Disclaimer: Realmente quise conseguir una reunión para entablar conversación con la Sra. Jotaká para discutir a quien le pertenece la historia. Pero parece ser que está ocupada. Quiero creerle. No, Nada de todo esto me pertenece. Bueno, en realidad si. Porque ella lo prefiere y encuentra más interesante a Albus, por ende el pequeño Jimmy me pertenece. y Sirius también, me vendió su alma a cambio de unas tortitas de chocolate. No pienso devolvérsela.

Antes de dejarlos leer les agradezco los rw y las alertas y les comento que en esta viñeta se conocerá como irá la historia. Se presentarán, por supuesto, a los amigos del pequeño - no tan pequeño- Jimmy.


Corre por el pasillo del tren; no esquiva a las personas, ellas lo esquivan a él.

Siempre es así. Él hace, el resto contempla. Pero hoy no tiene importancia. No hoy, porque es 1º de Septiembre, y si bien debería estar enojado por perder sus preciadas vacaciones, no lo está.

Porque es 1º de Septiembre. Y eso significa volver a Hogwarts. Significa volver a estar con sus amigos.

Y Jimmy corre porque es su estilo, siempre a las apuradas, a los tropezones, con una energía que fluye desde los más profundo de su ser. Corre, pero no tiene que hacerlo, porque sus amigos estarán ahí, como los seis años anteriores.

-0-0-0-

Se permite un momento bajar la guardia y observar lo maravilloso que es el interior del Expreso de Hogwarts. Ha estado esperando este momento durante los once años que lleva de vida, y ahora que ya está allí no puede evitar sonreír; siente la adrenalina corriendo por sus venas, siente el vértigo de la expectativa, se siente bien.

Algunas personas lo observan, y no puede culparlas. Lo han visto en la estación junto a sus padres y para desgracia de él, se parece demasiado a su padre como para obviar las diferencias, aunque por suerte no tiene los ojos verdes como Albus.

Sabe que será un largo día, sabe que tendrá que demostrar que no es sólo el hijo del famoso Harry Potter, que es algo más que eso, mucho más.

James Sirius Potter lo sabe, y piensa demostrárselo a todo el mundo.

Camina distraído sin fijarse en su alrededor, algo raro en él, que es siempre el que lleva los sentidos alerta. Absorto en sus pensamientos no se percata de que de seguir caminando con la vista baja podría llevarse a alguien por delante.

Cuando logra advertir que el tren no está vacío a su disposición ya es demasiado tarde y se ha dado de frente con un chico, que ahora lo mira fijo y parece dispuesto a golpearlo.

-¿Eres extranjero y en tu país llevarte a alguien por delante es la manera de decir "me agradas" o simplemente eres un idiota que no mira por donde camina?

James entrecerró los ojos, no le agradaba que lo trataran como idiota, generalmente él trataba así a las personas, no ellas a él.

-Oh lo siento, su majestad. Este pobre plebeyo iba caminando distraído. ¿Por qué demonios no me esquivaste?- le contesta ácidamente, como para que quede claro que no es ningún estúpido.

El chico, que no parecía ser mucho mayor que él, de cabello castaño oscuro y unos ojos chocolate lo observaba con una mirada demasiado socarrona para su gusto.

-Theo Windsor. Primer año.

-James Sirius Potter. Primer año

-¿Es necesario que digas todo tu nombre?

-Me gusta mi nombre.

-Oh claro, y luego soy yo el de la nobleza. Engreído.

Por una milésima de segundo Jimmy cree que debería hechizarlo, o golpearlo en la nariz. Ese idiota ha osado de insultarlo, y luego se ha reído en su cara y por si fuese poco le ha criticado su presentación. Él se presenta así; porque no es James, no es Sirius: es James Sirius, los dos juntos. Y luego, cuando esa milésima de segundo pasa, se da cuenta que a ese idiota que tiene frente no le ha importado que sea un Potter, que no lo ha tratado como si fuese el mismísimo Merlín (por cierto, realmente es mejor que el mismísimo Merlín) y que parece divertirse con la situación más que enfadado, entonces se hecha a reír.

Theo lo mira confundido y luego con una mueca comenta:

-Estás loco.

-Eso dicen.

-Genial, he encontrado al loco del tren. Amy me está esperando. ¿Me acompañas?

-Claro.

James lo siguió por el pasillo del tren, decidido a comentar que no tenía idea quien demonios era Amy.

