzó este con la conversación. Mi mente pudo regresar a la realidad, gracias a la ayuda de su acción.

No dije nada, ninguna respuesta salió de mi boca; solo dirigí mi mirada a riolu, para que, cuando este me viera, pudiera regalarle una sonrisa amistosa; el cual, él me la devolvió sin dudarlo.

- pude oir lo feliz que él estaba de haberte conocido – añadió el extraño sujeto, después de yo haberle hecho el gesto a mi amigo.

¿Pudo oír?, osea… ¡¿que él puede escuchar a los pokemon?! Pero… entre las personas que había conocido en mi corto tiempo aquí, ninguno podía oírlos. Tal vez si haya algunos que lo logren, pero… sean muy pocos. De igual manera, me gustaría conocerlo.

- ¿pudistes oir a riolu? Osea ¿Qué eres capaz de percibir la voz de los pokemon? – pregunte, mostrando muy poco asombro.

El muchacho asintió levemente, sin dejar de mostrar su amable sonrisa.

- tengo la habilidad de escuchar los corazones de mis amigos, los pokemon – añadió para afirmar – y siempre me llena de alegría oírlos a ellos felices.

Sin querer, se me escapo una débil sonrisa, que al parecer, el lo noto.

- dijistes que tus amigos, los pokemon ¿verdad? – quise conocer más.

- yo tomo a todos los pokemon como mis amigos.

La sonrisa, ahora, fue más pronunciada que antes. Mi vista bajo suavemente, hasta lograr tener contacto con el suelo, pero mi gesto, aun, seguía vigente.

- es bueno saber que no soy la única – susurre, con un tono poco audible. Pero aparentemente el logro oir mis palabras, dándome como repuesta una expresión de desconcierto.

Intente explicárselo, pero riolu se me adelanto; entrando, al fin, en la conversación con un pequeño gruñido.

El personaje miro lleno de incógnita al pokemon que ya estaba esperando su reacción. Se miraron por un corto tiempo, cambiando la expresión facial del muchacho, otra vez, a asombro.

- ya veo – fue su respuesta – entonces, tú también eres capaz de oírlos.

Mi vista regreso al suelo; a la vez que jugaba entrelazando los dedos de mis manos; mi garganta se volvió un nudo, impidiendo, así, que respondiera al instante.

- podría decirse que sí; pero… no he sabido dominar la habilidad.

Sus labios no tardaron en retorcerse, para darle paso a una cálida sonrisa.

-entonces, podría ayudarte – propuso el.

Mi vista regreso a su rostro. Mostrando yo una expresión de contento.

- Enserio – no demore en decir la palabra.

El asintió sin descartar la sonrisa.

- muchas gracias – el jubilo me inundaba. Tenía ganas de abrazarlo, pero preferí contener mi deseo y solo limitarme con las palabras.

- por cierto – añadió el personaje, luego de una corta pausa – me llamo N – extendió su mano en señal de presentación.

Su nombre es N, ¿ese no es también el nombre de una letra? Bueno… supongo que es un nombre normal en este lugar.

Quería responder pero había algo que me lo impedía; retraje mi mano, haciendo que esta tocara mi pecho y la envolví con la otra palma. También baje mi mirada.

N me observo, desorientado, sin entender el por que de mi insólita acción.

- ¿Qué ocurre? – me cuestiono, con un tono que mostraba preocupación y amabilidad.

- Es que yo…


Aqui esta el segundo capitulo,le tengo que agradecer a White pokedex holder por haberme dado un poco de aliento n.n; parecería poco su comentario, pero en realidad me ayudo mucho. acepto opiniones, concejos y palabras de aliento n_n