Yo soy la ciega, tú la voz de la razón,
Hermanos de corazón, en distinta dimensión,
Si te hubiera puesto un poco de atención
Tal vez en este momento, podría yo seguir viva.
Nos habían invitado a una gran fiesta esa noche,
Aunque como siempre la invitación era solo para mi,
Reímos, bailamos y bebimos un poco,
Aunque después de un rato el control lo perdimos.
Unos amigos me invitaron a ir a otro lado,
Pero tú trataste de advertirme para que no fuera,
A pesar de todo no te hice caso,
Y entonces las cosas se pusieron feas.
Yo soy la ciega, tú la voz de la razón,
Hermanos de corazón, en distinta dimensión,
Si te hubiera puesto un poco de atención
Tal vez en este momento, podría yo seguir viva.
Íbamos caminando por la solitaria calle,
Contando algunos chistes, riendo con estruendo,
Cuando de repente unos tipos nos capturaron,
Nos encerraron en un lugar oscuro, aunque eso no fue lo peor.
Después de un tiempo, ellos nos soltaron,
E hicieron que nos hincáramos en la fría calle,
Pusieron un objeto detrás de mi cabeza,
Y después de un ruido sordo caigo al suelo.
Yo soy la ciega, tú la voz de la razón,
Hermanos de corazón, en distinta dimensión,
En estos momentos siento mucha confusión,
Lo único seguro es que una mano siento yo.
Fui trasladada a una habitación de color blanco,
Con muchas personas moviéndose a mi alrededor,
Me inyectaron y pasaron corriente por mi cuerpo,
Pero a pesar de todo, mi cuerpo ya no reacciono.
De repente escucho que alguien dice a otro:
Hora de la muerte, 10:25.
Yo no quiero aceptar la realidad,
Aunque escucho a lo lejos a mis padres llorar.
Yo soy la moribunda, tu el ángel que llora,
Hermanos destrozados, que tal vez pronto se encuentren,
El único consuelo que ahora tengo yo
Es que tal vez pronto yo te pueda conocer.
Mi última para fue en una habitación,
Donde me arreglaron, aunque no se para que,
Por último un sujeto entrelazo mis manos,
Y coloco entre ellas un pequeño rosario.
Después me pusieron en una pequeña caja,
Y taparon la entrada, cortando toda luz,
No puedo darme cuenta de que está pasando,
Hasta que escucha la tierra caer sobre mi…
Yo soy la ciega, tú la voz de la razón,
Hermanos de corazón, en distinta dimensión,
Por no haberte escuchado un gran precio pago yo,
Pues mi alma por siempre en el limbo vagara.
Si pudiera acaso yo volver a nacer,
Solo pido que tú me vuelvas a cuidar…