Theo lo condujo hasta un compartimiento que estaba habitado por una niña que seguramente tenía la misma edad que él, tenía unos ojos verdes chispeantes y la cabellera castaña que parecía brillar con el reflejo de la ventana. La niña le sonrió ampliamente, como si se conociesen de toda la vida.

-James. Ella es Amy. Es una amiga de la infancia.

-En realidad nuestras familias son amigas, nos conocemos desde siempre, vivimos en el mismo barrio. Mi hermano Luke que está cursando séptimo año en Ravenclaw es el mejor amigo de Jack, el hermano de Theo, que también está en séptimo año, salvo que es de Hufflepuff. Yo estoy por entrar a primer año, no veo la hora de saber a que casa voy a pertenecer. Tengo la misma edad de Theo, juntos esperamos esto hace años, de hecho prácticamente con Theo hemos hecho la vida juntos, nuestras casas quedan a una cuadra de distancia, también tengo una hermanita pequeña, tiene nueve años, se llama Angie. Tú ¿Tienes hermanos? ¿familia? ¿conoces a alguien? ¿Eres primer año? ¿A qué casa perteneces? ¿A qué casa quieres pertenecer? ¿Tus padres son muggles? Mis padres son magos, mis abuelos también pero los padres de mis abuelos no lo son. Theo tiene abuelos muggles que nos regalan dulces para las vacaciones, son divinos. ¿Tus abuelos?...

-Amy, cariño...déjalo procesar la información. No hace falta que le cuentes todo nuestro expediente familiar.

James agradeció en silencio que Theo la interrumpiera, porque no sólo se había perdido en la primera línea, si no que además estaba asombrado al descubrir que alguien podía decir más cantidad de palabras que su prima Victorie cuando hablaba con tía Fleur sobre la nueva temporada de túnicas y zapatos.

Luego, entre los dulces que adquirieron con la señora del carrito, James se presentó con ellos y le comentó cosas de su vida, Amy tampoco parecía fascinada por el hecho de que era un Potter, parecía mucho más animada en que le contara como había cambiado el cabello de Albus a los siete años.

De pronto la puerta del compartimiento se abrió y apareció en ella una chica que los miró como observándolos y luego comentó:

-Aquí hay lugar Samantha. Puedes quedarte aquí si gustas.

Tras ella, apareció una figura más chica, oculta tras la espalda de la primera.

-Está bien, puedes irte. – Cuando la figura mayor se alejaba, meneando su cabellera clara, la más pequeña comentó con veneno en la voz-. No te molestaré más, hermana.

Samantha, por lo menos habían deducido que se llamaba así, se volteó hacia ellos con la mirada fría e impenetrable.

-Lo siento, no quería interrumpir. Mi hermana estaba dichosa por largarse de mí.- y con paso decidido como una reina, se dirigió hacia la puerta decidida a marcharse.

-Espera! – Amy la miraba con una gran sonrisa.- Si no tienes donde ir puedes quedarte aquí. Ellos son Theo y James, mi nombre es Amy, con Theo nos conocemos desde...

-Te llamas Samantha, ¿Cierto? – interrumpió James con la ligera sospecha de que la chica que tenía parado frente a él, que parecía sorprendida porque le pidieran quedarse, no estaba en condiciones de escuchar uno de los monólogos interminables de Amy.

-Sí. Ehh..

Samantha observó el compartimiento, como decidiendo si quedarse allí o salir corriendo.

-¿Te puedo decir Sammy? Odio los nombres largos. Theodore por ejemplo, por eso lo llamo Theo.

-Ehh...claro. Generalmente me llaman Samantha, pero creo que me agrada el Sammy. Creo- respondió claramente sorprendida por el ataque de amabilidad.

-Bueno, ya que estamos en confesiones, me llaman Jimmy.

-¿Por qué?

-Porque si.

-Me gusta la actitud del chico.

-Theo, cállate.

-Pero...

-Que te calles.- Repitió Amy

-¿Siempre son así?- le preguntó Samantha en un murmullo a James

-No sé, los acabo de conocer.

-Quizá sería bueno que nos vayamos de aquí.-propuso.

-Dejen de murmurar ustedes dos.

-Jimmy ¿quedan más ranas de chocolate?

-Aquí hay una Amy.

-Gracias Theo.

-0-0-0-

Pero ahora habían pasado siete años desde entonces. Ya no eran cuatro entrantes a primer año desesperados por saber a que casa pertenecerían. Ahora eran cuatro orgullosos leones que cursaban el último año en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. Y James, que sigue corriendo para llegar junto a ellos no sabe como habría sido soportar todo el colegio sin esos tres a los que llama amigos.

Porque Theo es el mejor, es prácticamente como un hermano. No es como Albus, que es al que tiene que torturar por deber divino, todos los hermanos mayores torturan a los menores, él no lo inventó sólo acata las órdenes ancestrales. No, Theo es diferente, es otro tipo de hermano. Theo está y estará siempre, Jimmy lo sabe. Porque es Theo el que le guarda comida cuando se queda practicando Quidditch hasta tarde, porque es Theo el que lo cubre cuando falta a las clases o se queda dormido en ellas. Es también, el que conoció a sus padres cuando los mandaron a citar por haber animado a las armaduras a que se tomaran unas vacaciones dejando al castillo desprovisto de defensa. Theo comparte además, su gusto por alborotar el castillo, por desvelarse de noche y salir a recorrerlo, como la afición a saltarse las reglas. Son un equipo imparable, hasta McGonagall ha tenido que admitirlo. Porque Jimmy piensa y ejecuta, pero Theo perfecciona, porque como suele comentar Albus: "Tu amigo es cínico, James. Es realmente cínico." Y James lo sabe, Theo tiene un humor que hay que entenderlo y lo hace diferente del resto de la gente, por eso es un dúo explosivo, uno es pura energía, el otro la canaliza y la hace estallar en el peor momento. Los cimientos de Hogwarts tiemblan bajo su perfección. James lo sabe, Theo lo sabe. Por algo son mejores amigos.

También está Amy, por supuesto, que aunque tienda a hablar sin parar, James la adora. La adora tanto como puede llegar a querer a una persona. Amy es intrépida, alegre y siempre dispuesta a sembrar el caos. James tiene la teoría de que Amy logra apabullar a la gente con su charla y así logra conseguir esos datos. Porque Amy siempre consigue información confidencial sobre las personas, por eso logran realizar las bromas impensadas para todos aquellos que no han sufrido a los Merodeadores en carne propia. Amy es bonita y suele conseguir lo que quiere, pero por sobre todas las cosas ella es...explosiva. Merlín sabe que no puede quedarse quieta ni medio minuto, siempre está en movimiento o hablando, inventando futuros caos o contándoles algún rumor. James la admira por eso, ama a la gente que siempre está dispuesta a divertirse, o a escaparse a Hogsmeade en plena noche. Cuando se le mete algo entre ceja y ceja no hay nadie que logre apaciguarla, salvo quizá...con excepción de Theo y, a veces, del mismo James.

Y por último está Samantha, James suele burlarse de ella diciendo que es la pacificad en persona, y que aún no entiende como es que es amiga de ellos tres, porque mientras Amy, Theo y él son la adrenalina personificada, Samantha es todo lo contrario. Es tranquila y suele guardarse todas las opiniones que le generan el resto de los mortales, por eso no omite comentario cuando llega Amy con un nuevo rumor aunque los cuatro saben que los ama y que espera a saber el último secreto. No suele participar en las bromas, aunque jamás se queda afuera, lo de ella es ser el espectador en primera fila, y James sabe que participaría si se lo pidieran expresamente, pero nunca nadie ha querido meterla en ese compromiso. Es fría y suele guardarse todo para ella, pero daría todo por sus amigos, y eso es algo que no necesitan probarlo con palabras. Quizá, por ser tan diferente a Amy, que puede defenderse de todo y todos (aunque Theo y James siempre estén pendientes a que no le suceda nada a sus amigas), es que James suele tener menos trato, no quiere decir que no la quiera, es su amiga. Pero no es Amy, con la que tiene la suficiente confianza como para convencerla de entrar al despacho de la profesora de Transformaciones y cambiarle ese horrible sombrero por uno más a la moda.

Y ahora está próximo a volver a verlos, a disfrutar su último año juntos. Por eso corre, por inercia, porque es su manera y porque quiere llegar y verlos.

Abre la puerta, del compartimiento de siempre, el mismo donde se conocieron. Sí, el mismo. Porque a ningún otro mortal se le ocurriría sentarse allí, es la tradición. Ellos cuatro y su compartimiento. Incluso Samantha ha llegado a defenderlo y a pedir, muy amablemente, que se retiren del lugar.

-Oh! pequeño Jimmy, no tenías que correr. Sólo has estado separado de mi por dos días- le sonríe Theo con esa cara de ángel endemoniado.

-No corro por ti, idiota.

-Siempre tan dulce nuestro Jimmy.

Pero James no le contesta porque tiene a Amy colgada del cuello, dándole uno de esos abrazos asfixiantes. Él le sonríe y la abraza por la espalda mientras le comenta que el sur de Francia la ha bronceado la piel y ella está por comenzar un monólogo de lo mucho que le gustó el lugar pero cambia de opinión y les dice que los extrañó a todos, que no debería haberse ido tanto tiempo. Claro, ninguno de los presente acota que sólo se fue tres semanas, que habían pasado todo el verano juntos.

James gira y la ve a Sammy, se acerca y le remueve el cabello como hace siempre. Eso que ella tanto odia y a él tanto le gusta. La chica hace una mueca con la cara y lo fulmina con los ojos color acero, y Jimmy ríe porque ninguna mujer debería poder matar con la mirada como lo hace Samantha, debería estar prohibido.

-Llegas tarde, Potter.- le comenta Theo en una imitación perfecta de McGonagall.

-Fue culpa de Lily que nunca sabe que ponerse.- se justifica James.- y de Albus que da mil vueltas pensando que se olvidó algún libro.

-Oh! Claro, el que no te despegues de las sábanas no tiene nada que ver – le retruca Samantha con esa sonrisa endemoniada que tan bien le sale.

-No, no tiene nada que ver, yo soy un angelito siempre listo. Es mi familia la que no me deja despegar las alas. – y mientras le revuelve el cabello nuevamente, para fastidio de Sammy escucha el comentario de Theo.

-Lo que faltaría es que despegaras tus alas, si ya con tu ego no caben en tu casa, imagina si despega las alas.

Entonces se deja caer en el asiento y le arroja una rana de chocolate a Amy y otra a Sammy. Ambas la atrapan al vuelo, como sabiendo que iba a hacerlo.

Theo se queja, diciendo que las prefiere a ellas. James le contesta que no sea niña, Amy habla con la boca llena de chocolate sobre lo mucho que ama esas ranas y Sammy le agradece con una sonrisa.

Cualquiera diría que es algo común, un amigo regalando chocolate. Pero no para ellos cuatro. Para ellos, es la tradición, vienen haciendo eso desde segundo año, cuando James entró con ranas de chocolate por primera vez; desde ese entonces se ha repetido en tercero, cuarto, quinto y sexto.

Séptimo no iba a ser la excepción. Porque es como una cábala. Y ninguno va a romperla.

Jimmy observa por la ventana. El paisaje aún no ha cambiado, les quedan unas largas horas por delante.

Pero a ninguno le importa. Que más da, si tienen dulces y están los tres juntos.

Amy y James fastidiando a Theo.

Theo que se defiende bastante bien solito, pero que cuando la discusión cae monótona intercede Samantha, con esos comentarios sarcásticos que hacen que Jimmy le conteste.

Amy que defiende a su mejor amiga y ataca a James.

James que le dice a Theo que Amy lo hirió y este al grito de: "Ninguna mujer lastima a mi mejor amigo" conjura un almohadón y se lo revolea por la cabeza.

Pero las chicas ya están preparadas y responden a los ataques. Amy a los gritos como si dirigiera a un batallón de soldados, Sammy callada con la puntería intachable.

Entonces Theo decide que Amy es demasiado hiperactiva para ocuparse de ella y toma a Samantha y le da un almohadón de lleno en la cara.

Entonces Sammy mira al almohadón y suspira con falsa tristeza:

-Oh Theo! Me has despeinado, una dama nunca debe estar despeinada.

Y James se gira hacia su mejor amigo: "Nadie, salvo yo, tiene derecho a despeinar a Samantha." Y le arroja un almohadón. Y Amy, que ha estado como cinco minutos inactiva, le dice a James que no puede tratar así a su amigo, que es la única que tiene derecho a lastimarlo.

Y la guerra se reanuda.

Como siempre.

Porque son ellos.

Y Hogwarts les espera, pero antes se divierten en el compartimiento.

El de siempre.

Porque es, prácticamente, de ellos.


Puff. Eso es todo, no pueden quejarse, la viñeta es mucho más larga que la primera. Por ende, quiero más rw!

Bueno, no era una amenza, era un recordatorio de que si ustedes me dejan rw yo escribo más rápido. Cheryl puede darle crédito a mis palabras ya que es la que me ve escribir en clase y no prestarle atención al profesor.

Como ven, se introducieron nuevos personajes. Quiero que me digan que piensas con ellos, les contestaré los rw con cualquier pregunta, como contesté los primero.

Nos leemos en la próxima. Espero que sea pronto.

Si dejan un rw, el hombre de la bolsa no se los llevará.

Lita Black. Realmente creo que estoy más que obsesionada con el pequeño Jimmy.